jueves, 22 de abril de 2010

Ira de Fürstenberg



Su Serenísima Alteza Princesa Virginia Carolina Theresa Pancrazia Galdina (Ira) de Fürstenberg (en alemán: Prinzessin von Fürstenberg) es una socialite, actriz clase B y diseñadora de joyas.


Nacida en 1940 en Roma, es hija del Príncipe Tassilo Egon Maria Karl George Leo de Fürstenberg y de su primera esposa, Clara Agnelli (heredera de la FIAT, hermana de Gianni Agnelli, el Avvocato). Su bisabuela materna era la heredera americana Jane Campbell (Princesa de San Faustino). Su hermano mayor, Príncipe Egon, sería diseñador de moda de renombre, mientras que a su hermano menor, Príncipe Sebastian, no se le reconoce profesión.

Una novia adolescente, 1955


Recién casada



La princesa Ira fue objeto de reporteros gráficos desde su primera juventud, pues tenía 15 años cuando contrajo matrimonio en Venecia –el 17 de setiembre de 1955- con el Príncipe Alfonso de Hohenlohe-Langenburg y Uribe, de 31, fundador en los años ’80 del Marbella Club, en el célebre balneario español de la Costa del Sol. Se divorciaron cinco años después y el matrimonio fue anulado en 1969. Tuvieron dos hijos: Christoph Victorio Egon Humbert, Kiko (1956-2006) y Hubertus(1959- ).


1962


1965


El segundo esposo de Ira fue Francisco "Baby" Pignatari, un industrial brasileño con quien se casó en Reno, Nevada, en 1961. Se divorciaron en Las Vegas en enero de 1964 y no tuvieron hijos.


1970

1971



En su madurez la prensa le atribuyó una “cercana compañía” al Príncipe Rainiero de Mónaco, viudo de Grace Kelly y descendiente de un mismo antepasado. Como el gobernante monegasco, la princesa von Fürstenberg es bisnieta de la aristócrata escocesa Lady Mary Victoria Hamilton, primera esposa de Alberto I de Mónaco, bisabuelo de Rainiero III. Ira desciende de la anterior princesa de Mónaco a través del segundo matrimonio de ésta con el conde húngaro Tassilo Festetics Von Tolna.

1980



Con Andy Warhol en el Metropolitan Ball, 1985



1990

Conocida por su silueta un tanto rellena, sus grandes ojos y su gusto por la comedia ligera, Ira von Fürstenberg fue una suntuosa estrella de películas europeas clase B en los ’60, ’70 y ’80. Luego aparecía repetidamente en los eventos sociales más granados de Europa a lo largo de los ’80 y ’90, ya fuere por ser gerente de relaciones públicas del diseñador italiano Valentino Caravani o, simplemente, por ser quien era.


Con su hijo Hubertus (2001)



En el 'Travel With Style', concurso automovilístico en el Royal Western India Turf Club en Mumbai, India (noviembre de 2008)



miércoles, 21 de abril de 2010

Marie-Héléne de Rothschild

La Baronesa Marie-Hélène de Rothschild fue una de las más imaginativas anfitrionas de París, la doyenne de la alta sociedad francesa de los años ’60, ’70 y ’80. Sus actividades empezaron a dominar la temporada social desde que, por matrimonio, pasó a formar parte de la prominente familia Rothschild. La prensa de todo el mundo se hacía eco particularmente de sus cenas, bailes y eventos benéficos, muchos de ellos realizados en el Château de Ferriéres, la antigua mansión Rothschild que hoy pertenece al Estado francés.


Nacida en Nueva York como Baronesa Marie-Hélène Naila Stephanie Josina van Zuylen van Nyevelt, era la hija mayor de los tres vástagos del Barón Egmont Van Zuylen van Nyevelt (1890-1960) y Marguerite Namétalla (c.1905-1996). Su madre era egipcia y su padre un diplomático holandés, mientras que su abuela paterna era la baronesa Hélène de Rothschild (1863-1947) – hija de Salomon James de Rothschild, judío-, quien se había casado en 1887 con el Barón holandés Etienne Van Zuylen, católico romano.



