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martes, 15 de marzo de 2011

¡Ni que fuera Osuna!

“¡Ni que fuera Osuna!”. Con esta expresión señalaba la sociedad española de la segunda mitad del siglo XIX toda muestra de dispendio exagerado y ostentación rumbosa. Y con estas mismas palabras comienzan la mayoría de las biografías dedicadas al personaje que las propició, don Mariano Téllez-Girón, XII Duque de Osuna, última luminaria de uno de los grandes artificios de la nobleza española de todos los tiempos, la Casa de Osuna, auténtico Estado dentro del Estado, cuyos intereses y propiedades llegaron a extenderse por veinte provincias.


Las armas maternas (Beaufort-Spontin)


Como apunta el especialista Atienza Hernández, “Los que comienzan siendo condes de Ureña en el siglo XV, pasan a ser duques de Osuna en el XVI, integrando gran cantidad de títulos desde finales del XVIII y, sobre todo en el XIX, acumulando prestigio social, económico y político, de tal manera que sus rentas, junto a las de la Casas de Medinaceli, significan el 22 por ciento del total de las rentas nobiliarias nacionales”.

De doña María Josefa de la Soledad de la Portería Alfonso Pimentel, condesa-duquesa de Benavente, heredó su nieto Téllez-Girón el gusto por el lujo y el despilfarro. Mujer de vivo carácter, rebelde y orgullosa, ilustran la personalidad de “la más encopetada dama de España” las anécdotas que siguen. Una vez recibió la visita de un embajador, en cuya casa había escaseado el champaña durante una fiesta, y ordenó desenganchar los caballos de su carruaje, obligando a que los animales abrevaran en cubos repletos de tan costosa bebida. Siempre según la leyenda, en una ocasión en la que celebraba una partida de cartas en su casa, como alguien extraviara una moneda en el suelo y hubo que interrumpirse el juego, la aristócrata encendió una pira con billetes de curso legal con la que iluminar convenientemente la estancia y acelerar la búsqueda de tan insignificante “adminículo”.


El XI Duque de Osuna, Pedro Téllez-Girón, hermano mayor e inmediato antecesor de Mariano


Su nieto Mariano Téllez-Girón, auténtico exterminador del patrimonio familiar, era un segundón, pero las muertes de su padre y su hermano mayor (X y XI duques de Osuna, respectivamente) lo convirtieron en el hombre más rico de la Península. Heredó catorce grandezas de España, cincuenta y dos títulos, cuatro principados y unas rentas que ascendían a cinco millones de pesetas anuales, cantidad astronómica para la época; además de los doce millones de reales en oro, castillos, palacios y obras de arte.

Como señala Sánchez-Mora: “Suyos eran los palacios del Infantado, en Guadalajara; el de Mendoza, en Toledo (Hospital de Santa Cruz después); los de Benavente, Manzanares, Osuna, Béjar, Pastrana, Gandía, el de Arcos, en Sevilla y el de Beauraing, en Bélgica, que él mandó reconstruir. La Alameda, en los alrededores de Madrid, y la magnífica posesión de Aranjuez. En Madrid tenía varios palacios, todos ellos regios. Pero él prefirió el de las Vistillas –hoy derruido- (…) descollando en él la magnificencia del patio de honor. Tapices, esculturas, reposteros, armas y valiosísimos muebles y lienzos adornaban el palacio. Cuadros de Tintoretto, Teniers, Rubens, Tiziano (…). Lienzos de Van Dyck, Carnicero, Pantoja, Bayeu (…) La famosa Biblioteca del Infantado, con más de sesenta mil volúmenes; la armería; las caballerizas, con magníficos caballos de carrera, posta, tiro; maravillosas carrozas esmaltadas y –noble gesto de auténtico prócer- el hospital que don Mariano hizo construir para su servidumbre, viejos o enfermos”.

¿Y qué dejó a su muerte? Cuarenta y tres millones de pesetas de pasivo, cifra casi nueve veces más astronómica que la que heredó.



La Alameda de Osuna, “El Capricho”, heredado de su abuela Benavente


El origen de tamaña hazaña tuvo lugar en el Cuerpo de Guardias del rey, donde desde 1833 era cadete supernumerario cuando llevaba el título de marqués de Terranova, que le había cedido su hermano Pedro, XI duque de Osuna. Su ascensión dentro de la institución militar resultó meteórica una vez consumado el conflicto carlista. Sin embargo, su salud no era buena y se vio obligado a pedir una real licencia para restablecerse.

A principios de 1838 fue nombrado caballero de la embajada extraordinaria que debía acudir a Londres a la coronación de la reina Victoria. Don Mariano realizó el viaje de París a Londres en una diligencia, “ya que los elegantes detestaban el viaje en tren, no por el peligro, sino por ver sus delicadas levitas y claros pantalones manchados por el humo y el carbón”. Y añade Sánchez-Mora que “en la corte inglesa, que en aquella ocasión no estuvo a la altura de su tradicional elegancia, don Mariano fue un auténtico dandy gomoso y estirado; los bigotes en punta y el aire altanero y un tanto impertinente; hueco, ampuloso y leve, está como deslumbrado por su propio brillo”.


Don Mariano en traje de calle


Instalado en París recibió la noticia de la muerte de su hermano, situación que convirtió la afectada elegancia del marqués de Terranova en un delirio de grandeza que terminaría por provocar otro lapidario comentario: “Osuna se ha vuelto loco, creyéndose Osuna”. Decidió instalarse en el palacio de las Vistillas, donde ordenó acometer toda clase de suntuosas reformas, con el fin de que su residencia estuviera a la altura de su alcurnia.

El inmenso edificio construido por la bisabuela de Mariano, princesa de Salm-Salm y duquesa viuda del Infantado, era austero en su fachada, pero su interior rebosaba magnificencia y lujo. Del completo entramado protocolario que se vivía entre sus muros da cuenta un testigo que asegura que quien deseaba ver al duque debía pasar previamente por portero, lacayos, portero de estrados, secretario particular, etcétera, al tiempo que desfilaba por innumerables dependencias en cuyas puertas podía leerse: Secretaría, Archivo, Tesorería, Contaduría…



Osuna en el palacio de las Vistillas


Todos los palacios de su propiedad, dentro y fuera de España, tenían la orden de servir la comida cada día, “igual que si el señor duque asistiera a ella”. Según ciertas hablillas, tan excéntrica y costosa exigencia tuvo su origen un día en que llegó el señor duque a uno de sus palacios y no encontró listo el almuerzo. Y lo mismo ocurría con los carruajes del duque, obligados a permanecer apostados durante horas todos los días en la estación ferroviaria, aunque don Mariano estuviese en el extranjero.

Ni que decir tiene que don Mariano viajaba siempre en trenes especiales. En una ocasión en que se encontraba comiendo con unos amigos en las Vistillas, como uno de los invitados luciera una elegante corbata francesa que a él le gustara, mandó fletar en dos horas un tren especial a París en el que viajó su mayordomo, con el único objeto de comprar una corbata exactamente igual. Pese a ser tan puntilloso en lo referente a la hospitalidad, aunque siempre tenía un buen número de invitados en sus comedores, con frecuencia prefería permanecer en sus habitaciones. En la casa de París “comieron muchos habituales que jamás llegaron a ver al duque de Osuna, su anfitrión”.

Al duodécimo duque de Osuna debe España la importación de los caballos de raza anglo-árabe y las carreras de caballos. Incluso parece ser que los primeros caballos españoles de la prestigiosa Escuela de Equitación de Viena salieron de las cuadras de don Mariano.


El XII duque de Osuna en traje de ceremonia


No obstante, no fue hasta 1852, año en el que es nombrado embajador extraordinario para representar a Isabel II en los funerales de Lord Wellington, cuando toda Europa comenzó a hablar de su ostentoso modo de vida. Su fama creció de tal forma que en 1857 la reina no dudó en enviarlo como ministro plenipotenciario a la coronación del zar Alejandro II de Rusia, país con el que España había roto sus relaciones diplomáticas.

