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jueves, 12 de julio de 2012

El co-Principado de Andorra

Una co-regencia o co-principado es la situación donde una posición monárquica (tal como rey,  reina, emperador o emperatriz), normalmente sostenida por una sola persona, es ocupada por dos o más.

Ejemplos históricos incluyen Friedrich I de Austria y Luis IV de Baviera en 1314 sobre el Reino de Alemania y William y Mary en 1689 sobre Inglaterra (junto con Gales, Escocia e Irlanda. También ocurrió en Esparta con dos reyes, San Marino con dos Capitanes Regentes, el antiguo Imperio Romano (por determinación de Adriano) y el Imperio Bizantino, Antiguo Egipto y Nubia, en estos casos como un balance entre Rey y Reina, masculino y femenino. Han existido reyes jure uxoris (“Por el derecho de su esposa”) en reinos como España y Portugal (Fernando V e Isabel I de Castilla, Felipe I y Juana de Castilla, Pedro III y María I de Portugal).

Los Reyes Católicos



En el libro The Mysterious Numbers of the Hebrew Kings, Edwin R. Thiele propuso la co-regencia como una posible explicación para las discrepancias en las fechas que aparecen en la Biblia hebrea para los reinados de los reyes de Israel y de Judá. Al menos una co-regencia está explícitamente documentada en la Biblia: la coronación del rey Salomón ocurrió antes de la muerte de su padre David. Algunos reyes de Egipto, especialmente durante la Doceava Dinastía, también practicaron esta costumbre, asociando sus propios hijos con el fin de prepararlos para el oficio y prevenir que cualquier otra persona usurpara el trono, especialmente durante sus años tempranos.

La ciudad de Maastricht, en los Países Bajos, estaba bajo la jurisdicción conjunta del Duque de Brabante y el príncipe-obispo de Lieja. En 1648 se convirtió en un verdadero condominio de dos estados independientes, el Principado de Lieja y la república de las Provincias Unidas de los Países Bajos. Hasta  1794 la co-regencia no estaba sostenida por una persona sino por los Estados Generales de los Países Bajos.

Una situación similar existe hoy en Andorra, la cual tiene dos Príncipes (el Obispo de Urgel y el Presidente de Francia).

Andorra

El Principado de Andorra (en catalán: Principat d'Andorra) es un pequeño país del suroeste de Europa con una extensión de 468 km2, situado en los Pirineos, fronterizo por el sur con España, limitando con las comarcas catalanas de Cerdaña, Alto Urgel y Pallars Sobirá, y por el norte con Francia, limitando con el departamento de Ariège, en la región de Mediodía-Pirineos.



La bandera de Andorra se adoptó oficialmente en 1866 y es tricolor vertical, azul, amarillo y rojo. En el centro se muestra el escudo de Andorra, para diferenciarla de las banderas de Moldavia, Chad y Rumanía.



Está constituido como un Estado social y democrático de Derecho, cuyo régimen político es el coprincipado parlamentario y tiene como jefes de Estado al Obispo de Urgel y al Presidente de la República Francesa.

Historia

La primera referencia escrita sobre los andosinos se encuentra en la descripción que hizo el historiador griego Polibio sobre el paso de Aníbal por los Pirineos. Durante el siglo V, el Imperio romano sucumbe a los visigodos, que ocupan la Galia meridional y parte de Hispania.

Trescientos años después, los musulmanes conquistan ese territorio, traspasando la frontera con el Reino franco. En el año 732, Carlos Martel los derrota en la batalla de Tours, frenando su expansión hacia el Norte, aunque continúan asentados en los Pirineos. Posteriormente Carlomagno crea la Marca Hispánica e integra, en el año 817, Andorra en el Imperio carolingio.

En la Edad Media los valles de Andorra pertenecían al Condado de Urgel, al ser cedidos por Carlos el Calvo a Sunifredo I, en el año 843. Con la expansión de este condado hacia el sur, donde había terrenos más fértiles, las zonas montañosas dejaron de tener interés para el conde y, en el año 1133, Ermengol VI cede todos los bienes y derechos adquiridos sobre los valles de Andorra al obispo de Urgel. 

