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martes, 21 de agosto de 2012

Bodas reales indias


Hubo en India una era más gentil, de elegancia suntuosa, en que se llevaron a cabo algunas de las más grandes y más sofisticadas bodas reales de los Estados principescos, ocasiones cubiertas ampliamente por los medios de comunicación internacionales. 

Afortunadamente  entonces no había prensa amarilla ni revistas de estilos de vida que se ofrecerían a "patrocinar" una parte de la boda para exclusivas fotos nupciales. Era un tiempo en que pueblos enteros, incluidos los más pobres de los pobres, participaban en las ceremonias de sus príncipes. Las bodas reales eran siempre eventos  inclusivos y nunca exclusivos.

Estas son algunas de las bodas reales indias más grandes y con más boato jamás celebradas.


1. Princesa de Jaipur y Yuvraj (Príncipe heredero) de Devgadh Baria

La Princesa Prem Kumari, hija mayor del Maharajá Sawai Man Singh de Jaipur, se casó con Yuvraj Jaideep Singhji de Devgadh Baria en 1946. Esta era la primera boda de una hija del maharajá de Jaipur en casi 100 años. Así que las celebraciones iban a ser grandiosas. Las principales casas reales fueron invitadas… Los arreglos logísticos y la gastronomía fueron prodigiosos y los preparativos fueron hechos con precisión militar.


Los novios: Princesa Prem Kumari de Jaipur & Yuvraj Jaideep Singhji de Devgadh Baria


El libro de instrucciones al personal de Jaipur tenía aproximadamente dos pulgadas de espesor, detallando todas las fiestas, ceremonias y entretenimientos y los programas para cada grupo de invitados y su personal. Incluso los menús para los servidores y las mejores ubicaciones asignadas a ellos para ver las procesiones fueron cuidadosamente trabajados. Las festividades de la boda duraron alrededor de dos semanas.


La madre de la novia: Maharani Gayatri Devi de Jaipur


Para el banquete nupcial largas mesas fueron decoradas con flores y platos cargados con carnes al curry, varios tipos de pilaf y dulces cubiertos con pan de oro. Las mesas brillaban con el resplandor de la vajilla de oro y plata. A lo largo de la comida los músicos tocaban permanentemente. La ceremonia matrimonial tuvo lugar en la zenana del palacio de la ciudad y fue seguida por alegres celebraciones en todo el estado de Jaipur. Esta fue tal vez la primera vez en muchos años en que el palacio del Maharajá se llenó de gente. Hubo exhibición de fuegos artificiales, los pobres fueron alimentados y algunos prisioneros fueron liberados. El famoso fotógrafo Henri Cartier-Bresson viajó especialmente para tomar fotografías de la singular ocasión.


El padre de la novia: Maharajá Sawai Man Singh II de Jaipur


2. Princesa de Jodhpur y Yuvraj de Baroda

Tal vez la primera boda de la familia real de Jodhpur en recibir gran cobertura mediática internacional fue la de la princesa Rajendra Kanwar de Jodhpur (tía del actual Maharajá Gaj Sinhji) con Yuvraj Fatehsinhrao Gaekwad de Baroda. La revista LIFE y otras grandes publicaciones internacionales dieron a conocer todos los detalles de la ceremonia. Fue una boda Maratha-Rajput a la que asistieron 54 Maharajás, 55 príncipes menores y 306 nobles.


Los novios: Princesa Rajendra Kanwar de Jodhpur & Yuvraj Fatehsinhrao Gaekwad de Baroda


La boda de los vástagos de dos de las principales familias reales de la India fue meticulosamente planeada. Se formó un comité de 12 personas para encargarse de la organización y la logística. El Maharajá Hanuwant Singh supervisó personalmente el matrimonio de su hermana. El vasto Palacio Umaid Bhawan y el fuerte Meherangarh fueron especialmente decorados, recibieron alojamiento  4.500 invitados y los menús  fueron servidos por 60 mayordomos y confeccionados por 60 cocineros de estilo inglés y 125 cocineros de estilo hindú. El baraat (la comitiva del novio) llegó de Baroda en un tren especial. Los hombres fueron alojados en Umaid Bhawan, mientras que la novia y las damas reales permanecieron en Meherangarh.


Las festividades nupciales


Hubo una gran procesión ceremonial a través de las calles de Jodhpur, que fue seguida por la ceremonia principal en el Umaid Bhawan. La ceremonia védica tradicional se prolongó durante dos horas y media, mientras que los invitados disfrutaban de bebidas y música. Luego vino una serie de recepciones. El costo total de la boda? La friolera de 1,4 millones de dólares en  moneda de 1948!


3. Princesa de Gwalior y Maharajá de Tripura

El SUN, un famoso tabloide londinense, publicó el titular 'Gemas deslumbran cuando una ​​princesa se casa en India' seguido de 'Ricos rajás se reúnen para coloridos ritos en Bombay Palace'. Esta fue una muestra de pompa principesca en su mejor momento. La ocasión fue la boda de la princesa Padmaraje Scindia, hija mayor del Maharajá Jiwajirao Scindia de Gwalior con el Maharajá Kirit Bikram Deb Barman de Tripura. El telón de fondo fue Samudra Mahal, el espectacular palacio frente al mar de los Scindias en Bombay.


Los novios, Princesa Padmaraje Scindia de Gwalior y Maharajá Kirit Bikram deTripura, flanqueados por los padres de la novia (Maharajá Jiwajirao Scindia y Maharani Vijayaraje Scindia).