Don Juan Valera, que acompañó al duque de Osuna en calidad de secretario, dejó un valioso testimonio escrito de este viaje: “Viajamos a lo príncipe. Paramos en las mejores fondas y tenemos coches, criados, palco en los teatros y cuanto hay que desear. Los miramientos, las delicadas atenciones y la noble bondad con que nos tratan, así al ayudante como a mí, exceden todo encarecimiento (…) Harto claro se ve que su nombre suena bien en los oídos de esta gente del Norte, mucho más aristocrática que nosotros o, por lo menos, no tan envidiosa y sí mejor educada…”

A causa de las bajas temperaturas, Osuna gasta una fortuna en pieles para él y sus criados, a tal punto que su secretario particular, el señor Benjumea, “va tan empellizado y tan raro, que en una estación del camino por poco se le comen los perros, tomándole por alimaña del bosque…”. El duque y su séquito pasaron por Bruselas, por Münster, por Varsovia y, una vez en San Petersburgo, Osuna no tardaría en convertirse en el extranjero “mimado” de la corte zarista.


La ceremonia de coronación del zar Alejandro II


“El palacio es inmenso y rico –escribe Valera-, pero de muy mal gusto y de una extravagancia churrigueresca. Para llegar desde nuestro cuarto al salón en que nos recibió el Emperador, tuvimos que andar, siempre en línea recta, cuatrocientos cincuenta y siete pasos, que mi compañero Quiñones, que es matemático, tuvo la paciencia de contar, y atravesamos veintiocho salones a cuál más lujoso. Los esclavos negros nos abrían las puertas de par en par en cuanto nos acercábamos. Dos de mitras y plumas nos precedían. El gran maestro de ceremonias marchaba al lado del duque. Al mío un acólito del maestro de ceremonias. El duque iba resplandeciente como un sol, todo él lleno de relumbrones collares y bandas. Su Excelencia comió al lado derecho del Gran Duque Constantino, que a su vez estaba al del Emperador y cenó al lado de Su Majestad la Emperatriz. Después de tantos agasajos y honores nos volvimos a nuestros cuartos, nos quitamos las galas y regresamos a Petersburgo en un tren especial del ferrocarril que hay desde aquí a aquel sitio. Eran las tres de la madrugada.”

El 22 de diciembre Alejandro II le concedió la Gran Cruz de San Alejandro Nevski y luego el Gran Cordón de San Andrés. Pero además le dio el trato de embajador, situando su preferencia después de la del embajador de Francia. ¿Cómo responde Osuna a todas estas atenciones? Doblando las atenciones recibidas, despilfarrando y deslumbrando a la corte más deslumbrante del mundo por aquel entonces, donde en los bailes multitudinarios se exponían en vitrinas las joyas que las anfitrionas no podían colgarse encima.

Osuna gastaba a diario grandes sumas de dinero en flores para las damas de la corte, regalaba abanicos antiguos a centenares, fletaba trenes especiales desde España cada vez que el zar mostraba la más mínima curiosidad por el país ibérico: hasta Rusia llegaron un cazador de osos asturiano, galgos, plantas tropicales, flores de Valencia… Pero como Osuna seguía siendo un Pimentel y éstos no conocían la humildad, también tenía desplantes propios de su aristocrática soberbia.


Ceremonia en la corte zarista de Alejandro II


En cierta ocasión, se puso de moda hablar de un maravilloso zorro azul recién descubierto en una inhóspita zona de Siberia. Fue tanto el interés que despertó este raro animal que el zar financió una expedición para cazar cuantos ejemplares pudieran encontrarse. La expedición, sin embargo, fue un éxito a medias, porque con las pieles de los zorros cazados sólo pudo confeccionarse una taluna, es decir, una capa corta que, naturalmente, fue entregada a la zarina. Parece ser que la taluna era tan hermosa que causó la envidia de toda la corte. ¿Y qué hizo Osuna? Financió secretamente una expedición idéntica a la del zar, con la fortuna de que la cantidad de zorros azules obtenidos dio para confeccionar dos flamantes pellizas… que regaló a su cochero y a su lacayo.

Pero fue más humillante aún el caso del conde Orloff. Era Orloff de granada cuna, además de poseer una de las mejores yeguadas del mundo, con cruza de caballos árabes y daneses, algunos de los cuales habían costado 15.000 duros de la época. Los caballos de Orloff tenían fama de ser los más rápidos del planeta, “por ser los únicos capaces de lograr la mayor velocidad conocida en caballos enganchados a trineos: cuatro kilómetros en siete minutos…” Pues bien, como cabía esperar, Osuna se encaprichó con uno de estos animales. Quiso comprarlo a cualquier precio pero Orloff se negó a vender, incluso puso en duda que Osuna tuviera el dinero suficiente para comprar uno de sus caballos.

Pero Osuna supo esperar. Aprovechando una ausencia del conde, consiguió que la condesa le vendiera el caballo deseado. De regreso, Orloff corrió a la casa de Osuna para deshacer el trato.

- Lo siento –contestó el duque-, pero el caballo está haciendo servicio.

- ¿Dónde? –preguntó el conde.

- Allí, mírele.

Y asomándose al balcón, Orloff pudo comprobar que su caballo daba vueltas a una noria del huerto de Osuna, con las crines y la cola cortadas y un pañuelo tapándole los ojos. Sobra decir que los caballos españoles del duque llevaban herraduras de plata y campaban libres y altivos por la finca.

Osuna a caballo


El palacio donde se había instalado el duque deslumbraba por su espléndida decoración y su exótico jardín, en el que abundaban las plantas tropicales, arbustos y trepadoras, cultivados a su temperatura por medio de estufas de leña. Las fiestas que Osuna daba allí encandilaban a los nobles rusos, porque eran propias de “Las Mil y Una Noches”. Incluso al final de una de ellas Osuna hizo arrojar “la vajilla de oro a las profundidades del Neva, para asombro de algunas docenas de convidados”.

Aunque la anécdota tiene más visos de leyenda que de realidad, hubiera sido posible en la persona de Osuna. Hombre altivo, pero no muy inteligente, Osuna se dejaba estafar por quienes lo rodeaban. No se trataba de algo voluntario, simplemente, era el precio que debía pagar por tanta adulación y admiración. Su nobleza era tan poco común, como su desapego por los bienes materiales. Consideraba que el oro era tan vil como el hombre que se preocupaba de conseguirlo a cualquier costa. Aquel que trabajaba y se esforzaba para enriquecerse era un mentecato que merecía ser esclavo de un buen despilfarrador. En una palabra, Osuna no conocía la necesidad, así que la ignoraba y la despreciaba, particular idiosincrasia que no tardará en llevarlo a la ruina.

Pero mientras ésta llegaba, el duque vivía preso de una frenética actividad. “Es incansable y no se comprende cómo no cae muerto de fatiga”, cuenta Juan Valera. “No duerme ni reposa; se viste y desnuda seis o siete veces al día y no hay fiesta en que no se halle ni persona a quien no visite, con lo cual, con toda la cápila de sus títulos y su grande cortesanía, le tiene ganada la voluntad a los rusos. Anoche volvió a casa a las tres o las cuatro de la madrugada y a las siete ya estaba vestido para ir con el Emperador a la caza del oso.”


Botón de plata de una levita, con las armas ducales grabadas


En 1861 Mariano se traslada a Berlín para asistir a las fiestas de coronación de Guillermo I. El boato exhibido por Osuna es tal, que el rey de Prusia instituye para él la Orden del Águila Roja, que llevaba aparejada un collar de diamantes. En otra ocasión, de visita en Londres, pretende a la hija del Conde de Jersey, pero ésta lo rechaza abiertamente, llegando a decir que “El duque de Osuna es aburridísimo. Me hace visitas de dos y tres horas y jamás le oigo nada interesante”. Lo que no deja dudas sobre la mediocre personalidad y escaso atractivo interior del duque: no es más que un bonito envoltorio.

Sin embargo, el noble español encuentra definitivamente pareja en Viena: María Leonor Crescencia Catalina de Salm-Salm, princesa del Sacro Imperio Romano, con la que contrae matrimonio el 4 de abril de 1866 en Wiesbaden. Era veintiocho años mayor que la novia, por lo que el idilio dura apenas unos meses. La joven princesa de Salm-Salm es aún más derrochadora que su marido, de modo que los administradores de tierras y rentas de la Casa de Osuna se ven obligados a aumentar las contribuciones.


