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lunes, 9 de julio de 2012

El Principado, dominio del Príncipe


Un Principado es un feudatario monárquico o un estado soberano, gobernado o reinado por un monarca con el título de Príncipe o Princesa o (en sentido extenso) con otro título dentro del uso genérico del término “príncipe”. Algunos de estos estados nunca ha sido una forma de gobierno, sino que son territorios en los cuales es mantenido un estilo principesco. La riqueza y las propiedades del príncipe pueden estar localizadas principalmente (o en su mayoría) fuera de los confines geográficos del principado.

La Condamine, en Montecarlo, es la imagen más universal del Principado de Mónaco


Principados soberanos actuales son Liechtenstein y Mónaco y el co-principado de Andorra. Existen primogenituras reales como principados, tal como Asturias (España) y Gales (Reino Unido). El término “principado” es usado a menudo para describir informalmente Gales, pero no tiene base constitucional. El Principado de Gales existió en las áreas norte y oeste de Gales entre los siglos XIII y XVI; las Leyes de Unión de 1536, las cuales anexaron legalmente el País de Gales a Inglaterra, eliminaron la distinción entre esas áreas y las Marcas Galesas, pero no fue creado ningún principado para cubrir toda la región. Desde esa época, el título de Príncipe de Gales (junto con los de Duque de Cornwall y Duque de Rothesay, entre otros) ha sido otorgado tradicionalmente al heredero del monarca reinante del Reino Unido, pero no confiere responsabilidades para el gobierno de Gales.

El término es también usado genéricamente para cualquier monarquía pequeña, especialmente para estados soberanos gobernados por un monarca de menor rango que rey, tales como un Fürst o un Gran Duque. No existe actualmente ningún ducado soberano; sólo Luxemburgo es un ejemplo sobreviviente de un gran ducado soberano. Históricamente ha habido principados soberanos con varios tratamientos de gobernante, tales como Condados, Margraviatos, Landgraviatos e incluso Señoríos; especialmente entre el Sacro Imperio Romano. Por otro lado, notables principados existieron hasta principios del siglo XX en varias regiones de Francia, Alemania e Italia.


Ernest Constantine (1771-1849), Landgrave de Hesse-Philipptshal


Mientras que la definición de “estado principesco” se ajustaría perfectamente, la tradición histórica reserva esta palabra para monarquías nativas en países coloniales y aplicar “principado” a las monarquías occidentales.

Príncipe como monarca reinante

Un príncipe o princesa que es jefe de Estado de una monarquía como forma de gobierno es un Príncipe reinante.

Las actuales monarquías principescas son:

* El co-Principado (co-regencia) de Andorra
* El Emirato de Kuwait
* El Principado de Liechtenstein
* El Principado de Mónaco
* El Emirato de Qatar
* Los Emiratos Árabes Unidos (Principados Árabes Unidos)

En la misma tradición, algunos monarcas auto-proclamados de las llamadas “micronaciones” se establecieron a sí mismos como príncipes virtuales:

* Roy Bates se autodenomina Príncipe Roy del Principado de Sealand (frente a la costa de Suffolk, Reino Unido)
Leonard George Casley se autodenomina Príncipe Leonard del Principado de Hutt River (enclave de Australia)



Título nobiliario emitido por el Principado de Sealand


Príncipe como representante de un monarca reinante

Varias monarquías proveen diferentes modos en los cuales príncipes de la dinastía pueden compartir temporariamente o permanentemente el tratamiento y la posición de monarca, como Regente o Virrey.

Aunque estos cargos no pueden estar reservados para miembros de la dinastía gobernante, en algunas tradiciones están probablemente incluso reflejados en el tratamiento del oficio, tal como príncipe-teniente en Luxemburgo, repetidamente llevado por el Heredero de la Corona antes de la abdicación del Gran Duque, o en forma de consortium imperii (autoridad real, o imperial, compartida).

Algunas monarquías incluso sostienen una práctica en la cual el monarca puede formalmente abdicar a favor de su heredero e incluso retienen un título real con poder ejecutivo, como sucede con Maha Upayuvaraja (sánscrito para Gran Rey Conjunto en Camboya), aunque también son conferidos a poderosos regentes que ejercen poderes ejecutivos.


Manuel Filiberto de Saboya (1588-1624), gran prior y gran almirante de Castilla, virrey español de Sicilia de 1622 a 1624.


Principados europeos

Aunque existieron principados en la Antigüedad, incluso antes del advenimiento del Imperio Romano, el principado como es conocido hoy se desarrolló en la Edad Media, entre 350 y 1450, cuando el feudalismo era el sistema económico y social primario en la mayoría de Europa. El feudalismo incrementó el poder de los príncipes locales dentro de las tierras del rey. Como continuaron ganando más poder a través del tiempo, la autoridad del rey fue disminuyendo en muchos lugares. Esto condujo a la fragmentación política por lo que las tierras del rey fueron divididas en mini-estados gobernados por príncipes y duques que ejercían poder absoluto sobre sus pequeños territorios. Esto fue especialmente prevalente en Europa y particularmente con los Príncipes del Sacro Imperio Romano.

