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sábado, 17 de abril de 2010

Edwina, Condesa Mountbatten de Burma

Edwina Mountbatten, Condesa Mountbatten of Burma, CI, GBE, DCVO (1901– 1960) era, de soltera, Edwina Cynthia Annette Ashley, hija mayor de Wilfred William Ashley, más tarde 1º Barón Mount Temple (creado en 1932), miembro del Parlamento por el partido Conservador. Por línea paterna, Edwina descendía de los Condes de Shaftesbury, los cuales habían sido ennoblecidos en 1661. De la rama menor de los Ashley-Cooper obtendría como herencia tierras en Broadlands y un castillo en Sligo, Irlanda. La madre de Edwina era Amalia Mary Maud Cassel, hija del magnate internacional Sir Ernest Cassel, amigo del futuro Edward VII y uno de los hombres más ricos y poderosos de Europa. Como éste había perdido a su esposa (Annette Maxwell) y Amalia era su única hija, dejaría el grueso de su vasta fortuna a Edwina, su nieta mayor.


Por el tiempo en que conoció a Lord Louis Mountbatten, en 1920, Edwina era un miembro líder de la sociedad londinense. Su abuelo murió en 1921, dejándole 2 millones de libras, la casa de campo de Broadlands y Brooke House, la palaciega mansión de Londres, mientras que el salario de su futuro marido era de 610 libras al año. Ashley y Mountbatten se casaron el 18 de julio de 1922 en Saint Margaret’s, Westminster. La familia real se hizo presente y el entonces príncipe de Gales (el futuro Edward VIII) fue el padrino del novio.


La boda, 1922

El matrimonio tuvo 2 hijas: Patricia, en 1924 y Pamela, en 1929. Lady Mountbatten vivió una vida privilegiada casi totalmente dedicada a la búsqueda del placer, pasando extensos períodos en el mar durante los ’30 en los que nadie tenía idea de dónde se encontraba. Fueron dos décadas de frivolidad, en las que, no satisfecha con su bien avenida familia, buscaba refugio en amantes y escándalos de alcoba. Sin embargo, a fines de la Segunda Guerra, adquirió un nuevo propósito en su vida y dedicó su considerable inteligencia y energía al servicio del prójimo. Es especialmente recordado su servicio en el período en que fue Vicereina de la India fraccionada.



Lady Mountbatten con su hija Pamela, 1929


El matrimonio no tradicional de los Mountbatten, su inmensa riqueza y su política de izquierda parecen haber suscitado mucha especulación sobre sus decadentes escapadas, pese a la tierna correspondencia que la pareja mantuvo durante sus vidas adultas. Lady Mountbatten ocasionalmente viajaba con su cuñada, Lady Milford Haven, cuyas relaciones bisexuales eran posiblemente mejor documentadas que aquellas atribuidas a Edwina.



La gran escalera de Brooke House, residencia de los Mountbatten en Park Lane


Junto a Nancy Cunard, fue publicado que supuestamente habían sido amantes con el americano Paul Robeson, lo que llevó a que ella exitosamente hiciera juicio al periódico por publicar tal historia cuando nunca se había encontrado con esa persona. De todas maneras, mantuvo realmente una liaison con Leslie Hutchinson y ese affaire lo llevó a un ostracismo social que destruyó su carrera profesional.

Durante el vicereinado de Mountbatten también se rumoreó que su esposa sostuvo un affaire con Jawaharlal Nehru, el primer ministro hindú, lo que podría tener conexión con las subsecuentes visitas a Inglaterra por parte de Nehru. De todas maneras, el affaire fue denegado por la familia Mountbatten, incluso otras relaciones extramaritales durante la vida matrimonial de la pareja nunca fueron admitidas.

Lady Mountbatten en la playa de Deauville, 1925


Lord y Lady Mountbatten sirvieron, respectivamente, como el último Virrey y Vicerreina de India, después que el gobierno británico les dio poder plenipotenciario para organizar la independencia de la India Británica. Luego de la partición, Lord Mountbatten permaneció brevemente como el primero de los dos Gobernadores Generales de India –en 1950 el vínculo con la monarquía fue roto y el gobernador general de India fue reemplazado por un presidente no ejecutivo-. Entonces se concedió a Lord Mountbatten por parte del gobierno hindú sus anteriores poderes virreinales, a todos los efectos, en las terribles circunstancias que siguieron a la Partición.


En la violenta interrupción que significó la Partición de India, Lady Mountbatten es universalmente recordada por sus heroicos esfuerzos en contrarrestar la miseria del pueblo hindú y hasta hoy permanece como una heroína en la India de aquel período, pese a los rumores sobre la bien conocida intimidad con Jawaharlal Nehru. Asimismo, causaba profunda impresión su modesto porte en el uniforme de la Brigada de Ambulancias Saint John en yuxtaposición con sus retratos oficiales que desplegaban grandeza virreinal en traje de noche y tiara.



El Virrey y la Vicereina de India en retrato oficial

Lady Mountbatten continuó llevando una vida de servicio al prójimo después de su Vicereinado en India. Murió mientras dormía, en febrero de 1960, en Jesselton, North Borneo, durante un viaje de inspección para la Brigada de Ambulancias St. John. A su pedido, Lord Mountbatten lanzó su cuerpo al mar en la costa de Portsmouth desde el HMS Wakeful; Nehru envió dos destructores de la Armada hindú para acompañarla y ofició Geoffrey Fisher, Arzobispo de Canterbury.

Edwina y Nehru en los '50

Títulos
  • Miss Edwina Ashley (1901–1922)
  • Lady Louis Mountbatten (1922–1946)
  • La Muy Honorable Vizcondesa Mountbatten de Burma (1946–1947)
  • La Muy Honorable Condesa Mountbatten de Burma (1947–1960)
Honores
  • Lady of the Imperial Order of the Crown of India
  • Dame Grand Cross of the Order of the British Empire
  • Dame Commander of the Royal Victorian Order



viernes, 9 de abril de 2010

La Marquesa Casati




Durante las tres primeras décadas del siglo XX, la legendaria Marchesa Casati fue la estrella más brillante de la sociedad europea. Posiblemente la mujer más representada artísticamente en la Historia después de la Virgen María y Cleopatra, los retratos, esculturas y fotografías en las que ella figura como modelo podrían llenar una galería entera. En una búsqueda de la inmortalidad, a su pedido, fue pintada por Giovanni Boldini, Augustus John, Kees Van Dongen, Romaine Brooks e Ignacio Zuloaga; fue esbozada por Drian, Alberto Martini y Alastair; fue esculpida por Giacomo Balla, Catherine Barjansky y Jacob Epstein; fue fotografiada por Man Ray, Cecil Beaton y Adolfo, Barón de Meyer. Asombró a Arthur Rubinstein, encolerizó a Aleister Crowley e intimidó a E.T. Lawrence. Como musa de los futuristas F.T. Marinetti, Fortunato Depero y Umberto Boccioni, conjuró un elaborado show de marionetas con música de Maurice Ravel.