La boda comenzó con una serie de cócteles y recepciones en Gwalior y Calcuta. Un tren especial fue fletado para llevar el séquito del novio desde Calcuta. Se enviaron invitaciones a más de 10.000 personas y cada habitación de hotel en Bombay fue reservada para la ocasión. El Quién es quién de la sociedad de Bombay se hizo presente. Entre los invitados figuraban miembros de la realeza de Gwalior, Kolhapur, Indore, Morvi, así como la aristocracia Parsi de Bombay.


El libro de fotografías del evento


Miles de flores fueron importadas especialmente desde el extranjero. Después de la ceremonia nupcial, cientos de invitados comieron en platos de plata maciza. Pero el aspecto más notable de la boda fue el baraat, que tenía millas y millas de largo, lo que provocó una mención especial en la revista TIME. La princesa Padmaraje recibió regalos por valor de 1 millón de dólares, los cuales equivaldrían a cientos de millones de rupias en la actualidad.


El banquete nupcial en el palacio Samudra Mahal de Worli, Bombay.


4. Princesa de Jaisalmer y Maharajá de Rajpipla

En 1964, casi 16 años después de que los estados principescos en el subcontinente indio se fusionaran con la Unión India, hubo una ocasión en que el esplendor original y la pompa de los días reales fueron revividos una vez más, muy brevemente, en Jaisalmer . La ocasión fue el matrimonio del Maharajá Raghubir Singhji de Rajpipla con la Princesa Rajkumari Rukmini Devi de Jaisalmer. El lugar era la antigua fortaleza dorada de Jaisalmer y los invitados provenían de la realeza Gujarati, así como virtualmente toda la aristocracia de Rajastán.


La revista National Geographic envió un equipo especial para documentar exclusivamente este evento y lo publicó como un largometraje fotográfico completo en 1965, edición de mayo. La apertura dice: "De una época que ha terminado... una boda real, quizás la última de su clase resplandece con la gloria del atardecer."


Las festividades de la boda comenzaron con grandes fiestas y procesiones en Rajpipla. Entonces, un tren especial llevó al novio y los miembros de la corte de Rajpipla a Jaisalmer. La novia fue adornada con las mejores joyas de la herencia Rajastaní, que habían sido transmitidas de generación en generación. 


Las festividades reflejaban los gustos altamente sofisticados del entorno familiar de Rajpipla, así como de la extremadamente ortodoxa familia de Jaisalmer. La National Geographic registró todo detalle con gran solemnidad, deseando  decodificar la boda de un maharajá para todos sus lectores alrededor del globo.


5. Princesa de Gwalior y Yuvraj de Cachemira

Llamada por el New York Times como ‘la Boda de la década’ y considerada como la última de las grandes bodas reales indias, el matrimonio entre la Princesa Chitrangada Scindia, hija de Madhavrao Scindia de Gwalior y Vikramaditya Singh, el hijo de 23 años de Dr. Karan Singh de Jammu y Cachemira tuvo lugar en diciembre de 1987. El evento fue cubierto por el New York Times, el Washington Post, el San Francisco Chronicle y, por supuesto, todas las revistas y los periódicos conocidos de la India.


Los novios: Princesa Chitrangada Scindia de Gwalior y Yuvraj Vikramaditya Singh de Cachemira.


El palacio Jai Vilas había sido pintado de blanco y brillaba con miles de pequeñas luces amarillas, mientras los músicos tocaban ragas tradicionales en todos los rincones. Las plataformas de la estación de tren de Gwalior estaban pavimentadas con mármol reluciente para recibir a los invitados. Más de 40.000 personas, incluidos los pobladores que llegaron en carretas de bueyes, llenaron los terrenos del palacio. Un helipuerto especial fue construido para la comodidad de los dignatarios entre los que estaba todo el gabinete ministerial indio, así como los Reyes de Nepal y Bután.

La novia: Princesa Chitrangada Scindia de Gwalior


Bajo una sombrilla de oro reluciente, el novio viajaba en un carruaje de plata tirado por cuatro caballos blancos. Un broche de diamantes brillaba en su enorme turbante y un collar de diamantes y rubíes y hebras de perlas caían sobre su túnica de brocado de oro. Un elefante pintado de colores brillantes lideraba la procesión nupcial, seguido por una banda de música y carrozas y automóviles llenos de invitados enjoyados.



El padre de la novia: Madhavrao Scindia de Gwalior.


Los tres días de lujosas fiestas, que habrían costado $ 4 millones, provocaron controversia nacional, porque la India se enfrentaba con dificultades económicas y la peor sequía en años. Pero también capturaron la atención del país que, aunque es una fuerza modernizadora del Tercer Mundo y la democracia más grande del mundo, sigue cautivado en sus raíces feudales. La boda de Chitrangada Scindia es recordada como una de las bodas reales más opulentas y se utiliza como punto de referencia para medir la grandeza de las bodas de casi dos décadas después!


jueves, 28 de junio de 2012

Las bodas reales más caras de la época contemporánea


Una boda real es asunto serio. Porque además de la infinidad de detalles sobre organización y planificación, uno de los ítems más importantes –sino, el más importante- es el de la inversión monetaria. Cuando se casa un hijo de rey, la inversión puede llegar a ser astronómica, pero cuando se trata del primogénito y heredero, la suma alcanza en ciertos casos niveles increíbles. Esto último, dado el carácter público del acontecimiento y la ubicación de los involucrados en la vida política de la nación, despierta habitualmente oleadas de críticas y divide al país.