Estandarte de la dinastía de Salm-Salm


El maná comenzaba a escasear, así que se encargó a Bravo Murillo, en su calidad de especialista financiero, que analizara la situación y emitiera un diagnóstico. El consejo del ministro fue claro y determinante: había que recortar gastos, ahorrar cuanto se pudiera. Osuna, incapaz de llevar a cabo una simple suma, acostumbrado a despreciar bandejas repletas de oro (cabe señalar que nunca cobró alguno de los sueldos que por sus numerosos cargos públicos le hubieran correspondido), prefirió recurrir al crédito, con lo que a la larga su situación financiera empeoró.

En esta huida hacia la debacle tuvo aún tiempo de gastar 125.000 pesetas en un baile y otras 160.000 en una fiesta de Navidad a la que asistieron sólo doce invitados. Por último, volvió a representar a la corona española en la boda del príncipe Guillermo de Alemania con la princesa de Schleswig-Holstein. El duque marchó hacia Alemania en uno de sus trenes especiales, acompañado de su joven esposa y de todo su fasto. Pero ya no regresaría a España. Se refugiaría definitivamente, sabiéndose arruinado, en su castillo belga de Beauraing, donde murió el 2 de junio de 1882. La residencia fue sacada tras su muerte a pública subasta.


El castillo de Beauraing, en Bélgica


Trasladado el cuerpo al panteón familiar de la villa de Osuna, la viuda encargó un suntuoso féretro en el que aparecían grabadas más de dos mil palabras que registraban todos los títulos del difunto y que luego, asfixiada por las deudas, rehusó pagar. Quedaba así enterrado quien había sido el mayor contribuyente del Estado y luego había descendido a los niveles más bajos de la ruina.


domingo, 6 de marzo de 2011

Los rangos nobiliarios españoles

En 2009 existían en España 2.974 títulos nobiliarios en posesión de 2.205 personas, según el Ministerio de Justicia. De éstos, cerca de 405 poseen la distinción de Grandes de España (representada por el Consejo de la Diputación Permanente de la Grandeza de España). Solo entre las 9 mayores casas ducales (Alba, Alburquerque, Fernán Núñez, Infantado, Medinaceli, Medina Sidonia, Osuna, Peñaranda, y Villahermosa) suman unos 199 títulos (36 ducados).

En España la posesión de un título de nobleza no supone, hoy en día, ningún privilegio, es una distinción de carácter honorífico acompañada del tratamiento de Excelentísimos Señores para aquellos títulos que poseen la dignidad de Grandes de España y de Ilustrísimos Señores para los demás. Los consortes legales de quienes ostentan las dignidades nobiliarias así como los cónyuges viudos, mientras permanezcan en este estado, disfrutan del mismo tratamiento y honores que sus cónyuges.

El “Caballero de la mano en el pecho”, de El Greco, imagen magistral del noble español del siglo XVI, hombre de la vieja Castilla de honor y profundo sentido religioso


Los títulos nobiliarios estuvieron legalmente abolidos durante la Segunda República Española mediante el Artículo 25 de la Constitución de 1931, restaurándose en 1947 con la promulgación de la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado, por la que Francisco Franco se arrogó el derecho de reconocer y conceder títulos nobiliarios. En la actualidad, los títulos nobiliarios encuentran su encuadre legal en el artículo 62 de la Constitución Española que regula el Derecho de Gracia. Esta legislación protege a sus poseedores legales frente a terceros; los títulos nobiliarios españoles no son, en ningún caso, susceptibles de compra ni venta ya que su posesión se encuentra estrictamente reservada para los parientes consanguíneos de mejor derecho del primer poseedor del título. El uso indebido de títulos nobiliarios está perseguido por la Ley.

Históricamente, existía preferencia masculina a la hora de suceder en un título nobiliario, tal como estableció el Código de las Siete Partidas de Alfonso X el Sabio en el siglo XIII. No obstante, el Congreso de los Diputados aprobó el 18 de octubre de 2005 el inicio del trámite de una ley que ha igualado a hombres y mujeres en la sucesión de los títulos nobiliarios (no afecta a la Corona). Por lo tanto los títulos son heredados por el primogénito independientemente de su sexo, según la Ley 33/2006, de 30 de octubre, sobre igualdad del hombre y la mujer en el orden de sucesión de los títulos nobiliarios.



Armas de la Casa de Medinaceli, los castillos y leones como descendientes del rey Alfonso X y las lises como descendientes del rey Luis IX el Santo


Ducados

El título de Duque es el de superior rango de la escala nobiliaria. En 2005 existían 153 ducados en posesión de unas 100 familias (entre las casas de Medinaceli, Alba y Osuna suman 24 ducados).

Marquesados

En 2005 existían 1.350 marquesados, de los que 141 son Grandes de España, dignidad que les iguala a los Duques.

Condados

Existen 923 condados, 102 de cuyos titulares son Grandes de España.


La Condesa de Fernán-Núñez (vestida de maja), 1803


Príncipes

Los principados reales (Asturias, Gerona y Viana) son llevados por el heredero del trono español. Sólo un principado noble existe hoy, siendo creado para una familia de Nápoles, cuando la zona estaba bajo el dominio español. Se trata del Principado de Belmonte, que también tiene Grandeza de España.

Belmonte

El Príncipe o Princesa de Belmonte (Principe/Principessa di Belmonte) es un título creado en 1619 para la dinastía fundada por los Barones de Badolato y Belmonte, Condes hereditarios de Lavagna y descendientes directos de la familia papal de Fieschi, ennoblecidos como Condes Palatinos en el siglo XI. El título fue creado con la sucesión según la ley nobiliaria española.

En adición al título principesco, los Príncipes de Belmonte fueron hechos Grandes de España de Primera Clase en 1719 y en 1726 les fue concedido el rango de 'Reichsfürsten', Príncipes del Sacro Imperio Romano, con el tratamiento de Serena Alteza (Durchlaucht). También son portadores de títulos subsidiarios, incluyendo Duque de Acerenza (1593), Marqués de Galatone (1562) y Conde de Copertino (1562).



El Palazzo de los Príncipes de Belmonte, al sur de la costa Amalfitana


El actual poseedor del título mayor es Su Excelencia Don Angelo Granito Pignatelli di Belmonte, 13º príncipe, que sucedió a su padre en 1982. Este principado no se ha convertido en ducado como dispone la legislación moderna, por lo tanto, es probable que la dignidad no sea reconocida en España; la Grandeza correspondiente, sin embargo, no se vería afectada.


Santo Mauro

El título de Príncipe de Santo Mauro de Nápoles pertenecía a la Corona de Sicilia, en posesión española, y fue concedido por el Rey Felipe V de España a Diego de Veintimiglia y Rodríguez de Santisteban por Real Decreto de 11 de septiembre de 1705. En 1862 el título fue suprimido tras el fallecimiento de su última portadora, la VIII Princesa de Santo Mauro de Nápoles, María Dolores de Santisteban y Horcasitas.

Durante la Regencia del Reino en nombre de Alfonso XIII, la Corona española cursó la rehabilitación del título para Mariano Fernández de Henestrosa y Ortiz de Mioño, nieto de la última portadora. Fue habilitado como ducado y no como principado, siendo eliminado el término ¨Nápoles¨ que venía acompañando al principado y pasando a llamarse simplemente Ducado de Santo Mauro. La concesión se realizó por Real Decreto de 14 de junio de 1890.



Casilda de Silva y Fernández de Henestrosa, Duquesa de Santo Mauro, Marquesa de Santa Cruz, es sobrina de Luis Medinaceli


Casilda Fernández de Henestrosa y Salabert, III Duquesa de Santo Mauro y VI Condesa de Estradas, fallecida en 1987, sólo quedó con descendencia femenina, ya que su único hijo varón, Álvaro de Silva, falleció en 1944 durante su adolescencia, por lo que fue sucedida por su hija Casilda de Silva. En 2008 el título pasó al hijo de ésta, Álvaro de Fernández-Villaverde y Silva, que además era poseedor de los títulos de VI Duque de San Carlos, XVII Marqués de Viso y V Marqués de Pozo Rubio.


Rangos menores

Las baronías no existían en el Reino de Castilla, ni en el Reino de Navarra y los Reyes de España no crearon después ninguna baronía adjunta a estos reinos. Sin embargo, sí existen en el Reino de Aragón, tales como el Barón de Polop o Señor de la Baronía de Polop, título relacionado con el dominio de Polop de la Marina. Bajo el Reino de España, la baronía fue otorgada a Don Ruy Díaz de Mendoza y a través del matrimonio de su sobrina con Don Diego Fajardo, el título pasó a esta familia y sus herederos, quienes serían nombrados Marqueses de la Villa de Albudeyte, Condes de Montealegre y Vizcondes de Quintanilla de Flórez. Su última titular fue Doña Ana Agapita de Valda y Teijeiro, XX Baronesa de Polop (1781-1854).


