viernes, 9 de septiembre de 2011

Los Oficios de la Corte

Los Cargos de Corte son los oficios que se desempeñaban en las cortes reales de las monarquías de Europa Occidental, aunque tales cargos eran similares a las monarquías de otras partes del mundo y en otras épocas (por ejemplo, los coperos de los faraones del Antiguo Egipto que aparecen nombrados en la Biblia y que resurgen en la Inglaterra medieval o la Francia de los Luises).

La corte de Alfonso X el Sabio (Castilla en el siglo XIII)

Inicialmente, los oficios de Corte eran funciones propias de la servidumbre, que se dignificaban por la cercanía a la persona del rey a medida que su figura adquiría prestigio institucional (desde los reyes electivos de los reinos germánicos iniciales hasta el asentamiento de la monarquía hereditaria). Incluso se dio el caso, con el reinado de los merovingios, de que el mayordomo de palacio terminara sustituyendo las funciones reales (Carlos Martel, siglo VIII). Entre los godos (visigodos y ostrogodos) hubo una estructura institucional denominada officium palatinum, a cargo del comes palatinum (conde palatino) y otros: comes cubiculariorum (camareros), comes scanciorum (coperos), comes stabulorum (caballerizas), comes patrimonium, etc.

En las cortes francesa y borgoñona se originó el cargo de Valet de Chambre, que en la corte inglesa tomó el nombre de Gentleman of the Bedchamber. Era el Ayuda de cámara o Caballero de cámara, común a partir del siglo XIV. Mientras que algunos criados simplemente esperaban junto a su patrón o se ocupaban de su ropa y otras necesidades personales, en sí potencialmente una posición poderosa y lucrativa, otros tenían funciones más especializadas. En un nivel más prestigioso, este cargo podría ser similar al de secretario personal de un monarca o gobernante, como en el caso de Anne de Montmorency en la corte de Francisco I de Francia. Para nobles siguiendo una carrera como cortesanos, como Étienne de Vesc, este puesto era el primer paso para acceder a cargos más altos. Los valets podían suministrar servicios especializados de varios tipos al patrón, como artistas, músicos, poetas, estudiosos, bibliotecarios, médicos o boticarios y curadores de colecciones.


Jean de Vaudetar, valet de chambre de Carlos V de Francia, presenta al rey como regalo un manuscrito iluminado (1372)


La Corte de Pedro IV de Aragón en 1344 tenía cuatro oficios de corte: mayordomo, camarlengo, canciller y maestro racional; en la Inglaterra medieval había cinco: chapelmaster (maestro de capilla), Chamberlain (chambelán), steward (lugarteniente), chancelor (canciller), constable (condestable), marshal (mariscal).

La aristocracia competía por cubrir los oficios de Corte, considerándolos un honor y una oportunidad de aumentar su poder por el acceso que daban al rey; y los reyes estimulaban esa competencia, que producía el abandono de la dispersión rural de la nobleza feudal, concentrándola en las cortes, especialmente cuando dejaron de ser itinerantes y se hicieron permanentes.

En la Monarquía Hispánica estaban ocupados por la alta nobleza (los más cercanos al rey, o sea, los Grandes, considerados como parientes suyos), mientras que los oficios de la administración pública y territorial lo estaban por caballeros, hidalgos locales y juristas -los llamados letrados (jueces, alcaldes, merinos y oidores de la administración judicial, los de merinos, adelantados, gobernadores, vegueres, bailes o sobrejunteros en la administración territorial). Existía una diferencia, muy importante para Madrid, entre oficios de Corte y Villa, que puede referirse tanto a oficios públicos (escribanos, alguaciles, etc.) como a oficios gremiales, en ambos casos de jurisdicción atribuida a la Sala de Alcaldes -Corte- o al Corregidor y a los regidores del Ayuntamiento -Villa-.

El organigrama de oficios y funciones y un protocolo cada vez más complejo y codificado se fueron desarrollando a lo largo de los siglos, marcando diferencias entre casas y dinastías (por ejemplo, el estilo de la corte borgoñona, continuada por la Casa de Habsburgo, era más estricto que la corte borbónica).


La corte de Francia en pleno durante la boda de Henri de Borbón, Rey de Navarra, con Margarita de Valois en presencia del rey Carlos IX (1572)


Los cargos palaciegos:

Abanderado o Porta-estandarte, persona que lleva el emblema, insignia o estandarte usado como símbolo visual formal de la casa real.

Aposentador, el que tiene a su cargo la separación de los cuartos de las personas reales y el señalamiento de sitios para las oficinas y habitación de los que deben vivir dentro de palacio. En los viajes, es quien en las jornadas que hacen las personas reales se adelantan para disponer su aposento y el de sus familias.

Ayo, persona que se encargaba de la educación inicial y custodia de los niños y jóvenes de la familia real, a modo de tutor.

Bufón cómico que vivía de sus gesticulaciones, chistes, muecas o bromas para hacer reír a la corte y su entorno, más o menos frívolo y palaciego.

Caballerizo al empleado de distinción al cual toca la superior dirección de las caballerizas y es el jefe de los empleados que están puestos para su servicio más o menos inmediato. Va a caballo detrás del coche del monarca cuando sale en público.

Camarero era un criado de distinción que mandaba en todo lo perteneciente a su cámara. Otros camareros eran: Camarero mayor. En la casa real de Castilla se llamaba así al jefe de la cámara del rey hasta que se introdujeron el estilo y los nombres de la casa de Borgoña. La Camarera mayor era la señora de más autoridad entre las que servían a la reina. Debía ser Grande de España y entre otras muchas preeminencias tenía la de mandar a todas la que servían en palacio.

Camarlengo. A partir del franco Kamarling -camarero- llega al castellano procedente del catalán camarlenc, haciendo referencia a un título de dignidad tanto en la Iglesia Católica, como en la casa real de Aragón, similar al de Camarero, en Castilla. Era encargado de la supervisión de la cámara.

Canciller, en la monarquía española era el título de la persona encargada de la custodia y guardia del sello real, con el que autorizaba los privilegios y cartas reales. El Canciller de contenciones, en la corona de Aragón, era el eclesiástico que decidía las competencias entre la jurisdicción real y la eclesiástica.

Pierre Séguier, Canciller de Francia, en la procesión de entrada a París del rey Luis XIV (1660)

Capellán era el miembro del clero que decía misa al rey y demás personas reales en su oratorio particular y asistía a los oficios y horas canónicas y otras funciones de la capilla de palacio en el banco denominado de capellanes. El Capellán mayor del rey es prelado que tiene la jurisdicción espiritual y eclesiástica en palacio y en las casas y sitios reales.

Catador, criado encargado de probar la comida que se servía a la mesa del monarca, antes que éste lo hiciera. Sus relaciones de confianza con el rey a menudo les granjeaba una posición de gran influencia. Para obtener este puesto se valoraba y apreciaba su porte, su modestia, laboriosidad y coraje.

Halconero, el encargado de los halcones de caza de la familia real.

Chambelán es un funcionario a cargo de la residencia de los soberanos y es de carácter honorífico. Etimológicamente, al igual que su sinónimo camarlengo proviene del francés chambellan, y éste del franco kamarling.