La fiesta campestre inaugural del Château de Ferriéres, fines de los ‘50


Fue educada en el Marymount College en Tarrytown, Nueva York. Luego de finalizar la escuela viajó a París y allí conoció al Conde François de Nicolay (1919-1963), con quien se casaría en 1950. Su hijo, Philippe de Nicolay, nació en 1955 pero la pareja se divorció al año siguiente. Marie-Hélène comenzó a frecuentar a su primo en tercer grado una vez separado, el barón Guy de Rothschild, cabeza del Banco de Rothschild Frères, quien, asimismo, había decidido obtener el divorcio. Se casaron el 17 de febrero de 1957 en una ceremonia civil en Nueva York “para permitir que la tempestad que habíamos despertado por un doble divorcio disminuyera un poco”, como dijo la baronesa. Tuvieron un único hijo, Edouard Etienne Alphonse, nacido en diciembre de ese año.

La Baronesa Edmond de Rothschild, la actriz Anouk Aimée, Marie-Helêne de Rothschild y la diseñadora Coco Chanel (1966)



Guy y sus hermanas, Jacqueline y Bethsabée, habían crecido en el magnífico Château de Ferrières, 20 millas al sureste de París. Capturado por los alemanes durante la ocupación de Francia en la Segunda Guerra Mundial, el château permaneció vacío hasta 1959, cuando los recién casados Rothschilds decidieron reabrirlo. Marie-Hélène se hizo cargo de restaurar el enorme castillo, convirtiéndolo en un lugar donde la nobleza europea se mezclaba con músicos, artistas, diseñadores de moda y estrellas de Hollywood en grandes soirées. Mucho se habló sobre los espléndidos y creativos bailes temáticos y los eventos para recaudar fondos que ella organizaba tanto en París como en Nueva York.




Con el Barón de Rédé, anfitrión del Bal Orientale del 5 de diciembre de 1969 en el Hôtel Lambert




Con Guy, en el Hippodrome, 1969


La baronesa disfrutaba creando fantasías para sus reuniones sociales. Una vez recibió a 150 invitados a un baile (Bal des Têtes Surrealistes, cuyas invitaciones estaban impresas sobre un cielo azul con nubes, inspiradas en una pintura de Magritte y para descifrarlas había que sostenerlas frente a un espejo) vestida como un ciervo en la cacería, con una máscara de altas astas y diamantes en forma de pera que caían como “lágrimas”. El Barón Alexis de Rédé llevaba un extravagante y original sombrero diseñado por Salvador Dalí.




Bajo una máscara de cierva llorando lágrimas de diamante en su Bal des Têtes Surrealistes, 1972



En un baile que dio en Ferriéres para 1600 personas, el castillo fue cubierto con muselina blanca para hacer que pareciera una enorme telaraña tachonada de brillantes. En una gala para el Paris Ballet transformó el Palais Garnier en un bosque, con árboles y enredaderas colgando del techo. En otra ocasión, su Bal Proust, celebrando el 100º aniversario del nacimiento de Marcel Proust, el célebre Cecil Beaton tomó los retratos de los invitados. “Cuando se le pone algo en la mente, no hay nada en la tierra que pueda detenerla”, dijo una vez su esposo.

Château de Meautry, residencia de campo de Guy y Marie-Héléne cerca de Deauville, Normandía


Marie Hélène demostró que tenía el fuego y la imaginación para crear algo único y valioso. No sólo recurría a su encanto. Se necesitaba un implacable grado de determinación. Ella atendía cada detalle de estilo en su vida personal y también en sus entretenimientos, por lo que era una Anfitriona con mayúsculas. Siempre andaba a la búsqueda de nuevos talentos y nuevas figuras del mundo del arte, la literatura, la danza o la moda. Luego los mezclaba con el círculo más establecido de la sociedad de París y el resultado estaba a la vista. Las fiestas de Marie-Hélène adquirieron tal importancia que una figura social amenazó con cometer suicidio si no se le invitaba a una de ellas…

Nan Kempner, una socialite de Nueva York y gran amiga, dijo: “Ella tenía enorme inteligencia y curiosidad y quería verlo y hacerlo todo”.

Con una joven Carolina de Mónaco en la primera fila de los desfiles de París, fines de los ‘70


La baronesa también apoyaba enormemente la alta costura y por muchos años tuvo un lugar reservado en la primera fila de los más importantes desfiles de moda de París. Era presidente del comité que organizó el 1973 Divertissement a Versailles, un evento en el cual diseñadores norteamericanos no sólo fueron presentados a los europeos, sino que compartieron la escena con sus contrapartes franceses. Marie-Hélène reunió cinco couturiers franceses y cinco americanos en un fantástico show en el Théâtre Gabriel del Château de Versailles. A fines de los ’80 fue una de las tres mujeres que pagaron 20.000 dólares por un vestido negro con grandes rosas rojas que diseñó Christian Lacroix.