Durante el Renacimiento, de 1200 a 1500, los principados estuvieron a menudo en guerra unos con otros puesto que las casas reales afirmaban la soberanía sobre los principados más pequeños. Estas guerras causaron una gran inestabilidad y las economías fueron destruidas. Episodios como la plaga de peste bubónica también redujeron el poder de los principados para sobrevivir independientemente.

Wilhelm IV von Wittelsbach (1493-1550), Duque de Baviera


Eventualmente, el progreso agrícola, el desarrollo de nuevos servicios y productos comerciales y el patronazgo de la Iglesia Católica Romana impulsaron el comercio entre los principados. Muchos de estos estados se enriquecieron, expandieron sus territorios y mejoraron los servicios para proveer a sus ciudadanos. Príncipes y duques desarrollaron sus tierras, establecieron nuevos puertos y fletaron grandes y prósperas ciudades. Algunos usaron su recién adquirida riqueza para construir palacios y otras instituciones hoy asociadas con los principados.

Consolidación

Mientras algunos principados prosperaron en su independencia, estados menos exitosos fueron absorbidos por casas reales más fuertes. Europa vio la consolidación de pequeños principados en reinos e imperios más grandes. Esto ya ocurrió en Inglaterra en el primer milenio y esta tendencia condujo posteriormente a la creación de estados como Francia, Portugal y España.

Otra forma de consolidación fue orquestada en Italia durante el Renacimiento por la familia Medici, una dinastía de banqueros de Florencia que tomaron el control de los gobiernos en varias regiones italianas e incluso asumieron el papado; luego nombraron a miembros de la familia como príncipes y aseguraron su protección por parte del Vaticano. Prusia también se expandiría más tarde adquiriendo territorios de muchos otros estados.


Miembros de la familia Medici en un fresco de Benozzo Gozzoli (Cappella dei Magi, Palazzo Medici-Riccardi, Florencia)


Sin embargo, de los siglos XVII al XIX, especialmente dentro del Sacro Imperio Romano, lo contrario también ocurrió: muchos de los nuevos pequeños estados soberanos surgieron como resultado de la transferencia de tierra por varias razones.

Con el desarrollo del nacionalismo, la creencia que la nación-estado es el mejor vehículo para realizar las aspiraciones de un pueblo, los principados cayeron en desgracia a fines del siglo XIX. Como compromiso, muchos principados se unieron a regiones vecinas y adoptaron formas constitucionales de gobierno con el monarca como mera figura decorativa, mientras que la administración era dejada en manos de parlamentos electos. La tendencia en los siglos XIX y XX fue la abolición de varias formas de monarquía y la creación de gobiernos republicanos liderados por presidentes electos por el pueblo.

Principados eclesiásticos

Muchos principados donde la herencia genealógica es reemplazada por la sucesión en un cargo religioso han existido en la Iglesia Católica Romana. Cada caso consistía en un estado feudal (a menudo un antiguo principado secular en el sentido amplio) llevado ex officio –el equivalente más cercano posible a la sucesión hereditaria-por un Príncipe de la Iglesia, tratado más precisamente de acuerdo a su rango eclesiástico, tal como un Príncipe-obispo, un Príncipe-abad o, especialmente en una forma de estado cruzado, un Gran Maestro.


Joseph Othmar Ritter von Rauscher (1797-1875), Príncipe-Arzobispo de Viena y Cardenal


Otros Principados

Esta forma de estado ha existido en antiguas y modernas civilizaciones de África, Asia, América precolombina  y Oceanía. Sin embargo, en el contexto colonial, es preferido el término “estados principescos”, especialmente para aquellos que se desarrollaron bajo la influencia de un poder colonizador europeo. El ejemplo más clásico es la India Británica y estados principescos vecinos o asociados (como los árabes) que eran gobernados por monarcas llamados “príncipes” por Gran Bretaña, de acuerdo a los tratamientos nativos, que podían ser equivalentes a rangos reales o incluso imperiales en las culturas autóctonas.

Existen además micronaciones, las cuales más o menos seriamente reclaman soberanía pero no son reconocidas como estados. Las más notables en Europa son Sealand, en el Mar del Norte, frente a la costa de Inglaterra y Seborga, un pequeño pueblo en Italia. Otros principados micronacionales en otras partes son el de Hutt River en Australia y el de Minerva en el Pacífico Sur.


Primera fotografía oficial de Asaf Jah VIII, Nizam titular de Hyderabad, con su madre, Dürrühshehvar, hija del último califa otomano. Se habría convertido en Nizam reinante después de la muerte de su abuelo Asaf Jah VII, pero la independencia india de 1947 finalizó con el gobierno de la dinastía.


Estados principescos

Un Estado Principesco (también llamado Estado Nativo o Estado Indio) era una entidad nominalmente soberana del Raj Británico que no estaba directamente gobernado por Gran Bretaña, sino por un gobernante indio bajo una forma de gobierno indirecto, tal como una suzeranía o una preponderancia.