Condestable ha designado a varios cargos distintos a lo largo de la historia, variando sus atribuciones según el lugar y período histórico al que se haga referencia. Durante la Edad Media era el encargado de los caballos del monarca, del latín comes stabuli o "compañero (del monarca) del establo". El título de Condestable de Castilla designaba el máximo representante del Rey en ausencia del mismo. El condestable de Francia era el comandante en jefe de los ejércitos. El Alto Condestable de Inglaterra era uno de los siete altos funcionarios del reino: en sus inicios era el comandante del ejército y "Master of the Horse" y, junto con el Mariscal, presidía la Corte de caballería o del honor.

Confesor era un miembro del clero asignado al servicio personal del rey. Tuvo siempre un lugar más o menos destacado en todas las cortes cristianas: su elección era un asunto de Estado. En España, Francia e Inglaterra era uno de los oficios de corte más importantes del Antiguo Régimen, pues sus funciones iban mucho más allá de escuchar al rey en confesión, también ejercía de consejero en todo tipo de asuntos (espirituales y temporales) e interviniendo en todo tipo de nombramientos (eclesiásticos y civiles). Los propios confesores acumulaban cargos eclesiásticos e incluso civiles.

Copero era un oficial o encargado de alto rango, cuya tarea era servir las bebidas en la mesa. A causa del temor constante a las conspiraciones e intrigas, esta persona debía ser considerada totalmente digna de confianza para poder mantener su posición. Debía proteger la copa del rey ante el riesgo de envenenamientos, por lo que se requería, a veces, probar un poco de vino antes de servirlo.

Antonio María Claret (1807-1870), Arzobispo de Santiago de Cuba, Confesor de Isabel II de Borbón


Dama de honor o dama de compañía (al:Hofdame, fr:Dame de compagnie, ing:Lady-in-waiting) era la asistente personal de una dama real. Con frecuencia se trataba de mujeres de noble nacimiento pero de un rango inferior al de la persona a la que asistían. No se le consideraba una doméstica y su estatus fue variando según la época y país. En el Reino Unido, las más próximas a la reina eran las damas de la cámara privada, pero las más numerosas eran las damas de honor. Hoy en día se designa como dama de compañía a las mujeres que acompañan a los miembros femeninos de la familia real, las principales son las Mistress of the Robes, quienes se encargan formalmente de las joyas y el guardarropa de la reina; casi siempre se trata de una duquesa y a diferencia de las otras damas es sólo requerida para ocasiones ceremoniales. Las mujeres de la recámara, Woman of the Bedchamber, son parte del séquito personal de la reina y le prestan servicio regular. En Francia durante el reinado de los Borbones, el rol de las damas de compañía era diferente al que se estilaba en Inglaterra; eran compañía decorativa pero distante de las reinas y princesas de la familia real.

Doncel, en la monarquía castellana bajomedieval, eran jóvenes de familias nobles aún no armados caballeros y que ejercían de pajes o acompañantes del rey o del heredero de la corona. Posteriormente pasaban a formar un cuerpo militar especial, dirigido por el Alcaide de los Donceles.

Edecán es un ayudante de campo (del francés aide-de-camp), el asistente personal, secretario o asistente militar de una persona de alto rango, usualmente un oficial militar de alta graduación o un jefe de estado. El primer ayudante es generalmente el de mayor nivel.

Escanciador es el encargado del acto de servir, verter o decantar las bebidas de una botella a una copa o vaso. Es una palabra de origen godo, en cuyo reino existía un oficial palatino a cargo de los escanciadores reales, llamado en latín: comes scanciorum.

Estatúder, steward o lugarteniente es un oficial nombrado por el monarca gobernante para representarlo en un país y puede tener la orden de gobernarlo en su nombre; en este último caso corresponde aproximadamente con la posición de gobernador o virrey (en la Antigua Roma, rector, praefectus o vicarius).

Gentilhombre, en España, era la persona que despachaba al rey con un pliego de importancia para darle noticia de algún buen suceso, como la toma de una plaza o el arribo de una escuadra. También recibía este nombre la persona que atendía personalmente al monarca o jefe de estado. Gentilhombre de cámara es la persona de distinción que acompaña al rey en la cámara cuando sale. Estas funciones son privativas de los gentileshombres de cámara con ejercicio porque también existían los gentileshombres de entrada, llamados así por tenerla en la sala de Grandes y por haberlos también honorarios, que sólo gozaban de la insignia de la llave.

Gran Maestre es la máxima autoridad en las órdenes militares.

Gran Limosnero o, simplemente, Limosnero, dependiendo de su rango, es un capellán o funcionario eclesiástico que originalmente estaba a cargo de distribuir dinero (“limosnas”) a los pobres. Los obispos mantenían los suyos propios y limosneros estaban asignados a la corte de los Reyes de Francia. En Inglaterra, y luego en el Reino Unido, un noble ostentaba el título hereditario de Gran Limosnero.


Mayor-General Sir Herbert Stewart, Ayudante de Campo de la reina Victoria (1882)

Guardia era un oficio de origen medieval llamado Hostarius (usher, doorward o durward) que en Escocia, por ejemplo, era hereditario y tenía la responsabilidad de guardar la puerta del rey, es decir, proteger la propiedad del monarca. En las monarquías actuales, la guardia real es un cuerpo militar dedicado a la protección del rey, los miembros de la familia real y dignatarios extranjeros de visita oficial. Los Reales Guardias Alabarderos de España son, junto a la Guardia Suiza Pontificia y los Yeomen de la Guardia británicos, las unidades militares de escolta y protección más especializadas del mundo.

Guardián del sello equivale al Keeper of the Seals inglés y denota la persona encargada de mantener y autorizar el uso del Gran Sello de un determinado país. El título puede o no estar vinculado a un particular oficio ministerial o de gabinete.

Caballerizo mayor era el jefe de palacio encargado de la dirección y gobierno de la caballeriza del Rey de España y le acompañaba tan pronto salía de palacio. Formaba parte del entramado institucional de la Real Casa y Patrimonio de la Corona de España.

Maestre racional fue uno de los oficios de corte de la Corona de Aragón, creado como institución única para todos los territorios de ella por Pedro el Grande en 1283. Tenía como función el control de los tesoreros y sus lugartenientes (tanto los del rey como los de la reina y los regentes), que le presentaban las cuentas cada año o seis meses, así como todos los oficiales de la curia real, especialmente los que administraban rentas reales.

Maestro de Capilla (en alemán; Kapellmeister) era durante el Renacimiento y el Barroco un músico de experiencia y prestigio, siempre compositor, que formaba, gestionaba y dirigía al grupo de cantores e instrumentistas responsable de la música sacra en los oficios de las iglesias, o de la música profana en las fiestas cortesanas.

Maestro de caza es el Grand Veneur de France (o Grand Huntsman of France), equivalente al Grand Master of the Hunt en Inglaterra y otras casas reales. Era responsable de la organización de las cacerías reales, por lo que se encargaba del cuidado de las jaurías y los caballos de caza del rey.

Mariscal, en la antigua milicia, era un oficial de preeminente graduación inferior al Condestable y que resumía en sí toda la jurisdicción militar, tanto en la parte criminal como en la económica. Este título se conservó posteriormente para los descendientes de los que antiguamente lo fueron en los reinos de Castilla, Andalucía, etc.