Considerada la original dandy femenina, fue vestida por Léon Bakst, Paul Poiret, Mariano Fortuny y Erté. Se adornaba ella misma con joyas de Lalique y directamente inspiró el famoso aderezo “Pantera” diseñado por Cartier. Las fiestas que ofrecía como anfitriona y sus apariciones en otras fiestas como invitada se volvieron legendarias: en una celebración en su palazzo veneciano Nijinsky invitó a Isadora Duncan a danzar y Picasso ambientó una velada en su villa romana, mientras ella se vestía inspirada por Dalí.


Pasó como una centella por la vida nocturna parisina, provocando una impresión inolvidable en Colette, Elsa Schiaparelli y Coco Chanel. Bizarros maniquíes de cera se sentaban como invitados a su mesa de comedor, se decía que algunos de ellos para contener las cenizas de pasados amantes. Usaba serpientes vivas como joyería (acompañada de una boa constrictora como mascota se registró en el Hotel Ritz de París) y fue famosa por pasear en las noches desnuda bajo sus pieles llevando dos guepardos sujetos por correas incrustadas de diamantes. Donde fuera, la marquesa establecía tendencias, inspiraba a genios y sorprendía incluso a los más hastiados miembros de la aristocracia internacional. Sin duda, fue la más escandalosa mujer de su tiempo.


Mientras tanto, viajaba donde la llevara su fantasía –Venecia, Roma, París, Capri-, coleccionando palacios y animales exóticos y gastando fortunas en suntuosas mascaradas. Su apariencia hizo de ella una leyenda a través del continente. Era alta y delgada. Una espesa mata de cabello rojo como el fuego coronaba su pálido, casi cadavérico rostro de sensuales labios pintados de rojo bermellón. Sin embargo, los grandes ojos verdes de la marquesa constituían el más fuerte hechizo de su singular belleza. Ella los exageraba aún más colocándose inmensas pestañas falsas, circundándolos de negro kohl y poniéndose gotas de belladona para hacerlos brillar como esmeraldas.



No es de extrañar que causara sensación durante una estancia en los Estados Unidos en los ’20, con estadías en Nueva York y Hollywood. Tan fantástica fue su presencia, que influyó en dramaturgos y cineastas durante y después de su vida. Personajes basados concretamente en ella fueron retratados por Theda Bara, Tallulah Bankhead, Vivien Leigh, Valentina Cortese, Elizabeth Taylor e Ingrid Bergman. Su fascinante mirada inspiró incluso a famosos escritores norteamericanos como Ezra Pound, Tennessee Williams y Jack Kerouac.



Uno debe preguntarse si, cuando Luisa Casati nació en 1881, ya poseía un talento para asombrar. Luisa Adele Rosa Maria Amman, la segunda hija del rico fabricante de algodón Alberto Amman, nació en Milán hacia una vida de lujo. Disfrutó de una privilegiada aunque aislada infancia, carácter conformado por una innata timidez. Una intensa pasión por las artes visuales empezó entonces y fue alentada por las visitas a galerías de arte y museos locales. Fue también durante su niñez que se inició una fascinación de toda la vida por esos extravagantes personajes de la realeza como Luis II, el “rey loco” de Baviera, o la emperatriz Elisabeth de Austria, así como la estrella del teatro Sarah Bernhardt. Ya en aquel entonces, el tamaño desmesurado de sus ojos y la intensidad antinatural de su mirada poseían un enorme poder de seducción.


Alberto Amman, descendiente de austríacos, fue hecho conde por el rey Umberto I en agradecimiento a sus contribuciones a la industria del algodón. La condesa Amman murió cuando Luisa tenía 13 años y el conde dos años más tarde, convirtiendo a Luisa y a su hermana mayor, Francesca, en las mujeres más ricas de Italia. Bajo el cuidado de un tío, Luisa primero se comprometió y luego se casó con el noble milanés Camillo Casati Stampa di Soncino, Marchese di Roma, en el año 1900. Casati era un gran cazador, famoso montero y presidente del Jockey Club de Roma y ella fue conceptuada en los círculos cinegéticos, cuando se la vio por vez primera, como la pequeña mujercita, el ratoncito casi del gran Nemrod.


Poco podían esperar los que tal pensaban en la transformación que había de tener lugar. El pelo del ratón ardió en llamas, las pestañas se abrieron como colas de pavo real y aquella mujercita empezó a vestirse de un modo completamente personal y de su propia invención, ceñida en capas increíbles de imitación de piel y con la cabeza medio oculta de un cubo de carbón de raso y encaje negro. Adquirió un esclavo tunecino llamado Garbi a quien hizo aparecer en un exótico semidesnudo, llegando, en fin, a demostrar un comportamiento tan extravagante que las más nobles familias de Roma acudían en tropel a su casa de la Vía Piamenti.

Nunca pudo poner en práctica lo que quizá hubiera sido el más extravagante de sus disfraces. El conde Etienne de Beaumont había proyectado un baile y la marquesa decidió aparecer como un San Sebastián equipado eléctricamente. Tenía que llevar una armadura acribillada de saetas y tachonada de estrellas que tendría que encenderse cuando ella apareciese. El día del baile por la mañana se instaló con permiso del anfitrión en una pequeña dependencia de la casa de Beaumont, llevando consigo un batallón de criados, un electricista y estufas para hervir el agua y hacer tazas de café y de té mientras se iban efectuando los estudiados preparativos para su aparición.


Al fin, completo ya su maquillado y fijado el pelo en su aureola de rizos, la marquesa fue embutida de cintura para abajo en las calzas atacadas y se le encerró el cuerpo en la armadura que quedó cerrada con cadenas y candados. Pero en el momento en que se insertaba la conexión eléctrica correspondiente, sobrevino una descarga: se produjo un cortocircuito, la armadura quedó electrizada y en vez de iluminarse con un millar de estrellas, la marquesa sufrió una descarga eléctrica que la derribó por tierra haciéndola dar un salto mortal. No pudo reponerse con tiempo suficiente para aparecer en la fiesta y tuvo que retirarse dejando una nota en casa de Beaumont que decía simplemente: “Mil excusas”.