Había oficialmente 565 estados principescos cuando India alcanzó su independencia en 1947, pero la gran mayoría había pactado con el Virrey para prestar servicios públicos y recaudar impuestos. Solo 21 tenían verdaderos gobiernos estatales y solo 3 eran importantes (Mysore, Hyderabad y Kashmir). Todos fueron absorbidos por las dos nuevas naciones independientes entre 1947 y 1949. Este proceso fue pacífico excepto en el caso de Jammu & Kasmir (los cuales resultaron enconadamente divididos entre India y Pakistán) y Hyderabad. Todos los príncipes fueron pensionados.

El Palacio Chowmahalla en Hyderabad, dominios del Nizam. El complejo se compone de cuatro palacios: el Afzal Mahal, Mahtab Mahal, Tahniyat Mahal y Aftab Mahal, todos dispuestos en torno a un patio ajardinado central con una alberca de mármol en el centro. El Chowmahallat ("4 Palacios") se inició en 1750 con las adiciones posteriores de Nizams sucesivos.


Otros estados principescos existieron a lo largo del Imperio Británico. Algunos de ellos eran considerados por la Colonial Office como satélites del Raj –y usualmente puntos de apoyo en las rutas navales hacia India-; algunos lo suficientemente importantes como para ser elevados al estatus de “estados saludo” (se les llamaba así a aquellos cuyos gobernantes habían recibido por parte de la Corona un saludo armado como privilegio protocolario reconociendo su estatus relativo). Un número de estados árabes alrededor del Golfo Pérsico, como Omán, los actuales Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, fueron protectorados británicos bajo gobernantes nativos. En la península de Malasia, los llamados “estados Malayos” eran administrados por gobernantes locales que reconocían la soberanía británica; todavía continúan reinando, pero hoy constitucionalmente, en la mayoría de los estados constitutivos de la moderna Malasia.

Gobierno indirecto a través de estados principescos (o incluso meras jefaturas tribales) fueron practicados también en otros imperios coloniales de naciones europeas. Un ejemplo es el de las Indias Orientales Neerlandesas (moderna Indonesia), las cuales tenían docenas de gobernantes locales (principalmente malayos y musulmanes, otros tribales hindúes). El término colonial en holandés era regentschap, “regencia”, pero no aplicaba a feudos de bajo nivel. Algunos gobernantes también tenían precedencia entre otros, como el Sunan de Surakarta y el Sultán de Yogyakarta (directos sucesores del antiguo Imperio de Mataram, al cual pertenecían todas las regencias en Java). Ambos eran reconocidos a través de sus reinos Vorstenlanden (“tierras principescas”) y disfrutaban de un importante grado de autonomía y poder entre otras regiones. El estado de Yogyakarta sobrevive hoy como una especial región, con su Sultán reconocido como el Gobernador local hereditario.

Radyalaksana, el emblema de Kasunanan Surakarta Hadiningrat (Reino de Surakarta), fue diseñado por el Rey Pakubuwono X (1893-1939).


viernes, 6 de julio de 2012

Princeps, el origen del nombre


Princeps es una palabra latina que significa “primero en el tiempo o el orden; el primero, el jefe, el más eminente, distinguido o noble; el primer hombre, primera persona”. El significado literal es "el que toma primero", de primus (primero) y ceps, que deriva de la raíz capere  (tomar, apoderarse).

Princeps es la raíz y la representación latina de palabras modernas tales como el título inglés y  término genérico prince, así como la versión bizantina del derecho romano fue la base de la terminología jurídica desarrollada en la Europa feudal (y más tarde absolutista).

Antigua Roma

La palabra traducida como “Primer Ciudadano” era un título oficial para el Emperador Romano como determinante del liderazgo de Roma a comienzos del Imperio. Derivaba del Princeps Senatus (esto es, primus inter pares del Senado), quien era el primer miembro en precedencia del Senado Romano. Le fue dado como título especial a  Octavio Augusto (Caesar Augustus) en el 28 a.C. en reconocimiento de su poder y prestigio político. 

Augusto veía con circunspección que el uso de los títulos Rex o Dictator crearía resentimiento entre los senadores y otros hombres influyentes, los cuales habían demostrado antes su desaprobación mediante su apoyo al asesinato de Julio César. Mientras Augusto tenía supremacía política y militar, necesitaba la asistencia de sus compañeros romanos para dirigir el Imperio. En su Res Gestae, el emperador reclama auctoritas (poder de mando) para el princeps (sí mismo).

Este título no pasó a institucionalizarse para transmitirse a los sucesores, a diferencia de otros títulos, tales como Imperator, Caesar, Augustus, Pater Patriae, o Tribunicio Potestate y más tarde Dominus (Señor) y Basileus (la palabra griega para Soberano).