Maurice, Conde de Saxe, Mariscal de Francia (1750)

Mayordomo es el criado principal encargado del gobierno económico de una casa. Mayordomo mayor es el jefe principal de palacio a cuyo cargo está el cuidado y gobierno de la casa del rey. Mayordomo de semana es la persona que en la casa real servía la semana que le toca bajo las órdenes del mayordomo mayor, supliéndole en su ausencia.

Mozo del bacín era un servidor de palacio que tenía por oficio evacuar y reponer el bacín de la persona real. Como oficio anexo al servicio de la cámara, andaba allí muy de continuo, ya que tres veces al día ejercitaba su oficio de esta manera.

Preceptor era un oficio de carácter superior, restringido al ámbito de la enseñanza, habitualmente especializado por disciplinas académicas (a través de la lectura de textos en latín) u otras habilidades (música, equitación, esgrima, etc.)

Secretario es el funcionario que tiene la responsabilidad de la programación cotidiana y la correspondencia del monarca. El Secretario Privado actúa como un canal de comunicación entre el soberano y sus gobiernos, y asesora sobre cualquier cuestión constitucional, política o gubernamental. En segundo lugar se organiza el programa oficial del rey, el asesoramiento sobre sus elementos, preparar discursos, mantener el enlace con otras residencias, sus medios de transporte y las fuerzas armadas. En tercer lugar se ocupa de la correspondencia oficial del soberano al público, incluidos los mensajes de felicitación, la Oficina de Prensa, los papeles privados, el archivo real, etc.

Senescal es un gran funcionario de palacio en la mayor parte de las cortes reales o principados medievales de Europa occidental. Según las regiones o los países, el cometido del senescal era diferente. La palabra senescal procede del vocablo latino senex (anciano) y el vocablo germánico skalk (servidor), y significa "servidor de más edad"o "decano de los servidores".

Ujier es un tipo de criado de palacio que correspondía a portero, del que había varias clases según su ocupación. Ujier de cámara era el criado del rey que asistía en la antecámara para cuidar la puerta y que sólo entraran las personas que debían hacerlo con un motivo justificado. Ujier de saleta era un criado del rey que encargado de cuidar de impedir la entrada a los que no debían ingresar a la antecámara. También lo había en el cuarto de la reina con el mismo encargo. Ujier de sala o ujier de vianda era un criado de palacio que debía acompañar el cubierto y copa desde la panetería y cava y después la vianda desde la cocina.

Persevante, o más correctamente un persevante de armas, es un oficial de armas de menor rango, adjunto en su mayoría a las autoridades heráldicas oficiales, como el Colegio de Armas en Londres o la Corte del Lord Lyon en Edimburgo. En la era medieval, muchos nobles contaban con su propio oficial de armas.


Bona Sforza, Reina de Polonia, y su Secretario Privado (responsable de su envenenamiento) Gian Lorenzo Pappacoda, 1557

Francia

Los Grandes Oficiales de la Corona eran los más importantes oficiales de estado de la corte en Francia durante el Antiguo Régimen y la Restauración Borbónica. Eran nombrados por el rey y los cargos eran de por vida (excepto el Canciller), no transmisibles ni hereditarios. Una lista similar, llamada los Grandes Dignatarios del Imperio, fue elaborada por Napoléon I para su corte y en la que estas posiciones eran, usualmente, un honorífico. Los títulos militares –como los de Mariscal de Francia, Gran Maestro de Artillería o Coronel General- eran oficios otorgados a individuos y no rangos militares.

En el orden jerárquico establecido por Henri III en 1582, estos grandes oficiales eran:

  • Grand Connétable, el Primer Oficial de la Corona y comandante del ejército. Fue suprimido en 1626.
  • Chancelier, integrado al sistema judicial. Era asistido en sus tareas por el Guardián de los Sellos.
  • Grand maître, jefe de la Maison du Roi.
  • Grand chambellan, tenía a su cargo la cámara del rey, con deberes adicionales.
  • Amiral de France, jefe de la Armada francesa.
  • Maréchal général des camps et armées du roi era una dignidad otorgada solo a los Mariscales de Francia (Maréchaux de France) y luego Mariscales del Imperio. El Mariscal-General alternaba entre el más nuevo y el más antiguo del Condestable; luego de la supresión de este último, el Mariscal-General se convirtió en el jefe del ejército de facto.
  • Grand écuyer, tenía a su cargo los establos del rey.
  • Grand maître de l'artillerie, título suprimido por Luis XV en 1755.

Además de estas ocho posiciones, los que siguen también son considerados Grandes Oficios:

  • Garde des Sceaux, asistente del Canciller.
  • Grand Aumônier, a la cabeza de la Capilla Real.
  • Coronel General de la Infantería, cargo inmediatamente inferior a los Mariscales.


En la corte de Luis XIV

El genealogista del siglo XVII Père Anselme también incluyó los siguientes Grandes Oficiales:

  • Porte Oriflamme, abanderado de la Oriflama (Estandarte Real) en batalla.
  • Général des galères, a cargo de las galeras.
  • Grand Veneur de France, maestro de la caza y del real campo de juego.
  • Grand Fauconnier de France, maestro de cetrería y de los establecimientos de caza.
  • Grand Louvetier de France, maestro de los lobos de caza
  • Grand Échanson, el copero real.
  • Grand Maitre des Eaux et des Forêts, a cargo de los ríos y los bosques reales.

Los Grandes Oficiales de la Corona no deben ser confundidos con los Grandes Oficiales de la Casa Real (o Maison du Roi), que compartían determinados miembros y estaba liderada por el Grand Master de France.

Reino Unido

En el Reino Unido, los Grandes Oficiales del Estado son tradicionalmente ministros de la Corona, quienes, o heredan sus posiciones o son nombrados para ejercer ciertas funciones ceremoniales por largo tiempo. Existen Grandes Oficiales por separado para Inglaterra y Escocia y antiguamente para Irlanda. Muchos de ellos se han convertido en ceremoniales porque históricamente eran tan influyentes que sus poderes debieron ser subsumidos a la Corona o suprimidos.

Los Grandes Oficiales de Inglaterra (el Reino de Inglaterra incluyendo Inglaterra y Gales) son:

  1. Lord High Steward, cargo honorario ocupado solo durante las coronaciones y los juicios de Pares del reino en la Cámara de los Lores
  2. Lord High Chancellor, custodio del Gran Sello del Reino
  3. Lord High Treasurer, jefe del Tesoro de Su Majestad
  4. Lord President of the Council, presidente del Consejo Privado de Su Majestad y miembro del gabinete
  5. Lord Privy Seal, responsable del sello personal del monarca
  6. Lord Great Chamberlain, tiene responsabilidad de conducir los asuntos extranjeros en el Palacio de Westminster y la Cámara de los Lores
  7. Lord High Constable, jefe de la Corte de Caballería
  8. Earl Marshal, jefe del Colegio de Armas
  9. Lord High Admiral, comandante de la Armada Real



En la visita oficial del Papa Benedicto XVI al Reino Unido, cuando el pontífice llega a Westminster Hall, es recibido por el Lord Great Chamberlain, Marqués de Cholmondeley y su secretario, cuyo cargo es Gentleman Usher of the Black Rod.