Escudo de la baronía de Polop


La práctica de concesión de estos dominios fue originalmente introducida en España en la Edad Media, muchas veces con el fin de obtener fondos para la Corona, aunque hoy es prácticamente obsoleta como honor hereditario. La doctrina española considera que, mientras los derechos y responsabilidades de los poseedores de dominios fueron abolidos con la Constitución de 1812 en Cádiz, los títulos no y, así, los descendientes de las familias originales son autorizados a continuar usando nominalmente tales títulos.

El título de Señor está fuera de los rangos habituales de la nobleza española, lo que significa que no tiene lugar en el orden de precedencia y permanece único. Muchos de los señoríos españoles se encuentran entre los títulos de más antigua nobleza en España y por lo general se concede el poder político de su titular sobre el señorío.Aunque algunos señoríos fueron creados por los reyes de España, otros existían antes que ellos, y no han sido creados por ningún rey conocido. Por ejemplo, el señor de Vizcaya sería el jefe de Vizcaya, con un alto grado de independencia del rey de Castilla, a quien podría deber o no compromiso de soberanía, pero de quien no era, al menos al principio, un vasallo: cada nuevo señor de Vizcaya debía renovar su juramento al rey. En última instancia, sin embargo, los reyes de Castilla heredaron el señorío. Algunas familias que tienen un señorío son usualmente referidas con un rango baronial fuera de España, como en Rusia, Alemania y, a veces, Bélgica, Francia y Holanda. Un rango familiar a menudo se basa en la antigüedad de la familia.


Tras jurar los Fueros del Señorío de Vizcaya, el rey Fernando el Católico recibe la pleitesía de las Juntas Generales de Vizcaya, reunidas en Guernica, el 30 de julio de 1476.


Otros títulos

  • Infanzón: los descendientes de los hijos del Rey de Aragón que no heredaron el trono.
  • Hidalgo: todos los nobles con título o sin él.
  • Ricohombre: se utilizó durante la Reconquista, es un equivalente a Barón.En el siglo XVII era sinónimo de noble.
  • Condestable: es título hereditario utilizado en los Reinos de Castilla y León para referirse a la segunda persona en poder en el reino, después del rey.
  • Caballero: era muy raro en el reino de Castilla, pero común en el reino de Aragón, donde había cuatro tipos de caballeros:
    * De Espuela Dorada: utilizado por los infanzones que habían sido nombrado caballeros.
    * De Privilegio Real: era un título personal y no heredable a sus descendientes, otorgado por el rey a los Doctores en Derecho (titulares de Doctorado en Derecho). Era utilizado raramente por sus titulares, ya que el grado de doctorado tenía mayores privilegios.
    * Mesnadero: se refería a los hijos no primogénitos de un ricohombre. Desapareció durante el siglo XVIII, cuando los reyes Borbón cambiaron los rangos de la nobleza.
    * Franco: se refería a aquellos que habían sido previamente hijosdalgos o infanzones, pero tenían origen plebeyo.
  • Potestad: sólo en el reino de Aragón, su equivalente es el italiano podestà, un título relacionado con la administración. Desapareció en 1713.
  • Doctor: de hecho, cualquier titular de un doctorado tenía privilegios iguales a los de la alta nobleza. Por ejemplo, los médicos estaban exentos de descubrir su cabeza en presencia del Rey, un privilegio compartido sólo por los Grandes.

Ricohombre y su paje de lanza (1530)


Nobleza menor

La nobleza inferior portaba títulos como Hidalgo, Infanzón (en Aragón) o Escudero, pero éstos no se corresponden con Barón (un título desconocido en la España unida, pero sí en Cataluña). Hidalgo (plural: hijosdalgo) fue el más común. Contrariamente al resto de títulos nobiliarios, el de Hidalgo no se halla conectado a ningún feudo o posesión de tierra, y, por tanto, muchos eran tan pobres como los plebeyos, a pesar de que fueron exentos de impuestos y podían unirse a la administración pública o al ejército. Aunque durante la Edad Media este título era otorgado por el Rey de Castilla como recompensa por cualquier servicio a la Corona (o como forma de reconocer derechos, como en el caso de Vizcaya), de la misma forma “escudero” era otorgado por los logros militares. Cuando la Reconquista terminó, el título de hidalgo, siendo la forma más sencilla de probar la pura sangre, llegó a ser el único título menor en permanecer como rango de la nobleza española.


Ruy López de Villalobos (1500-1544), hidalgo español que exploró las Filipinas y trató, sin éxito, de colonizarlas y establecer una ruta comercial viable con los territorios españoles en América.



lunes, 24 de enero de 2011

El Ducado de Florencia

El Ducado de Florencia (Ducato di Firenze, en italiano) fue un Estado monárquico ubicado en la Toscana y que fue fundado en 1533, cuando el Papa Clemente VII (gobernante de los Estados Pontificios y Florencia) nombra a su hijo ilegítimo Alessandro de Medici "Duque de la República Florentina", convirtiendo así a la República de Florencia en una monarquía hereditaria. Efectivamente hubo solo dos duques: Alessandro y su pariente, Cosimo, éste fue elevado a Gran Duque de Toscana, causando que el título florentino se subordinara al título toscano, de mayor rango.

El escudo heráldico de los Médici, familia a la que perteneció el título


Florencia había estado bajo el control no oficial de los Médici desde 1434. Luego de la rendición de la República en el Sitio de Florencia (1529-1530), el emperador Carlos V publicó una proclamación estableciendo explícitamente que él y solo él determinaría el gobierno de Florencia. El 12 de agosto de 1530, el emperador creó el gobernante hereditario Médici (capo) de la República de Florencia.


Alejandro de Médici

El Papa Clemente VII deseaba que su pariente Alessandro de' Medici fuera el gobernante monárquico de Florencia y comenzó a requisar aquella dignidad cuidadosamente; quería dar la impresión de que los florentinos elegían democráticamente a Alessandro como su monarca. En abril de 1532 el Papa convenció a la Balía, la comisión gobernante de Florencia, que elaborara una nueva constitución y ésta fue oficializada el 27 de aquel mes. En el documento se creaba formalmente una monarquía hereditaria y se abolía la antigua signoria (gobierno electivo) y el oficio de gonfaloniere (gobernante titular de Florencia elegido por dos meses); en su lugar estaba el consigliere, un consejo de cuatro integrantes elegido por tres meses, liderado por el “Duque de la República Florentina”. El Senado, compuesto por cuarenta y ocho hombres, elegido por la comisión de la reforma constitucional, estaba investido con la prerrogativa de determinar las políticas financieras, de seguridad y asuntos extranjeros. Adicionalmente, el senado nombraba las comisiones de guerra y seguridad pública y los gobernadores de Pisa, Arezzio, Prato, Volterra y Cortona, así como los embajadores. El Concejo de los Doscientos era un tribunal de peticiones; su membresía era vitalicia.

En el momento de la creación del Ducado de Florencia, éste ocupó la misma área de su predecesora, la República de Florencia. El ducado fue creado porque el título “duque” reforzaría el poder de los Médici en la región.

Alessandro gobernó allí hasta que en 1537 fue asesinado por orden de Lorenzino, primo lejano suyo. Ya en 1535, una delegación con el intento de consultar a Carlos V para deponer a Alessandro, fue despachada por prominentes familias florentinas, incluyendo los Pazzi (quienes habían intentado matar a Lorenzo de Médici). Esta delegación fue liderada por el primo de Alessandro, Ippolito de Médici. Pero Carlos V rechazó las apelaciones, para consternación de las delegaciones. El emperador no tenía ninguna intención de deponer al duque (éste estaba casado con su hija, Margarita de Parma, y por lo tanto la seguridad de la princesa podía ser puesta en juego por el complot de Ippolito).