A lo largo de la historia se han registrado casos inscriptos con letras de molde. Carlos el Temerario, Duque de Borgoña, con Margarita de York en 1468, Arturo, Príncipe de Gales, con Catalina de Aragón en 1501 y Luis, Delfín de Francia, con la Archiduquesa María Antonieta de Habsburgo en 1770 son claros ejemplos de bodas costosas. Porque no se trataba solo de la ceremonia nupcial propiamente dicha, sino de una sucesión de celebraciones que duraban días y hasta semanas: justas, torneos, banquetes, muestras de fuegos de artificio, bailes de disfraces, desfiles, festejos populares… Los agraciados novios, la familia real y la corte, así como los invitados extranjeros, gastaban enormemente en su vestuario, para lucir con toda suntuosidad telas ricas y joyas. Todo eso sumaba y sumaba, dinero que mayormente se obtenía del erario público.

La boda del Delfín de Francia y la Archiduquesa de Austria, Luis y María Antonieta, en mayo de 1770.


A continuación detallamos las siete bodas reales más caras de la época contemporánea.

Boda de Mohammed bin Zayed bin Sultan Al-Nayan, Príncipe Heredero de Abu Dhabi y la Princesa Salamah (mayo de 1981)

100 millones

El Emir de Abu Dhabi no es hombre que crea en la simplicidad. Para la boda del Príncipe heredero entonces –hoy el gobernante- invirtió 45 millones de dólares (hoy 100 millones) en una serie de celebraciones que duraron siete días. Para ello la familia emiral construyó un nuevo estadio con capacidad para 20.000 personas. Embajadores, príncipes europeos y otros miembros de la realeza y del gobierno de naciones árabes y africanas fueron trasladados en 34 jets privados. Los regalos de boda llegaron al palacio de la novia a lomo de 20 camellos enjoyados. Cincuenta compañías de canto y danza oriental mostraron sus espectáculos ante los invitados. La anécdota es que la novia no pudo disfrutar de esta fiesta porque según la tradición tuvo que permanecer en su habitación encerrada durante los siete días de celebración.



Boda del Príncipe William de Gales y Miss Catherine Middleton (29 de abril de 2011)

34 millones

El enlace real del siglo XXI ha supuesto un desembolso de 22,9 millones de euros para las arcas inglesas, de los cuales el mayor porcentaje se destinó a preservar la seguridad de los 2.000 invitados. Los gastos que siguieron en importancia fueron el vestido de novia firmado por Sarah Burton para Alexander McQueen, que costó entre 400.000 y 500.000 dólares, el pastel de bodas 80.000 y 63.000 por limpiar las calles de Westminster el día previo.

Tabloides británicos como el Daily Mail calcularon que el operativo de seguridad durante la boda real insumió 32 millones, una cifra más alta que la estimada debido a que debió pagarse extra a los efectivos durante los días feriados. La revista Ok! Magazine reveló que 800.000 dólares se gastaron en flores y decoraciones para la Abadía de Westminster. Durante la recepción nupcial los invitados degustaron tartas de de fruta y otras delikatessen que supusieron un desembolso de 150.000 dólares, mientras que el exclusivo champagne Bollinger costó 60.000. Por otra parte, sólo el Hotel Goring, que alojó a los miembros de la familia Middleton por dos días completos, costó unos 157.000 dólares.



Boda del Príncipe Pablo de Grecia y Marie-Chantal Miller (1º de Julio de 1995)

7 millones

Una de las ceremonias más lujosas que Londres haya visto nunca tuvo lugar en julio de 1995 en la Catedral de Santa Sofía en Bayswater entre el primogénito de los Reyes de Grecia y la heredera americana Marie-Chantal Miller. La boda, organizada por el padre de la novia, el multimillonario Robert Warren Miller, tuvo un costo total entre 5 millones y 8 millones de la época –que equivale a una suma entre 7 y 11 millones de 2011-  y contó con la presencia de 1.400 invitados de prestigio, entre ellos la Reina Elizabeth, Reina Madre. No se escatimaron gastos, con el florista personal de la familia real danesa y seis asistentes encargados de la decoración de la catedral con 30.000 flores de color rosa. El vestido de la novia era un diseño de Valentino en seda color marfil con incrustaciones de perlas y 12 tipos de encaje, con una cola de 4,5 metros y que costó 225.000 dólares. 

La noche antes de las nupcias tuvo lugar una cena y recepción para los más de 1.000 invitados en gigantescas tiendas construidas al estilo del Partenón, con decoración de 100.000 flores traídas de Ecuador y miles de luces que debieron ser aprobadas por el Aeropuerto de Heathrow. La recepción posterior a la ceremonia incluyó 300 tartas, además del pastel de bodas de ocho pisos.



Boda del Príncipe Felipe de Asturias y Letizia Ortiz (22 de mayo de 2004)

Entre 5 y 25 millones

Más de 1.500 dignatarios asistieron a la ceremonia en la Catedral de la Almudena de Madrid que unió en matrimonio al Príncipe heredero de la Corona española con la antigua periodista –y divorciada- Letizia Ortiz. La falta de información oficial y el secretismo de la Casa Real hicieron que las especulaciones sobre los gastos variaran entre cantidades tan extremas como los 5 y los 25 millones de dólares, repartidos entre una fiesta pre-boda ofrecida por los Reyes Juan Carlos y Sofía y la recepción nupcial que incluyó más de 1.000 botellas de champagne.

Entre los gastos más cuantiosos están los 8 millones de dólares en retransmisión televisiva, 437.000 por el alojamiento de invitados, 450.000 por el banquete nupcial y 1.500.000 en seguridad. El vestido de novia de Manuel Pertegaz fue la inversión menor, en contrapartida, ya que “apenas” costó 7.500 dólares.