Pero la marquesa era en sí misma una mujer muy poco aficionada a presentar excusas. No tuvo nunca el menor sentido económico de las cosas. Cuando andaba escasa de metálico y tenía que pagar a un gondolero por sus servicios, le daba un brazalete de perlas. Así, pues, no ha de sorprender que al final de su vida, habiendo derrochado varias fortunas, se encontrara en un Londres en guerra con su propio país italiano y sin otros recursos que los que pudieran facilitarle sus leales amigos.

Luego de los primeros años de matrimonio y del nacimiento de su hija Cristina en 1901, los Casati mantuvieron residencias separadas por el resto de su vida matrimonial. Se separaron legalmente en 1914. Los grilletes de este previsible matrimonio ya habían comenzado a frustrarla cuando se encontró con Gabriele D’Annunzio e inició un abierto romance con él. El célebre poeta italiano la llamaba Coré o Divine Marquise –la primera en alusión a la Reina del Infierno de la mitología griega, la segunda en homenaje al Marqués de Sade-. No es de extrañar que su romántica liaison alimentara las columnas de chismes de toda Europa.


Libre de inhibiciones gracias a D’Annunzio, Casati alteró dramáticamente su apariencia para convertirse en una hermosa bruja de cuento de hadas, extraña aún más por las mascotas con que se rodeaba. La aristocracia italiana era obsequiada en estancias en cuyos pulidos suelos se retorcían las serpientes. En una comida que dio en honor de la princesa Lucien Murat para celebrar la canonización de Juana de Arco se produjo un escándalo porque uno de sus invitados hacía trampas en el juego. En los bailes de máscaras la marquesa Casati se excedía a sí misma, presentándose a menudo con trajes diseñados por ella pero basados en la más descabellada fantasía de Léon Bakst. Una vez llegó al extremo de dorar materialmente al tunecino Garbi cuando éste la acompañaba como un elemento de su entrada en escena.


Hubo quienes la acusaron de conducirse frívolamente como la más decadente anfitriona de Europa. Pero en verdad, Luisa tuvo una pasión mucho más seria: el encargo de su propia inmortalidad.


La marquesa lo alcanzó buscando y patrocinando talentos, tanto de experimentados como de noveles artistas. Lo único que requería de ellos era una calidad de visión capaz de transformar su musa constantemente en nuevas formas. Consecuentemente, Casati se distinguiría a sí misma de manera significativa entre otras privilegiadas mujeres también rescatadas por los más importantes retratistas de sociedad de la época. A diferencia de éstas, la marquesa se involucró activamente en las vidas, la mente y los movimientos de los artistas que capturaron su increíble imagen. Muchas de sus carreras obtuvieron reconocimiento a través de su generoso patrocinio y esto a menudo incluyó una valiosa amistad o una relación romántica. La incansable búsqueda de vanguardia por parte de Casati le permitiría satisfacer una interminable ansia de experiencias frescas y nuevos públicos. Así, mientras las enjoyadas pero poco inventivas doyennes de la Belle Epoque eventualmente se encontraron atrapadas en un callejón sin edad, la marquesa exploró los más nuevos y radicales terrenos artísticos de comienzos del siglo XX.


Casati se volvió un fiel patrón o, simplemente, un ícono de inspiración para innumerables artistas durante casi treinta años, siempre ofreciendo su considerable riqueza, influencia e ideas a una legión de pintores, escultores, fotógrafos y diseñadores de moda, desde Jacques-Émile Blanche a Natalia Gontcharova, pasando por José María Sert, el príncipe Paul Troubetzkoy y Madeleine Vionnet. Su imagen fue inolvidable incluso para el director de cine Luchino Visconti cuando se encontraron en una oportunidad a bordo de un tren siendo él solo un muchacho.


Mientras tanto, la marquesa mantuvo varias casas de ensueño, cada una diseñada respondiendo a sus exigencias y gustos caros. En 1910 fijó su residencia en Venecia, en el Palazzo Venier dei Leoni, sobre el Gran Canal, una fabulosa ruina cuyos jardines se iluminaban con enormes linternas chinas, mirlos albinos cantaban entre los árboles y los guepardos mascota paseaban a lo largo de los caminos. En uno de sus salones, una figura de cera de tamaño natural réplica de Mary Vetsera, la trágica heroína de Mayerling, destacaba en una enorme caja de vidrio. Años más tarde este mismo edificio sería adquirido por Peggy Guggenheim para convertirse en el museo de arte europeo y americano de la primera mitad del siglo XX más importante de Italia.



Palazzo Venier dei Leoni

En Le Vésinet, en las afueras de París, compró el Palais Rose, la antigua mansión del conde Robert de Montesquieu. Era una fantástica construcción de mármol rojo, con un pabellón separado convertido en una galería de arte privada donde Luisa alojaba más de ciento treinta imágenes de sí misma (Boni de Castellane copió más adelante esta casa en la avenida Foch y mientras estuvo casado con Anna Gould dio allí fabulosas fiestas). La marquesa convirtió aquel palacio en un escenario exquisito para su personalidad exótica.



Palais Rose


Más de una vez veraneaba en Capri, en la famosa Villa San Michele, donde asombró hasta al más bohemio residente de la isla con su estilo de vida no conformista. Durante esos gloriosos años, la marquesa incluyó entre su círculo a luminarias como Jean Cocteau, Serge Diaghilev, la saloneuse Natalie Barney, el diseñador teatral Christian Bérard, el excéntrico compositor Lord Berners, la pintora art-déco Tamara de Lempicka y el novelista y dramaturgo Ronald Firbank. Así, aunque la rueda de mascaradas giraba y giraba y el encargo de pinturas parecía interminable, la fortuna de Luisa no.


Para 1930, Casati había amasado una deuda personal de 25 millones de dólares. Incapaz de satisfacer al sinnúmero de acreedores, sus pertenencias personales fueron confiscadas y subastadas en el Palais Rose en 1932 –el rumor decía que entre los ofertantes se encontraba Coco Chanel-. Lo más perjudicial fue la irremplazable pérdida de numerosas obras de arte originales confeccionadas por los artistas que ella patrocinó e inspiró durante décadas. Hoy, muchas de esas obras siguen siendo imposibles de encontrar. Casati entonces se retiró a Inglaterra y vivió las siguientes dos décadas en peores condiciones que aquellas que había vivido como celebridad en el continente. Pero aún así, su espíritu indomable se mantuvo incólume y llegó a sorprender a un nuevo grupo de admiradores. Sus gastos más necesarios fueron cubiertos por su hija, su nieta –lady Moorea Hastings, fruto del matrimonio de Cristina Casati con el vizconde Hastings en 1925- y una multitud de fieles amigos.