En el 1095, el obispado, a cambio de protección militar, cedió sus derechos políticos, militares y judiciales a la familia Caboet, aunque conservó la soberanía sobre Andorra, transformando el dominio territorial en un señorío episcopal. En 1185, Arnalda de Caboet contrajo matrimonio con Arnaldo I de Castellbó. El matrimonio de Roger Bernardo II de Foix  con la hija de éstos, Ermesinda de Castellbó, en 1208, supuso el dominio de Andorra por parte del Condado de Foix, quien irá aumentando su poder en Bearne, Reino de Navarra y, siglos más tarde, el Reino de Francia.



El antiguo escudo de Andorra en la Casa de la Vall, sede del Parlamento andorrano.


Como consecuencia de los conflictos entre Roger Bernardo III de Foix y Pedro de Urtx, el 8 de septiembre de 1278 se firma el primer pariaje en Lérida, que fija los límites del poder de cada señor, representa la fundación del Principado de Andorra y define las obligaciones de los andorranos en materia de diezmos y asuntos militares. Un pariaje (en catalán pariatge o pareatge) consiste en el dominio de un territorio entre dos señores terratenientes y se denomina de la misma manera al documento que recoge la tipificación de este condominio. En 1288, como consecuencia de la construcción de una iglesia fortificada en san Vicente de Enclar por parte del conde de Foix, desde donde podía vigilar las actividades del obispo de Urgel, se firmó el segundo pariaje, el cual otorga, entre otros aspectos, el derecho a nombrar por ambas partes unos notarios que ostenten su representación en el Principado.

De hecho los pariajes son considerados como una constitución. En ellos se firmaba un acuerdo de co-soberanía entre el obispo de Urgel y el conde de Foix. Se discute la naturaleza constitucional de los pariajes y de hecho algunos autores los consideran la primera constitución europea; sin embargo, la naturaleza de esta concordia entre el conde de Foix y el obispo de Urgel parece relacionarse más con uno de tantos acuerdos y concordias feudales que con una constitución en sentido contemporáneo.

En 1419 se creó el Consejo de la Tierra, formado por dos o tres representantes de las 6 parroquias, con el objetivo de defender los intereses locales.


Armas del Conde de Foix



En 1610 el hijo de Enrique IV de Francia, Luis XIII, incorpora el condado de Foix a la Corona francesa y, desde entonces, los jefes de Estado serán el obispo de la Seo de Urgel y el Rey de Francia (en la actualidad, el Presidente de la República Francesa).

Siglos XVIII y XIX

A comienzos del siglo XVIII, Andorra se mantuvo neutral en la Guerra de Sucesión Española. En 1715, el obispo de Urgel, Simeón de Guinda, dictó diversas normas en las que se indicaba a los Cónsules de los Valles de Andorra no obedecer ninguna orden que no fuera expedida por el rey de Francia o él mismo.

En 1789, el estallido de la Revolución francesa colocó a Andorra entre dos potencias enfrentadas, Francia y España. Los revolucionarios franceses se negaron a mantener el pariaje por su origen feudal y quedó interrumpido, suspendiendo también las relaciones con Francia y la percepción de los tributos de la Qüestia. En 1794, en plena guerra con España, un destacamento francés penetró hasta Soldeu en un intento de ocupar la Seo de Urgel. Una representación andorrana fue a Puigcerdá y convenció al general Chabret de que renunciara a aquella operación.

En 1806, Napoleón restableció la tradición feudal y los derechos de co-señoría de Francia sobre el Principado de Andorra. Entre 1812 y 1814, cuando el Imperio francés se anexionó nominalmente Cataluña y la dividió en cuatro departamentos (Segre, Ter, Monserrat y Bocas del Ebro), Andorra formó parte del distrito de Puigcerdá, dentro del departamento del Segre.

Durante las guerras carlistas sucedidas a lo largo del siglo XIX en España, Andorra sirvió de refugio tanto para liberales como para carlistas.