Caesar Augustus, princeps imperator


El Emperador Diocleciano (285-305), padre de la Tetrarquía, fue el primero en dejar de referirse a sí mismo como princeps en conjunto, auto-denominándose dominus ("señor, maestro"), aparentando que el emperador no era verdaderamente un oficio monárquico. El período en que gobernaban los emperadores que se llamaban Princeps –desde Augusto a Diocleciano- es llamado el “Principado”, mientras que bajo Diocleciano comenzó el “Dominado”, en el que la titulación imperial comenzaba con las palabras Dominus noster, “Nuestro señor”.

Cambiando el concepto de emperador de las formalidades republicanas de los primeros tres siglos del Imperio, Diocleciano introdujo un nuevo sistema de reinado, manifestando abiertamente la cruda realidad del poder imperial y adoptando un estilo de gobierno helenístico.

La antigua Roma conoció otro tipo de título principesco: el de princeps juventutis (“el primero entre los jóvenes”), que en el imperio temprano era frecuentemente otorgado a sucesores elegibles del emperador, especialmente entre su familia. Los primeros en ostentarlo fueron los hijos adoptivos de Augusto, Cayo y Lucio.



Gaius Caesar, princeps juventutis


En la administración romana se conoce como Princeps officii a los jefes de los officium (el personal oficial de un dignatario de Roma). Princeps también fue utilizado como título para cargos militares, como los Decurio  princeps (oficial de caballería de las unidades montadas auxiliares del ejército romano), Princeps peregrinorum ("comandante de los extranjeros"): centurión a cargo de las tropas "castra peregrina" (no-itálicas), Princeps praetorii (centurión comandante de la base militar o fuerte), Princeps ordinarius vexillationis (centurión al comando de un vexillatio), Princeps prior (centurión comandante de un manipulus o unidad de dos centurias) y Princeps posterior (diputado del Princeps prior).

Princeps senatus

Como quedó dicho, el princeps senatus era el primer miembro en precedencia del Senado. Aunque oficialmente fuera del cursus honorum (las magistraturas romanas) y sin poseer imperium (esto es, sin autoridad para ejercer poder militar), este cargo traía enorme prestigio al senador que lo portara.


SPQR, siglas de la expresión latina Senatus Populusque Romanus, “”El Senado y el pueblo de Roma”, lema oficial durante la República y el Imperio. Estas letras  figuraban en el estandarte de las legiones romanas hasta la adopción del Labarum (Chi – Rho) por Constantino en el 313 de la era cristiana. Hoy es la divisa de la ciudad de Roma.


El princeps senatus no era un nombramiento de por vida. Era elegido por cada nuevo par de censores (es decir, cada 5 años). Los censores podrían, sin embargo, confirmar un princeps senatus durante un período de otros 5 años. Era seleccionado entre senadores patricios con rango consular, por lo general antiguos censores. El candidato tenía que ser un patricio con impecable historial político, respetado por sus colegas senadores.

El oficio fue establecido en torno al año 275 a. C. Originalmente, la posición del princeps era de honor: tenía el privilegio de hablar primero sobre el tema presentado por el magistrado presidente. Esto daba a la posición gran dignitas, ya que permitía a los princeps establecer el tono del debate en el Senado. En la República tardía y en el Principado, el oficio obtuvo las prerrogativas de los magistrados presidentes y poderes adicionales, a saber:

§ Convocar y levantar la sesión del Senado
§ Decidir su orden del día
§ Decidir dónde la sesión debía tener lugar
§ Imponer el orden y demás normas de la sesión
§ Reunirse, en nombre del Senado, con las embajadas de países extranjeros
§ Escribir, en nombre del Senado, cartas y despachos




Quosque tandem abutere, Catilina, patientia nostra? (“Hasta cuándo abusarás de nuestra paciencia, Catilina?") El cónsul Cicerón interpela a Lucio Sergio Catilina en pleno Senado.


En el año 80 a. C., se cree que el estatus y la función del cargo fueron cambiados por las reformas constitucionales de Lucio Cornelio Sila. Aunque el término se mantuvo, reflejando el senador que fue nombrado primero en la lista  del Senado promulgado por los censores, las prerrogativas del oficio fueron restringidas. En particular, el honor de hablar por primera vez en cualquier tema debatido en el Senado, una medida de su influencia política, fue retirado de ellos y trasladado al cónsul designado.

Después de la caída de la república romana, el princeps senatus era el emperador de Roma. Sin embargo, durante la Crisis del Siglo III, algunos otros ocuparon el cargo, el futuro emperador Valeriano lo tuvo en el 238, durante los reinados de Maximino el Tracio y Gordiano I.


Un destacado princeps senatus

Publius Cornelius Scipio Africanus, también conocido como Escipión Africano, el Mayor y el Grande, fue un importante político de la República romana que sirvió como general durante la Segunda Guerra Púnica.

Su fama se debe a que fue el único general romano que pudo derrotar a Aníbal, en la batalla de Zama (202 a. C.), victoria que le valió añadir su agnomen, Africano. El hecho de que el pueblo romano le apodara Aníbal Romano demuestra que fue uno de los mejores generales de la Edad Antigua, y el más destacado de la historia de la Antigua Roma antes de Cayo Mario, Cneo Pompeyo Magno y Julio César.