Sus años londinenses los vivió en llamativa pobreza. La musa de Marinetti, Depero y Boccioni había sido vista deambulando por el mercado en busca de plumas para decorar su cabello. Hoy, John Galliano para Christian Dior inspiró muchos de sus diseños en ella, a tal punto que vestidos de su colección terminaron exhibiéndose en el Fashion Institute del Metropolitan Museum of Art. Cuando el concepto de “dandy” se expandió en el siglo XX para incluir a las mujeres, la marquesa Casati se convirtió en su prototipo femenino al decir: “I want to be a living work of art” (“Quiero ser una obra de arte viviente”).



Luisa Casati Stampa di Soncino, Marchesa di Roma, murió a los 76 años, en 1957. Después de una misa de réquiem en el Oratorio de Brompton, fue enterrada con uno de sus perros pekineses embalsamado a sus pies.

viernes, 26 de marzo de 2010

Los Títulos reales escoceses



Señor de las Islas


"Señor de las Islas" (Lord of the Isles) es un título nobiliario escocés, aunque originalmente hacía referencia a una serie de gobernantes híbridos vikingos/gaélicos de la costa oeste y las islas de Escocia en la Edad Media, que se constituyeron en una potencia naval con flotas de galeras. Aunque en ciertos periodos fueron vasallos del rey de Noruega o del rey de Escocia, los Señores de las Islas permanecieron funcionalmente independientes durante muchos siglos. Su territorio incluía las Hébridas, (Skye y Ross desde 1438), Knoydart, Ardnamurchan, la península de Kintyre, la isla de Arran y el condado de Antrim en Irlanda.

Armas del Lord of the Isles


Origen


La costa oeste y las islas de lo que ahora es Escocia formaban parte de los territorios de los pictos del norte que sufrieron una invasión por parte de tribus gaélicas de Irlanda que comenzó hacia el siglo IV. Estas tribus se establecieron entre los pictos y finalmente su idioma (gaélico) prevaleció sobre el de éstos. En el siglo VII y el siglo VIII esta área, como otras, sufrió las invasiones y ataques de los vikingos de Noruega y Dinamarca, y las islas empezaron a ser conocidas para los gaélicos como Innse-Gall, las islas de los forasteros.


Hacia el año 875, los jarls, o príncipes (literalmente condes) noruegos, llegaron a las islas para evitar perder su independencia en el intento del rey Harald I de Noruega de unificar Noruega, pero Harald los persiguió y conquistó las Hébridas así como la Isla de Man, las Shetlands y Orkneys. El año siguiente, el pueblo de las islas, tanto gaélicos como nórdicos, se rebelaron. Harald envió a su primo Ketil para retomar el control pero Ketil se declaró a sí mismo Rey de las Islas. Escocia y Noruega continuaron la disputa sobre la posesión de la zona, con los Jarls de Orkney declarándose en varias ocasiones gobernantes independientes.


Somerled


Fundación de las dinastías


Somerled, el nieto de Gilledomman, arrebató las Islas a los noruegos en 1156 y fundó la dinastía de los Señores de las Islas. Sommerled tenía tanto sangre celta, por parte de padre, como noruega, por su madre: sus contemporáneos lo conocían como Sommerled Macgilbred, Somhairle o en noruego Sumarlidi Höld (Sommerled significa "trotamundos de verano", que era el nombre dado a los vikingos). Éste tomó el título de Rex Insularum (Rey de las Islas) así como Rey de la Isla de Man.


Después de la muerte de Sommerled en 1164, tres de sus hijos se repartieron el reino:
  • Aonghus (ancestro de McRuari o McRory)
  • Dughall (ancestro del Clan MacDougall)
  • Ragnald, cuyo hijo Donald Mor McRanald daría su nombre al Clan Donnald que posteriormente lucharía por el territorio con los MacDougalls.

El rey Haakon IV de Noruega (que reinó entre el 1217-1263) confirmó al hijo de Donald, Angus Mor (el viejo) Mac Donald (el primer MacDonald) como Señor de Islay, y ambos participaron juntos en la batalla de Largs en 1263. Ésta supuso una victoria para los escotos y Angus Mor aceptó al rey Alexander III de Escocia como su señor nominal manteniendo su propio territorio.


Mac Donald de las Islas

Señores de las Islas


Angus Og (Angus el joven), el hijo (o nieto) más joven de Angus Mor (Angus el Grande) ayudó a Roberto I de Escocia en la batalla de Bannockburn en 1314 y como recompensa mantuvo el control sobre las Islas ganando la mayor parte de las tierras confiscadas a los McDougalls por apoyar al bando derrotado. El hijo de Angus Og, Good John de Islay, fue el primero en asumir formalmente el título de Señor de las Islas.


En su dominio marítimo, los Señores de las Islas usaron galeras tanto para la guerra como para fines de transporte. Estos barcos habían sido desarrollados a partir de los barcos vikingos. Estos barcos tomaron parte en batallas navales y en el ataque a castillos situados en la costa. Los Señores especificaban las deudas feudales de sus súbditos en términos del número y tamaño de las galeras que cada área tenía que proporcionar a su señor.


Castillo de Stirling, donde fueron coronados varios monarcas de Escocia


Los sucesivos Señores de las Islas defendieron fieramente su independencia que culminó en 1462 con John Macdonald II de las Islas, que realizó un acuerdo con Eduardo II de Inglaterra para conquistar Escocia junto con el Conde de Douglas. Al descubrir esta traición John Macdonald II fue sometido a juicio, aunque se sometió a Jacobo III de Escocia. Le fue permitido retener las Islas pero perdió el control de Kintyre, Knapdale y el Condado de Ross así como el derecho a sus haciendas y títulos que pasaron a James IV de Escocia.


Además, de aquí en adelante, el título de Señor de las Islas fue otorgado por la corona antes que asumido en el estilo de un príncipe independiente. John iba a probar ser el menos competente de su familia; en 1493, continuando el desorden en las Islas llevó a James IV de Escocia a privarlo del título y enviarlo a retiro en las Tierras Bajas, donde murió en la oscuridad.


Armas de James IV


En 1540, después de infructuosos intentos de revivir el Señorío por parte de los descendientes de Macdonald, James V de Escocia reservó el título a la Corona.


Desde entonces, el mayor hijo varón de los monarcas reinantes escoceses (y posteriormente británicos) lleva el título de "Señor de las Islas". En la actualidad Charles de Inglaterra, Duque de Rothesay, es quien porta el título.