Boda del Príncipe Al-Muhtadee Billah de Brunei y Sarah Salleh Pengiran (9 de septiembre de 2004)

Casi 6 millones

En 2004, el príncipe Al-Muhtadee Billah, heredero del sultán de Brunei, se casó con la joven de 17 años, Sarah Salleh Pengiran en el Palacio Nurul Iman, en una elaborada ceremonia. La boda, que costó unos 4.370.000 dólares, fue extravagancia pura, con un sinfín de ceremonias que "mostraron siglos de tradición bruneiana". Dos mil invitados que incluían miembros de la realeza y líderes de todo el mundo acudieron a la cita. Alrededor de 20.000 personas en las áreas circundantes pudieron disfrutar de una muestra de 15 minutos de fuegos artificiales. Luego de la ceremonia, la nueva pareja fue honrada con un desfile de cinco millas de largo, en el cual más de 100 limusinas estaban reservadas para los miembros de la familia real.



Boda de Carlos, Príncipe de Gales y Lady Diana Spencer (29 de julio de 1981)

Casi 5 millones

Cuando los padres del príncipe William se casaron en la Catedral de San Pablo en Londres hace 30 años, la lujosa boda atrajo a una audiencia mundial de unos 750 millones de personas. El costo del evento no ha sido revelado pero fue indudablemente una aventura extravagante, en su momento calificada como “la más cara de la historia”. Sin embargo, en total los costos nupciales fueron de unos 2 millones de la época (4.7 millones, ajustados por la inflación). El gasto más importante fue el de la seguridad, que fue de 600.000 dólares, el mismo precio pagado por las dos semanas de luna de miel a bordo del yate real Britannia. Otros de los ítems más caros fueron los 40.000 dólares por el pastel de bodas de cinco pisos, 100.000 por las flores, 100.000 por la recepción pre-boda y 10.000 por los vestidos de las cinco damas de honor.

El anillo de compromiso de Diana, hoy usado por la Duquesa de Cambridge, costó alrededor de £ 30,000 entonces, eso es alrededor de 1.326,000 dólares en dinero de hoy. Y los tres minutos y medio de caminata hacia el altar le dieron a todos la oportunidad de ver su inolvidable vestido diseñado por Emmanuel, en tafetán y encaje antiguo color marfil, con su cola de siete metros, que costó £ 9.000 entonces, alrededor de 1.404,000 dólares hoy.



Boda de la Princesa Victoria de Suecia y Daniel Westling (19 de junio de 2010)

2.5 millones

Cuando la Princesa heredera de Suecia, Victoria, se casó con su ex entrenador personal Daniel Westling en junio de 2010, el proyecto superó los 20 millones de coronas suecas, unos 3 millones de dólares, que fue pagado a medias entre el Rey Carlos XVI Gustavo, padre de Victoria, y el Estado sueco. Alrededor de 250.000 personas, incluyendo un estimado de 150.000 turistas, salieron a las calles de Estocolmo para ver la procesión nupcial y la ceremonia de cuento de hadas que tuvo lugar frente a 1.000 dignatarios de todo el mundo. El anillo de pedida fue un clásico de diamante de tres quilates, diseñado por el orfebre W.A. Bolin, con valor aproximado de 122,000 dólares. En el otro extremo estaba el viaje de luna de miel, un crucero de lujo por la Polinesia francesa, cuyo costo ascendió a 1.250,000 dólares.



miércoles, 9 de mayo de 2012

Una boda en el palacio real de Egipto

"Con este verso consagrado por el tiempo hacemos referencia al Palacio Al-Qubba en El Cairo, cuya extensión está hoy llena de felicidad, y cuyo interior está lleno de alegría. Los pensamientos de miles de las personas del río Nilo, así como los de amigos de Egipto en el Este y el Oeste, se vuelven hacia él, enviando las más puras felicitaciones al joven en el trono y su novia en el día de su feliz boda."

Con estas palabras, el periódico egipcio Al-Ahram comenzó su editorial del miércoles 19 de enero de 1938. La ocasión era el matrimonio del rey Farouk I que tendría lugar al día siguiente (jueves). Había cumplido 18 años una semana antes (nació el 12 de febrero de 1920) y se casaba con una chica cerca de 18 meses más joven que él, lo que significaba que la novia no tenía todavía 17. Su nombre era Safinaz Zulfiqar, a pesar de que cambió su nombre a Farida por Real Decreto con motivo de su matrimonio real, buscando buen augurio en la tradición que el difunto rey Fuad I había empezado, al iniciar los nombres de todos sus hijos con la letra F. Después de él, su tradición fue seguida por su hijo.


En esta ocasión, Al-Ahram escribió, "deja que tus ojos se deleiten con las caras dondequiera que te encuentres en Egipto y encontrarás expresiones de alegría aparente en ellas, ocultando muchas de las preocupaciones del mundo que nunca terminan. Mira esas banderas izadas, las decoraciones colgando, grupos vitoreando, música y fiestas populares todo alrededor. Ellos plenamente indican el amor y la veneración que esta noble nación tiene para el joven rey y la apreciación y el respeto que tiene para la joven reina."

Era una boda extraña con todas las normas. Al-Ahram como todos los otros periódicos, fue altamente cortés cuando describió a la novia y al novio como "jóvenes", porque no eran más que niños pequeños. Si Farouk se hubiera casado así sin estar en el trono de Egipto, habría sido objeto de bromas de sus familiares. Esto se hizo evidente cuando algunos de los periódicos publicaron una fotografía de Safinaz meses antes de su boda. En la foto está acompañada por las hermanas del rey, las princesas, y todo lo que muestran son niñas con trenzas.


Esto tal vez pide una investigación sobre las razones subyacentes que condujeron a este matrimonio (infantil), teniendo lugar sin que ninguno de los que rodeaban al joven rey le aconsejara que esperara, aunque sólo fuera por un corto tiempo. La primera de estas razones tiene su origen en la reina madre, Nazli, quien vio que el matrimonio de su hijo a tan tierna edad con una chica más joven que él le permitiría mantener su prestigio de reina.