Escipión Africano


Es descrito por las fuentes antiguas como un hombre de carácter benévolo, de ideología liberal, afable y magnánimo. Su genio militar se debió a la perspicacia y al ingenio, esparciendo además entre sus legiones, en varias ocasiones, la idea de que actuaba bajo la protección de los dioses del panteón romano.

Tras celebrar sus triunfos sobre Cartago, con 35 años, Escipión ocupó un puesto en el Senado de Roma. En 199 a. C., Escipión fue elegido censor con Publio Elio Peto y fue electo cónsul por segunda vez en 194 a. C. con Tiberio Sempronio Longo. Al mismo tiempo, los censores le confieren el título de princeps senatus en el año 190 a. C.

Escipión fue testigo en el senado del recrudecimiento de los conflictos externos que amenazaban a la república. Sus últimos años fueron amargados por los continuos ataques de sus enemigos. Él y su hermano Lucio fueron acusados de haber recibido sobornos de Antíoco, rey de Siria, para tratar al monarca con poco rigor y de haberse apropiado de una parte del dinero que había pagado Antíoco al estado romano.

La Clemencia de Escipión. Muestra su devolución de una joven prisionera a su prometido, habiendo rehusado aceptarla como trofeo de guerra de parte de sus tropas.


Escipión se retiró a su casa de campo en Liternum y no regresó a Roma. Nunca se sometería a las leyes del Estado, y por lo tanto decidió expatriarse para siempre. Al morir se dice que había pedido que su cuerpo fuera enterrado allí, y no en su país ingrato. Su requerimiento fue atendido: su tumba aún existía en Liternum en el tiempo de Tito Livio.

miércoles, 4 de julio de 2012

Príncipe: rangos y títulos


Príncipe es un término general para un gobernante, monarca o miembro de la familia de un monarca y es un título hereditario en la nobleza de ciertos Estados europeos. La palabra inglesa prince deriva, vía el francés prince, del sustantivo latino princeps, de primus (primero) + capio (apoderarse), significando “el jefe, el más distinguido gobernante”.



Príncipes herederos de Europa


En italiano Principe, en francés Prince, en alemán Prinz (hijo de un rey o emperador) y Fürst (par), en ruso Knyaz, la palabra tiene el mismo significado. Algunos títulos principescos son derivados de los títulos del gobernante, como el zarévich de zar. Otros ejemplos son  (e) mirza (da), khanzada, nawabzada, sahibzada, shahzada, sultanzada (todos con el sufijo patronímico persa -zada, que significa hijo, descendiente).

No obstante, algunos títulos de príncipe se han desarrollado por inusuales caminos, tales como la adopción de ese tratamiento para dinastas que no está vinculado al título del gobernante, pero más bien continúan una antigua tradición (como Gran Duque en la Rusia Romanov), reclaman sucesión dinástica a una monarquía depuesta (como Príncipe de Tarento para los herederos La Trémoïlle al trono napolitano) o son simplemente asumidos por mandato (como Prince Français por la Casa de Bonaparte).

Historia

La palabra prīnceps (del más antiguo latín *prīsmo-kaps, literalmente “aquel que toma el primer lugar/posición", se convirtió en el título usual del líder informal del Senado romano algunos siglos antes de la transición al Imperio, el princeps senatus.


Imperator Caesar Divi F. Augustus


El Emperador Augusto estableció la posición formal de monarca sobre la base de principado, no dominio. También encargaba a sus nietos el gobierno de la ciudad cuando la mayoría de los gobernantes partían al campo durante el verano o atendían rituales religiosos y, por tal comisión, les otorgaba el título de princeps.

El título tiene significados genéricos y sustantivos:

* Genéricamente, príncipe refiere a miembros de una familia que gobierna por derecho hereditario, siendo usado el título para los soberanos o los miembros más jóvenes de una familia soberana. En Europa, es el título legalmente portado por las ramas dinásticas menores de las monarquías y también, por cortesía, es llevado por miembros de dinastías antiguamente reinantes.

* Como título sustantivo, un príncipe fue un monarca de menor rango en la Europa post-napoleónica, como los Príncipes de Andorra, Hohenzollern-Sigmaringen, Mingrelia (Georgia), Mónaco, Waldeck y Pyrmont, Valaquia, etc.


Mihai Viteazul, el Valiente, Voivoda de Valaquia, Príncipe de Transilvania y de Moldavia (1558-1601)


* También sustantivamente, el título fue otorgado por los Papas y monarcas seculares a individuos específicos y jefes de algunas familias nobles, los cuales, no obstante, nunca ejercieron soberanía dinástica y cuyos parientes más jóvenes no fueron autorizados a compartir el título principesco. Ejemplos son de Beauvau-Craon,  Colonna, von Bismarck, von Dohna-Schlobitten, von Eulenburg, de Faucigny-Lucinge, von Lichnowsky, von Pless, Ruffo di Calabria, (de Talleyrand) von Sagan, van Ursel, etc.