* * * * *
Conde de Inverness


El título de Conde de Inverness fue creado primeramente en 1718 en la Nobleza Jacobina de Escocia por James Francis Edward Stuart (James III y VIII) para el Honorable John Hay de Cromlix, tercer hijo del 7º Conde de Kinnoul, pero se extinguió luego de su muerte en 1740.


S.A. Príncipe Augustus Frederick, Duque de Sussex (1773-1843)


Fue creado cuatro veces en la Nobleza del Reino Unido, cada vez como título subsidiario para un miembro de la familia real. Primero en 1801 como subsidiario del Príncipe Augustus Frederick, Duque de Sussex, sexto hijo de George III, extinguiéndose en 1843. La segunda esposa de Sussex (con quien se había casado contraviniendo el Acta 1772 de Matrimonios Reales) obtuvo el título de Condesa de Inverness, pero se extinguió con la muerte de ella en 1873.


S.A.R. El Príncipe George, Duque de York (1865-1936)


La siguiente creación fue para el Príncipe George, segundo hijo de Edward VII, como subsidiario del Ducado de York. Como el Príncipe se convirtió en rey en 1910, sucediendo a su padre, sus títulos se fusionaron a la corona.


S.A.R. El Príncipe Albert, Duque de York (1895-1952)


El título fue creado nuevamente en 1920 como subsidiario del Príncipe Albert, segundo hijo de George V, quien también fue nombrado Duque de York al mismo tiempo. Se fusionó a la corona en 1936 cuando York sucedió a su hermano Edward VIII como George VI.


S.A.R. El Príncipe Andrew, Duque de York

Por cuarta vez se creó en 1986, como subsidiario para el segundo hijo de Elizabeth II, el Príncipe Andrew, Duque de York.


lunes, 22 de marzo de 2010

Los Ducados reales (III)

Gloucester


Duque de Gloucester es un título real británico usualmente conferido a uno de los hijos del monarca reinante. Las primeras cuatro creaciones fueron en la Nobleza de Inglaterra, la siguiente en la Nobleza de Gran Bretaña y la última en la Nobleza del Reino Unido; la creación actual trae consigo los títulos subsidiarios de Conde de Ulster y Barón Culloden.




El primer Duque de Gloucester recibe a Richard II en Pleshy Castle



El título fue primeramente conferido a Thomas de Woodstock, decimotercer hijo de Edward III, en 1385. Luego de extinguirse con la muerte de éste, se otorgó a Humphrey de Lancaster, quinto hijo de Henry IV. También se declaró extinto luego de su muerte. Fue conferido entonces a Richard Plantagenet, hermano de Edward IV. Cuando Richard se convirtió en rey, el ducado se fusionó a la corona y luego de la muerte de Richard III fue considerado ominoso ya que los primeros tres Duques murieron sin descendencia que heredara sus títulos. El ducado no fue otorgado por más de 150 años hasta que el próximo en recibirlo fue el hijo de Charles I, Henry Stuart, luego de cuya muerte el título se declaró oficialmente extinto.


William, hijo de la reina Anne, fue tratado “Duque de Gloucester” por toda su vida (1689-1700), pero nunca fue creado oficialmente como tal. Frederick, Príncipe de Gales, fue tratado “Duque de Gloucester” entre 1718 y 1726, pero entonces fue creado Duque de Edimburgo antes que Gloucester.


SAR Príncipe William Frederick, Duque de Gloucester y Edinburgh (1776-1834)


La siguiente creación (1764) fue para el hermano de George III del Reino Unido, Príncipe William Henry, con el nombre de Duque de Gloucester y Edinburgh. La quinta y última creación se le otorgó al Príncipe Henry, hijo de George V, en 1928. Luego de la muerte de éste, el ducado fue heredado por su hijo el Príncipe Richard, quien todavía tiene el título. El heredero actual es Alexander Patrick Gregers Richard Windsor, Conde de Ulster (nacido en 1974).



SS.AA.RR. Los Duques de Gloucester (2009)


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Kent


Duque de Kent es un título creado varias veces en la Nobleza de Gran Bretaña y el Reino Unido. Antiguamente, un título asociado con Kent aparece primero como Reino de Kent (o Cantware), uno de los siete reinos anglosajones que más tarde se fusionaron formando el Reino de Inglaterra. Para 860, Kent perdió su status de reino y fue absorbido por Wessex.


En la Nobleza de Inglaterra, el primer título de Kent fue como Condado. Luego de la muerte de Godwin, Conde de Wessex, su hijo Leofwine (1035-1066) se convirtió en Conde de Kent entre 1056 y 1058. Era un nuevo condado cuyo primer titular probablemente haya sido Godwin, a partir del momento en que éste gobernaba toda aquella área tanto como muchas otras. En 1321, el conde de Kent era Edmund de Woodstock y a través de Joan Plantagenet con Thomas Holland, el título pasaría a la familia Holland, quienes tuvieron el título hasta 1408. En 1461 se le otorgó a William Neville y en 1465 a Edmund Grey. La familia Grey tuvo el título hasta Henry Grey.



Armas de Sir Thomas Holland, Conde de Kent


Henry Grey (1671-1740) sucedió a su padre, Anthony Grey, como el 12º Conde de Kent en 1702. Cuatro años más tarde fue elevado a Marquesado, a la vez que nombrado Conde de Harold y Vizconde Goderich. En 1710 fue elevado al rango de Duque y en 1740 fue nombrado Marqués Grey. Henry tuvo un hijo y cinco hijas con su primera esposa, Jemima Crew, y un hijo y una hija de su segundo matrimonio con Sophia Bentinck. Para la época de la muerte de Henry en 1740, sus dos hijos varones habían muerto, Anthony en 1723 y George en 1733, dejando el Ducado de Kent sin herederos masculinos. Su nieta Lady Jemima Campbell heredaría el título de Marqués Grey y Barón de Lucas, pero todos los otros títulos de Henry, particularmente el de Duque de Kent, se extinguirían con su muerte. Y por los próximos 59 años el ducado permanecería extinto.


El 23 de abril de 1799 el ducado de Kent, junto con el ducado de Strathearn y el condado de Dublín, fue otorgado al cuarto hijo de George III del Reino Unido, el Príncipe Edward Augustus. Éste tuvo solo una hija, la Princesa Alexandrina Victoria (la futura reina Victoria), por lo que luego de la muerte de Edward en 1820, el ducado se extinguió por carecer de herederos legítimos en línea masculina. Un título asociado con Kent permanecería en suspenso por los próximos 46 años.