Cargos históricos de la Casa Real del Reino Unido, en cierta forma comunes a otras casas reales son:

* Almoner (Limosnero)

* Butler (Mayordomo Mayor)

* Chamberlain (Chambelán)

* Chancellor (Canciller)

* Chapelmaster (Maestro de Capilla)

* Chaplain (Capellán)

* Confessor (Confesor)

* Constable (Condestable)

* Cup-bearer (Copero)

* Doorward (Guardia real)

* Falconer (Halconero)

* Gentleman of the Bedchamber (Gentilhombre de Cámara)

* Gentleman Usher (Gentilhombre Ujier)

* Grand Almoner (Gran Limosnero)

* Grand Panetier o Panter (Encargado del Pan)

* Grand Master of the Hunt (Gran Maestre de Caza)

* Groom of the Stool (Mozo del bacín)

* Herald (Heraldo)

* Intendant of the civil list (Intendente de la lista civil)

* Jester (Bufón )

* Keeper of the seal (Guardián del sello)

* King of arms (Rey de armas)

* Earl Marshal (Mariscal)

* Lady-in-waiting (Dama de honor)

* Maid of Honour (Doncella de honor)

* Majordomo (Mayordomo de Estado)

* Master of the Horse (Maestre de los Caballos)

* Master of the Hunt (Maestre de la Caza)

* Page (Paje)

* Secretary (Secretario)

* Pursuivant (Persevante)

* Seneschal (Senescal)

* Standard bearer (Porta-estandarte)

* Steward (Teniente)


Sir Almeric William FitzRoy (1898-1923), Secretario Jefe del Consejo Privado de la reina Victoria y del rey Eduardo VII

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Celebridades de la corte

Las brillantes cortes de Francia e Inglaterra fueron escenario de las acciones de estas figuras controvertidas, brillantes cortesanos.


Mary Boleyn, conocida tradicionalmente en español como María Bolena (1499-1543), pertenecía a la célebre familia Bolena, que disfrutó de una influencia considerable a principios del siglo XVI. María fue una de las amantes de Enrique VIII de Inglaterra y también, según se dice, de su rival, el rey Francisco I de Francia. Contrajo matrimonio en dos ocasiones y muchos historiadores creen que era la hermana mayor de Ana Bolena. Los testimonios de la descendencia tanto de María como de Ana hacen suponer más fiable la tesis de que María era la mayor de las hermanas aunque algunos estudiosos creen lo contrario.


María permaneció en Inglaterra la mayor parte de su infancia. No fue hasta 1514, cuando tenía aproximadamente 15 años, que fue enviada al extranjero. Su padre le aseguró una plaza como dama de honor de la hermana del rey, la princesa María Tudor, quien se trasladó a París para casarse con el rey Luis XII de Francia. Cuando María Tudor abandonó Francia tras la muerte de su marido el 1 de enero de 1515, María Bolena permaneció en la corte francesa, regresando de vuelta a Inglaterra en 1519. Se le dio el trabajo de dama de honor de la reina de Inglaterra, Catalina de Aragón, durante los últimos diez años de su matrimonio con Enrique VIII.


Un año después de su regreso a Inglaterra, María se casó con sir William Carey, el 4 de febrero de 1520, un cortesano adinerado y con buenos contactos, que había conseguido los favores del rey. Enrique VIII fue invitado a la ceremonia y probablemente poco después comenzó un romance con María, a quien su padre y su tío materno (Thomas Howard, el duque de Norfolk) utilizaron como un peón para obtener diversos honores. Esta confusión sobre cuándo comenzó su relación se debe a muchos factores. Primero, no se sabe cuánto duró el romance exactamente. Segundo, nunca fue hecho público y María no disfrutó del tipo de fama, riqueza y poder que tenían las amantes de reyes en países extranjeros (como Francia).Durante su relación o poco después de haber finalizado, la leyenda establece que uno o los dos de los hijos de María habían sido engendrados por el rey. Sin embargo, hay pocas pruebas.


En 1528 el marido de María falleció durante un "brote de sudores". En 1534, se volvió a casar, esta vez en secreto, con William Stafford, un plebeyo sin rango y pobres ganancias. Debido a estas características, los historiadores sospechan que fue un matrimonio por amor, ya que no había otra razón por la que ella se casaría con alguien de una clase social tan lejana a la suya. Cuando esto fue descubierto, la pareja fue desterrada de la corte por la misma reina Ana.


Sus circunstancias financieras llegaron a ser tan desesperantes que María se rebajó a rogarle a Thomas Cromwell que hablara con el rey en su favor. Enrique, sin embargo, fue indiferente a su plegaria. Ana se arrepintió primero y, aunque mandó a María una magnífica copa de oro y algo de dinero, aún seguía rehusando a que volviera a la corte. Esta reconciliación parcial fue la única que tuvieron las dos hermanas, ya que no se encontraron desde 1534 hasta la muerte de Ana en 1536. La vida de María entre 1534 y la ejecución de su hermana, el 19 de mayo de 1536 es difícil de concretar. Como su tío, Thomas Howard, 3r duque de Norfolk, puede que María no quisiera ser relacionada con sus malogrados familiares para evitar más sucesos desgraciados. María y su marido permanecieron en su retiro en Rochford, Essex. Ella murió poco después de cumplir cuarenta años, a una edad relativamente joven incluso para los estándares de la época, el 19 de julio de 1543.



Charles d’Albert, duque de Luynes (1578 - 1621) fue favorito de Luis XIII gracias a su pasión común por la caza. El rey le nombró consejero de Estado, gentilhombre ordinario de la cámara real, gobernador de la villa y castillo de Amboise en Touraine y capitán del Palacio de las Tullerías. El 30 de octubre de 1616 obtuvo el cargo de gran halconero de Francia. En su calidad de consejero del joven rey abogó por los viejos ministros de Enrique IV de Francia, caídos en desgracia. Con ellos hizo honor a las máximas del gran rey.


Sin romper con España, Luynes se separó; reanudó sus relaciones con Inglaterra y se unió a la causa de la independencia italiana; reafirmó su alianza con Venecia y con el Piamonte, concertó el matrimonio de la segunda hermana del rey, Cristina de Francia, con Victor-Amadeo I de Saboya y la unión de la tercera hermana del rey con el Príncipe de Gales. Mantuvo a la reina madre alejada, durante un tiempo, de la corte y de sus problemas y la permitió volver tras haberla vencido dos veces. Se unió a los Grandes participando en el enfrentamiento que mantenían contra ella. Incorporó a la monarquía Béarn y Navarra.


En 1617 empezó a intrigar contra María de Médicis y planeó el asesinato de Concino Concini con Vitry. Fue entonces cuando Luynes se convirtió en el verdadero jefe del reino, atribuyéndose los bienes de su predecesor y de su mujer, adueñándose del castillo de Lésigny, se cubrió de títulos: duque, par, primer gentilhombre de la Cámara y condestable de Francia. El hecho de que un pequeño noble como Luynes, que nunca participó en ninguna guerra, accediera a la condición de condestable asombró, pero Luynes aceptó este cargo porque el duque de Lesdiguières que era protestante, no quiso abjurar de su fe para obtener esta promoción. Una rápida ascensión a las más altas esferas del estado le acarreó numerosos enemigos que veían en él a un segundo Concini.