En 1975, Guy y Marie-Hélène obsequiaron el Château de Ferriéres a la cancillería de la Universidad de París, pero retuvieron para sí la residencia que habían construido en los bosques que rodeaban el castillo. La pareja adquirió el Hôtel Lambert, en la Île Saint-Louis, una de las más lujosas mansiones de la capital francesa, en cuyos pisos superiores fijaron su residencia. Marie-Hélène se convirtió en amiga cercana de Alexis de Rédé, quien era inquilino en el primer piso del Hôtel y sería una constante en sus reuniones.



1973: París, 13 de diciembre. Marie-Héléne arriba al Lido para la premiére de la revista Grand Jeu escoltada por Salvador Dalí.



En el Lido, Salvador Dalí la ayuda a quitarse el abrigo ante la mirada divertida de Yul Brynner


Sus invitados incluían un selecto círculo de la sociedad internacional, las finanzas y las artes, como la Duquesa de Windsor, la Princesa Grace, Elizabeth Taylor, Yves Saint-Laurent, Oscar de la Renta y Andy Warhol. “Una buena forma de hacer feliz a la gente es permitirles encontrarse con sus opuestos”, dijo una vez.


Con Guy, en Marbella, 1982


Cuando Francia nacionalizó la Banca Rothschild en 1981, el barón se mudó a Nueva York por un corto tiempo. Aunque la enfermedad de la baronesa hacía dificultoso su viaje, igual trabajó con un decorador de interiores para restaurar su apartamento del Upper East Side. Luego de batallar con el cáncer y la artritis reumatoide por más de diez años, Marie-Hélène falleció en 1996 en su hogar del parque de Ferriéres, a los 68 años. Fue enterrada en Touques, Calvados, donde por más de un siglo la rama francesa de la familia de su esposo había sido dueña del Haras de Meautry, un notorio criadero de caballos.

En la última década de su vida, con Lauren Bacall y Rudolf Nureyev


En reconocimiento a su importancia en la promoción de la cultura francesa y la moda a un nivel internacional, Marie-Hélène de Rothschild había sido condecorada con la Legion d’Honneur.

martes, 20 de abril de 2010

Bal du Centenaire


Uno de los acontecimientos sociales más deslumbrantes del año 1966 fue el gran baile de época que Hélène Rochas organizó para la Société des Bains de Mer de Mónaco, en el marco de celebraciones del Centenario de Montecarlo. El tema era: "Un baile bajo el Segundo Imperio".





Los fastos de aquel tiempo fueron fielmente evocados y reproducidos en el marco incomparable de la Ópera y las terrazas del Casino. La decoración a cargo de André Levasseur, rica en detalles exquisitos, transformó la sala del teatro en un salón de baile de 1860.





Pierre Rey, presidente de la Société des Bains de Mer (con traje de etiqueta de la época y lentes con montura de hierro) y Madame Hélène Rochas recibían a las personalidades, comenzando por los príncipes soberanos de Mónaco. Ella vestía amplísimo miriñaque como los que puso de moda Eugénie de Montijo a través de Worth, en tul negro sobre fondo azul turquesa. El tout Paris se dio cita allí, pero también celebridades de toda Europa.




En una camioneta amarilla completamente adornada de flores llegaron el príncipe Rainiero y la princesa Grace, ella caracterizada como Emperatriz Eugénie. Su amplio vestido de miriñaque, en tafetán rosa tornasolado y su séquito necesitaban de aquel vehículo que, aunque anacrónico, daba la impresión de un cuadro viviente de Winterhalter. La impresionante diadema de diamantes pertenecía a Van cleef y Arpels.











Sensacional también la entrada de la Begum Aga Khan soberbiamente vestida de blanco, en chantilly y organza adornada de gardenias y terciopelo negro, según diseño de André Levasseur, también magnífico figurinista. El periodista Hornbostel apareció de Napoleón III y la actriz italiana Gina Lollobrigida de condesa de Castiglione, acompañada por el príncipe árabe Kahmil Ibn Saud. Hubo personajes de Julio Verne y de Il Gatopardo, así como de la Vie Parisienne, varias George Sand y Scarlett O’Hara.