Príncipe Edward, Duque de Kent y Strathearn (1767-1820)



La siguiente creación de un título de Kent no sería de Duque o Marqués, sino de Conde, con el nombramiento del Príncipe Alfred (1844-1900), segundo hijo de la reina Victoria, como Duque de Edinburgh, Conde de Ulster y de Kent en 1866. El Duque de Edinburgh (quien más tarde sería el Duque de Saxe-Coburg-Gotha) tuvo un solo hijo, el Príncipe Alfred, quien hubiera heredado el título de Conde de Kent entre los otros títulos de su padre si no hubiera muerto antes que él, en 1899. Con la muerte del Príncipe Alfred en 1900, el título de Kent una vez más se declaró extinto.


En 1934, el Príncipe George (1902-1942), cuarto hijo de George V del Reino Unido, fue creado Duque de Kent, Conde de St Andrews y Barón Downpatrick. Tuvo tres hijos antes de su muerte en 1942: el Príncipe Edward, la Princesa Alexandra y el Príncipe Michael. El Príncipe Edward, luego de la muerte de su padre, le sucedió en todos sus títulos.



Príncipe Edward, 2º Duque de Kent


El actual Duque de Kent tiene dos hijos. Las Letters Patent que George V firmó el 30 de noviembre de 1917 restringieron el tratamiento de Alteza Real y la dignidad titular de Príncipe a los hijos del soberano, sus nietos en línea masculina y el hijo mayor del primogénito del Príncipe de Gales. Los bisnietos del soberano en línea masculina tendrán los títulos de cortesía correspondientes a los hijos de duques.


El Duque de Kent tiene los siguientes títulos subsidiarios:

  • Conde de St Andrews
  • Barón Downpatrick

El hijo mayor y heredero del actual Duque de Kent usa el Condado de St Andrews como título de cortesía. El hijo mayor de Lord St Andrews usa el título de cortesía de Lord Downpatrick. Así, el heredero aparente actual del ducado de Kent (o propiamente de su creación en 1934) es George Windsor, Conde de St Andrews.



Línea de sucesión al ducado de Kent

  • George Philip Nicholas Windsor, Conde de St Andrews (1962- )
  • Edward Edmund Maximilian George Windsor, Lord Downpatrick (1988-)
  • Lord Nicholas Charles Jonathan Edward Windsor (1970- )
  • Albert Louis Philip Edward Windsor (2007- )
  • SAR Príncipe Michael de Kent (1942- )
  • Lord Frederick Windsor (1979- )

* * * * *
Edimburgo


El Duque de Edinburgh es un ducado asociado a Edimburgo, Escocia. Fue creado por primera vez en 1726, en la Nobleza de Gran Bretaña, por parte de George I para su nieto el Príncipe Frederick, quien se convertiría en Príncipe de Gales al año siguiente. Cuando el Príncipe Frederick murió, el título fue heredado por su hijo el Príncipe George. Al convertirse éste en George III del Reino Unido, el ducado se fusionó a la corona y dejó de existir.



George, Príncipe de Gales, Duque de Edinburgh (futuro George III)


En 1764, George III nombró a su hermano menor, Príncipe William de Gales, como “Duque de Gloucester y Edinburgh”. El título pasó al único hijo de éste, William Frederick, quien murió sin heredero masculino, por lo que se consideró extinto.


La Reina Victoria creó el título nuevamente el 24 de mayo de 1866 para su segundo hijo el Príncipe Alfred, esta vez en la Nobleza del Reino Unido. Alfred, Duque de Saxe-Coburg-Gotha, murió sin heredero masculino en 1900.



Príncipe Alfred, Duque de Edinburgh, Duque de Saxe-Coburgo-Gotha


La siguiente creación fue en 1947, cuando George VI se lo otorgó a su futuro yerno, el Teniente Philip Mountbatten. Luego de su matrimonio pero antes de su ascensión al trono en 1952, la Princesa Elizabeth fue tratada como la Duquesa de Edinburgh. Philip se convirtió en Príncipe del Reino Unido, con tratamiento de Alteza Real, en 1957.


En 1999, con ocasión del matrimonio del Príncipe Edward, hijo menor de la Reina y del Príncipe Philip, se anunció que el Conde de Wessex eventualmente seguiría a su padre como Duque de Edinburgh. De todas maneras, el proceso no es simple, pues, como en todo ducado normal, el de Edinburgh pasa a los herederos masculinos del primer duque y Edward actualmente es quinto en esta línea de sucesión, siguiendo a sus dos hermanos mayores y sus dos sobrinos.



Príncipe Philip, actual Duque de Edinburgh


Así, cuando el presente duque muera, el ducado será heredado por el hijo mayor de éste, o sea, Charles, Príncipe de Gales (o su heredero, si él muere). Si Charles no es todavía rey cuando esto ocurra, agregaría a su propia lista de títulos los de “Duque de Edinburgh, Conde de Merioneth y Barón Greenwich”, que hoy pertenecen a su padre. Sólo después que Charles (o su heredero) herede el título de Duque de Edinburgh y ascienda al trono, se fusionaría la presente creación a la corona.




lunes, 22 de febrero de 2010

La Condesa von Bismarck

Margaret Edmona “Mona” Travis Strader Schlesinger Bush Williams von Bismarck-Schönhausen de Martini (1897-1983) fue una socialite que se erigió en ícono de la moda durante la primera mitad del siglo XX. Nació en Louisville, Kentucky, hija de Robert Sims Strader y de Bird O'Shockeny.

En 1917 se casó con Henry J. Schlesinger, un hombre 18 años mayor con quien tuvo un hijo, Robert Henry. A cambio de medio millón de dólares Mona cedió a Schlesinger la custodia de su hijo cuando se divorciaron en 1920. El segundo marido de Mona fue el banquero James Irving Bush, 14 años mayor que ella, de quien se decía que era “el hombre más apuesto de América”. Se divorciaron en París en 1925.



Mona Williams en Palm Beach (1931)


En 1926, Mona abrió una tienda de vestidos en Nueva York, pero previamente se había comprometido con el millonario Harrison Williams, poseedor de una fortuna estimada en 600 millones de dólares (¡de la época!). Fiel a su estilo, había elegido para casarse a un hombre 24 años mayor que ella, lo que ocurrió el 2 de julio de 1926. Para su luna de miel hicieron un crucero alrededor del mundo en el Warrior, el yate de placer más grande y más caro de aquel tiempo. A su retorno, Williams compró la mansión georgiana de la 94ª y 5ª, diseñada por Delano & Aldrich en 1915 para Willard Straight. El matrimonio también poseía una propiedad en Long Island, Oak Point, una casa en Worth Avenue de Palm Beach y la villa Il Fortino, en la Marina Grande de Capri, en tierras que pertenecieron primero a César Augusto y luego al Emperador Tiberio.