* Genéricamente, ramas menores de algunas familias no soberanas cuyo jefe porta el título no dinástico de príncipe (o, menos comúnmente, duque) estaban a veces autorizados también a usar el título principesco, por ejemplo, von Carolath-Beuthen, de Broglie,  Demidoff di San Donato, Lieven, de Mérode, Pignatelli, Radziwill, von Wrede, Yussupov, etc.

* Sustantivamente, los herederos aparentes de algunas monarquías usan un título principesco específico asociado con un territorio dentro del reino del monarca, es decir, los Príncipes de, respectivamente, Asturias (España), Grão Pará (Brasil, antiguamente), Orange (Países Bajos), Viana (Navarra, antiguamente), Gales (Reino Unido), etc.


Isabel, Princesa Imperial de Brasil (de jure Emperatriz D. Isabel I de Brasil), hija y heredera del Emperador D. Pedro II (1870)


* Sustantivamente, se convirtió en costumbre desde el siglo XVII para los herederos aparentes de las familias ducales importantes asumir un título principesco, asociado con un señorío (feudo) de las posesiones familiares. Estos títulos eran llevados por cortesía y preservados por tradición, no por derecho, como son: los príncipes de, respectivamente, Bidache (Gramont), Marcillac (La Rochefoucauld), Tonnay-Charente (Mortemart), Poix (Noailles), Léon (Rohan-Chabot).

Príncipe gobernante

El uso original -pero hoy menos común- de la palabra, se originó en la aplicación de la palabra latina princeps, a partir del derecho romano, más precisamente, bizantino, y el sistema de gobierno clásico que se desarrolló en la sociedad feudal europea. En este sentido, un príncipe es el gobernante de un territorio del cual es soberano o cuasi-soberano, es decir, ejerciendo sustanciales (pero no completas) prerrogativas asociadas con los monarcas de naciones independientes, como era común, por ejemplo, entre los límites históricos del Sacro Imperio Romano.

En la Europa medieval y moderna temprana había unos doscientos de tales territorios, especialmente en Italia, Alemania e Irlanda Gaélica. “Príncipe” era usado por todos y cada uno de los gobernantes, independientemente del título verdadero o del rango. Este es el uso renacentista del término encontrado en el famoso trabajo de Niccolò Machiavelli, “Il Principe”.


Giuliano II de’ Medici (hijo de Lorenzo el Magnífico y Clarice Orsini) fue uno de los príncipes de Florencia, ciudad que dirigió desde 1512 a 1516.


Como título, para el fin de la era medieval, príncipe era llevado por gobernantes de territorios que eran sustancialmente más pequeños o ejercían menos derechos que los emperadores y reyes. Un lord (o señor) de cualquier territorio pequeño podía ser referido como príncipe antes del siglo XIII, o traducciones de un título nativo a partir de princeps (como el gobernante hereditario de Gales) o cuando el territorio de un señor era alodial, es decir, heredado con exención de impuestos. El señor de un alodio era propietario absoluto de sus tierras y ejercía prerrogativas absolutas sobre los sujetos de su territorio, debido a que no era vasallo de un señor feudal ni estaba sujeto a cualquier jurisdicción más alta. La mayoría de los pequeños territorios designados como principados durante las eras feudales eran alodios, como el Principado de Dombes (sureste de Francia).

Los señores que ejercían autoridad legal sobre territorios y personas dentro de una jerarquía feudal también eran considerados muchas veces como príncipes en el sentido general, especialmente si tenían el rango de Conde o más alto. Esto es atestiguado por algunos tratamientos sobrevivientes, por ejemplo, con los condes, marqueses y duques británicos, que todavía son tratados por la Corona en ocasiones ceremoniales como “altos y nobles príncipes” (high and noble princes).



S.A.R. El Duque de Albany (El Príncipe Leopold, octavo hijo de la Reina Victoria)


En partes del Sacro Imperio Romano en las cuales la primogenitura no prevalecía (por ejemplo, Alemania), todos los dinastas legítimos patrilineales tenían igual derecho a los títulos hereditarios de la familia. Esto significaba que, así como los rangos de emperador, rey o elector podían ser legalmente ocupados por un dinasta a la vez, los portadores de otros títulos como duque, margrave, landgrave, conde palatino y príncipe podían solo diferenciarse entre ellos agregando el nombre de su infantazgo al título original de la familia. Esto no solo tendía a proliferar en títulos difíciles de manejar (como Princesa Katherine de Anhalt-Zerbst y Karl, Conde Palatino de Zweibrücken-Neukastell-KleeburgPríncipe Christian Karl de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Plön-Norburg), sino que, como la primogenitura agnaticia gradualmente se convirtió en la norma del Sacro Imperio para fines del siglo XVIII, otras formas de distinguir al monarca de otros miembros de su dinastía se hicieron necesarias. Se produjo entonces la gradual sustitución del título de Prinz por el título monarca de Fürst y se convirtió en costumbre en todas las dinastías alemanas excepto en los grandes ducados de Mecklenburg y Oldenburg. Tanto Prinz como Fürst son traducidos como “príncipe”, pero reflejan no solo diferentes sino exclusivos términos para cada título.