El emblema de Alessandro de Médici, basado en el rinoceronte de Durero, con la divisa en español antiguo “Non buelvo sin vencer

Cosimo I de Médici

Muerto Alessandro sin descendencia legítima, ninguna de las familias más importantes estaba en condiciones de pretender el puesto de los Médici; ninguna parecía oponerse a la fagocitación del imperio de Carlos V o, eventualmente, a la restauración de la República Florentina, cuando Cosimo de Médici, un perfecto desconocido, apareció en la ciudad, seguido de unos pocos siervos.


Cosme era hijo del comandante Giovanni delle Bande Nere y en el año 1537 tenía sólo 17 años. Venía de Mugello, donde había crecido después de la muerte de su padre y pretendió hacerse nombrar duque, no obstante de pertenecer a una rama secundaria de la familia. En efecto, vista su juventud y su apariencia modesta, muchos personajes influyentes de la Florencia de la época, esperaban encontrar a un joven débil, distraído, atraído solamente por la caza y las mujeres; una persona fácil de influenciar. Cosme, fue entonces, nombrado jefe de gobierno con una cláusula según la cual, el poder sería ejercido por el Consejo de los 48. Pero Cosme había heredado por entero el espíritu batallador y, a veces cruel, de su abuela Caterina Sforza.

Cosimo I

Apenas fue investido emitió un decreto en el que excluía a Lorenzino y a sus descendientes de cualquier derecho de sucesión, desautorizó al Consejo y asumió la autoridad absoluta. Restauró la dinastía de los Médici, que gobernó Florencia hasta el mandato del último Gran Duque, Juan Gastón de Médici (1671-1737). Las estructuras gubernamentales que promovió permanecieron vigentes incluso hasta su absorción por el Imperio Austrohúngaro y hasta que se proclamó el Reino de Italia.

Después de la victoria en Montemurlo, el 1 de agosto de 1537, Cosme fue reconocido como Duque por el Emperador Carlos V a cambio de su ayuda contra los franceses.

Se casó en 1539, a la edad de veinte años con Leonor de Toledo (1522-1562). Cosme buscaba una esposa que pudiera ayudarle a reforzar su posición política y el Emperador Carlos V veía con buenos ojos una alianza con los Médici que le permitiera mantener tropas españolas dentro de los territorios toscanos. Inicialmente Cosme quiso casarse con Margarita, hija del emperador y viuda del duque Alessandro. Pero no obtuvo más que un rechazo sordo y la pretensión de que fuese dado a la viuda una buena parte del patrimonio de los Médici. La candidata perfecta fue entonces Leonor, hija del virrey de Nápoles, nieta del segundo duque de Alba, que provenía de uno de los linajes más importantes de España. Su padre, Don Pedro Álvarez de Toledo, marqués de Villafranca era uno de los hombres más poderosos e influyentes de la península itálica.

Leonor, duquesa de Florencia, con su 4º hijo, Giovanni


Gracias a su matrimonio, Cosme accedió a la gran riqueza de su mujer y garantizó la alianza con el Virrey de Nápoles. Con la dote recibida, Cosme inició una colección de antigüedades etruscas y egipcias. Cosme y Leonor tuvieron once hijos, asegurando en teoría la sucesión y la posibilidad de combinar matrimonios con otras importantes casas reinantes, aunque el único que les sobrevivió en forma duradera fue Fernando.

El ascenso del poder de Cosme, iniciado en 1537, se mantuvo en forma irresistible. Una de las prioridades de Cosme fue la de adquirir mayor independencia frente a las potencias europeas. Abandonó la tradicional alianza de Florencia con los franceses, para apoyar al Emperador, pero logró mayor independencia financiera con respecto al Imperio y el retiro de las guarniciones imperiales de Florencia y Pisa, así como mayor independencia política.

En 1555, Florencia y España ocuparon la República de Siena luego de un breve conflicto. Hasta 1557 se consideró protectorado imperial y en ese momento Felipe II otorgó el territorio a Cosme como un feudo hereditario en línea masculina. Siena había venido colapsando por bastante tiempo antes de su anexión.

Paseo histórico antes de Il Palio di Siena, carrera hípica de origen medieval que se desarrolla dos veces al año


Aunque ejerció el poder en forma despótica, la administración que configuró en Toscana fue un estado que resistió el paso del tiempo. Despojó de sus facultades a la mayor parte de las más importantes familias florentinas, e cuyos componentes desconfiaba y en cambio reclutó funcionarios de origen humilde. Dividió jurídica y administrativamente el territorio en "Estado antiguo" (Florencia y su territorio) y "Estado nuevo" (Siena), manteniendo las dos zonas separadas. Renovó la administración de justicia, promulgando un nuevo código penal y propiciando la eficiencia de los magistrados y la policía. Sus cárceles eran las más temidas de Italia.

En 1548, Cosme adquirió Elba a la República de Génova y allí estableció una nueva base para el desarrollo de la marina. Fundó la ciudad portuaria de Livorno y permitió a los habitantes de la ciudad que disfrutaran de la libertad religiosa. La familia ducal se mudó al Palazzo Pitti en 1560. Cosme encargó al arquitecto Vasari la construcción de los Uffizi, como oficinas para el banco Médici, continuando la tradición familiar de patrocinar las artes.


Fachada del Palazzo Pitti, en 1664, antes de construir las alas laterales. Eleonora de Toledo compró el palacio a los Pitti en 1549 para la familia Médici.


Gran Duque de Toscana

Cosimo no se resignó a ser un vasallo del Emperador y buscó mayor independencia política. Solicitó al Papa Paolo IV el título de rey o archiduque, pero fue en vano. Finalmente, en 1569, después de muchos favores a cambio, Pio V emitió una Bula que creó el Gran Ducado de Toscana, que en lo sucesivo sería coronado por el papa en Roma. El nuevo monarca recibiría el tratamiento de Alteza.

Por considerar que el derecho a establecer un Gran Ducado estaba reservado al Emperador, España y Austria se negaron a reconocerlo, mientras Francia e Inglaterra aguardaron para validarlo finalmente; con el paso del tiempo, todos los estados europeos acabaron por reconocerlo.

La corona ducal usada en los estados italianos

La muerte de su esposa y sus dos hijos en 1562 lo sumieron en la depresión. En 1564 abdicó a favor de su hijo Francisco I de Médici, retirándose a la Villa di Castello cerca de Florencia. Tuvo contradicciones de fondo con el comportamiento y la visión política de su hijo hasta su muerte en 1574. Pero el gobierno Médici sobre el Gran Ducado de Toscana seguiría hasta su extinción en 1737.

Descendientes de Cosimo I de Médici, en cuatro generaciones son: Francesco I de Médici, 2º Duque de Toscana (su hijo); María de Médici, reina de Francia (su nieta); Henriette Marie de Francia, reina consorte de Inglaterra (su bisnieta) y Charles II, rey de Inglaterra, Irlanda y Escocia (su tataranieto).


Lista de los señores y duques de Florencia

Desde 1197 a 1434 Florencia se vio dividida políticamente entre las familias que conformaban las facciones de los Güelfos y los Gibelinos.

Señorío de Florencia (1434–1531)
  • Cosme de Médici 1434–1464
  • Pedro I de Médici 1464–1469
  • Lorenzo I de Médici «El Magnífico» 1469–1492
  • Juliano de Médici 1469–1478
  • Pedro II de Médici 1492–1494

Restauración de la República (1494–1512)

  • Juan Cardenal de Médici 1512–1513
  • Lorenzo II de Médici 1513–1519
  • Clemente Cardenal de Médici 1519–1523
  • Hipólito de Médici 1523–1527
  • Alejandro de Médici, duque de Florencia 1523–1527
Restauración de la República (1527–1530)

  • Alejandro de Médici 1530–1531
Ducado de Florencia (1531–1569)


  • Alejandro de Médici 1531–1537
  • Cosme I de Médici 1537–1569
El ducado de Florencia fue anexado a Francia entre 1807 y 1814.


Vista de la ciudad de Florencia desde el Bellosguardo, con el Palazzo Pitti al fondo

martes, 26 de octubre de 2010

El Duque de Argyll_Casa de Campbell


Duque de Argyll es un título creado en la nobleza de Escocia en 1701 y en la Nobleza del Reino Unido en 1892. Los Condes, Marqueses y Duques de Argyll estuvieron durante varios siglos entre las más poderosas, si no la más poderosa, familias nobles de Escocia. Como tal, jugaron un papel importante en la historia escocesa durante los siglos XVI, XVII y XVIII.