Esto fue apoyado por el Real Decreto publicado el mismo día de la boda y cuyo texto decía: "en vista de las más sagradas emociones de veneración, exaltación, estima y deferencia que tengo por Su Majestad la Reina, mi madre, y mi creencia que la afiliación de su digno nombre a su grandioso título glorifica a su memoria, además de lo que ella posee de gran posición y consideración, yo, Farouk I, el Rey de Egipto, ordena lo siguiente: que el título de Su Majestad la Reina, mi querida madre, a partir de ahora se asocie con su digno nombre, "Su Majestad la Reina Nazli" y que el primer ministro y el jefe del gabinete real ejecute esta orden."


La mayoría de las fuentes que han abordado esta cuestión han señalado que la "reina madre" estaba detrás urgiendo a su hijo a elegir a Safinaz Zulfiqar, pues su madre era una de sus damas de honor y su padre ocupaba un puesto respetable en el cuerpo judicial. La familia real, además, había decidido que debía llevarla a Europa luego del anuncio de su rey con el fin de conocerla mejor y ser más apegado a ella. Y este hecho se llevó a cabo. Por otro lado, la reina Nazli tenía miedo de que su hijo se casara con una de las jóvenes princesas de la familia real, ya que había al menos dos que eran apropiadas. La reina vio que cualquiera de ellas, en caso de ganar al joven rey, mostraría arrogancia hacia ella (Nazli), porque no había tenido vínculos con la familia real antes de casarse con Fuad.

En fin, ese mes de enero de 1938 fue excepcional en la historia de Egipto.

Estampilla conmemorativa de la boda real

A partir del día 7, una campaña mediática comenzó con la emisión de una "voluntad real" para alimentar a todos los pobres de la capital con los fondos privados reales el día de la boda. Diez pabellones se instalaron en las zonas obreras y en cada pabellón se ofrecerían “no menos de 10 toneladas de carne de cordero, es decir, suficiente para alimentar a 10.000 personas pobres”.

Otra noticia informa de la emisión de sellos postales especiales para inmortalizar el evento. Eran de diferentes clases, decorados con una imagen del rey y la reina y llevando la fecha de la boda real en años islámicos escrito en árabe y en años gregorianos escritos en francés. Al-Ahram añadió en esta ocasión información de interés para los coleccionistas de estampillas. Al principio hubo intención de aumentar el precio de estos sellos, pero el rey vio que cada uno debería costar sólo cinco millemes a fin de permitir a la gente obtenerlos. El periódico no tardó en imprimir una fotografía de la "estampilla postal conmemorativa de la feliz boda real". Una primera imagen se publicó en la portada de la edición del 14 de enero. Estaba impresa en "marrón y en su centro se encuentra una imagen del rey y de la novia real, y las dos imágenes están enmarcadas con ramas de olivo".

Una tercera noticia fue publicada acerca de un descuento del 70 por ciento en los viajes a El Cairo por tren. El descuento se inició dos días antes de la celebración y siguió dos días después. Fue anunciado además que "el club real de automóviles iba a organizar un desfile de coches cubiertos de flores entre el Palacio Abdine y el Palacio Al-Qubba".


Egipto celebra la boda real con un desfile de flores

Tampoco el Ministerio de Guerra dejaba de participar en la ocasión. Un programa detallado fue elaborado para la participación del ejército en el auspicioso acontecimiento, que incluía el disparo de 101 cañonazos en cinco localidades. La procesión real del Palacio Al-Qubba iba a comenzar bajo la protección de la fuerza aérea y las fuerzas armadas fueron a alinearse en una formación determinada por el comandante de la unidad de El Cairo ante el Palacio Abdine. A continuación, "el ejército dará la bienvenida a la entidad real en su aparición en la plaza con 21 cañonazos del cuartel de la guardia real. La música comenzará en el momento de la finalización de las salvas y luego un saludo se dará acompañado de tres hurras por la longevidad del rey. Inmediatamente después de eso, la música va a comenzar. Además, se ha decidido conceder a todos los soldados unas vacaciones de tres días en festejo por este día feliz."

El programa incluía tres bailes en el Palacio Abdine, el primero de las cuales fue organizado por la señorita Um Kalthoum. En la segunda noche, varias compañías extranjeras realizaron piezas artísticas que comprendían danza y canciones extranjeras, fiesta que contó con la asistencia exclusiva del cuerpo diplomático y dignatarios extranjeros. En la tercera y última velada, actuó la conocida cantante Saleh Abdel-Hay.


El Palacio Abdine en la época de las celebraciones nupciales

Sin embargo, todas las manifestaciones de alegría y felicidad no impidieron la aparición de algunos pequeños conflictos que eran expresivos de la situación de asfixia política en ese momento entre el palacio y el Partido Wafd. Los estudiantes sirvieron de arena para esta batalla, cuando el gobierno celebró una fiesta benéfica universitaria "de alegría por la boda real", durante la cual Su Majestad anunció que donaría dinero a una asociación estudiantil. Ante esto, la multitud respondió con aplausos para una larga vida del rey, "y luego Um Kalthoum cantó el himno universitario con la asistencia de un numeroso grupo de estudiantes. Esto fue repetido más de una vez".

La misma edición de Al-Ahram publicó el texto de un discurso pronunciado por El-Nahhas Pachá a las delegaciones de jóvenes que habían venido a verle, sobre todo de Al-Gharbiya. En él acusó a sus adversarios, liderados por el rey, por supuesto, de conspirar contra el Partido Wafd. Dijo, "estas conspiraciones no son nuevas, sino más bien vuelven un largo tiempo atrás. Yo sabía de ellas y de las etapas de su eclosión y planificación, pero hice la vista gorda hasta que me dolió, pues yo esperaba que Dios corrigiera sus caminos. Esta esperanza fue inútil, sin embargo." Los reunidos entendieron qué quiso decir el líder de la nación. El líder de sus enemigos era el joven al borde del matrimonio.