Esta distinción había evolucionado antes del siglo XVIII (en la mayoría de las familias: Liechtenstein permaneció como excepción, miembros menores y femeninos usaron Fürst/Fürstin entrado ya el siglo XIX) para dinastías lideradas por un Fürst en Alemania. La costumbre se propagó a través del continente hasta el punto que un renombrado general imperial que pertenecía a una rama menor de una familia ducal reinante pasó a ser más conocido en la Historia por su título dinástico genérico, Príncipe Eugenio de Saboya. Nótese que el título principesco era usado como un prefijo para su nombre cristiano, lo cual también se convirtió en costumbre.



S.A.S. Príncipe Franz Josef Wenceslaus Georg Maria von und zu Liechtenstein 
(1962-1991)


Los princes étrangers menores de Francia comenzaron a afectar un uso similar, pero cuando, por ejemplo, los duques gobernantes de Bouillon, de la Casa de La Tour d’Auvergne, intentaron usar el mismo título, esto fue inicialmente resistido por los historiadores, tales como Père Anselme  -quien, no obstante, reconoció de buena gana el uso de títulos territoriales-.

El rango post-medieval de gefürsteter Graf (principesco conde) abrazó pero elevó el equivalente alemán de los nobles intermedios franceses, ingleses y españoles. En Alemania, tales nobles se elevaron a condición dinástica preservando de la Corona imperial (de jure después de la Paz de Westfalia en 1648) el ejercicio de prerrogativas soberanas como la acuñación de moneda; la reunión de tropas militares y el derecho a declarar la guerra y contraer tratados, ejercer autoridad judicial local y reclutamiento policial y casarse entre otras dinastías soberanas. Eventualmente, estos títulos pasaron a ser más altamente valorados que el de Fürst en sí mismo y, para el siglo XIX, estos miembros menores serían conocidos como Prinzen.

Príncipe de la sangre

El título “El Príncipe, La Princesa” (The Prince, The Princess), con el artículo en mayúscula y seguido del nombre cristiano, refiere a los hijos y las hijas del monarca reinante, los príncipes de sangre real.


Ornamentos exteriores del escudo de armas de un Príncipe de la Sangre, Par de Francia y Caballero de Saint-Esprit


En algunas dinastías, un tratamiento específico distinto –pero con el mismo valor- al de príncipe se convirtió en tradición para los dinastas, tales como Fils de France en la Casa Capeto e Infante en España, Portugal y Brasil. Infante era usado por los hijos del monarca que no eran herederos al trono, para quienes cada reino usa un único título principesco: “Príncipe de Asturias” en España, “Príncipe Imperial” en Brasil y “Príncipe de Brasil” en Portugal hasta 1822.

Muchas veces un título específico es comúnmente usado por varias dinastías en una región, como Mian Rajput en varios de los Estados principescos de las Montañas de Simla (baja región Himalaya en la India británica).

Las dinastías europeas usualmente otorgaban infantazgos a los príncipes de la sangre, adjuntos a un título noble feudal, como los Duques reales en Gran Bretaña, el Delfín en Francia, el Conde de Flandes en Bélgica y el Conde de Siracusa en Sicilia. Algunos títulos infantazgos eran principescos, como el Príncipe de Acaya (Courtenay), el Príncipe de Condé (Borbón) o el Príncipe de Carignano (Saboya), pero era un hecho que sus propietarios eran de rango principesco antes que llevaran el título principesco que asegurara su prominencia.


Corona heráldica del Delfín, Príncipe heredero de Francia e hijo del Rey (Delfín de Vienne hasta Luis XIV, Delfín de Francia a partir de entonces).


Actualmente, el esposo de una reina reinante es usualmente titulado príncipe o príncipe consorte, donde las esposas de monarcas masculinos toman el equivalente femenino del título de sus esposos –el mismo que es usado cuando una mujer se eleva al trono por propio derecho, tal como emperatriz o reina-. En Brasil, España y Portugal, sin embargo, el esposo de un monarca femenino recibía el equivalente masculino de su título –por lo menos después que ella le diera un hijo-. En épocas anteriores, los esposos de las reinas reinantes compartían el título y rango real de sus consortes.

Pero en culturas donde se permite al gobernante tener varias esposas (por ejemplo, cuatro en el Islam) y concubinas oficiales, para estas mujeres muchas veces referidas colectivamente como un harén existen reglas específicas que determinan su jerarquía y una variedad de títulos, los cuales pueden distinguir entre aquellas cuyos hijos pueden estar en la línea de sucesión al trono y las que no, o específicamente quien es madre del heredero al trono.

Príncipe como título sustantivo

Otros príncipes derivan su título, no de la dinastía a la que pertenecen, sino de la herencia de un territorio específico e histórico, aunque la posesión de prerrogativas o propiedades familiares en ese territorio puede haber pasado. Tales son la mayoría de los “principados” del Ancien régime tan resentidos por sus pretensiones según Louis de Rouvroy, duque de St-Simon: Arches-Charleville, Boisbelle-Henrichemont, Chalais, Château-Regnault, Guéméné, Martigues, Mercœur, Sedan, Talmond, Tingrey, entre otros.