Régine, ataviada como Reina de la Noche (vestido negro con estrellas refulgentes) llegó en un carruaje tirado por dos caballos blancos en compañía de Alexandre, responsable de los peinados de la soirée, comenzando por el artístico moño de la princesa Grace. El estilista iba de príncipe hindú, luciendo un auténtico traje de maharajá de Hayderabad. El play-boy alemán Günter Sachs iba vestido de príncipe ruso, pero con un par de cámaras en bandolera, pues realizaba una película sobre el centenario de Montecarlo y aquel baile de trajes iba a ser la nota más llamativa del film.



La Begum Yvette (Labrousse), cuarta esposa del Aga Khan III


Günter Sachs con su acompañante


Abrieron el baile los príncipes Rainiero y Grace: un vals que, en aquella ocasión, ofrecía dificultades, pues el príncipe se enredaba a menudo en los volantes de la inmensa crinolina de su esposa. Después, el baile se fue animando a los sones de cuatro orquestas.


Momento del baile con Jacques Chazot





A la una de la mañana se abrieron las puertas de la sala de la Opera y el baile continuó en las terrazas brillantemente iluminadas. Tres disparos de cañón anunciaron una suelta de globos multicolores en el campo de tiro de pichón.






domingo, 18 de abril de 2010

La Princesa de Faucigny-Lucinge


Quizá fue Liliane Marie Mathilde d’Erlanger, princesa de Faucigny-Lucinge, la que tuvo mayor responsabilidad por la introducción de una nota exótica en los ’20. Su individualismo ingénito hizo inevitable que luciese entre las mujeres excepcionales de aquel período e incluso hoy en día existen señales indirectas de la contribución aportada por Baba Lucinge al estilo o la decoración.


Fotografiada por Cecil Beaton, 1920


Inglesa por nacimiento, era hija de Émile Beaumont, Barón d’Erlanger y había nacido en Londres en 1902, siendo conocida como Baba. En noviembre de 1923 casó con Jean-Louis Charles Guy Marie François, príncipe de Faucigny-Lucinge, con quien tuvo tres hijos: Ysabel Catherine Emilie Natividad (1925), Ariel Marie Roberte (1926) y Guy-Louis Dieudionné Antoine (1940).


Faucigny-Lucinge es una antigua familia que tiene sus raíces en Saboya. Uno de sus miembros, René de Faucigny-Lucinge (1583-1610) fue embajador del duque de Saboya en la corte de Francia y jugó un importante papel en el proceso de paz, aparte de haber escrito importantes acontecimientos históricos. Prosper Antoine de Lucinge, Marqués de Lucinge, Barón d’Aranthon, Gobernador de Turín, Chablais y Genevois fue Caballero de la Orden de la Anunciación en 1696. En el siglo XVIII, otro miembro de la familia fue hecho Príncipe de Lucinge por el rey de Cerdeña en 1729.


El Château de Coat-an-Noz, construido entre 1880 y 1884, residencia de los Príncipes de Faucigny-Lucinge hasta 1923.


Ferdinand-Victoire-Amédée de Faucigny-Lucinge (1789-1866) fue recompensado con el título de Príncipe y casó en 1823 con Charlotte de Borbón, Condesa de Issoudun (1808-1886), hija ilegítima del príncipe Charles Ferdinand de Borbón, Duque de Berry (hijo de Charles X de Francia y Amy Brown). El título beneficiaba al destinatario y a todos sus descendientes, que a partir de entonces pasarían a ser príncipe –o princesa- de Faucigny-Lucinge. Su hijo Charles Marie Maurice Príncipe de Faucigny-Lucinge (1824-1910) fue nombrado además Príncipe de Coligny, otro título hereditario pero esta vez para el hijo mayor del jefe de la Casa.