Al-Ahram celebró la ocasión a su manera. Uno de sus editores hizo un paseo aéreo por los cielos de El Cairo a bordo de uno de los aviones de la compañía Aerolíneas de Egipto, llamado Al-Mahrusa. Despegó en dirección al Palacio Al-Qubba, la residencia de los novios reales, hizo un círculo en torno al palacio, luego sobrevoló sobre El Cairo y alrededor del Palacio Abdine, el palacio real brillante de luces. El número de Al-Ahram publicado al día siguiente de la boda no fue típico. Noticias de la ocasión ocuparon más de la mitad del periódico. Fotos exclusivas de la boda llenaban la mayor parte de la primera a la última página y una página entera estuvo dedicada a lo que se llamó "el eco de la boda real en las capitales de Europa y los periódicos del mundo". Se hizo parecer como si el mundo entero estuviera celebrando la boda del muchacho que había ascendido al trono de Egipto unos pocos meses antes.


La Reina y su cortejo nupcial

El aspecto más curioso de este asunto es que algunos comerciantes aprovecharon la oportunidad para publicar anuncios promocionando sus productos. Entre ellos se encontraba el Hotel Abbas, bajo el título "Con motivo de la celebración de la feliz boda real". En el anuncio se escribió que su residencia estaba ubicada en la calle Clot Bey cerca de la estación de tren de la capital. "El gran pueblo de la campiña siempre viene a él cuando honra El Cairo, para encontrar en él todos los medios de comodidad y disposiciones sanitarias, incluyendo baños con agua fría y caliente de la más fina construcción, el mejor servicio por el cual ha sido conocido desde hace años, y precios extremadamente modestos".


Festejos populares

El propietario del Hotel Abbas tenía justificación para su publicidad, pues las estadísticas inusuales indicaron que casi un millón y cuarto de millón de visitantes llegaron a la capital en esta ocasión. Se consumieron 52.000 ardeb de trigo, 30.000 cabezas de ganado ovino, 15.000 terneros y vacas, 27 millones de mandarinas y naranjas, 3,5 millones de litros de té y café y cerca de un millón de cigarrillos.

Naturalmente, los procedimientos de esta boda real fueron atípicos. La gestión la Corte Misr de Ley Islámica preparó un protocolo oficial compuesto de tres contratos, cada uno con su propio número. "Este protocolo fue colocado en un hermoso marco decorado con follaje púrpura. Sus perímetros fueron embellecidos con hilos de oro entrelazados en forma de grabados árabes que representaban algunas de las imágenes de la civilización en países islámicos".


Los hombres que tomaron parte en la firma del contrato del matrimonio

Uno de los tres contratos fue asignado para el rey, otro para la reina, y el tercero se mantuvo por la Corte de Ley Islámica. Se decidió que el Jeque Al-Azhar entonaría la formulación jurídica del matrimonio, mientras que los testigos serían, además del Jeque Al-Azhar, el jefe de la Suprema Corte de Ley Islámica y el jefe de la Corte Misr de Primera Instancia de Ley Islámica. Se llevaría a cabo en presencia de Sus Excelencias los emires de la casa real, el primer ministro, el jefe del gabinete real y el gobierno, que estaban encantados de asistir a este evento único. Ninguno de ellos predijo cómo esta boda real descrita en su momento como "feliz" iba a terminar, o en el mejor de los casos, lo que algunos dijeron tras el divorcio de Farida y Farouk, que su padre temía que fuera el resultado de este matrimonio.


Con respecto a los obsequios, todo lo que Farouk recibió con motivo de su matrimonio ocupó grandes sectores de las páginas de Al-Ahram. Entre ellos se encontraban "el regalo de los emires a Su Majestad el Rey y su esposa", que Al-Ahram publicó en la portada de su número dos días antes de la boda. Fue un doble regalo, con una parte presentada al novio y la otra a la novia. El regalo presentado a Farouk fue “una bandeja de oro puro, cuyas cuatro esquinas están decoradas con flores entrelazadas hechas de diamantes. Su centro está grabado con la corona real y el nombre de Su Majestad, también en diamante. Sobre la bandeja hay dos tazas de oro puro con sus tapas y platos, todo grabado en oro." En cuanto al regalo presentado a Farida, era también una bandeja de oro puro, "cuyos lados están incrustados con diamantes. Sobre ella hay dos tazas grabadas con incrustaciones de piedras preciosas." Quién sabe si la reina se aferró a este valioso regalo después de su divorcio, o si el "avaro" Farouk fue tan infame en ese momento que lo llevó a privarla del obsequio.

Entre los regalos inusuales de los emires había una bufanda entregada a la reina que Al-Ahram describe como de gran valor histórico. Era "del famoso encaje belga dentelle y de renombre mundial. La emperatriz Eugenia, esposa de Napoleón III, dio tres de estas bufandas en 1868 a las hijas del Jedive Ismail y sólo queda una. Fue presentada a la reina para que las reinas de Egipto pudieran usarlo en sus bodas."


Aún más extraño fue el regalo presentado por la Princesa Shweikar al rey: un "valioso espantamoscas blanco de 75 centímetros de largo y construido con plumas de aves. Su mango está formado de jaspe blanco adornado con esmaltes y tachonado con diamantes y turquesas. Este espantamoscas tiene gran importancia histórica, pues uno de los líderes mamelucos se lo obsequió a Mohamed Ali, el fundador de la dinastía." Shweikar, la primera esposa del rey Fuad, no olvidó presentar un valioso regalo a la reina Farida: un reloj de oro, jaspe azul y zafiros confeccionado por la famosa joyería Leroy de París a petición de la princesa.