El Duque tiene varios títulos subsidiarios, entre ellos: Marqués de Kintyre y Lorne (1701), conde de Argyll (1457), Conde Campbell y Cowall y Vizconde Lochow y Glenyla (1701), Lord Campbell (1445), Lord Lorne (1470), Lord Kintyre (1626), Lord Inveraray, Mull, Mover y Tiry ' (1701), Barón Hamilton of Hameldon (1776) y Barón Sundridge (1766). Están en la Nobleza de Escocia, excepto los dos últimos, que están en la Nobleza de Gran Bretaña. El duque es también un Baronet de Lundie (creado en 1627) en el Baronetage de Nova Scotia. El título de cortesía para el hijo mayor y heredero del duque es Marqués de Kintyre y Lorne.

El Duque de Argyll es también el jefe del clan escocés Campbell y en esta capacidad se conoce como "MacCailein Mòr", que es gaélico, por "El Gran MacColin", refiriéndose a Cailean Mór (Colin el Grande) de Lochawe (Colin de Lochow) quien fue asesinado en un enfrentamiento con Alejandro, Señor de Lorne en 1296.


El tartán Black Watch (3r Batallón del Real Regimiento de Escocia o 3 SCOTS), también conocido como el tartán Campbell, clan del cual es jefe el duque de Argyll. Fue usado –y está actualmente en uso- por varias unidades militares a través de la Commonwealth.


Historia

Sir Colin de Lochow fue nombrado caballero en 1280 y su descendiente Sir Duncan fue creado Par por Jacobo II de Escocia en 1445 convirtiéndose en Duncan Campbell de Lochow, señor de Argyll, Caballero, primer Lord Campbell. Colin Campbell (1433-1493) sucedió a su abuelo como el 2º Lord Campbell en 1453 y fue creado Conde de Argyll en 1457.

El 8º Conde de Argyll fue creado marqués en 1641, cuando Carlos I visitó Escocia e intentó sofocar la creciente crisis política. Con la victoria de Oliver Cromwell en Inglaterra, el marqués se convirtió en el gobernante efectivo de Escocia. Tras la restauración, el marqués ofreció sus servicios al rey Carlos II, pero fue acusado de traición y ejecutado en 1661. Sus tierras y títulos se confiscaron, pero en 1663 fueron restaurados a su hijo Archibald, quien se convirtió en el 9º Conde de Argyll. En 1685 fue ejecutado por su participación en la rebelión de Monmouth.

El 21 de junio de 1701 el hijo del 9º conde fue creado duque de Argyll, Marqués de Kintyre y Lorne, conde de Campbell y Cowal, vizconde de Lochow y Glenyla, barón Inveraray, Mull, Morvern y Tiree por sus servicios a Guillermo de Orange (Guillermo III de Inglaterra). Su hijo, el 2º duque, fue creado Barón Chatham y Conde de Greenwich en 1705 como recompensa por su apoyo al Acta de Unión y luego elevado al título de Duque de Greenwich en 1719. A su muerte sus títulos escoceses pasaron a su hermano y los títulos ingleses se extinguieron.

John Campbell, 2º Duque de Argyll


El 5º duque fue miembro del Parlamento por Glasgow hasta que la ascensión de su padre al ducado en 1761 lo descalificó como representante de un escaño escocés. Luego se convirtió en miembro por Dover hasta 1766, cuando fue creado Barón Sundridge y obtuvo el derecho de sentarse en la Cámara de los Lores.

El 17 de abril de 1892, el 8º duque fue creado duque de Argyll en la Nobleza del Reino Unido. Así, el Duque es uno de los cinco que poseen dos ducados diferentes, siendo los otros el Duque de Cornwall y Rothesay, el duque de Buccleuch y Queensberry, el duque de Hamilton y Brandon y el duque de Richmond, Lennox y Gordon.

A fines del siglo XIX el entonces duque de Argyll visitó los Estados Unidos.Una vez allí, se quedó en el American Hotel, situado en la plaza principal de New York. A los neoyorquinos les gustó tanto el duque, que lo homenajearon con festivales y desfiles y justo antes del cambio de siglo (1900) el municipio de Babilonia cambió el nombre del Lago y Parque Bythbourne por Lago y Parque Argyle (Argyll evolucionó al actualmente aceptado Argyle) en recuerdo de la visita del duque.

La residencia familiar es Inveraray Castle, en Inveraray, Argyll.

Inveraray Castle, 1880

Inveraray Castle, 2006


Lords Campbell (1445)
  • Duncan Campbell, 1r Lord Campbell (d. 1453) fue, hasta 1445, meramente señor feudal de Argyll
  • Archibald Campbell, Master of Campbell (d. c. 1431–1440), hijo mayor del primer Lord, murió antes que su padre fuera creado Miembro del Parlamento.
  • Colin Campbell, 2º Lord Campbell (c. 1433–1493) se convirtió en primer Conde de Argyll en 1457.

Condes de Argyll (1457)

Otros títulos: Lord Campbell (1445) y Lord Lorne (1470)
  • Colin Campbell, 1º Conde de Argyll (1433–1493)
  • Archibald Campbell, 2º Conde de Argyll (m. 1513)
  • Colin Campbell, 3º Conde de Argyll (1486–1529)
  • Archibald Campbell, 4º Conde de Argyll (1507–1558)
  • Archibald Campbell, 5º Conde de Argyll (1537–1573)
  • Colin Campbell, 6º Conde de Argyll (c. 1541/1546–1584)
  • Archibald Campbell, 7º Conde de Argyll (1576–1638)
  • Archibald Campbell, 8º Conde de Argyll (1607–1661), fue creado Marqués en 1641

Marqueses de Argyll (1641)

Otros títulos: Conde de Argyll (1457), Lord Campbell (1445), Lord Lorne (1470) y Lord Kintyre (1626)
  • Archibald Campbell, 1º Marqués de Argyll (1607–1661), hijo mayor del 7º Conde, fue enjuiciado por alta traición, condenado y todos sus honores perdidos en 1661.

El 1r Marqués de Argyll


Condes de Argyll (1457; restaurado 1663)

Otros títulos: Lord Campbell (1445), Lord Lorne (1470) y Lord Kintyre (1626)
  • Archibald Campbell, 9º Conde de Argyll (c. 1629–1685), hijo mayor del primer marqués, fue restaurado en 1663 a los honores de su padre, excepto su marquesado. Más tarde fue juzgado por alta traición y todos sus honores perdidos en 1681.
  • Archibald Campbell, 10º Conde de Argyll (1658–1703) se convirtió en Duque de Argyll en 1701.

Duques de Argyll (1701)

Otros títulos: Marqués de Kintyre y Lorne (1701), Conde de Argyll (1457), Conde de Campbell y Cowall y Vizconde de Lochow y Glenyla (1701), Lord Campbell (1445), Lord Lorne (1470), Lord Kintyre (1626) y Lord Inverary, Mull, Morvern y Tirie (1701)
  • Archibald Campbell, 1r Duque de Argyll (1658–1703), hijo mayor del 9º conde, fue restaurado a los honores de su padre en 1685


George Douglas Cambpell, 8º Duque de Argyll


Otros títulos (2º Duque): Duque de Greenwich (1719), Conde de Greenwich, en el condado de Kent y Barón Chatham, en el condado de Kent (1705)
  • John Campbell, 2º Duque de Argyll, 1r Duque de Greenwich (1680–1743)
Otro título (3r Duque): Conde de Ilay, Vizconde de Ilay y Lord Oransay, Dunoon y Arase (1706)
  • Archibald Campbell, 3r Duque de Argyll (1682–1761)
  • John Campbell, 4º Duque de Argyll (1693–1770)

Otros títulos (5º Duque en adelante): Barón Sundridge of Coomb Bank, en el condado de Kent (1766)
  • John Campbell, 5º Duque de Argyll (1723–1806)
Otros títulos (6º Duque en adelante): Barón Hamilton of Hameldon, en el condado de Leicester (1776)
  • George Campbell, 6º Duque de Argyll (1768–1839)
  • John Campbell, 7º Duque de Argyll (1777–1847)
  • George Campbell, 8º Duque de Argyll (1823–1900), se convirtió en Duque de Argyll en la Nobleza del Reino Unido en 1892
La Princesa Louise, hija de la reina Victoria, esposa de John Campbell, 9º Duque de Argyll