Henri de La Tour d’Auvergne, duque de Bouillon, príncipe de Sedan (1555-1623)


Príncipes no dinásticos

En varios países de la Europa continental, como en Francia, “príncipe” puede ser un título de un portador de alto rango de nobleza jefe de un lugar geográfico pero sin territorio actual y sin vínculo con la familia real, lo que lo hace dificultoso comparar, por ejemplo, con el sistema británico de príncipes reales.

Los reyes de Francia comenzaron a conferir el tratamiento de príncipe, como un título entre la nobleza, a partir del siglo XVI. Estos títulos eran creados para elevar un seigneurie al estatus nominal de un principado- aunque las prerrogativas de soberanía nunca eran concedidas en las patentes reales- y no tenían posición oficial en la jerarquía de la nobleza. Sin embargo, a menudo eran ubicados justo debajo de los ducados, desde que eran heredados (o asumidos) por los herederos de los duques.

Dentro de los títulos franceses de príncipe reconocidos por el rey estaban Arches-Charleville, Château-Renaud, Dombes, Orange, Sedan (parte del Ducado de Bouillon), Boisbelle (más tarde Henrichemont, principado soberano reconocido en 1598), Luxe (también considerado Soberano Conde), Yvetot (reconocido como Rey de Yvetot). Los principados creados por el Rey eran Château-Porcien; creado en 1561 en la Casa de Croÿ; Guéméné: creado en 1667 en la Casa de Rohan, Joinville; creado en 1552 en la Casa de Lorraine; Martigues: creado en la Casa de Lorraine; Mercœur: creado en 1563 en la Casa de Lorraine (más tarde ducado) y Tingry: creado en 1587 en la Casa de Luxemburg.


El hermoso Hôtel de Soubise, en el 60 Rue des Francs-Bourgeois, era la residencia parisiense de los Príncipes de Soubise, de la Casa de Rohan.


Los Príncipes de Condé y Conti, ramas menores de la casa real francesa, usaban títulos principescos reconocidos, pero los señoríos de Condé y Conti nunca fueron formalmente creados por el Rey.

Títulos de Príncipe no reconocidos eran Aigremont, Anet (Duques de Vendôme), Antibes, Bédeille, Bidache (Casa de Gramont), Carency (Condes de La Vauguyon), Chabanais, Chalais (Casa de Talleyrand), Commercy (Casa de Lorraine), Courtenay, Elbeuf, Lamballe (Penthièvre), Lambesc (Duques de Elbeuf), Léon (Duques de Rohan), Listenois (Duques de Bauffremont), Marsillac (Duque de La Rochefoucauld), Maubuisson (Duques de Rohan-Rohan), Montauban (Casa de Rohan), Montbazon (Casa de Rohan), Mortagne (Duques de Richelieu), Poix, Pons, Rochefort (Casa de Rohan), Soubise (Casa de Rohan), Soyons (Duques de Uzès), Talmond (Duques de La Trémoïlle), Tonnay-Charente (Duques de Mortemart), Turenne (Casa de La Tour d'Auvergne).

Puede ocurrir en una monarquía que exista un título feudal real y uno sustantivo idéntico, como Fürst en alemán. Un ejemplo es Otto von Bismarck, que era llamado Fürst von Bismarck (Príncipe de Bismarck) en el imperio de la Alemania unida, bajo la dinastía Hohenzollern.



Otto, Fürst von Bismarck

En otros casos, algunos principados titulares son creados en razón de un evento, como un tratado de victoria. El ministro español Manuel Godoy, por ejemplo, fue creado Príncipe de la Paz por su rey por negociar el doble tratado de Basilea en 1795, por el cual la Francia revolucionaria hizo la paz con Prusia y España. Los generales triunfantes que lideraban sus tropas a menudo recibían un título de victoria de Napoleón, tanto principesco como ducal. En la misma línea, Guillermo I de los Países Bajos otorgó el título de victoria de Príncipe de Waterloo a Arthur Wellesley, Duque de Wellington, luego de su victoria sobre Napoleón Bonaparte en Waterloo en 1815.

En Polonia, específicamente, los títulos de príncipe databan de antes de la Unión de Lublin o eran otorgados a nobles polacos por reyes extranjeros, puesto que a partir de 1569 la ley en Polonia prohibía al rey dividir la nobleza con la concesión de títulos hereditarios.

En el sistema ruso, knyaz, traducido como “príncipe”, era el más alto grado de nobleza oficial. Miembros de antiguas dinastías que estaban sujetos al sistema imperial les era concedido el título de knyaz, muchas veces después de haberles sido permitido usar el título más alto de zarévich, como los Príncipes Gruzinsky y Sibirsky. Las ramas Rurikidas usaban el título de knyaz también luego de haber sido sucedidos por los Romanov como dinastía imperial.


Príncipes polacos firman la Unión de Lublin (1569)