Buenas maneras: relaciones sociales en casa de Elsie de Wolfe (Lady Mendl)


Aunque los ’20 pueden alardear de un número considerable de personalidades sobresalientes entre las mujeres de moda, ese número había disminuido o se había retirado de escena en el período que siguió a la depresión de 1929. Una de las pocas bellezas destacadas de los ’30 fue Mona, que representó el compendio de todo lo que puede hacer florecer el gusto y el lujo.


Sus mansiones, sus muebles, sus joyas, su modo de vivir, ella misma, todo constituía una verdadera obra maestra. En su apariencia se impuso a sí misma la limitación de los colores pálidos que complementaban su extraordinario colorido personal, haciendo resaltar sus ojos de aguamarina, su pelo corto plateado y su cutis que irradiaba la inmaculada perfección de la salud. Más que ninguna otra mujer, Mona Williams poseía también la cualidad norteamericana de la lozanía.




Fotografiada por Cecil Beaton en sus habitaciones del Hôtel Lambert


Ninguna anfitriona francesa o sudamericana hubiese podido seguramente rivalizar la casi irreal perfección de pulcritud y fragancia a nuevo que ella supo crear en el ambiente de su casa de la Quinta Avenida. Todo se mantenía allí en un estado de tersura pulida y deslumbrante. No hubo nada que estuviese nunca ajado y ninguna de sus alfombras persas presentó jamás señal alguna de desgaste. Sus cuadros de Goya, de Boucher, de Reynolds, habían sido tiernamente preservados de la oxidación de los años. No podía encontrarse ni una mota de polvo en los volúmenes conservados en su biblioteca de aire acondicionado. Los muebles ingleses y las lámparas de cristal estaban pulidos hasta el máximo y el parquet estaba encerado y reluciente.



Pintada por Salvador Dalí (1943)


Las flores de Mona Williams producían especialmente una asombrosa impresión de frescura y vigor: lirios, claveles y orquídeas parecían que no fueran a marchitarse nunca; de igual modo sus porcelanas y sus cortinas de seda, sus búcaros de Fabergé y sus zapatos de raso con hebillas de diamantes… todo parecía contribuir a aquel ambiente prístino, como si acabase de salir de su estuche. En Inglaterra habría habido un almohadón ajado sobre un sofá de estilo, una pátina en el mobiliario de pesado roble, pero el hecho de que en la casa de Mona Williams no hubiese absolutamente nada de ello producía una impresión de lujo estudiado que resultaba ya por sí mismo sobrecogedor.


En 1933, Mona fue nombrada “La Mujer Mejor Vestida del Mundo” por Chanel, Molyneux, Vionnet, Lelong y Lanvin, convirtiéndose en la primera americana en recibir tal honor. La duquesa de Windsor en 1934 y Elsie de Wolfe en 1935 también recibirían ese título. Williams murió en 1953 y Mona casó el año siguiente con el conde Albrecht von Bismarck-Schönhausen, decorador de interiores y nieto del canciller alemán Otto von Bismarck. Vivieron mayormente en París -en un apartamento del afamado Hôtel Lambert- y en Capri.



La Condesa von Bismarck (1959)


Mona enviudó en 1970 y en 1971 contrajo un nuevo matrimonio, esta vez con el siquiatra de Bismarck, Umberto de Martini, un falso noble catorce años más joven que ella. Recién luego de la muerte de él en un accidente de automóvil en 1979 Mona se dio cuenta que Martini, al igual que Bismarck, se había casado con ella por su dinero y posición (el mismo camino que ella había seguido con Schlesinger, Bush y Williams tantos años antes). Snob hasta en los menores detalles, cuando Cristóbal Balenciaga cerró su atelier en 1968 Mona no abandonó su dormitorio de la villa de Capri por tres días enteros.

Al final de su vida creó la Fundación Mona Bismarck para promover actividades artísticas, literarias, científicas y educativas, particularmente aquellas que fomentan la amistad franco-americana. Se distanció de la mayoría de sus amigos y vivió tranquila en su villa Il Fortino hasta que, cuando su salud falló, se trasladó a su apartamento parisiense del nº 34 de Avenue New York. Allí, reclinada en su vasta cama de dosel, bajo un techo alto simulando un cielo azul del Mediterráneo, miraría por su ventana al Sena hasta que la encontró la muerte el 10 de julio de 1983.


El logo de la Fundación Mona Bismarck

jueves, 18 de febrero de 2010

La Condesa Cassini

Mary "Merry" Fahrney (1910-1974) era hija del rico industrial de Chicago Emory Homer Fahrney y de Marion L. Hills y la heredera de la fortuna de Dr. Peter Fahrney & Sons. Polifacética, Merry había participado en la película “Cleopatra” de 1934, dirigida por Cecil B. DeMille y protagonizada por Claudette Colbert, era aviadora y paracaidista y frecuentemente conocida en las columnas de chismes como “Madcap Merry”.



Merry Fahrney


Como todas las ricas herederas de aquellos locos ’30, ya se había casado y divorciado dos veces -primero con Hugh Parker Pickering, de quien tuvo un hijo, Peter, adoptado a los 15 meses por sus abuelos maternos quienes le dieron el apellido Fahrney, y luego con Frank Van Sands Eizsner- antes de contraer matrimonio con un noble europeo, el barón Arturo Berlingieri, el 31 de julio de 1937, de quien se divorció el 3 de febrero de 1938.



Escena de la película Cleopatra, de Cecil B. DeMille, donde Merry hizo un papel secundario



En septiembre de ese mismo año, en Elkton, Maryland por unión civil y en la ciudad de Nueva York por unión religiosa, el conde Oleg Cassini Loiewski se convirtió en su cuarto marido. Oleg había nacido en París como primogénito de la condesa italiana Margheritta Cassini y del conde Alexander Loiewski, un diplomático ruso. Su abuelo materno, Arturo Pablo Nicolás Cassini, Marqués de Capuzzuchi di Bologna, Conde Cassini, fue embajador ruso en los Estados Unidos durante las presidencias de William McKinley y Theodore Roosevelt. Loiewski adoptó más tarde el apellido de su esposa, el cual consideraban más distinguido y cuando la familia perdió status y fortuna en el inicio de la Revolución Rusa, los Cassini se mudaron a Italia, donde Margheritta comenzó a trabajar como diseñadora de modas. Oleg se mudó a los Estados Unidos en 1936, primero a Nueva York y luego a Hollywood.