Henri Coiffier de Ruzé d'Effiat, marqués Cinq-Mars (1620 – 1642) fue un “favorito” del rey Luis XIII que organizó, sin éxito, la última conspiración contra el poderoso primer ministro, el Cardenal Richelieu. Cinq-Mars, era hijo del mariscal Antoine Coiffier-Ruzé, marqués de Effiat, un amigo cercano de Richelieu que, tras la muerte de su padre sucedida en 1632, tomó a éste bajo su tutela.


En 1639, Richelieu introdujo en la Corte al joven Cinq-Mars a fin de que estuviera cerca del rey y consiguiera llegar a ser su “favorito” (un amigo íntimo, habitualmente afecto a la corte que gozaba de una mayor influencia respecto a las decisiones del rey). Cinq-Mars fue nombrado, enseguida Gran maestre del Guardarropa y Primer Escudero, posteriormente fue elegido como Gran escudero de Francia; Luis XIII le ofreció, también, el condado de Dammartin.


Cinq-Mars se unió a François de Thou y a Gastón de Francia para conspirar con los españoles. El plan concebido era el de destituir o asesinar a Richelieu, y firmar la paz con España que incluiría una restitución recíproca de los territorios ocupados. Una carta (que tenía que ser secreta) del marqués fue interceptada por la policía de Richelieu. Traicionada la confianza de Luis XIII y de Richelieu, Cinq-Mars fue juzgado y decapitado en Lyon, junto con François de Thou, el 12 de septiembre de 1642.



Louis de Rouvroy, Duque de Saint-Simon (1675 - 1755), fue un escritor y diplomático francés. Era hijo de Claude de Rouvroy, Duque de Saint-Simon y de su segunda mujer, Charlotte de L'Aubespine. El duque de Saint-Simon fue autor de unas voluminosas Mémoires Memorias) que cubren los años 1695-1723 y son una fuente fundamental para comprender el reinado de Luis XIV y la regencia que le sucedió. En 1721 viajó a España, país que admiraba mucho, como embajador, con el fin de casar a Luis XV con una infanta española. Fue el episodio culminante en su carrera política, que además se vio recompensado con el título de Grande de España, pero fue el último. A su retorno a Francia en 1722, no consiguió ser primer ministro, y al año siguiente, con la muerte del regente, perdió todo acceso al poder y se alejó de la corte.




George Villiers, 1r Duque de Buckingham (1592 – 1628), fue favorito del rey Jacobo I de Inglaterra y de su hijo Carlos I. Jacobo I se enamoró de él y llegó a declarar públicamente: «Si Cristo tuvo a su Juan, yo tengo a George». Villiers se ganó el apoyo de todos aquellos que se oponían al antiguo favorito, Robert Carr, Duque de Somerset.


Con el favor del rey alcanzó en menos de dos años las mayores dignidades: Villiers fue nombrado en 1615 Gentleman of the Bedchamber (Caballero de Cámara), en 1616 Barón Whaddon y Vizconde Villiers, Conde de Buckingham en 1617, Marqués de Buckingham en 1618 y finalmente Duque de Coventry y Duque de Buckingham en 1623, en la segunda formulación de dicho título. Llegó a ser Primer Ministro, y la persona más importante en la corte, fuera de la familia real. Según los historiadores, su atractivo irresistible le llevó a una actitud arrogante e impulsiva, al tener plena confianza en sus encantos. Pero no estaba preparado para sus cometidos políticos.


En 1623 Villiers acompañó a Carlos, príncipe de Gales, a España para negociar el matrimonio entre éste y la Infanta María Ana, hija menor de Felipe III. Las negociaciones venían de largo, pero se cree que Villiers fue el causante del fracaso de las mismas. Se cuenta que el príncipe Carlos se encaprichó sinceramente de la Infanta, pero se extralimitó según la recatada corte madrileña, al trepar por una tapia para verla; la Infanta huyó despavorida. El embajador español pidió que el parlamento ejecutara a Villiers por su comportamiento en Madrid, pero Buckingham ganó renombre pidiendo la guerra contra España a su vuelta.


Fue enviado en 1624 a Francia, junto al conde de Holanda, para solicitar la mano de la princesa Henriette de Francia, hija de Enrique IV, para el rey de Inglaterra. La religión católica de la novia provocaría rechazos entre los ingleses. Durante la misión diplomática en Francia cortejó a la reina Ana de Austria, lo que le valió la expulsión y la animadversión de Luis XIII y Richelieu. Su suerte mejoró cuando el príncipe de Gales fue coronado como Carlos I, quien, al igual que su padre, también sintió una fascinación por él.



El 2 de agosto de 1628, un oficial del ejército asesinó a Villiers apuñalándole en un muelle del Támesis. Fue enterrado en la Abadía de Westminster, siendo la primera persona no perteneciente a la familia real en ser enterrada allí. Fue una figura histórica muy controvertida. El escritor francés Alexandre Dumas lo describe en términos paradójicamente positivos en Los Trés Mosqueteros. En cambio, el romancista e historiador inglés Charles Dickens no disfraza un rechazo total del Duque en su libro A Child’s History of England. Según Dickens, cuando el rey inglés Carlos I encargó el Duque de Buckingham (“ese insolente nouveau-riche”) de escoltar la novia real, la Princesa Enriqueta María de Francia a Inglaterra, Buckingham — “con su habitual audacia” — sedujo a la reina de Francia, la española Ana de Austria, lo que causó un conflicto diplomático extremamente grave que el Cardenal Richelieu, ministro del rey de Francia, aprovechó. Más tarde, “ese pestilente Buckingham, para gratificar su vanidad herida”, arrastró Inglaterra a una guerra con Francia y España. Y Dickens comenta: “Por tan mezquinas causas y tan mezquinas criaturas se hacen a veces las guerras.”




María Teresa Luisa de Saboya-Carignan, princesa de Lamballe (1749 – 1792) pertenecía a la Casa de Saboya por nacimiento, y a la Casa de Borbón por matrimonio. Princesa de Lamballe, Saboya y Carignano, ostentó desde la cuna el tratamiento de Su Alteza Serenísima. María Teresa se casó en 1767 con el príncipe de Lamballe, uno de los príncipes más ricos de Europa, nieto del Conde de Toulouse y descendiente de Luis XIV y de su amante, Madame de Montespan. El matrimonio fue un rotundo fracaso y María Teresa no llegó a conocer la felicidad. En 1768, cuando la princesa contaba 19 años, su marido falleció a causa de una enfermedad venérea. A partir de entonces, vivió con su suegro y, juntos, se dedicaron a diversas obras benéficas y caritativas.


En 1770 conoció a la flamante Delfina, la archiduquesa de Austria María Antonieta. A partir de 1771 la princesa realizó frecuentes visitas a la Corte y se aproximó a la Delfina, que vio en ella una amiga segura y sincera. Cuando María Antonieta accedió al trono en 1774, siguió manteniendo su amistad con la princesa de Lamballe y los rumores de una relación lésbica empezaron a enturbiar su amistad. Mientras, la princesa siguió conservando su carácter piadoso y recogido y la reina fue volviéndose cada vez más frívola. En 1775 la reina ofreció a su "amiga del alma" el cargo de Superintendente de su palacio, lo que significaba que debía planificar las diversiones de la reina, pero ésta enseguida se dio cuenta de que la princesa era excesivamente formal y se aburría. María Antonieta prefirió la insolencia y el descaro de Madame de Polignac.