La madre de Baba, que tenía el pelo rojo, era muy conocida en Inglaterra como una vanguardista de los decorados de interiores y la casa familiar en Piccadilly (que había pertenecido en su tiempo a lord Byron) estaba llena de bolas de colores, adornos de concha y muebles con incrustaciones de nácar comprados en el Caledonian Market. Incluso cuando era niña, Baba causaba asombro aunque ella no parecía dar importancia, ni notar tal cosa. Cuando se paseaba por Londres no iba escoltada por la tradicional dueña inglesa, sino por un maravilloso mameluco, con su turbante y su vestimenta de colores, que la seguía como un paje. Cuando era una jovencita, Baba llevaba vestidos de tisú de oro. Más tarde, cuando se casó con el príncipe Jean Louis de Faucigny, su vestido de boda fue calificado de “oro fundido”.


Fotografiada por George Hoyningen-Huené para Vogue, 1928


Baba pareció siempre una especie de pilluelo árabe, pintándose un ligero toque de melancolía en su faz oscura y en forma de almendra. Se ponía pintura negra debajo de los ojos y se dejaba crecer muy largas las uñas esmaltándoselas de rojo oscuro. Su juventud y belleza le permitían presentarse sin misterio alguno, incluso al pleno sol de las playas. Solía llevar en estas ocasiones un pequeño gorrito de estilo oriental o diminutos sombreros caprichosos, prendiendo en el traje de baño alguna joya en forma de racimo de uvas.

Su llamativa presencia la hizo una de las favoritas de couturiers modernistas como Lucien Lelong; era sofisticada y severa en sus opciones de moda, con un vestuario minimalista y monocromático. Su rostro y cuerpo anguloso, combinados con su apariencia casi metálica, hacían que la princesa pareciese un cuadro cubista vuelto a la vida.


La Princesa Jean-Louis de Faucigny-Lucinge con Lady Mendl y Oliver Messel durante una fiesta en la Embajada Británica en París (1939)


Con su apuesto marido llevará una vida de ocio. La pareja dará fastuosas fiestas en los años de entre-guerra. Las veladas eran ambientadas con temas literarios, mitológicos o exóticos: "Remembranza de Proust”, por ejemplo, que finalizó en la Torre Eiffel a las seis de la mañana, y el célebre "Ball 1900 ", que incluía lo más granado de la sociedad francesa con vestidos de esa época. Los Faucigny-Lucinge habían decorado su apartamento con grandes artistas: José María Sert pintó escenas para ambos. Entre otras celebridades del arte y la aristocracia, la pareja se codeaba con Marthe Bibesco, Man Ray, Fulco di Verdura. Baba cultivaba amistad con Natalie Paley, Princesa Romanov, hija del Gran Duque Pavel de Rusia y esposa de Lucien Lelong, del cual Baba se había convertido en una de sus supermodelos. Codiciada por los fotógrafos más importantes de su tiempo, fue considerada una de las más elegantes y sofisticadas mujeres de París.


Baba y su hijo Coucous, retrato de Jean-Claude Fourneau (1945)




sábado, 17 de abril de 2010

Edwina, Condesa Mountbatten de Burma

Edwina Mountbatten, Condesa Mountbatten of Burma, CI, GBE, DCVO (1901– 1960) era, de soltera, Edwina Cynthia Annette Ashley, hija mayor de Wilfred William Ashley, más tarde 1º Barón Mount Temple (creado en 1932), miembro del Parlamento por el partido Conservador. Por línea paterna, Edwina descendía de los Condes de Shaftesbury, los cuales habían sido ennoblecidos en 1661. De la rama menor de los Ashley-Cooper obtendría como herencia tierras en Broadlands y un castillo en Sligo, Irlanda. La madre de Edwina era Amalia Mary Maud Cassel, hija del magnate internacional Sir Ernest Cassel, amigo del futuro Edward VII y uno de los hombres más ricos y poderosos de Europa. Como éste había perdido a su esposa (Annette Maxwell) y Amalia era su única hija, dejaría el grueso de su vasta fortuna a Edwina, su nieta mayor.


Por el tiempo en que conoció a Lord Louis Mountbatten, en 1920, Edwina era un miembro líder de la sociedad londinense. Su abuelo murió en 1921, dejándole 2 millones de libras, la casa de campo de Broadlands y Brooke House, la palaciega mansión de Londres, mientras que el salario de su futuro marido era de 610 libras al año. Ashley y Mountbatten se casaron el 18 de julio de 1922 en Saint Margaret’s, Westminster. La familia real se hizo presente y el entonces príncipe de Gales (el futuro Edward VIII) fue el padrino del novio.


La boda, 1922

El matrimonio tuvo 2 hijas: Patricia, en 1924 y Pamela, en 1929. Lady Mountbatten vivió una vida privilegiada casi totalmente dedicada a la búsqueda del placer, pasando extensos períodos en el mar durante los ’30 en los que nadie tenía idea de dónde se encontraba. Fueron dos décadas de frivolidad, en las que, no satisfecha con su bien avenida familia, buscaba refugio en amantes y escándalos de alcoba. Sin embargo, a fines de la Segunda Guerra, adquirió un nuevo propósito en su vida y dedicó su considerable inteligencia y energía al servicio del prójimo. Es especialmente recordado su servicio en el período en que fue Vicereina de la India fraccionada.



Lady Mountbatten con su hija Pamela, 1929


El matrimonio no tradicional de los Mountbatten, su inmensa riqueza y su política de izquierda parecen haber suscitado mucha especulación sobre sus decadentes escapadas, pese a la tierna correspondencia que la pareja mantuvo durante sus vidas adultas. Lady Mountbatten ocasionalmente viajaba con su cuñada, Lady Milford Haven, cuyas relaciones bisexuales eran posiblemente mejor documentadas que aquellas atribuidas a Edwina.



La gran escalera de Brooke House, residencia de los Mountbatten en Park Lane


Junto a Nancy Cunard, fue publicado que supuestamente habían sido amantes con el americano Paul Robeson, lo que llevó a que ella exitosamente hiciera juicio al periódico por publicar tal historia cuando nunca se había encontrado con esa persona. De todas maneras, mantuvo realmente una liaison con Leslie Hutchinson y ese affaire lo llevó a un ostracismo social que destruyó su carrera profesional.

Durante el vicereinado de Mountbatten también se rumoreó que su esposa sostuvo un affaire con Jawaharlal Nehru, el primer ministro hindú, lo que podría tener conexión con las subsecuentes visitas a Inglaterra por parte de Nehru. De todas maneras, el affaire fue denegado por la familia Mountbatten, incluso otras relaciones extramaritales durante la vida matrimonial de la pareja nunca fueron admitidas.

Lady Mountbatten en la playa de Deauville, 1925


Lord y Lady Mountbatten sirvieron, respectivamente, como el último Virrey y Vicerreina de India, después que el gobierno británico les dio poder plenipotenciario para organizar la independencia de la India Británica. Luego de la partición, Lord Mountbatten permaneció brevemente como el primero de los dos Gobernadores Generales de India –en 1950 el vínculo con la monarquía fue roto y el gobernador general de India fue reemplazado por un presidente no ejecutivo-. Entonces se concedió a Lord Mountbatten por parte del gobierno hindú sus anteriores poderes virreinales, a todos los efectos, en las terribles circunstancias que siguieron a la Partición.


En la violenta interrupción que significó la Partición de India, Lady Mountbatten es universalmente recordada por sus heroicos esfuerzos en contrarrestar la miseria del pueblo hindú y hasta hoy permanece como una heroína en la India de aquel período, pese a los rumores sobre la bien conocida intimidad con Jawaharlal Nehru. Asimismo, causaba profunda impresión su modesto porte en el uniforme de la Brigada de Ambulancias Saint John en yuxtaposición con sus retratos oficiales que desplegaban grandeza virreinal en traje de noche y tiara.



El Virrey y la Vicereina de India en retrato oficial

Lady Mountbatten continuó llevando una vida de servicio al prójimo después de su Vicereinado en India. Murió mientras dormía, en febrero de 1960, en Jesselton, North Borneo, durante un viaje de inspección para la Brigada de Ambulancias St. John. A su pedido, Lord Mountbatten lanzó su cuerpo al mar en la costa de Portsmouth desde el HMS Wakeful; Nehru envió dos destructores de la Armada hindú para acompañarla y ofició Geoffrey Fisher, Arzobispo de Canterbury.

Edwina y Nehru en los '50

Títulos
  • Miss Edwina Ashley (1901–1922)
  • Lady Louis Mountbatten (1922–1946)
  • La Muy Honorable Vizcondesa Mountbatten de Burma (1946–1947)
  • La Muy Honorable Condesa Mountbatten de Burma (1947–1960)
Honores
  • Lady of the Imperial Order of the Crown of India
  • Dame Grand Cross of the Order of the British Empire
  • Dame Commander of the Royal Victorian Order