De acuerdo a las memorias de Cassini, fue en su luna de miel cuando se dio cuenta que se había casado por otras razones que no eran del corazón. Advirtió que su nueva esposa “fumaba un cigarrillo tras otro con la casual arrogancia del que está carnalmente satisfecho.” De todas maneras, considerando la riqueza de Fahrney y la nobleza –aunque empobrecida- de Cassini, la decisión de casarse fue considerada mutuamente beneficiosa, independientemente de las excusas tardías del novio.




Merry con su sexto marido, Carlos Ojeda Jr.


El divorcio entre Fahrney y Cassini, obtenido en febrero de 1940, fue dramático. Ella ganó el caso al probar “falta de conducta marital” de parte de su esposo, presentando como evidencia que Cassini estaba en compañía de otra mujer, una joven conocida por sus escándalos, en su apartamento del Hotel Lowell en Nueva York. Curiosamente, Fahrney y su primer esposo, Hugh Pickering, fueron reportados de haber estado en una habitación de hotel con un vendedor de automóviles espiando a la pareja. Cassini, por su parte, negó haber obrado de mala fe e intentó probar a través de diferentes testimonios que su esposa había tenido affaires extramaritales, incluso que Merry mantenía a otro hombre, el playboy La Grand Griswold.


En 1941 y 1944 Fahrney se casó nuevamente, la primera vez con el sueco Nils Kurt Holm (en un matrimonio fingido, para proveer a Merry de un pasaporte a Argentina) y la segunda con Carlos Ojeda Jr., hijo del embajador mexicano en Argentina. Por su parte, Cassini se enlistó en el ejército como segundo teniente durante la Segunda Guerra Mundial, se casó y se divorció de la actriz Gene Tierney, y en los ’50 mantuvo un compromiso semioficial con Grace Kelly, quien rompió su relación con él para casarse con el príncipe Rainiero de Mónaco. Luego Cassini casó con quien sería su tercera y última esposa, Marianne, y pasó a ser conocido como el modisto elegido por Jacqueline Kennedy para diseñar su guardarropa de Estado mientras fue Primera Dama.



Oleg Cassini en su madurez, ya dedicado a la moda

martes, 16 de febrero de 2010

La "pobre niña rica"

Barbara Woolworth Hutton (1912-1979) es una de esas mujeres que marcó con su inmensa fortuna y su desgraciada vida sentimental la crónica de la high society cosmopolita del siglo XX, convirtiéndose en mítica. De las cazadoras de nobleza, fue quien recopiló más títulos, pero sus matrimonios fueron sonoros fracasos, uno tras otro, y lo peor es que sus onerosos divorcios acabaron por llevarla a la bancarrota.



Bárbara Hutton en los tiempos de esplendor



Nacida en 1912 en Nueva York, Barbara Woolworth Hutton era hija de una de las herederas más ricas de EE.UU., Edna Woolworth –hija del dueño de los almacenes Winfield & Woolworth-, y de un afortunado broker de Wall Street, Franklyn Hutton. A los 21 años hereda de su madre (que se había suicidado cuando ella tenía 4) la friolera suma de 50 millones de dólares -1 billón actual-, convirtiéndola en la mujer más rica del mundo. Pero esa inmensa fortuna no le proporciona la imprescindible y necesaria estabilidad emocional; de hecho su soledad es absoluta.



20 de Junio de 1933: Barbara Hutton se casa con el príncipe Alexis Mdivani contra los deseos de su padre.



Su fortuna personal suscita admiraciones y envidias y, sobre todo, atrae a falsas amistades y pretendientes que desean sacar partido. Sus estados de ánimo rozan la depresión crónica y, por ello, abraza el aspecto más negativo y perjudicial de la vida: se convierte en una adicta de las drogas y del alcohol. Es la "pobre pequeña niña rica" de los titulares de prensa. No tiene verdaderos amigos, los compra como quien compra una joya con el fin de amueblar su abismal vacuidad. Obsesionada por su aspecto físico, siempre en pos de superar los cánones de la belleza femenina, se convierte en anoréxica.



12 de Junio de 1936: Barbara Hutton, con su padre y su esposo, Kurt von Haugwitz-Reventlow, en Marlborough House para el bautismo de su hijo Lance (1936 - 1972).



Además de coleccionar joyas, mansiones y coches, desfilan en su vida nada menos que 7 maridos: sólo dos plebeyos, los demás aristócratas. Lo que no le da su dinero, que es un título nobiliario, lo consigue con sus sucesivos matrimonios: el príncipe Alexis Mdivani (1933-1935), el conde Kurt Heinrich Eberhard Erdmann Georg von Haugwitz-Hardenberg-Reventlow (1935-1938), el actor Cary Grant (1942-1945), el Príncipe Igor Trubetzkoy (1947-1951), el dandy Porfirio Rubirosa, embajador de Santo-Domingo (1953-1954), el barón Gottfried von Cramm (1955-1959) y el príncipe Pierre Raymond Doan (1964-1966).



El príncipe ruso Igor Nikolayevich Troubetzkoy, apasionado del automovilismo, piloto de la Escudería Ferrari de la posguerra



El hijo que Bárbara había tenido con el conde von Reventlow se mataría con solo 36 años en un trágico accidente de aviación. Esta pérdida la sumió en una espiral destructiva de drogodependencia, alcoholismo y anorexia; regalaba joyas a amigos y desconocidos, repartía cheques al portador, despilfarraba su fortuna en increíbles fiestas y viajes.



Barbara Hutton en París con el jugador de tenis germano Barón Gottfried Von Cramm, su sexto esposo



Bárbara y su último esposo, el príncipe Pierre Raymond Doan Vinh na Champassak



Arruinada y recluida en su suite del Regent Beverly Wilshire Hotel en Los Angeles, Barbara Woolworth Hutton se dejó morir en la más absoluta desidia. Su única alegría la tuvo con el actor Cary Grant quien, preocupado por su situación, estuvo con ella hasta el final en un intento por reconfortarla. Falleció el 11 de mayo de 1979, a sus 66 años. De su inmensa fortuna solo quedaban 3.500 $ en la cuenta corriente, y 100 $ en su monedero.



Bárbara, Princesa Mdivani, Condesa von Reventlow, Princesa Troubetzkoy, Baronesa von Cramm, en su palacio de Tánger, Marruecos, envuelta en un sari y luciendo las esmeraldas Vladimir (1961)