La princesa se fue al campo y allí reemprendió sus actividades caritativas e ingresó en la Francmasonería. En 1789 la Revolución gravitaba ya sobre Francia y la reina empezó a tomar conciencia de sus equivocaciones. María Antonieta se volvió más prudente y se acercó de nuevo a la princesa de Lamballe. En octubre de 1789 la familia real retornó a París y la princesa se fue con ellos a la residencia de las Tullerías. La princesa de Lamballe fue una de las últimas personas con las que la reina pudo contar y su amistad se volvió más íntima. La princesa consiguió salir de Francia luego de ser atrapada la familia real en Varennes y se refugió en Inglaterra. Durante ese tiempo ambas intercambiaban abundante correspondencia en la que la reina le demostraba sus sentimientos: "Tengo necesidad de vuestra tierna amistad, la mía os la demostraré cuando os vea", escribió María Antonieta en junio de 1791. A finales de ese mismo año la reina suplicaba a la princesa que no regresase a París, pero ésta, preocupada por la suerte de la reina, dejó Inglaterra y volvió a las Tullerías. En 1792, cuando la familia real fue arrestada y conducida al Temple, la princesa iba con ellos. En las llamadas “matanzas de septiembre”, María Teresa fue decapitada y su cuerpo, vejado.

lunes, 5 de septiembre de 2011

El cortesano

Un “cortesano” es una persona que aparece a menudo en la Corte de un monarca o un alto personaje. Históricamente, la corte era el centro del gobierno tanto como la residencia del monarca y la vida social y política estaban muchas veces completamente mezcladas una con la otra. Los monarcas siempre esperaban que los más importantes personajes de la nobleza estuvieran la mayor parte del año en la corte. Aunque los cortesanos no eran todos nobles, sino que incluían miembros del clero, soldados, portadores de cargos de la corte, secretarios, agentes e intermediarios de todo tipo con el comercio regular de la corte.

Robert Dudley, 1r Conde de Leicester, favorito de Elizabeth I y portador de los cargos de Master of the Horse, Lord Steward de la Casa Real, Consejero Privado, Gobernador-General de las Provincias Unidas de los Países Bajos.


La promoción a posiciones importantes podían ser muy rápidas en la corte y para los ambiciosos no había otro lugar mejor para subir en la escala social.


Como las divisiones sociales se hicieron más rígidas, una brecha, apenas presente en la Antigüedad o la Edad Media, se abrió entre los sirvientes domésticos y otras clases en la corte, aunque Alexandre Bontemps, ayuda de cámara principal de Luis XIV, fue un ejemplo tardío de un "criado" que logró establecer su familia en la nobleza. Los productos clave para un cortesano eran el acceso y la información y una gran corte operaba a varios niveles -muchas carreras exitosas en la corte no implicaban el contacto directo con el monarca en sí-.


Una dama de la corte, en presencia o en posesión de un cargo de corte, era llamada courtesan, aunque hoy ese nombre implica una connotación sexual.

La Duquesa de Marlboroguh usando el símbolo de su cargo y autoridad: la llave de oro. Sarah era Mistress of the Robes (Dama del Guardarropa) de la Reina Ana, el más alto puesto en la corte que podía ser llevado por una mujer, y, además, Keeper of the Privy Purse (Guardián de la Bolsa Privada).


La mayor y más famosa corte de Europa fue la del Château de Versailles en su apogeo, aunque la Ciudad Prohibida de Pekín era aún más grande y más aislada de la vida del país. Características muy similares marcaron las cortes de todas las grandes monarquías, ya sea en Delhi, el Palacio de Topkapi en Estambul, la Antigua Roma, Bizancio o los califas de Bagdad o El Cairo. Sin embargo, la nobleza europea generalmente tenía un poder independiente y estuvo menos controlada por el monarca hasta aproximadamente el siglo XVIII, lo que le daba a la vida cortesana un sabor más complejo.


En la literatura moderna, los cortesanos son a menudo representados como poco sinceros, expertos en la adulación y la intriga, ambiciosos y carentes de sentido para el interés nacional. Representaciones más positivas del estereotipo pueden incluir el rol desempeñado por la corte en el desarrollo de la cortesía y las artes.


Famosos cortesanos de la Historia son Lady Anne Boleyn en la corte de Enrique VIII, Sir Walter Raleigh en el entorno de Isabel I, Madame de Pompadour, maitresse-en-titre de Luis XV y la Princesa de Lamballe (Marie-Thérèse Louise de Savoie-Carignan), amiga íntima de María Antonieta.

La Corte francesa en pleno asiste a la recepción del Gran Condé en Versailles



El Libro del Cortesano


“El Libro del Cortesano” (en italiano: Il Cortesano) es un libro de cortesía escrito por Baldassare Castiglione en el transcurso de varios años, comenzando en 1508 y publicado en 1528, justo antes de su muerte. Se ocupa de la constitución de un perfecto cortesano y, en su última entrega, de una dama perfecta. El Libro del Cortesano permanece como el relato definitivo de la vida de la corte en el Renacimiento. Debido a esto, se considera una de las obras renacentistas más importantes.


El libro está organizado como una serie de conversaciones de ficción entre los cortesanos del Duque de Urbino en 1507 (cuando Baldassare era, de hecho, parte de la corte del Duque). Aquí el cortesano se describe como poseedor de una mente fría, una buena voz (con hermosas palabras, elegantes y altivas), junto con la postura y los gestos adecuados. Al mismo tiempo, sin embargo, el cortesano debe tener un espíritu guerrero, ser atlético y tener buen conocimiento de los seres humanos, las obras clásicas y las bellas artes. A lo largo de cuatro noches, los miembros de la corte tratan de describir el perfecto caballero cortesano. En el proceso debaten la naturaleza de la nobleza, el humor, las mujeres y el amor.


Este libro fue uno de los más ampliamente distribuidos durante el siglo XVI, con ediciones impresas en seis idiomas y en veinte centros europeos. La traducción al inglés de 1561 por Thomas Hoby ​​tuvo una gran influencia en la concepción del caballero por parte de la clase alta de Inglaterra.

Cortesanos del siglo XVI, en Inglaterra


La retórica


De las muchas cualidades que los personajes de Castiglione atribuyen a su perfecto cortesano, la oratoria y la manera en que éste se presenta mientras habla se encuentra entre uno de los más altamentes discutidos. Wayne Rebhorn, un estudioso de Castiglione, afirma que el discurso del cortesano y el comportamiento en general está "diseñado para hacer que la gente se maraville con él, para transformarse en un bello espectáculo que otros puedan contemplar". Como explica el Conde Ludovico, el éxito del cortesano depende en gran medida de su recepción por el público a partir de la primera impresión. Esto explica en parte por qué el grupo considera que el vestido del cortesano es tan vital para su éxito.