Duques de Argyll & Argyll (1701 y 1892)

Otros títulos: Marqués de Kintyre y Lorne (1701), Conde de Argyll (1457), Conde de Campbell y Cowall y Vizconde de Lochow y Glenyla (1701), Lord Campbell (1445), Lord Lorne (1470), Lord Kintyre (1626), Lord Inverary, Mull, Morvern y Tirie (1701), Barón Hamilton of Hameldon, en el condado de Leicester (1776) y Barón Sundridge, of Coomb Bank en el condado de Kent (1766)
  • George Campbell, 8º Duque de Argyll (1823–1900)
  • John Campbell, 9º Duque de Argyll (1845–1914)
  • Niall Campbell, 10º Duque de Argyll (1872–1949)
  • Ian Campbell, 11º Duque de Argyll (1903–1973)
  • Ian Campbell, 12º Duque de Argyll (1937–2001)
  • Torquhil Campbell, 13º Duque de Argyll (n. 1968)

· Heredero: Archie Campbell, Marqués de Lorne (n. 2004), hijo mayor del 13º Duque


El 13º (y actual) Duque de Argyll


sábado, 23 de octubre de 2010

El Duque de Hamilton_Casa Douglas-Hamilton

El Ducado de Hamilton es un título de la Nobleza de Escocia creado en 1643 y su titular es el primer Par de Escocia. El título, la ciudad de Hamilton en Escocia y muchos lugares de todo el mundo llevan ese nombre por miembros de esta familia. El apellido de la familia ducal es Douglas-Hamilton.



El duque de Hamilton es uno de los hombres más ennoblecidos del Reino Unido, portando dieciséis títulos nobiliarios en total:

Nobleza de Escocia
  • Duque de Hamilton (1643)
  • Marqués de Douglas, creado en 1633, unido al Ducado de Hamilton en 1761
  • Marqués de Clydesdale, creado en 1643, reafirmado en 1698
  • Conde de Angus, creado en 1389, unido al ducado en 1763
  • Conde de Arran, creado 1º 1503, 2º 1643, 3º 1660
  • Conde de Lanark, creado 1º 1639, 2º 1660, reafirmado en 1698
  • Lord Abernethy, Señorío del Parlamento, creado 1397, unido al ducado 1761
  • Lord Jedburgh Forest, Señorío del Parlamento creado 1633, unido al ducado 1761
  • Lord Polmont, Señorío del Parlamento creado 1639, 2º 1660, reafirmado 1698
  • Lord Machanshire, Señorío del Parlamento creado 1639, 2º 1660, reafirmado 1698
  • Lord Aven, Señorío del Parlamento creado 1599, reafirmado 1643, 1660, 1698

Nobleza de Inglaterra
  • Conde de Cambridge, creado 1643, 2º 1660, reafirmado 1698
  • Barón Innerdale, creado 1599, reafirmado 1643, omitido 1660, reafirmado 1698

Nobleza de Gran Bretaña
  • Duque de Brandon, creado 1711
  • Barón Dutton, creado 1711

Nobleza de Francia
  • Duque de Châtellerault, creado 1548, extinto 1599, revivido 1864.


Douglas Douglas-Hamilton, 14º Duque de Hamilton


A través del Señorío de Abernethy, el duque de Hamilton (como sucesor de los gaélicos condes de Fife) tiene el deber de portar la corona de Escocia. El duque de Hamilton es también Guardián hereditario del Palacio de Holyroodhouse, la residencia real oficial en Escocia, donde mantiene grandes aposentos privados.

El hijo mayor y heredero del Duque utiliza el título de cortesía Marqués de Douglas y Clydesdale. El título de cortesía del primogénito del hijo mayor (nieto) del duque es Conde de Angus y el título de cortesía del primogénito del hijo mayor del primogénito (bisnieto) del duque es Lord Abernethy.


Múltiples ducados

El duque de Hamilton fue creado Duque de Brandon en 1711, haciendo del titular actual uno los cinco Pares del reino en tener más de un ducado en la nobleza británica. Los otros son cuatro son Cornwall (el Príncipe de Gales), Buccleuch, Argyll y Richmond (este último posee además un ducado francés, Aubigny).

El 4º Duque de Hamilton y 1r Duque de Brandon


Históricamente, varios duques han llevado múltiples ducados, incluidos Thomas Pelham-Holles, 1r Duque de Newcastle-upon-Tyne y 1r Duque de Newcastle-under-Lyme y John Campbell, 2º Duque de Argyll y 1r Duque de Greenwich.


Baronía de Cadzow

Gilbert de Hameldun casó con Isabella Randolph, hija de Thomas Randolph de Strahdon, Chambelán de Escocia. Su heredero fue Walter Fitz Gilbert de Hambledon, quien fue gobernador de Bothwell Castle por la corona inglesa durante la Primera Guerra de la independencia escocesa. Después de la Batalla de Bannockburn en 1314, Walter fitz Gilbert dio refugio al conde de Hertford y otros fugitivos, sólo para entregarlos junto con Bothwell a Edward Bruce. Entre 1315 y 1329 Robert the Bruce lo nombró caballero y le concedió tierras en Renfrewshire, los Lothians y la baronía de Cadzow (actual Hamilton en Lanarkshire), incluyendo Cadzow Castle. La baronía anteriormente pertenecía a John III Comyn, quien fue asesinado por Robert the Bruce.

Ruinas de Cadzow Castle, Hamilton, Escocia


El primer Barón de Cadzow fue sucedido por su hijo David Fitz Walter fitz Gilbert (1310-1374/1378), partidario del rey de Escocia David II y luchó en la batalla de Neville's Cross (Batalla de Durham), donde fue capturado junto con su rey. Su hijo David Hamilton, 3r. Barón de Cadzow (1333-1392) fue el primero en establecer Hamilton como el nombre de la familia. El hijo de David, John Hamilton, se convirtió en el cuarto barón y fue a su vez sucedido por su hijo James Hamilton, de Cadzow.


Lord Hamilton y Conde de Arran

En 1445 el hijo y heredero del 5º Barón, James Hamilton, fue creado Lord del Parlamento y se convirtió en 1r. Lord Hamilton. Se casó con Mary Stewart, hija del rey Jacobo II de Escocia, alrededor de 1474. En 1490, su hijo James Hamilton (c. 1475-1529), que tenía entonces 15 años de edad, se casó con Isabel, la viuda de 13 años de Thomas Hay of Hoprew. Pero más tarde se descubrió que Tomás Hay en realidad seguía vivo y el matrimonio fue anulado. James se convirtió en consejero privado de Jacobo IV y ayudó a arreglar su matrimonio con la princesa Margarita Tudor de Inglaterra. Como recompensa, fue nombrado conde de Arran, en 1503.


James Hamilton, Duque de Châtellerault y 2º Conde de Arran (1516 –1575)

El segundo matrimonio del conde con Janet Beaton produjo su heredero James Hamilton, 2º conde de Arran (1515-1575). El 2º conde fue elegido Regente de Escocia entre 1542 y 1554 y tutor de la joven María, Reina de los escoceses. Fue creado duque de Châtellerault de Francia en 1548 por su participación en la organización de la boda de la reina María con el Delfín Francisco. A pesar de que perdió este ducado cuando cambió de alianza en 1559, el emperador Napoleón III volvió a confirmar el título a su sucesor, William Douglas-Hamilton, 12º duque de Hamilton, en el siglo XIX.

El segundo conde fue sucedido por su hijo mayor James Hamilton, 3º conde de Arran (1533/1538-1609), que había sido propuesto como un marido para Isabel I de Inglaterra en 1561. En 1562 fue declarado insano y en 1581 renunció al condado a James Stewart de Bothwellhaugh. En 1586 su renuncia fue declarada por el Tribunal de Sesión que fue acto de un loco y sus honores fueron restaurados.


Marqueses y Duques de Hamilton

El hermano menor del 3r. Conde, John Hamilton (c. 1535-1604), fue designado para administrar los bienes de su hermano. Fue creado Marqués de Hamilton y Lord Aven el 17 de abril 1599. Su hijo James Hamilton, 2º Marqués (1589-1625) fue creado primer Lord Aberbrothwick en la nobleza de Escocia el 5 de mayo 1608. Se trasladó a Inglaterra con el rey Jacobo VI e invirtió en la Somers Isles Co., una rama de la Compañía de Virginia, comprando las acciones de Lucy Harrington, Condesa de Bedford. La Parroquia de Hamilton en las Islas Somers (alias Bermuda) se llama así por él. A la muerte de su tío en 1609 se convirtió en 4º Conde de Arran y 5º Lord Hamilton y fue creado Conde de Cambridge y Barón de Innerdale en la nobleza de Inglaterra el 16 de junio de 1619.