Recreación de la toma carlista de la Seu d’Urgell por Rafael Tristany, capitán general de Cataluña durante la tercera guerra carlista.



En 1866, un noble y rico propietario andorrano, Guillem d'Areny i Plandolit, encabezó una reforma en las instituciones de gobierno, la Nova Reforma. Esta reforma de las instituciones concedió una limitada participación de los cabezas de familia en el gobierno del país. El Consejo General se compuso, a partir de entonces, de 24 consejeros elegidos por los síndicos. En 1866 la reforma fue aceptada por el obispo de Urgel, y en 1869 por el copríncipe francés Napoleón III.

Siglo XX

Hasta el siglo XX, Andorra fue un territorio muy aislado, rural, con condiciones de vida muy dura y un régimen político de corte feudal con instituciones y leyes más bien propias de la Edad Media. Recién en 1914 se construyó la primera carretera que comunicaba Andorra con el extranjero, en concreto con España (Seo de Urgel). En 1933 se completó el trazado hasta Pas de la Casa, en la frontera con Francia.

El 17 de junio de 1933, el Consejo General de Andorra, presionado por unas manifestaciones populares, acordó el sufragio universal masculino para los andorranos, que hasta entonces estaba limitado a los cabezas de familia. El derecho de voto se establecía a los 25 años, y las mujeres no lo obtendrían hasta 1970. El Tribunal de las Cortes consideró esta decisión una desobediencia a los copríncipes y destituyó al Consejo General. No obstante esto, sus miembros se negaron a abandonar el cargo.


El obispo Juan Bautista Benlloch y Vivó , copríncipe soberano de Andorra, acompañado de su Consejo General a las puertas del palacio de justicia de Andorra la Vella (1907).


El presidente de la República Francesa, como copríncipe de Andorra y tras la demanda del obispo de Seo de Urgel, envió el 8 de agosto un destacamento de la gendarmería para restablecer el orden. El destacamento, comandado por el coronel René Baulard, se retiró el día 9 de octubre de 1933.

El único periodo histórico durante el cual Andorra no dependió de ningún otro estado, salvo el periodo de anexión directa a Francia por Napoleón en 1812, fueron unos días en 1934, en los cuales el Barón de Orange, un ciudadano ruso llamado Boris de Skossyreff, se autoproclamó y coronó rey de Andorra y, en apenas nueve días, proclamó una constitución, un boletín oficial y varios decretos, además de declararle la guerra al copríncipe episcopal, el Obispo de Urgel.

Ante el reinado de Boris I, el 8 de julio Francia comunicó oficialmente que no intervendría en Andorra. El Obispo de Urgel no tardó en actuar por la fuerza el día 21 de ese mismo mes, pidiendo ayuda a cuatro guardias civiles y un sargento españoles con base en el cuartel de la Seo de Urgel, que acompañaron al supuesto monarca hasta la frontera hispano-andorrana. Los habitantes del Principado no hicieron nada por impedirlo, viéndole marchar hacia Seo de Urgel detenido y esposado. A la mañana siguiente fue trasladado a Barcelona y puesto a disposición del juez Bellón. Reaparecería durante febrero de 1938, en Aix-en-Provence, reivindicando el trono andorrano, aunque fue detenido por las autoridades francesas y juzgado el 21 de marzo de 1938.



El Barón Boris de Skossyreff, emigrado ruso nacido en 1896, se autoproclamó rey de los Valles de Andorra en 1934.



Andorra durante las Guerras

A raíz de la Guerra Civil Española, desde julio de 1936 y hasta junio de 1940 (fecha de la rendición de Francia frente al ejército alemán) hubo un destacamento francés en Andorra, comandado nuevamente por el coronel René Baulard, para prevenir ataques del gobierno del general Franco. La Guerra Civil Española y la consiguiente victoria del bando franquista, además del estallido de la II Guerra Mundial y la invasión de Francia por parte de los alemanes de Hitler, dejó al país en una difícil tesitura, aunque Andorra fue amparada por el Gobierno de Vichy dirigido por el Mariscal Petain. Cuando éste fue depuesto por los nazis, Andorra tuvo que simpatizar forzosamente con los regímenes nazi y franquista para mantener su neutralidad, aprovechando esta situación para organizar cadenas de evasión destinadas a pasar judíos perseguidos por la Gestapo, así como oficiales y soldados aliados hacia España.