También las instituciones egipcias entregaron sus regalos. El poder judicial y la oficina del fiscal general presentaron cordones de plegarias hechos de esmeralda. Los militares entregaron una valiosa espada de oro puro, grabada con el nombre del rey en esmeraldas y diamantes. El Partido Shaab, que fue formado por Sidqi Pasha en 1930 y que incluía bajás y beys propietarios de tierras, obsequió una alfombra de seda de asombroso color y trabajada con oro puro.


Los novios circundados por los miembros de la familia real

Otros regalos fueron presentados en lo que se parecía a manifestaciones políticas, incluyendo el de la Asociación de Jóvenes Musulmanes. Cinco mil miembros se reunieron en la sede de la asociación y se dirigieron, encabezados por un grupo de jóvenes en motocicletas y bicicletas seguidos de exploradores tocando música. Detrás de ellos el presidente de la asociación, Abdel-Hamid Said, montaba un caballo árabe de pura raza. Su regalo fue colocado en un carro de brocado de seda y cubierto con una réplica de la Kaaba y versículos del Corán. Antes fue colocada una gran foto de la Kaaba, en un hermoso marco de madera, adornado con oro. Jinetes flanqueaban el regalo, bailando al ritmo de la música mientras que bellas voces ululaban.

Al-Ahram presentó un registro de los regalos que los Estados habían enviado a "Su Majestad el Rey de Egipto". Ibn Saud, el rey del Hiyaz, entregó cuatro caballos "que son de raza pura de entre 400 caballos nativos. Son Kahilan, Al-Saqlawiya, Abiyan y Al-Jilabiya. El nombre de cada uno se remonta a los nombres de las casas árabes que los han conservado desde los primeros tiempos." El Emir Abdullah, el príncipe de Jordania oriental, le obsequió también dos caballos árabes.


Adolf Hitler le envió un imponente Mercedes, un "Cabriolet deportivo de primer nivel, el mejor coche, más atractivo y más preciso fabricado en el mundo entero." Jorge VI del Reino Unido envió una carta con el emblema real y el sello, escrita a mano por el rey inglés. Con ella venía una escopeta de caza de la especie más excepcional producida por las fábricas británicas y una colección de equipos deportivos, incluidos palos de golf y raquetas de tenis y squash. El Rey de Bélgica le obsequió dos pistolas, una que llevaba cinco balas y estaba grabada en oro, y la otra de alta velocidad para la caza de animales salvajes. El Papa envió al delegado apostólico en Egipto hasta el palacio real para felicitar al rey en su matrimonio. Pero Al-Ahram no reveló si el delegado pontificio llevaba un regalo, o ¡si bastaba con la bendición de Su Santidad!



El Rey Farouk en el Mercedes Cabriolet que el Führer le envió como regalo de boda.

sábado, 21 de abril de 2012

El guardarropa de Farah, Shabanou de Irán


Si hay actualmente una figura de la realeza con el porte innato de una emperatriz, esa es Farah Pahlavi, la antigua Shahbanou del moderno Irán, viuda del Sha Mohammad Reza Pahlavi. Nacida Farah Diba, fue Reina consorte de Irán desde 1959 a 1967 y Emperatriz consorte (Shahbanou) desde 1967 hasta partir al exilio en 1979. Sus pómulos altos, su cara despejada y sus cabellos recogidos para sostener las invaluables tiaras de los Pahlavi primero y los turbantes al estilo oriental después, así como su postura erecta y su discreción natural, aún con los esplendorosos atuendos oficiales, contribuyeron a esa imagen legendaria.




Por su vestido de novia, Farah recurrió a Francia y buscó a Yves Saint Laurent, el diseñador de Dior (la amistad entre la emperatriz y el icono de la moda iba a durar el resto de la vida de YSL). El vestido en sí presentaba un escote redondo, con una capa modesta para llevar sobre la parte superior. Oculto, algo azul fue cosido a algunos de los dobladillos como una especie de amuleto de buena suerte para el nacimiento de un niño. Para ir con el vestido, Farah llevaba la Tiara Noor-ol-Elyn, que contiene uno de los diamantes de color rosa más grandes del mundo, así como una selección de otras piezas de joyería de la corona iraní.


De YSL, en una velada en la Opera de París, antes de la boda.



La pedida de mano de Farah Diba.



Todo el traje de boda fue bordado con motivos persas ilustrados en lentejuelas, perlas de imitación e hilos de plata.



En el boceto y el atelier de YSL. La cola tenía un distintivo borde forrado de piel.



Sus vestidos de factura iraní y la gran mayoría de su guardarropa durante el reinado del Sha, son obra de Keyvan Khosrovani, un diseñador originario que Irán que estudió en Francia y trabajó con Balmain. A su vuelta a Irán fue nombrado el modisto oficial de la emperatriz, por lo que a partir de entonces fue él quien se encargó del diseño tanto de sus vestidos de gala como de los conjuntos de diario.


En vestido y manto de coronación, con las ostentosas joyas de la Corona. Todo tuvo hechura francesa: Marc Bohan, de Casa Dior, para el atuendo y Van Cleef & Arpels para las joyas.


Usaba sus trajes varias veces, como este dorado y bordado en mostacillas. Sus peinados estaban diseñados para una visualización perfecta de las tiaras.