James Hamilton, 1r duque de Hamilton (1629)


Su hijo James Hamilton (1606-1649) fue creado Duque de Hamilton, Marqués de Clydesdale, Conde de Arran y Cambridge y Lord Aven e Innerdale el 12 de abril de 1643. Su hijo Charles, Conde de Arran, murió joven y los títulos del duque pasaron a su hermano William Hamilton (1616-1651), que ya había sido nombrado Conde de Lanark y Lord Machansyre y Polmont en la nobleza de Escocia el 31 de marzo de 1639. A su muerte, sin herederos varones que reclamaran los títulos, el título de Conde de Arran permaneció en suspenso. Todos los otros títulos de las noblezas de Inglaterra y Escocia que habían sido concedidas antes de 1643 se extinguieron. El ducado y otros títulos recayeron en la hija mayor sobreviviente del primer Duque, Anne (1632-1716), que se convirtió en Duquesa de Hamilton por propio derecho.

El hijo mayor del primer Conde de Selkirk, James Hamilton (1658-1712), era conocido como el conde de Arran hasta el 9 de julio de 1698 cuando su madre, Anne Hamilton, renunció a sus títulos de Duquesa de Hamilton, Marquesa de Clydesdale, Lady Aven e Innerdale, Condesa de Arran y Cambridge, Condesa de Lanark y Lady Machansyre y Polmont. Se convirtió así en el 4º Duque de Hamilton. Durante el período previo a las leyes de la Unión de 1707, el cuarto duque era el líder del partido anti-unión. Fue creado Duque de Brandon y Barón de Dutton en la nobleza de Gran Bretaña el 10 de septiembre de 1711 y murió en duelo célebre con Lord Mohun (que también murió) en Hyde Park el 15 de noviembre de 1712.


La belleza de sociedad Elizabeth Gunning, casada clandestinamente con James Douglas-Hamilton, 6º Duque de Hamilton y 3r Duque de Brandon, en 1752


El hijo del 4º Duque, James Douglas (1703-1743) fue sucedido por su hijo James y luego por su hijo James George, quien se convirtió en el séptimo duque de Hamilton a la muerte de su padre. En 1761 el primo lejano del séptimo duque, Archibald Douglas, 3r Marqués de Douglas, murió sin heredero y el duque recibió sus títulos convirtiéndose en el 14º Conde de Angus, 4º Lord Abernethy y Jedburgh Forest y 4º marqués de Douglas. Murió sin descendencia y fue sucedido por su hermano Douglas Hamilton (1756-1799).

Douglas Hamilton no tuvo hijos y el título volvió de nuevo a su tío, el hermano del 6º duque, Archibald Hamilton (1740-1819), quien se convirtió en el noveno duque de Hamilton. Fue sucedido por su hijo Alexander (1767-1852) y luego por su hijo William Alexander Anthony Archibald (1811-1863). El hijo del 11º duque, William Alexander Louis Stephen Douglas-Hamilton (1845 a 1895) murió sin un heredero varón y el título pasó a su primo lejano Alfred Douglas Douglas-Hamilton (1862-1940), quien era descendiente del 4º duque de Hamilton. El hijo del 13º duque, Douglas (1903-1973), se convirtió en el 14º duque de Hamilton y después de su muerte su hijo Angus Alan Douglas (nacido en 1938) lo sucedió en el título.

Angus Douglas-Hamilton, 15º Duque de Hamilton


Señores de Cadzow (1315)
  • Walter fitz Gilbert de Cadzow de Hameldone, 1r Lord de Cadzow (1250-1336)
  • David Fitz Walter de Cadzow de Hameldone (1310-1374/1378)
  • David Hamilton de Cadzow (1333-1392)
  • John Hamilton de Cadzow(m. 1410)
  • James Hamilton, de Cadzow (m. 1441)
  • James Hamilton(m. 1479), fue creado Lord Hamilton en 1445

Lords Hamilton (1445)
  • James Hamilton, 1r. Lord Hamilton (m. 1479)
  • James Hamilton, 2º Lord Hamilton (1475–1529), Conde de Arran en 1503

Condes de Arran, segunda creación (1503)

Otros títulos: Lord Hamilton (1445)
  • James Hamilton, 1r Conde de Arran (1475–1529)
  • James Hamilton, 2º Conde de Arran (1515–1575)
  • James Hamilton, 3r Conde de Arran (1533/1538–1609)
  • James Hamilton, 4º Conde de Arran (1589–1625), 2º Marqués de Hamilton en 1604

Marqueses de Hamilton (1599)

Otros títulos: Conde de Arran (1503), Lord Hamilton (1445), Lord Aven (1599)
  • John Hamilton, 1r Marqués de Hamilton (1535-1604)

Otros títulos (a partir del 2º Marqués): Conde de Cambridge (1619), Lord Aberbrothwick (1608) y Barón Innerdale, en el condado de Cumberland (1619)
  • James Hamilton, 2º Marqués de Hamilton (1689-1725)
  • James Hamilton, 3r Marqués de Hamilton (1606-1649), Duque de Hamilton en 1643
Hamilton Palace, South Lanarkshire, Escocia, antigua residencia de los Duques de Hamilton (1916)

Duques de Hamilton (1643)

Otros títulos: Marqués de Hamilton (1599), Marqués de Clydesdale (1643), conde de Arran (1503), conde de Lanark (1639), conde de Arran y Cambridge (1643), Lord Hamilton (1445), Lord Aven (1599 ), Lord Aberbrothwick (1608), Lord Machansyre y Polmont (1639) y Lord Aven e Innerdale (1643)
Otros títulos (hasta la muerte del 2º duque): Conde de Cambridge y Barón Innerdale, en el condado de Cumberland (1619)
  • James Hamilton, 1r duque de Hamilton (1606-1649)
  • William Hamilton, 2º duque de Hamilton (1616-1651)
  • Anne Hamilton, 3ª duquesa de Hamilton (1631-1716)
  • James Hamilton, 4º duque de Hamilton (1658-1712)

Otros títulos: Marqués de Hamilton (1599), Marqués de Clydesdale (1643), conde de Arran (1503), conde de Lanark (1639), conde de Arran y Cambridge (1643), Lord Hamilton (1445), Lord Aven (1599 ), Lord Aberbrothwick (1608), Lord Machansyre y Polmont (1639), Lord Aven e Innerdale (1643) y Barón Dutton (1711)

  • James Hamilton, 5º duque de Hamilton (1703-1743)
  • James Hamilton, 6º duque de Hamilton (1724-1758)


William Douglas-Hamilton, 12º Duque de Hamilton (1863)


Otros títulos (a partir del 7º Duque): Marqués de Douglas, Conde de Angus y Lord Abernethy y Jedburgh Forest (1633)

  • James Hamilton, 7º duque de Hamilton (1755-1769)

Otros títulos (solo el 8º Duque): Barón Hamilton de Hameldon, de Hambledon en el condado de Leicester (1776)

  • Douglas Hamilton, 8º duque de Hamilton (1756-1799)
  • Archibald Hamilton, 9º duque de Hamilton (1740-1819)
  • Alexander Hamilton, 10º duque de Hamilton (1867-52)
  • William Hamilton, 11º Duque de Hamilton (1811-1863)

Otros títulos (a partir del 12º Duque): Conde de Selkirk y Lord Daer y Shotcleuch (1646)

  • William Douglas-Hamilton, 12º duque de Hamilton (1845-1895)
  • Alfred Douglas-Hamilton, 13º duque de Hamilton (1862-1940)
  • Douglas Douglas-Hamilton, 14º duque de Hamilton(1903-1973)
  • Angus Douglas-Hamilton, 15º duque de Hamilton (1938-2010)
  • Alexander Douglas-Hamilton, 16º duque de Hamilton (n. 1978)

El Duque de Hamilton, como descendiente de los antiguos Señores de Abernethy, lleva la Corona en la apertura del Parlamento Escocés (1999)