Como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, Andorra estuvo en guerra con Alemania hasta 1958 ya que, si bien se firmó un tratado de paz en 1939 por el cual el ejército nazi se comprometía a no invadir el Principado, éste no estuvo presente en la firma del Tratado de Versalles, mediante el cual cesaban las hostilidades entre los países beligerantes en la Gran Guerra. Durante la Segunda Guerra, Andorra se mantuvo neutral. Finalmente, en 1944, debido a las incursiones de maquis desde Andorra hacia España, el General de Gaulle envió a un contingente de gendarmes para evitar la invasión franquista de Andorra. A su vez, el copríncipe episcopal también envió un destacamento de guardias civiles, permaneciendo, tanto franceses como españoles, hasta 1945.


Sede del Consell General de les Valls Andorranes (Parlamento del Govern d'Andorra).

Años 1950 a 1970

En los ‘60 se produjo un fuerte salto en la vida de los andorranos de la mano del comercio (favorecido por su condición de paraíso fiscal y por el contrabando) y el turismo, desarrollándose instalaciones deportivas para la práctica del esquí.

La necesidad de mano de obra producida por el éxito económico provocó una fuerte inmigración procedente de España y, en menor medida, de Portugal. Según la extremadamente restrictiva ley de adquisición de la nacionalidad vigente entre 1939 y 1995, sólo podían disponer de nacionalidad andorrana aquellas personas nacidas en Andorra cuyo padre era de nacionalidad andorrana y residente en el país. Esta norma, aparte de ser considerada discriminatoria para las mujeres (pues a los hijos de andorranas y extranjeros se les negaba la nacionalidad, mientras que a los hijos de andorranos y extranjeras se les permitía adquirirla), hizo que a partir de los años 1950 el número de no nacionales superase a los de nacionalidad andorrana.En 1970 se rebajó la edad para votar a los 21 años y se permitió votar a las mujeres, aunque la discriminación hacia la población que no disponía de la nacionalidad se acentuó.

En 1967 el copríncipe Charles de Gaulle visitó el Principado. En 1973 se produjo el primer encuentro entre los dos copríncipes desde el siglo XIII, Georges Pompidou y el obispo Joan Martí Alanis.


El anterior Presidente de Francia y copríncipe honorario de Andorra, Nicolas Sarkozy, es recibido por copríncipe Arzobispo de Urgell Joan Enric Vives Sicilia y el jefe del Parlamento andorrano Josep Dalleres Codina, a su llegada al Parlamento en Andorre-la-Vieille (julio 29 de 2010).


El 14 de enero de 1982 entró en funciones el primer gobierno andorrano, presidido por Òscar Ribas Reig. La última fecha histórica es el 14 de marzo de 1993, cuando se aprobó en referéndum la segunda Constitución escrita de su historia, que desarticuló las últimas reminiscencias feudales del Principado al declarar al pueblo andorrano como único soberano del Estado.


lunes, 9 de julio de 2012

El Principado, dominio del Príncipe


Un Principado es un feudatario monárquico o un estado soberano, gobernado o reinado por un monarca con el título de Príncipe o Princesa o (en sentido extenso) con otro título dentro del uso genérico del término “príncipe”. Algunos de estos estados nunca ha sido una forma de gobierno, sino que son territorios en los cuales es mantenido un estilo principesco. La riqueza y las propiedades del príncipe pueden estar localizadas principalmente (o en su mayoría) fuera de los confines geográficos del principado.