Tras la coronación de 1967, el Sha intentó que Irán volviera a sus orígenes de esplendor persa. El uso por parte de la emperatriz de vestidos confeccionados con telas y bordados nacionales y de joyas hechas con turquesas (que se extraen en Irán) entraba dentro de este plan. Esa actitud fue mal vista por parte del clero musulmán, ya que veían cómo se menospreciaba la parte árabe de la cultura iraní para realzar la persa. La crisis de identidad que vivió Irán en aquellos años fue bastante grande, ya que en muy pocos años tuvieron que hacer frente a cambios de tipo político, social y económico.

Célebre vestido blanco con bordados azules, complementado con turquesas.


Nuevamente con sus turquesas, a tono con su atuendo.


Fotografía oficial con un colorido traje de Keyvan Khosrovani


Desde el comienzo de su reinado, la emperatriz tomó un interés activo en la promoción de la cultura y las artes en Irán. A través de su patrocinio, numerosas organizaciones fueron creadas y fomentadas para continuar con su ambición de llevar el arte histórico y contemporáneo de Irán a la prominencia, tanto dentro de Irán como en el mundo occidental. Su ministerio animó muchas formas de expresión artística, incluyendo las artes tradicionales de Irán (como el tejido, el canto y el recital de poesía), así como el teatro occidental. La mayor parte de su tiempo, sin embargo, se dedicó a la creación de museos y la construcción de sus colecciones. Con este fin, puso su importante patrocinio detrás del Museo de Arte Contemporáneo de Teherán. Los frutos de su trabajo en la fundación y expansión de esta institución son tal vez el más perdurable legado cultural de Farah Diba para el pueblo de Irán.


En Pasargada, durante los festejos por los 2500 del imperio persa (1971), eligió un vestido inspirado en los trajes antiguos de las esposas de los monarcas persas, diseñado, tejido y cortado en el país: seda blanca bordada en oro y plata con motivos varios.



Para el gran banquete de estado de Persépolis (día de su cumpleaños nº 33) lució un vestido y abrigo de oro bordado en plata igual que un modelo blanco usado el año anterior.


El mismo vestido de Persépolis, en blanco, que lució en numerosas fotos oficiales.


Siguiendo un innato sentido del estilo, durante toda su vida eligió trajes de líneas rectas, simples –muy contadas veces ha usado vestidos vaporosos o de gran vuelo-, haciendo hincapié en los bordados de oro, las aplicaciones de encaje, de pailletés, de mostacillas o de cristales, seleccionando exquisitas telas de estampados nacionales o brocados y sedas de colores brillantes –en la era imperial- o de colores pastel, blancos, chocolates, tonos de azul o negro –en el eterno exilio-.


En la visita de Estado a Estados Unidos, en 1962, llevó un vestido dorado de pequeño vuelo.


Otro vestido amplio, esta vez un YSL de terciopelo verde, durante la visita del Rey Olav de Noruega a Irán en 1965.



En 1975, su look (vestido y joyas) para la visita estadounidense fue mucho más sencillo.



Los vestidos de Farah de la década del 60 siguen una misma línea, intentando remitir a las tradiciones persas, tanto en el corte como en los bordados. Sus trajes de diario tenían un estilo mucho más occidental. Pero su refinamiento en ambos estilos definitivamente le dio merecido su lugar en el Hall de la Fama de las Mujeres Mejor Vestidas de la década del 70.


La elegancia de los años 70

Con los Carter, durante la fatídica visita a Estados Unidos en 1977


En su casa de Potomac, Maryland, ya viuda, con un vestido bordado de factura iraní.


Originalmente, a partir de la boda en 1959, la emperatriz usaba un mix de couturiers occidentales (YSL y algo de Givenchy) con diseñadores iraníes. A partir de los 70, 80, 90 y aún hoy se convirtió en una dama que usa Valentino y no Valentino vistiendo a una dama. Hoy es admirada por su gusto, que es ecléctico y tiene un atractivo universal.


Utiliza los mismos vestidos treinta años después, aunque no se la ve anticuada. A la celebración del 45º aniversario de Valentino en 2007 acudió con un modelo del diseñador que había usado en los ’70.


Hoy sus prendas usadas en los años del Imperio se exhiben en Teherán.


Aunque los títulos y distinciones de la familia imperial iraní fueron abolidos dentro de Irán por el gobierno islámico, ella aún recibe el tratamiento de Emperatriz, de cortesía, por los medios de prensa extranjeros y los partidarios de la monarquía. Algunos países, tales como Estados Unidos, Dinamarca, España y Alemania, le otorgan el tratamiento de Su Majestad Imperial La Shahbanou de Irán en documentos oficiales, como las listas de invitados a las bodas reales. Este tipo de acontecimientos es donde más frecuentemente se la ve, o en eventos de las organizaciones caritativas que preside, como la Annual Alzheimer Gala IFRAD (International Fund Raising for Alzheimer Disease), que tiene lugar en París. Por lo demás, vive a caballo entre Washington DC y París, con una peregrinación anual en julio al mausoleo del Sha en El Cairo.


Habitual en la lista A de invitados a las bodas reales, Farah no defrauda a los observadores de moda por su increíble elegancia.


De luto riguroso, en el funeral de Rainiero de Mónaco, con su malogrado hijo menor (2005).

En la boda de Alberto II de Mónaco, en julio de 2011, Farah dio una clase magistral de estilo con un conjunto verde agua (vestido, chaqueta de media manga, zapatos, bolso y turbante en el mismo tono).

En su época como emperatriz reinante, los modelos de su guardarropa competían en brillo y color con los de las espléndidas joyas de la corona iraní. Hoy, el único brillo que corola el atuendo elegido es el de sus ojos tristes, aún empañados por la pérdida de su tierra, su esposo, dos de sus hijos… pero que no resta un ápice de su eterna elegancia.