Los personajes de Castiglione tienen mucho que decir acerca de cómo su cortesano puede impresionar a su público y ganar su aprobación. Al igual que los retóricos clásicos Cicerón y Quintiliano, Castiglione hace hincapié en la importancia de la entrega al hablar. En el Libro I, el Conde establece que cuando el cortesano habla, debe tener una "sonora, clara, dulce y bien modulada" voz que no es ni demasiado afeminada, ni demasiado áspera y debe ser "moderada por un rostro sereno y con un juego de ojos que dará un efecto de gracia". (Castiglione 1,33) Esta gracia, o grazia, se convierte en un elemento importante en la aparición del cortesano en la audiencia. Eduardo Saccone establece en su análisis de Castiglione "grazia consiste en, o más bien, se obtiene a través de la sprezzatura".

El atento cortesano de la era isabelina


De acuerdo con el conde, la sprezzatura se encuentra entre uno de los más importantes, si no el más importante, recurso retórico a las necesidades del cortesano. Peter Burke describe sprezzatura en El Libro del Cortesano como "indiferencia", "negligencia cuidada" y "sin esfuerzo y facilidad." El cortesano ideal es alguien que "oculta arte y presenta lo que se hace y se dice como si fuera hecho sin esfuerzo y casi sin pensar" (31).


El Conde aboga por el cortesano participando en sprezzatura o esta "determinada indiferencia", en todas las actividades que participa, especialmente el discurso. Las razones que el conde da para ocultar su conocimiento de las letras, es que el cortesano da la impresión de que sus "oraciones eran compuestas muy simplemente", como si surgieran de "la naturaleza y de la verdad [más bien] que del estudio y el arte." (1,26). Este aspecto mucho más natural, a pesar de que no es natural por cualquier medio, es más ventajoso para el cortesano.

Carlos I de Inglaterra, la reina consorte Henriette-Marie y la reina María de Médici asistiendo a un Royal Circle (recepción para cortesanos) en St James Palace.



El Conde sostiene que si el cortesano quiere alcanzar grazia y ser estimado como excelente, estaría en su mejor interés tener esta apariencia de indiferencia. Al no emplear sprezzatura, destruye su oportunidad para la gracia. Mediante la aplicación de sprezzatura a su discurso y todo lo demás que hace, el cortesano parece tener grazia e impresiona a la audiencia, logrando así la excelencia y la perfección. (Saccone 16)


El estilo


Otra característica de la retórica que Castiglione discute es el papel de la lengua escrita y el estilo. Federico responde a la evaluación de los Condes de la utilización de la lengua hablada por plantear la cuestión de cuál es el mejor lenguaje para escribir la retórica. La respuesta del Conde, básicamente, establece que el idioma no importa, sino el estilo, la autoridad y la gracia del trabajo más importante (Cortesano 71). Robert J. Graham, un estudioso del Renacimiento literario, señala que "las preguntas cuya lengua es privilegiada en cualquier momento histórico están profundamente implicadas en los asuntos de importancia personal, social y cultural", lo que afirma es la razón principal del uso de Castiglione de la lengua vernácula. Esto también ilustra la respuesta del Conde de la relatividad del lenguaje en la retórica. Con el papel de la selección de idioma, Castiglione comienza a describir el estilo y la autoridad en la que el cortesano debe escribir con el fin de alcanzar el éxito.


Un Príncipe de la Iglesia con su cortesano


El éxito de un discurso escrito, en contraste con el lenguaje hablado, se basa en la idea de que "estamos dispuestos a tolerar una gran cantidad de uso inapropiado y descuidado, incluso" en la retórica oral antes que en la escrita. El Conde explica que junto con el uso de la palabra adecuada, un cortesano ideal debe tener un sentido propio del estilo que debe fluir a sus palabras. Estas palabras deben ser hechas pero entretener, como dice el Conde, "entonces, es necesario disponer de lo que se ha dicho o escrito en su orden lógico, y después expresarlo muy bien en palabras, es decir que, si no me equivoco, debe ser apropiado, escogido con cuidado, claro y bien formado, pero sobre todo que todavía esté en uso popular"(Cortesano 77). Esta forma de énfasis en el lenguaje es notado por Graham: "Aunque el Conde es consciente de los aspectos más tradicionales del orador (apariencia, gestos, voz)... todo esto será inútil y de poca importancia si las ideas transmitidas por las palabras mismas no son ingeniosas y elegantes a las exigencias de la situación" (Graham 49).

Una embajada persa ante Luis XIV y su corte

sábado, 3 de septiembre de 2011

La Corte

La Corte es un término aplicable a la Casa extendida de todos aquellos quienes regularmente atienden un gobernante o una figura central (rey, emperador o en algunos períodos un noble importante). Las cortes más grandes incluyen miles de individuos, cientos de funcionarios o sirvientes en permanente servicio del gobernante y otros cientos de no funcionarios asistiendo con la esperanza de un beneficio político o financiero, o meramente para participar de la vida social y el entretenimiento.



Hora del juego en una fiesta en la corte de Luis XV


Tanto como era el centro de la vida política, la Corte marcaba los dictámenes de la moda y a menudo desarrollaba antes que en ningún otro lugar las tendencias literarias, musicales y artísticas. Las cortes se encuentran en todas las altas culturas monárquicas, aunque se sabe relativamente poco sobre ciertas vidas cortesanas, como la precolombina, por ejemplo.


Una Casa real es la más alta manifestación de la vida cortesana. Un regente o virrey puede sostener una corte durante la minoría o ausencia de un gobernante hereditario, e incluso un jefe de Estado electo puede desarrollar un entorno parecido a una corte de asesores y “compañeros” no oficiales y elegidos entre sus relaciones personales o políticas.


Esta posición de entorno personal elevado a un estatus semi-oficial puede haber tenido su origen en el séquito de Alejandro el Grande, basado en convenciones persas. La palabra francesa compagnon, su derivación en inglés companion, “compañero” o “acompañante”, literalmente connota un partícipe del pan en la mesa, y en realidad la corte es una extensión de la casa de un gran personaje. Con miembros de la casa y burócratas de la administración convertidos en superposición de personal, ya es factible hablar de una “corte”, ya fuere en la Persia Aqueménida, la China Ming, la Sicilia Normanda, el Papado antes de 1870 o el Imperio Austro-Húngaro. Un grupo de individuos dependientes del patronazgo de una gran figura forma parte del sistema de clientela que es discutido como “vasallaje”.

El embajador de Siam y su séquito se presentan ante Luis XIV en Versailles


A lo largo de la historia, los gobernantes han diferido enormemente en gustos e intereses, así como en habilidades políticas y situaciones constitucionales. De acuerdo a esto, algunos fundaron elaboradas cortes con base en nuevos palacios, solo para tener a sus sucesores retirados en remotos castillos o prácticos centros administrativos.


Etiqueta y jerarquía florecen en marcos cortesanos altamente estructurados y pueden dejar una huella conservadora a través de generaciones.


Asia Este


Las cortes de los emperadores chinos estaban entre las más grandes y complejas de todas, con la dinastía Manchú ocupando la entera Ciudad Prohibida y otras partes de Pekín.


En el primer milenio, los japoneses desarrollaron una corte exquisitamente refinada que jugó un rol extremadamente importante en su cultura.


Europa Medieval


Luego del colapso del Imperio Romano en Occidente, una verdadera cultura cortesana puede ser reconocida en el séquito de Teodorico El Grande, Rey de los Ostrogodos y en la corte de Carlomagno. En el Oriente romano, una brillante corte continuó rodeando los emperadores bizantinos.