La Condamine, en Montecarlo, es la imagen más universal del Principado de Mónaco


Principados soberanos actuales son Liechtenstein y Mónaco y el co-principado de Andorra. Existen primogenituras reales como principados, tal como Asturias (España) y Gales (Reino Unido). El término “principado” es usado a menudo para describir informalmente Gales, pero no tiene base constitucional. El Principado de Gales existió en las áreas norte y oeste de Gales entre los siglos XIII y XVI; las Leyes de Unión de 1536, las cuales anexaron legalmente el País de Gales a Inglaterra, eliminaron la distinción entre esas áreas y las Marcas Galesas, pero no fue creado ningún principado para cubrir toda la región. Desde esa época, el título de Príncipe de Gales (junto con los de Duque de Cornwall y Duque de Rothesay, entre otros) ha sido otorgado tradicionalmente al heredero del monarca reinante del Reino Unido, pero no confiere responsabilidades para el gobierno de Gales.

El término es también usado genéricamente para cualquier monarquía pequeña, especialmente para estados soberanos gobernados por un monarca de menor rango que rey, tales como un Fürst o un Gran Duque. No existe actualmente ningún ducado soberano; sólo Luxemburgo es un ejemplo sobreviviente de un gran ducado soberano. Históricamente ha habido principados soberanos con varios tratamientos de gobernante, tales como Condados, Margraviatos, Landgraviatos e incluso Señoríos; especialmente entre el Sacro Imperio Romano. Por otro lado, notables principados existieron hasta principios del siglo XX en varias regiones de Francia, Alemania e Italia.


Ernest Constantine (1771-1849), Landgrave de Hesse-Philipptshal


Mientras que la definición de “estado principesco” se ajustaría perfectamente, la tradición histórica reserva esta palabra para monarquías nativas en países coloniales y aplicar “principado” a las monarquías occidentales.

Príncipe como monarca reinante

Un príncipe o princesa que es jefe de Estado de una monarquía como forma de gobierno es un Príncipe reinante.

Las actuales monarquías principescas son:

* El co-Principado (co-regencia) de Andorra
* El Emirato de Kuwait
* El Principado de Liechtenstein
* El Principado de Mónaco
* El Emirato de Qatar
* Los Emiratos Árabes Unidos (Principados Árabes Unidos)

En la misma tradición, algunos monarcas auto-proclamados de las llamadas “micronaciones” se establecieron a sí mismos como príncipes virtuales:

* Roy Bates se autodenomina Príncipe Roy del Principado de Sealand (frente a la costa de Suffolk, Reino Unido)
Leonard George Casley se autodenomina Príncipe Leonard del Principado de Hutt River (enclave de Australia)



Título nobiliario emitido por el Principado de Sealand


Príncipe como representante de un monarca reinante

Varias monarquías proveen diferentes modos en los cuales príncipes de la dinastía pueden compartir temporariamente o permanentemente el tratamiento y la posición de monarca, como Regente o Virrey.

Aunque estos cargos no pueden estar reservados para miembros de la dinastía gobernante, en algunas tradiciones están probablemente incluso reflejados en el tratamiento del oficio, tal como príncipe-teniente en Luxemburgo, repetidamente llevado por el Heredero de la Corona antes de la abdicación del Gran Duque, o en forma de consortium imperii (autoridad real, o imperial, compartida).

Algunas monarquías incluso sostienen una práctica en la cual el monarca puede formalmente abdicar a favor de su heredero e incluso retienen un título real con poder ejecutivo, como sucede con Maha Upayuvaraja (sánscrito para Gran Rey Conjunto en Camboya), aunque también son conferidos a poderosos regentes que ejercen poderes ejecutivos.


Manuel Filiberto de Saboya (1588-1624), gran prior y gran almirante de Castilla, virrey español de Sicilia de 1622 a 1624.


Principados europeos

Aunque existieron principados en la Antigüedad, incluso antes del advenimiento del Imperio Romano, el principado como es conocido hoy se desarrolló en la Edad Media, entre 350 y 1450, cuando el feudalismo era el sistema económico y social primario en la mayoría de Europa. El feudalismo incrementó el poder de los príncipes locales dentro de las tierras del rey. Como continuaron ganando más poder a través del tiempo, la autoridad del rey fue disminuyendo en muchos lugares. Esto condujo a la fragmentación política por lo que las tierras del rey fueron divididas en mini-estados gobernados por príncipes y duques que ejercían poder absoluto sobre sus pequeños territorios. Esto fue especialmente prevalente en Europa y particularmente con los Príncipes del Sacro Imperio Romano.

Durante el Renacimiento, de 1200 a 1500, los principados estuvieron a menudo en guerra unos con otros puesto que las casas reales afirmaban la soberanía sobre los principados más pequeños. Estas guerras causaron una gran inestabilidad y las economías fueron destruidas. Episodios como la plaga de peste bubónica también redujeron el poder de los principados para sobrevivir independientemente.

Wilhelm IV von Wittelsbach (1493-1550), Duque de Baviera


Eventualmente, el progreso agrícola, el desarrollo de nuevos servicios y productos comerciales y el patronazgo de la Iglesia Católica Romana impulsaron el comercio entre los principados. Muchos de estos estados se enriquecieron, expandieron sus territorios y mejoraron los servicios para proveer a sus ciudadanos. Príncipes y duques desarrollaron sus tierras, establecieron nuevos puertos y fletaron grandes y prósperas ciudades. Algunos usaron su recién adquirida riqueza para construir palacios y otras instituciones hoy asociadas con los principados.

Consolidación

Mientras algunos principados prosperaron en su independencia, estados menos exitosos fueron absorbidos por casas reales más fuertes. Europa vio la consolidación de pequeños principados en reinos e imperios más grandes. Esto ya ocurrió en Inglaterra en el primer milenio y esta tendencia condujo posteriormente a la creación de estados como Francia, Portugal y España.

Otra forma de consolidación fue orquestada en Italia durante el Renacimiento por la familia Medici, una dinastía de banqueros de Florencia que tomaron el control de los gobiernos en varias regiones italianas e incluso asumieron el papado; luego nombraron a miembros de la familia como príncipes y aseguraron su protección por parte del Vaticano. Prusia también se expandiría más tarde adquiriendo territorios de muchos otros estados.


Miembros de la familia Medici en un fresco de Benozzo Gozzoli (Cappella dei Magi, Palazzo Medici-Riccardi, Florencia)


Sin embargo, de los siglos XVII al XIX, especialmente dentro del Sacro Imperio Romano, lo contrario también ocurrió: muchos de los nuevos pequeños estados soberanos surgieron como resultado de la transferencia de tierra por varias razones.

Con el desarrollo del nacionalismo, la creencia que la nación-estado es el mejor vehículo para realizar las aspiraciones de un pueblo, los principados cayeron en desgracia a fines del siglo XIX. Como compromiso, muchos principados se unieron a regiones vecinas y adoptaron formas constitucionales de gobierno con el monarca como mera figura decorativa, mientras que la administración era dejada en manos de parlamentos electos. La tendencia en los siglos XIX y XX fue la abolición de varias formas de monarquía y la creación de gobiernos republicanos liderados por presidentes electos por el pueblo.

Principados eclesiásticos

Muchos principados donde la herencia genealógica es reemplazada por la sucesión en un cargo religioso han existido en la Iglesia Católica Romana. Cada caso consistía en un estado feudal (a menudo un antiguo principado secular en el sentido amplio) llevado ex officio –el equivalente más cercano posible a la sucesión hereditaria-por un Príncipe de la Iglesia, tratado más precisamente de acuerdo a su rango eclesiástico, tal como un Príncipe-obispo, un Príncipe-abad o, especialmente en una forma de estado cruzado, un Gran Maestro.


Joseph Othmar Ritter von Rauscher (1797-1875), Príncipe-Arzobispo de Viena y Cardenal


Otros Principados

Esta forma de estado ha existido en antiguas y modernas civilizaciones de África, Asia, América precolombina  y Oceanía. Sin embargo, en el contexto colonial, es preferido el término “estados principescos”, especialmente para aquellos que se desarrollaron bajo la influencia de un poder colonizador europeo. El ejemplo más clásico es la India Británica y estados principescos vecinos o asociados (como los árabes) que eran gobernados por monarcas llamados “príncipes” por Gran Bretaña, de acuerdo a los tratamientos nativos, que podían ser equivalentes a rangos reales o incluso imperiales en las culturas autóctonas.

Existen además micronaciones, las cuales más o menos seriamente reclaman soberanía pero no son reconocidas como estados. Las más notables en Europa son Sealand, en el Mar del Norte, frente a la costa de Inglaterra y Seborga, un pequeño pueblo en Italia. Otros principados micronacionales en otras partes son el de Hutt River en Australia y el de Minerva en el Pacífico Sur.


Primera fotografía oficial de Asaf Jah VIII, Nizam titular de Hyderabad, con su madre, Dürrühshehvar, hija del último califa otomano. Se habría convertido en Nizam reinante después de la muerte de su abuelo Asaf Jah VII, pero la independencia india de 1947 finalizó con el gobierno de la dinastía.


Estados principescos

Un Estado Principesco (también llamado Estado Nativo o Estado Indio) era una entidad nominalmente soberana del Raj Británico que no estaba directamente gobernado por Gran Bretaña, sino por un gobernante indio bajo una forma de gobierno indirecto, tal como una suzeranía o una preponderancia.

Había oficialmente 565 estados principescos cuando India alcanzó su independencia en 1947, pero la gran mayoría había pactado con el Virrey para prestar servicios públicos y recaudar impuestos. Solo 21 tenían verdaderos gobiernos estatales y solo 3 eran importantes (Mysore, Hyderabad y Kashmir). Todos fueron absorbidos por las dos nuevas naciones independientes entre 1947 y 1949. Este proceso fue pacífico excepto en el caso de Jammu & Kasmir (los cuales resultaron enconadamente divididos entre India y Pakistán) y Hyderabad. Todos los príncipes fueron pensionados.

El Palacio Chowmahalla en Hyderabad, dominios del Nizam. El complejo se compone de cuatro palacios: el Afzal Mahal, Mahtab Mahal, Tahniyat Mahal y Aftab Mahal, todos dispuestos en torno a un patio ajardinado central con una alberca de mármol en el centro. El Chowmahallat ("4 Palacios") se inició en 1750 con las adiciones posteriores de Nizams sucesivos.


Otros estados principescos existieron a lo largo del Imperio Británico. Algunos de ellos eran considerados por la Colonial Office como satélites del Raj –y usualmente puntos de apoyo en las rutas navales hacia India-; algunos lo suficientemente importantes como para ser elevados al estatus de “estados saludo” (se les llamaba así a aquellos cuyos gobernantes habían recibido por parte de la Corona un saludo armado como privilegio protocolario reconociendo su estatus relativo). Un número de estados árabes alrededor del Golfo Pérsico, como Omán, los actuales Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, fueron protectorados británicos bajo gobernantes nativos. En la península de Malasia, los llamados “estados Malayos” eran administrados por gobernantes locales que reconocían la soberanía británica; todavía continúan reinando, pero hoy constitucionalmente, en la mayoría de los estados constitutivos de la moderna Malasia.

Gobierno indirecto a través de estados principescos (o incluso meras jefaturas tribales) fueron practicados también en otros imperios coloniales de naciones europeas. Un ejemplo es el de las Indias Orientales Neerlandesas (moderna Indonesia), las cuales tenían docenas de gobernantes locales (principalmente malayos y musulmanes, otros tribales hindúes). El término colonial en holandés era regentschap, “regencia”, pero no aplicaba a feudos de bajo nivel. Algunos gobernantes también tenían precedencia entre otros, como el Sunan de Surakarta y el Sultán de Yogyakarta (directos sucesores del antiguo Imperio de Mataram, al cual pertenecían todas las regencias en Java). Ambos eran reconocidos a través de sus reinos Vorstenlanden (“tierras principescas”) y disfrutaban de un importante grado de autonomía y poder entre otras regiones. El estado de Yogyakarta sobrevive hoy como una especial región, con su Sultán reconocido como el Gobernador local hereditario.

Radyalaksana, el emblema de Kasunanan Surakarta Hadiningrat (Reino de Surakarta), fue diseñado por el Rey Pakubuwono X (1893-1939).