Alcuin presentando documentos descubiertos por sus monjes a Carlomagno y su corte


En Europa Occidental, la consolidación de poder de magnates locales y de reyes en centros administrativos fijos desde mediados del siglo XIII llevó a la creación de una distinta cultura de corte que fue el centro del mecenazgo intelectual y artístico, rival del alto clero. Además de este rol, estaba la cúspide de una rudimentaria burocracia política que provocaba rivalidad en las cortes de condes y duques. La dinámica de la jerarquía soldó las culturas cortesanas.


Cortes locales proliferaron en las fragmentadas ciudades-Estado de la Europa medieval y permanecieron durante los primeros tiempos de la era moderna en Alemania e Italia. Estas cortes se hicieron conocidas por la intriga y las políticas de poder; algunas también alcanzaron prominencia como centros de cultura y mecenazgo colectivo de arte. En la España medieval (Castilla), fueron creadas cortes provinciales en las que la nobleza menor y la burguesía se aliaron para crear un sistema que se opusiera a la monarquía en varias cuestiones políticas. Fueron llamadas “las Cortes de Castilla”. Estas cortes son la raíz del actual Congreso y el Senado español.

María de Molina presenta a su hijo Fernando IV en las Cortes de Valladolid de 1295


Como las funciones político-ejecutivas generalmente se trasladaron a bases más democráticas, las cortes de la nobleza han visto sus funciones reducidas una vez más a las de una casa noble, concentrándose en el servicio personal al jefe de la casa, el ceremonial y tal vez algunas funciones residuales de asesoría política. Si el celo republicano ha desterrado la otrora gobernante nobleza de un área geográfica, las cortes pueden sobrevivir en el exilio.


Las cortes de los Califatos


En el mundo islámico, las cortes reales han jugado un rol importante en las dinastías desde España a la India. Los cuatro grandes califatos tuvieron cortes sofisticadas; esto permitió a Córdoba, El Cairo y Bagdad (sedes de los Omeyas, Fatimíes y Abásidas) convertirse en las más grandes y culturalmente desarrolladas ciudades de su época, lo que atrajo a la gente talentosa de todos los ámbitos de la vida –músicos, cantantes, poetas, científicos- a buscar empleo en la corte, bajo el patrocinio de burócratas de élite, emires y sultanes. El otro Califato fue el Otomano, que empleaba la cultura de su corte para estabilizar un imperio habitado por enormes poblaciones no-islámicas en tres continentes. Todo, desde Argelia a los Balcanes y Yemen, estaba controlado por la corte en Estambul.

Suleimán, Sha de Persia de la dinastía Safávida, y sus cortesanos


Se podría esperar que los califatos de un mundo islámico líder tuvieran cortes, pero también lo hicieron muchos otros imperios regionales, tales como los Mogoles de la India e incluso sus ancestros Timúridas, Samánidas y Safávidas de Asia Central y los Shas de Persia.


Las cortes reales en el mundo islámico fueron desarrolladas principalmente por los gobernantes, pero hubo excepciones en importantes familias de la élite como los Barmécidas de Persia y los Nizams de Hyderabad, en India, quienes establecieron sus propias cortes menores, lo que les permitía fomentar las artes y mejorar el imperio incluso si el rey gobernante era inútil. Todas las cortes islámicas tuvieron dos cosas en común: ayudaban a estabilizar la política y la sociedad de los imperios y también albergaban soborno y manipulación.


Oficiales de la Corte


Los funcionarios y oficiales de la corte o portadores de cargos (un determinado tipo de cortesano) obtenían sus posiciones y retenían sus títulos a partir de sus deberes originales en la Casa real o imperial. Con el tiempo tales deberes se convirtieron en arcaicos, pero los títulos sobrevivieron envolviendo los fantasmas de esas funciones, que generalmente se remontaban a los días en que la casa noble tenía preocupaciones prácticas y mundanas, movía los hilos de la alta política y latía en la cultura de moda. Cada uno de esos nombramientos cortesanos tenía su propia historia.

Bufones en la corte de la Emperatriz Anna Ivanovna


En el temprano periodo medieval, cuando una casa real, ducal o noble había establecido su corte, la mayoría de los funcionarios que ocupaban las tradicionales posiciones tenían deberes domésticos o militares; los más cercanos asesores del monarca eran aquellos que servían en su Casa. Sin embargo, con el paso del tiempo, la mayoría de esas posiciones se convirtieron en hereditarias, y su rol en el desenvolvimiento de la casa fue gradualmente erosionado.


En Inglaterra, por ejemplo, el Lord Gran Chambelán (Lord Great Chamberlain) y el Conde Mariscal (Earl Marshal) eran originalmente responsables de la casa real y de los establos reales, respectivamente; no obstante, a partir de la tardía Edad Media, sus roles se convirtieron en honorarios y sus lugares en la casa fueron ocupados por el Lord Chambelán (Lord Chamberlain) y el Encargado de los Caballos (Master of the Horse).


Hoy, muchos títulos cortesanos sobreviven en aquellas monarquías que retienen cortes reales. Ejemplos de ello incluyen el Mayordomo Mayor, el Chambelán, el Canciller, el Encargado de los Establos o las Caballerizas, el Secretario Privado, el Senescal, el Condestable (más tarde Alto Condestable o Lord High Constable en Inglaterra y Escocia), el Mariscal, el Sargento-de-Armas y el Guardián (Steward).

Gentilhombre saluda a Luis XIV en Fontainebleau


La sede de la corte


Uno de los criterios del concepto de Norbert Elias sobre una sociedad de corte es que ésta existía en el espacio geográfico. Debido a que la palabra alemana hof, es decir, patio cerrado, se puede aplicar a una granja rural con edificios y muros formando el perímetro, también ha sido utilizada para el asiento palaciego de una corte. Así, hof o “corte” puede ser transferido a la construcción en sí. Por ejemplo, la gran residencia de Hampton Court, Támesis arriba de Londres, era el palacio donde Thomas Wolsey mantuvo su corte como cardenal católico (construido a partir del ideal italiano para un palacio cardenalicio) hasta su caída y su confiscación por parte de Enrique VIII. Entre 1689 y 1694 fue sede de la corte de Guillermo y María de Inglaterra. Aunque el palacio fue construido alrededor de dos cortes principales, el edificio en sí ya no es asiento de una corte en el sentido que hablamos aquí. Lo mismo sucede con la estructura actual de la corte inglesa: los embajadores extranjeros en el Reino Unido siguen siendo acreditados ante la Corte de Saint James y cortesanos de la Corona todavía tienen oficinas en el Palacio de St James, pero la Reina mantiene su corte en Buckingham Palace, que también es su residencia particular en Londres.

La Gran Galería de Wolsey en Hampton Court


Antiguos centros de poder han sido:


* Castilla, reino cristiano medieval en el centro de la actual España.
* Alhambra, en Granada, asiento de la última dinastía musulmana en España.
* La Ciudad Prohibida, el complejo palaciego imperial amurallado en Pekín.
* El Castillo Wawel, en Cracovia, y el Castillo Real, en Varsovia.
* Sansouci, en Postdam, cerca de Berlín.
* Urbino, sede del ducado del mismo nombre en las Marcas.
* El Fuerte Rojo, fortaleza palaciega de los emperadores mogoles en Delhi.


Y ya hemos hablado de estas esplendorosas cortes europeas: