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lunes, 14 de noviembre de 2011

La Emperatriz de Japón

En Japón, el término “Emperatriz” se refiere tanto a una gobernante imperial femenina (女性天皇 josei tennō) o una emperatriz consorte (皇后 kōgō).

La corona formal (hokan) de una emperatriz japonesa


Emperatrices reinantes

Hubo ocho reinados imperiales femeninos (seis mujeres, incluyendo dos que reinaron en dos ocasiones) en la historia temprana de Japón entre 593 y 770 y dos más en la época moderna (la era de Edo). Aunque hubo ocho emperatrices reinantes, sus sucesores fueron mayormente seleccionados entre los hombres del linaje imperial paternal linaje, por lo que algunos eruditos conservadores argumentan que los reinados de las mujeres eran temporales y que la tradición sucesoria únicamente masculina debe ser mantenida. Después de muchos siglos, los reinados femeninos llegaron a ser prohibidos oficialmente sólo en 1889, cuando la Ley de la Casa Imperial fue publicada junto a la nueva Constitución Meiji.

* Emperatriz Jingū, 206-269 (legendaria)


* Emperatriz Suiko, 593-628 (primera emperatriz gobernante)
Hija del Emperador Kinmei, nacida en 554. Su nombre era Toyo-mike-kashikiya-hime. En 576 contrajo nupcias con su medio hermano el Emperador Bidatsu, con quien no tuvo hijos y del cual enviudó en 585. En 592, al ser asesinado su otro medio hermano el Emperador Sushun, ascendió al trono imperial con el nombre de Suiko Tennō, aunque dejó el gobierno en manos de su sobrino Tamura no Oji y apoyó sus esfuerzos por implantar el Budismo en el país. También su familia materna, el clan Soga, gozó de ilimitada influencia durante su largo reinado. Murió en 628 y fue sucedida por Tamura no Oji, quien reinó con el nombre de Jomei Tenno.



La Emperatriz Suiko



* Emperatriz Kōgyoku, 642-645 (antes princesa Takara, emperatriz consorte de Jomei) y luego Emperatriz Saimei, 655-661
Hija del príncipe Chinu no Oji y bisnieta paterna del Emperador Jōmei, nacida en 594. Su nombre era Ame-toyo-takara-ikashi-hitarashi-hime. Casó con su tío el Emperador Jomei Tennō, a cuya muerte (641) ascendió al trono imperial, con el nombre de Kogyoku Tennō. Reinó bajo la influencia de los poderosos ministros Soga, Emishi e Iruka. Cuando éstos fueron asesinados, abdicó en favor de su hermano Kotoku Tennō (644). A la muerte de éste (655), volvió a subir al trono, con el nombre de Saimei Tennō. Murió en Asakura en 661, cuando proyectaba una expedición a Corea. La sucedió su hijo Tenchi Tennō.


* Emperatriz Jitō, 690-697


* Emperatriz Gemmei, 707-715


* Emperatriz Genshō, 715-724 (antes princesa Hidaka)


* Emperatriz Kōken, 749-758 y luego Emperatriz Shōtoku, 764-770
Hija del Emperador Shōmu, nacida en 716. Su nombre era Abe-naishinno. No contrajo matrimonio. Ascendió al trono al morir su padre (748), con el nombre de Koken Tennō. Era una ferviente budista y durante su reinado se elaboró el Buda de Nara. Dejó el gobierno en manos de sus ministros Fujiwara Toyonari y Fujiwara Nakamaro. Este último la persuadió para abdicar en 759 en favor de su primo el Emperador Junnin. Cayó bajo la influencia del bonzo Dokyo, que rápidamente entró en conflicto con Fujiwara Nakamaro, y sobrevino una guerra civil, al final de la cual (764) Junnin fue derrocado y exiliado a la isla de Awaji. Volvió nuevamente al trono con el nombre de Shotoku Tennō y reinó hasta su muerte en 769. Dokyo aspiraba a ser nombrado como heredero suyo, pero el oráculo de Usa rechazó tal posibilidad y la Emperatriz fue sucedida por su anciano primo Konin Tennō.


* Emperatriz Meishō, 1629-1643
Hija del Emperador Go-Mizunoo y sobrina materna del Shōgun Tokugawa Iemitsu, nacida en 1624. Su nombre era Okiko. Ascendió al trono con el nombre de Myosho Tennō cuando aún era muy niña, por abdicación de su padre (1630), y durante su corto reinado el poder efectivo se mantuvo en manos de su tío el Shōgun. En 1643 abdicó en favor de su hermano Emperador Go-Kōmyō, nacido en 1633. No contrajo matrimonio y vivió en retiro el resto de sus días. Murió en 1696, durante el reinado de su sobrino Emperador Higashiyama.


* Emperatriz Go-Sakuramachi, 1762-1771 (la más reciente emperatriz reinante)
Hija del Emperador Sakuramachi, nacida en 1741. Su nombre era Toshiko. Ascendió al trono al morir su hermano el Emperador Momozono (1762), con el nombre de Go-Sakuramachi Tennō. No contrajo matrimonio y durante su breve reinado el poder efectivo estuvo en manos del Shōgun Tokugawa Ieharu. En 1770 abdicó en favor de su sobrino el Emperador Go-Momozono. Vivió en retiro el resto de sus días. Murió en1814, durante el reinado del Emperador Kōkaku.


Estatuilla (Hina) de una emperatriz japonesa de la era Meiji


Emperatrices consorte


En el antiguo Japón, la mayoría de las emperatrices consorte eran princesas, a excepción de Iwa-no hime (emperatriz consorte de Nimmyō). Después de Kōmyō Kōgō (emperatriz consorte de Shōmu), las hijas del clan Fujiwara o de otros clanes podrían convertirse en emperatrices consorte. Originalmente Chūgū (中宫) significaba el palacio para Kōgō, Kōtaigō (皇太后) (Emperatriz Madre/Emperatriz Viuda) o Tai-Kōtaigō (太皇太后) (Gran Emperatriz Madre/Gran Emperatriz Viuda). Hasta mediados del período Heian, el emperador tenía una sola emperatriz consorte, que también era llamada Chūgū. Desde el emperador Ichijō, debido a que algunos emperadores tenían dos emperatrices consorte, una de ellos se llamaba Kōgō y la otra era llamada Chūgū. Después de que la Princesa Yasuko, que era soltera, se convirtió en Kōgō como la suegra (准母) del emperador Horikawa, las princesas solteras también se convertían en Kōgō.

Emperatrices no reinantes


Kōgō era el título de una emperatriz consorte no reinante. El título, todavía en uso, es generalmente conferido a la esposa de un emperador que da a luz al heredero al trono. El título fue entregado por primera vez póstumamente en 806 a la difunta madre del emperador Heizei. Chūgū era un término que se desarrolló durante el período Heian y llegó a ser entendido como el título de la emperatriz. Durante un tiempo, chūgū remplazó a kōgō y luego los títulos se convirtieron en intercambiables. El número de kōgō varió, pero sólo había una chūgū a la vez.


El título kōtaigō se le daba a la esposa de un ex-emperador y el título de tai-kōtaigō llegó a ser utilizado por una emperatriz viuda.


Hay 72 emperatrices registradas desde Otomo no Koteko (587-592), también conocida como Otehime, emperatriz consorte del emperador Sushun, hasta Kōgō Michiko, la emperatriz consorte del emperador Akihito, nacida Michiko Shōda.

La Emperatriz Shōken (Haruko), consorte del Emperador Meiji, en traje occidental, un signo de la reforma que tuvo lugar bajo la era Meiji (1868-1912)


El rol actual de la emperatriz

Se espera que la Emperatriz sea la encarnación de valores como la modestia y la pureza. Michiko ha demostrado un fuerte sentido del deber a lo largo de su vida, lo que la hace muy popular entre la población japonesa. Como Príncipes Herederos, Akihito y Michiko realizaron visitas oficiales a treinta y siete países. Desde su entronización, la pareja imperial ha visitado un adicional de dieciocho naciones y han hecho mucho para que la familia imperial sea más visible y accesible en el Japón contemporáneo.

Sus deberes oficiales, además de visitas a otros países, incluyen asistencia a eventos y ceremonias, dentro y fuera del Palacio Imperial, visitas a centros de bienestar y de cultura y recepción de invitados oficiales y de Estado. También toma parte en ceremonias religiosas con el Emperador, tales como visitas a Ise, a santuarios Shinto y el Mausoleo Imperial a presidir momentos de oración.

Una de sus funciones más importantes es la cosecha ceremonial anual de gusanos de seda en el Capullería Imperial Momijiyama, que es la granja de sericicultura (o cría de gusanos de seda) en los terrenos del Palacio Imperial. La emperatriz personalmente alimenta a los gusanos con hojas de morera y se ocupa de ellos, los bastidores y la cosecha. La producción y la cosecha de seda son parte de sus deberes ceremoniales, vinculado al sintoísmo, la cultura y la tradición de Japón.

La Emperatriz Michiko (皇后美智子 Kōgō Michiko, nacida Michiko Shōda el 20 de octubre de 1934) es la esposa y consorte del actual monarca de Japón. Fue la primer plebeya en ingresar a la Familia Imperial japonesa. Como Princesa Heredera y luego como Emperatriz Consorte, se convirtió en la más visible consorte imperial de la historia japonesa. Su tratamiento oficial es Su Majestad Imperial La Emperatriz de Japón.


La Emperatriz Michiko en su tour canadiense del año 2009. En la foto, tomada en Vancouver, luce uno de esos sombreros pequeñitos que tanto ama.

jueves, 10 de noviembre de 2011

La monarquía japonesa y su futuro

Tradiciones matrimoniales de la Casa Imperial

A lo largo de la historia, contrariamente a cualquier suerte de práctica de harén, en que no se reconoce una esposa jefe y sólo manteniendo un surtido de mujeres mueble, los emperadores japoneses y los nobles solían nombrar una esposa jefe.

La dinastía imperial practicó de forma consistente la poliginia oficial, una práctica que sólo terminó en el período Taisho (1912-1926). Además de la emperatriz, el emperador podía tomar, y casi siempre tomaba, varias consortes secundarias (“concubinas”) de distintos grados jerárquicos. Los otros dinastas (shinno) también podían tener concubinas. Luego de un decreto del Emperador Ichijō, algunos emperadores tuvieron incluso dos emperatrices simultáneamente (kogo y chugu son los dos títulos separados en esta situación). Con el auxilio de esta poligamia, el clan imperial fue capaz de producir una mayor descendencia (Los hijos de consortes secundarias eran usualmente reconocidos como príncipes imperiales, y podían ser reconocidos como herederos al trono si la emperatriz no daba a luz un heredero.).





El pueblo japonés saluda al emperador Akihito durante su 76º cumpleaños. De izq a der: Princesa Heredera Masako, Príncipe Heredero Naruhito, Emperador Akihito, Emperatriz Michiko, Príncipe Akishino, Princesa Kiko (23 de diciembre de 2009).


De las ocho mujeres tennō (emperatriz reinante) de Japón, ninguna se casó ni dio a luz luego de ascender al trono. Algunas de ellas, siendo viudas, habían tenido hijos antes de su reinado. En la sucesión, los hijos de la emperatriz eran preferidos a los de las consortes secundarias. Así, era significativo qué familias tenían oportunidades preferenciales de proveer esposas jefe a los príncipes imperiales, esto es, dar futuras emperatrices.

Aparentemente la más antigua tradición de matrimonios oficiales en la dinastía imperial eran aquellos entre miembros de la dinastía, incluso entre medios hermanos o entre tío y sobrina. Dichos matrimonios eran arreglados para preservar mejor la sangre imperial o estaban destinados a producir hijos como modo de reconciliación entre dos ramas de una dinastía. Las hijas de las consortes permanecían como concubinas, hasta que el Emperador Shōmu –en lo que se reportó como la primera elevación de este tipo- ascendió a su consorte Fujiwara a esposa jefe.

Los monarcas japoneses han sido, así como muchos otros en otras partes, dependientes de las alianzas con jefes poderosos y con otros monarcas. Muchas de dichas alianzas eran selladas con matrimonios. La específica característica en Japón era el hecho que esos matrimonios pronto se incorporaron como elementos de tradición que controlaban los matrimonios de las generaciones venideras, aunque la alianza original haya perdido su significado real. Un patrón repetido ha sido un yerno imperial bajo la influencia de su poderoso suegro no imperial.


Emperatriz Consorte Haruko (póstumamente conocida como Emperatriz Shoken, esposa del Emperador Meiji).



Desde los siglos VII y VIII, los emperadores solían tomar a las mujeres del Clan Fujiwara como sus más altas esposas – las más probables madres de los futuros monarcas-. Esto era encubierto como una tradición matrimonial entre los herederos de dos kamis, dioses Shinto: los descendientes de Amaterasu con los descendientes de la familia kami de los Fujiwara. (Originalmente, los Fujiwara eran descendientes de una nobleza relativamente menor, así su kami es difícilmente reconocible en la mitología japonesa.) El producir niños imperiales, herederos de una nación, descendiente por ambas ramas de dos kamis, era considerado deseable – o al menos así parecía a los Señores Fujiwara, que así recibían preferencia en el mercado de los matrimonios imperiales. La realidad tras esos matrimonios era la alianza entre un príncipe imperial y un Señor Fujiwara, su suegro o abuelo, este último con sus recursos apoyando el ascenso del príncipe al trono y más a menudo controlando el gobierno. Estos arreglos crearon la tradición de los regentes (Sessho y Kampaku), cuyo puesto podía ser utilizado sólo por un señor sekke Fujiwara.


Anteriormente los emperadores se casaban con mujeres de familias del clan gobernante Soga, y con mujeres de la misma familia imperial, ya sea con primas en variados grados y a menudo con sus hermanas (medias hermanas). Muchos miembros de la familia imperial de los siglos VI y VII eran hijos de parejas de medios hermanos. Estos matrimonios usualmente eran aparatos de alianza o sucesión: los señores Soga se aseguraban de mantener dominado a un príncipe, para ser puesto como títere en el trono; o un príncipe se aseguraba la combinación de dos descendientes imperiales, para fortalecer su propia pretensión al trono y la de sus hijos. Estos matrimonios también eran una manera de sellar una reconciliación entre dos ramas de la familia imperial.





Desde 1926, estandarte de la Emperatriz Consorte, de la Emperatriz Viuda y de la Gran Emperatriz Viuda.


Luego de un par de siglos, los emperadores ya no pudieron desposar a ninguna mujer fuera de esas familias como primera esposa, sin importar el poder o la riqueza que ese matrimonio pudiese traer. Rara vez un príncipe sin una madre proveniente de estas familias era autorizado para ascender al trono. La primitiva necesidad y conveniencia dieron paso a una estricta tradición que no hacía sino dar a determinadas mujeres el carácter de posibles novias, porque estas familias habían producido posibles esposas por siglos. La tradición se hizo más fuerte que la misma ley.

Las mujeres Fujiwara eran a menudo emperatrices, y las concubinas provenían de familias nobles menos importantes. En el último milenio, los hijos de un varón de la familia imperial con una mujer Fujiwara eran preferidos en la sucesión.

Las cinco familias Fujiwara, Ichijo, Kuji, Nijo, Konoe y Takatsukasa, fueron la fuente principal de novias imperiales desde los siglos VIII a XIX, incluso más comúnmente que las mismas hijas del clan imperial. Así, las mujeres Fujiwara, por lo común eran las emperatrices y madres de los emperadores.

La actual Emperatriz de Japón con la Primera Dama norteamericana Nancy Reagan (1987)



La fuente aceptable de esposas imperiales, novias para el emperador y el príncipe heredero, fueron incluso reglamentadas en las leyes de la casa imperiales durante la era Meiji (1889), que establecían que las hijas de Sekke (las cinco ramas principales de la familia Fujiwara) y las hijas del mismo clan imperial eran primariamente novias aceptables.

Luego de que esa ley fue abolida a consecuencia de la 2ª Guerra Mundial, el actual emperador Akihito fue el primer príncipe heredero en más de mil años en tener una emperatriz no elegida del círculo aceptable.

El dilema de la sucesión

La dinastía imperial japonesa basa su posición en el hecho de que ha reinado “desde tiempos inmemoriales”. Es cierto que sus orígenes están escondidos tras las nieblas del tiempo: no hay pruebas que muestren la existencia de cualquier emperador que no haya sido descendiente de su predecesor, hasta los más tempranos emperadores. Un antiguo ancestro de la dinastía, el Emperador Keitai (aparecido en los años 500 d. C.), a pesar que se sospecha no era descendiente de su predecesor, la tradición lo coloca como un pariente lejano de sus antecesores. De acuerdo a los registros, la familia que él inició en el trono, descendió al menos de una, o probablemente de varias princesas imperiales de la dinastía inmediatamente anterior.



El emperador Akihito, vestido de sacerdote sintoísta, se prepara para tener un encuentro íntimo con la diosa del sol, Amaterasu Omikami, marcando su toma del Trono del Crisantemo.


La tradición erigida por estas leyendas ha elegido reconocer sólo al ancestro masculino putativo para legitimar su sucesión, sin dar importancia al peso de los lazos por parte de las princesas. Hace milenios, la familia imperial japonesa creó su propio y particular sistema de sucesión hereditaria. Este es no basado en la primogenitura, más o menos patrilineal, basado mayoritariamente en rotación. Hoy, Japón usa un estricto sistema de primogenitura patrilineal – en otras palabras, Ley Sálica pura. Esta fue adoptada según el modelo prusiano, por el que Japón fue fuertemente influenciado en la década de 1870.

La primogenitura patrilineal estricta es, no obstante, directamente contradictoria con muchas antiguas tradiciones japonesas sobre la sucesión imperial.

Los principios controladores y su interacción eran aparentemente bastante complejos y sofisticados, llevando incluso a resultados idiosincrásicos. Algunos principios básicos de la sucesión parecen ser:
- Las mujeres podían suceder (pero existían niños que no les eran propios y cuyo padre tampoco era patrilineal de la casa imperial, así no hay precedente de que un hijo de una mujer imperial con un hombre no imperial fuera autorizado para suceder, así como tampoco lo hay prohibiéndolo a los hijos de las emperatrices). Sin embargo, la accesión femenina era claramente mucho más rara que la de los hombres.
- La adopción era posible y una forma muy utilizada para incrementar el número de herederos capaces de suceder (sin embargo, el niño adoptado debe ser hijo de otro miembro patrilineal de la casa imperial.


Akihito y Michiko, el día de su boda en 1959



- La abdicación era común, y de hecho se dio mucho más que la muerte en el trono. En aquellos días, el principal papel del emperador era ser una especie de sacerdote (o dios), que contenía muchísimos y repetitivos rituales, que se juzgaba que, tras un servicio de alrededor de diez años, el susodicho merecía un retiro digno como un honorable ex emperador.
- La primogenitura no era usada – al contrario, en la época temprana, la casa imperial practicó un sistema parecido a la rotación. Muy a menudo un hermano (o hermana) sucedía al más viejo incluso en caso que su predecesor dejara descendencia. El “turno” de la siguiente generación venía luego de varios individuos de la generación anterior. La rotación era común entre dos o más ramas de la casa imperial, así primos más o menos distantes se sucedían entre ellos. El Emperador Go-Saga incluso decretó la alternación entre los herederos de sus dos hijos, cuyo sistema continuó por un par de siglos (llevando a una lucha inducida por los shogunes entre dos ramas, los emperadores “del norte” y “del sur”). Hacia el fin de esto, los alternantes eran primos muy lejanos contados en grados de descendencia masculina (pero siempre hubo matrimonios entre miembros de la casa imperial, así que la relación sería más cercana si se contasen los grados femeninos). Durante los últimos 500 años, sin embargo, debido probablemente a la influencia del confucianismo, la sucesión por parte de los hijos –no siempre, aunque más comúnmente, el hijo menor- ha sido la norma.

Históricamente, la sucesión al Trono del Crisantemo japonés ha pasado siempre por línea masculina el linaje imperial. Generalmente han sido hombres, aunque de los más de cien monarcas masculinos ha habido seis mujeres como emperatrices en ocho ocasiones.



Procesión fuera del Palacio Imperial de Tokyo, con el Emperador Meiji y su consorte (1889)




Hace unos mil años, comenzó la tradición de que el emperador debe ascender al poder relativamente joven. Un dinasta que ha pasado la infancia se considera apta y lo suficientemente crecido. El alcanzar la edad de mayoría legal no era un requisito. Así, una multitud de emperadores han ascendido desde pequeños, jovencitos de 6 a 8 años de edad. Las labores ceremoniales eran juzgadas posibles de ser realizadas por un niño. Un reino de alrededor de diez años era reputado un servicio suficiente. Ser un niño aparentemente era un buen atributo, para soportar deberes tediosos y para tolerar la subyugación de los poderes políticos, así como a veces para esconder a los verdaderos miembros poderosos de la dinastía imperial. Casi todas las emperatrices japonesas y docenas de emperadores abdicaron, y vivieron el resto de sus vidas en el retiro, y/o ejerciendo influencia tras los velos. Muchos emperadores abdicaron y pasaron a su retiro cuando aún eran adolescentes. Estas tradiciones se aprecian en el folclore, teatro y literatura japoneses, así como en otras formas de arte, donde el emperador es usualmente descrito o representado como un adolescente.

Antes de la Restauración Meiji, Japón tuvo ocho tennō, o emperatrices reinantes, todas hijas por línea de padre de la Casa Imperial. Ninguna de ellas ascendió como esposa o viuda de un emperador. Las hijas y nietas imperiales, sin embargo, usualmente ascendían al trono como una suerte de “medida de intervalo” – si un hombre apto no estaba disponible o algunas ramas imperiales estaban en conflicto, por lo que se necesitaba un compromiso. Casi todas las emperatrices japonesas y docenas de emperadores abdicaron – muchas emperatrices una vez que un menor apto alcanzaba la edad de ascender. Tres emperatrices, la Emperatriz Suiko, la Emperatriz Kōgyoku (también llamada Emperatriz Saimei) y la Emperatriz Jitō, eran viudas de emperadores fallecidos y princesas de sangre imperial por derecho propio. Una, la Emperatriz Gemmei, era la viuda de un príncipe de la corona y princesa de sangre imperial. Las otras cuatro, la Emperatriz Genshō, la Emperatriz Kōken (también llamada Emperatriz Shōtoku), la Emperatriz Meishō y la Emperatriz Go-Sakuramachi, eran hijas solteras de emperadores anteriores. Ninguna de estas emperatrices se casó o tuvo hijos luego de ascender al trono.


Yasuhito, Príncipe Chichibu de Japón, segundo hijo del Emperador Taishō (Yoshihito) y hermano menor del Emperador Shōwa (Hirohito), con su flamante esposa, nacida Matsudaira Setsuko (1928)



El Artículo 2º de la Constitución Meiji de 1889 (la Constitución del Imperio del Japón) estatuía, “El Trono Imperial debe ser sucedido por los descendientes imperiales varones, de acuerdo con las providencias de la ley de la Casa Imperial.” La Ley de la Casa Imperial de 1889 fijó la sucesión en los descendientes varones de la línea imperial, y excluyó específicamente a las mujeres descendientes de la sucesión. En el evento que no hubiese varones en la línea principal, el trono pasaría a la línea colateral más cercana, nuevamente en línea masculina. Si la emperatriz no fuese capaz de dar a luz a un heredero, el emperador podía tomar una concubina, y le hijo que llas tuviera sería reconocido como heredero al trono. Esta ley, promulgada el mismo día que la Constitución Meiji, gozaba de igual estatus con aquélla.

El Artículo 2º de la Constitución de Japón, promulgada en 1947 bajo la influencia de la ocupación norteamericana y aún con fuerza, provee que “El Trono Imperial será dinástico y sucedido de acuerdo con la Ley de Casa Imperial aprobada por la Dieta.” La Ley de la Casa Imperial de 16 de enero de 1947, promulgada por la 92º sesión de la Dieta Imperial, retuvo la exclusión de las dinastas mujeres contenida en la ley de 1889. El gobierno del Primer Ministro Yoshida Shigeru remendó rápidamente la legislación para dar a la Ley de la Casa Imperial concordancia con la Constitución de Japón escrita por los americanos, que entró en efecto en mayo de 1947. En un esfuerzo por controlar el tamaño de la familia imperial, la ley establece que sólo los legítimos descendientes varones en la línea de sucesión masculina pueden ser dinastas; que los príncipes y princesas imperiales pierden su estatus de miembros de la Familia Imperial si se casan fuera de ésta; y que el Emperador y otros miembros de la Familia Imperial no pueden adoptar hijos. También evitó que otras ramas que no descendiesen de Taisho accedieran a ser príncipes imperiales.

Gala pre-boda del Príncipe Heredero Akihito (hoy Emperador) con Michiko Shōda, 10 de abril de 1959.


Estado actual


La Sucesión se regula por las leyes promulgadas por la Dieta de Japón. La ley actual excluye a las mujeres de la sucesión, si bien muy ocasionalmente las mujeres ocuparon el trono en siglos precedentes. Un cambio a esta ley ha sido considerado desde 2005 dado que el Príncipe Heredero Naruhito es padre sólo de una niña. Esto crea un desafío tanto logístico como político: cualquier cambio en la ley puede significar una revisión para establecer la sucesión en el primogénito más que en el primer varón; no obstante, el actual emperador no es el primogénito, sino que tiene hermanas mayores.


Hay una potencial crisis sucesoria debido a que no han nacido niños varones en la familia imperial desde el Príncipe Akishino en 1965. Luego del nacimiento de la Princesa Aiko, ha habido cierto debate público sobre la enmienda a la Ley de la Casa Imperial para permitir a las mujeres suceder en el trono. En enero de 2005, el Primer Ministro Jun'ichirō Koizumi designó a un panel especial compuesto de magistrados, catedráticos e intelectuales en orden a estudiar cambios en la Ley de la Casa Imperial y para hacer recomendaciones al gobierno.


El Príncipe Hisahito de Akishino, tercero en la línea de sucesión al trono, es el primer varón nacido en la Familia Imperial japonesa desde su padre, 41 años atrás.


El panel referido recomendó el 25 de octubre de 2005 enmendar la ley para permitir a las mujeres de la descendencia masculina ascender al trono japonés. El 20 de enero de 2006, el Primer Ministro Jun'ichirō Koizumi dedicó parte de su cuenta anual a la controversia, plegándose a la idea de convocar a un plebiscito para permitir a las mujeres ascender al trono para asegurar que la sucesión continúe de manera estable. Sin embargo, poco después del anuncio de que la Princesa Kiko estaba embarazada por tercera vez, Koizumi suspendió estos planes. El 6 de septiembre de 2006, la esposa del Príncipe Fumihito dio a luz a un varón, el Príncipe Hisahito, y que es el tercero en la línea de sucesión, luego de su tío el Príncipe Naruhito y de su padre.

domingo, 6 de noviembre de 2011

El Emperador de Japón contemporáneo del Rey de España

Cuando Carlos de Austria, hijo y heredero de Felipe IV de España, fue proclamado a los cuatro años Rey de España, Nápoles, Sicilia y Cerdeña, Duque de Milán, Soberano de los Países Bajos y Conde de Borgoña, corría 1665 y en el otro extremo del mundo reinaba el Emperador Reigen (霊元天皇 Reigen Tennō).




Era el 112° emperador de Japón, de acuerdo al orden tradicional de sucesión y ocupó el Trono del Crisantemo desde el 5 de marzo de 1663 hasta el 2 de mayo de 1687. Antes de su ascensión al trono, su nombre personal era Satohito (識仁) y su título pre-ascensión era Ate-no-miya (高貴宮). Fue el 16º hijo del Emperador Go-Mizunoo y en 1654 fue nombrado heredero antes de la muerte de su hermano mayor, el Emperador Go-Kōmyō; sin embargo, el príncipe era considerado demasiado joven para convertirse en emperador. Se decidió que hasta que fuera mayor, su hermano accedería al trono como Emperador Go-Sai.



El 5 de marzo de 1663 Go-Sai abdicó y el Príncipe Satohito recibió la sucesión (senso). Inmediatamente después accedió formalmente al trono como Emperador Reigen. Tribunales de inquisición fueron establecidos en todas las aldeas de Japón, tribunales que fueron acusados de descubrir y eliminar todo vestigio de cristianismo en cada comunidad. En contrapartida, prácticas budistas hokke shu fueron preservadas para aquellos que creían que su pureza espiritual y moral pudiera ser mancillada por estrecha asociación con los demás.





El emblema personal del monarca


Reigen tuvo al menos 13 hijos y 14 hijas, pero de su unión con la Emperatriz Consorte, Takatsukasa Fusako (鷹司房子) tuvo solo una hija. El resto de sus vástagos nació fruto de sus uniones con damas de honor de la emperatriz, con sus consortes secundarias y con otras mujeres de la corte. En 1682 Tomohito-shinnō, nacido príncipe imperial Asahito, hijo del emperador y la dama de honor Matsuki Muneko (松木宗子), fue proclamado Heredero de la Corona y se llevó a cabo una investidura ceremonial que había estado en suspenso por 300 años.


El 2 de mayo de 1687, el Emperador Reigen abdica a favor de su quinto hijo, que sería conocido como Emperador Higashiyama. Inicialmente, continuó gobernando en nombre de Higashiyama como un emperador de clausura, lo que provocó no pocas fricciones con el shogunato Tokugawa o Tokugawa bakufu. Durante el período de los shogunatos, existía una especie de dictadura militar sometida específicamente al Emperador. El shōgun, convertido en general en jefe de las fuerzas armadas de Japón, tenía el poder militar y político del país; mientras que al Emperador le fueron asignados poder espiritual y religioso, a modo de enlace entre las personas y los dioses, y poder nominal en la Corte Imperial de Kioto. Esta situación era análoga, en parte, a la dominante entre las monarquías europeas de origen católico durante la Edad Media, cuando los monarcas poseyeron el poder político y militar, y el Papa, el poder religioso.





El Emperador Higashiyama, que ascendió al trono en 1687



Quince shōgun administraron el poder del clan Tokugawa y del país durante 264 años, subordinando a los demás clanes a cambio de un poder secundario o provincial. El carácter apacible del flamante emperador Higashiyama ayudó a mejorar las relaciones con los bakufu, aumentaron las propiedades del emperador y se llevaron a cabo reparaciones en los mausoleos imperiales.


Luego de la abdicación formal de Reigen, el nuevo hogar de éste fue el llamado Sentō-gosho o Palacio Imperial Sentō, en Kyoto, construido para su padre, el Emperador Go-Mizunoo, que a partir de entonces sería el palacio para los emperadores retirados. En 1713, trece años después de la muerte de su contemporáneo ibérico, Reigen entra a un monasterio tomando el nombre de Sojō (素浄) y el 24 de septiembre de 1732 muere a los 79 años.



Su nombre póstumo fue creado durante la Era Meiji por la combinación de los kanji (los caracteres de escritura japonesa) de dos emperadores anteriores, el Emperador Kōrei (孝霊) y el Emperador Kōgen (孝元).




Palacio Imperial Sentō, en Kyoto.



Las eras del reinado de Reigen son específicamente identificadas por más de un nombre:


§ Kanbun (1661–1673)
§ Enpō (1673–1681)
§ Tenna (1681–1684)
§ Jōkyō (1684–1688)



In memoriam: Carolvs II, rex Hispaniae, ultimus gentis regnatricis Habsburgi, natus Matriti die 6 Novembris 1661

sábado, 5 de noviembre de 2011

El Trono del Crisantemo

El Trono del Crisantemo (皇位 koi, literalmente "trono imperial") es el término común que se le da al trono del Emperador de Japón. El crisantemo (菊 kiku en japonés) es el escudo de armas del Emperador japonés; por lo tanto kikukamonshō literalmente significa El Sello del Crisantemo.

El emblema del Crisantemo en las puertas del Santuario imperial de Yasukuni, en Tokio.


El término puede referirse a un asiento muy específico, como el trono takamikura (高御座) en Shishin-den del Palacio Imperial de Kyoto. Diversos tronos o asientos que se utilizan por el emperador en función oficial, como en el Palacio Imperial de Tokio o el trono utilizado por el emperador en la Dieta de Japón durante las ceremonias relacionadas con su Discurso del Trono, no son sin embargo conocidos como "Trono del Crisantemo".


En un sentido metonímico, el "Trono del Crisantemo" se refiere también retóricamente a la cabeza del Estado y la institución de la monarquía japonesa en sí. Japón es la monarquía hereditaria continuada más antigua del mundo. En el mismo sentido que la Corona británica, el Trono del Crisantemo es un concepto metonímico abstracto que representa el monarca y el fundamento legal de la existencia del gobierno.


A diferencia de su homólogo británico, los conceptos de monarquía japonesa evolucionaron de forma diferente antes de 1947 cuando se produjo, por ejemplo, la percepción de no separación entre la propiedad de la nación-estado de la persona y patrimonio personal del emperador.




La Orden del Crisantemo es la más alta condecoración dinástica de Japón (instituida en 1876). En la foto, la que fue otorgada al Rey Víctor Emanuel III de Italia.


Según la leyenda, se afirma que el Imperio del Japón se fundó en el 660 a. C. por el Emperador Jimmu. De acuerdo con la tradición el Emperador Akihito es el descendiente directo número 125 de Jimmu. El registro histórico se remonta hasta el Emperador Ōjin quien supuestamente reinó a principios del siglo V. A pesar del hecho de que han existido previamente ocho "Emperadoras" (en Japón únicamente la esposa del Emperador se llama Emperatriz), en conformidad con la Ley Imperial del Japón (promulgada por la Agencia de la Casa Imperial y el Consejo Privado) a las mujeres les está prohibido reinar desde mediados del siglo XX.


El Emperador (en japonés: Tennō; (天皇), "Emperador Divino") actúa como el máximo sacerdote en la religión ancestral Shintō, a pesar de que renunció formalmente a la reivindicación de su origen divino como hijo de la Diosa Amaterasu O-Mikami tras la Segunda Guerra Mundial. De acuerdo con lo establecido en la Constitución del Japón en vigor, el Emperador es el "símbolo del Estado y de la unidad del pueblo"; no tiene poderes políticos pero es un Jefe de Estado ceremonial que representa la monarquía constitucional.



El trono del Período Meiji, en el palacio imperial de Tokio, fue usado por última vez por el Emperador Hirohito, ya que fue destruido en la Segunda Guerra Mundial.


Los significados metonímicos de "Trono del Crisantemo" abarcan la monarquía moderna y la lista cronológica de monarcas legendarios e históricos de Japón. Es un término con usos fungibles.

Takamikura

El trono takamikura (高御座) se encuentra en el Palacio Imperial de Kyoto y es el más antiguo trono sobreviviente utilizado por la monarquía. Se ubica en un estrado octogonal, a cinco metros del suelo, y podría ser separado del resto de la habitación por una cortina. La puerta corrediza que ocultaba el emperador de la vista es llamada kenjo no shōji (贤圣障子) y tenía una imagen de 32 santos chinos pintados sobre ella, que se convirtió en uno de los primeros modelos para toda la pintura del período Heian. El trono se utiliza principalmente para la ceremonia de entronización, junto con un doble trono para la emperatriz consorte.

El Trono usado en la entronización del Emperador Taisho (1917)


El uso retórico

Dependiendo del contexto, el Trono del Crisantemo puede ser interpretado como una metonimia, que es un recurso retórico para una alusión dependiendo de la proximidad o su correspondencia, como, por ejemplo, refiriéndose a las acciones del emperador, o como "las acciones del Trono del Crisantemo." El trono del Crisantemo, se entiende como una sinécdoque, que está relacionada con la metonimia y la metáfora al sugerir un juego de palabras mediante la identificación de una conceptualización estrechamente relacionada, por ejemplo:

· refiriéndose a una parte con el nombre del conjunto, tales como "Trono del Crisantemo" para el proceso místico de la transferencia de la autoridad imperial, como el 18 de diciembre de 876: En el año 18 del reinado del Emperador Seiwa (清和天皇年18), éste cedió el Trono del Crisantemo a su hijo, lo que significa que el niño recibió la sucesión (''senso''). Poco después, el emperador Yōzei se dice que accedió formalmente al trono (''sokui'').



El Emperador Showa (Hirohito) y la Emperatriz Kojun (Nagako) en 1956


· refiriéndose al conjunto con el nombre de una parte, como "Trono del Crisantemo" para los símbolos seriales y las ceremonias de entronización, como: El 20 de enero de 877, Yōzei fue instalado formalmente en el Trono del Crisantemo y fue proclamado el comienzo de un nuevo nengō.

· refiriéndose a lo general con lo específico, como "Trono del Crisantemo" para el concepto imperial o senso: Antes que el emperador Yōzei ascendiera al Trono del Crisantemo, su nombre personal (su imina) era Sadakira Shinno (贞明亲王).

· refiriéndose a lo específico con lo general, tales como "Trono del Crisantemo" para el corto reinado del emperador Yōzei o igualmente para el ámbito del sistema imperial: Durante la visita de Estado en 2007 del Emperador y la Emperatriz de Japón al Reino Unido, el Times, informó que "la cena de anoche fue tan informal como se podría conseguir cuando la Casa de Windsor entretiene al Trono del Crisantemo."


Un discurso del Emperador Akihito

martes, 1 de noviembre de 2011

La Casa Imperial de Japón

La Casa Imperial del Japón (皇室 kōshitsu), también referida como Familia Imperial de Japón o Dinastía Yamato, se compone de los miembros de la familia del Emperador reinante de Japón que cumple con sus obligaciones oficiales y participa en actos públicos. Bajo la Constitución del Japón vigente, el emperador es el símbolo de la nación nipona y de la unidad del pueblo. Los demás miembros de la familia imperial cumplen con deberes ceremoniales y sociales pero no intervienen en asuntos gubernamentales.




Estandarte de la Familia Imperial de Japón


La monarquía japonesa es la monarquía hereditaria continuada más antigua del mundo. La Casa Imperial reconoce la legitimidad de los ciento veinticinco monarcas que se han sucedido desde el ascenso del legendario Emperador Jimmu (tradicionalmente datado el 11 de febrero del 660 a.C.) hasta legar al actual Emperador, Akihito. Sin embargo, no hay evidencia histórica de las conexiones genealógicas y, en la mayoría de los casos, incluso la existencia de los primeros veinticinco emperadores. La mayoría de los historiadores opinan que los catorce primeros monarcas, más que reales, son personajes legendarios (desde el Emperador Jimmu al Emperador Chuai).

La Familia Imperial

La Ley de la Casa Imperial de 1947 define a la Familia Imperial como: el Emperador (tenno), la Emperatriz (kogo), la Emperatriz Viuda (kotaigo), la Gran Emperatriz Viuda (tai-kotaigo), el Príncipe Heredero (kotaishi) y su consorte (kotaishihi), el nieto imperial (kotaison), que figura primero en la línea de sucesión, y su consorte, los nietos imperiales en línea masculina (shinno) y sus consortes, las nietas en línea masculina solteras (naishinno), los príncipes imperiales (o) y sus consortes y las princesas imperiales (nyoo).

Los hijos legítimos del Emperador y sus nietos en línea masculina se llaman shinno (príncipes imperiales) en el caso de los varones y naishinno (princesas imperiales) en el caso de las niñas. Los descendientes más lejanos en línea masculina son o (príncipes) y nyoo (princesas).

La familia imperial de Japón luego de la muerte del Emperador Meiji (1912)


Tras la retirada de las onces familias de la Casa Imperial en octubre de 1947, la pertenencia oficial a la Familia Imperial se ha limitado a los descendientes en línea masculina del Emperador Taisho, lo que excluye a las mujeres casadas con varones no pertenecientes a la familia imperial y sus descendientes. En la actualidad la Familia Imperial se compone de 23 miembros:


* Su Majestad Imperial El Emperador (Akihito), es el primer hijo varón -tras cinco hermanas mayores- del Emperador Showa (Hirohito) y de la Emperatriz Kojun (Nagako). El Emperador Akihito sucedió a su padre el 7 de enero de 1989.

* Su Majestad Imperial La Emperatriz (Michiko), casada con el Emperador el 10 de abril de 1959.

* Su Alteza Imperial El Príncipe Heredero (Naruhito), hijo primogénito de los actuales Emperadores. Contrajo matrimonio el 10 de junio de 1991 con Owada Masako, convertida en S.A.I. La Princesa Heredera. Los Príncipes Herederos tienen una hija, S.A.I. Princesa Aiko, que ostenta el título de infancia Toshi (Toshi-no-miya).

* Su Alteza Imperial el Príncipe Akishino (Fumihito), segundo hijo del Emperador. Su título de infancia fue el de Príncipe Aya (Aya-no-miya). Recibió el título de Príncipe Akishino (Akishino-no-miya) y permiso para inciar una nueva rama de la Familia Imperial tras su matrimonio con Kawashima Kiko el 29 de junio de 1988. El Príncipe y la Princesa Akishino tienen tres hijos: S.S.A.A.I.I. las Princesas Mako y Kako y S.A.I. el Príncipe Hisahito.

* Su Alteza Imperial el Príncipe Hitachi (Masahito), séptimo hijo (segundo varón) del Emperador Showa (Hirohito) y de la Emperatriz Kojun (Nagako), y su consorte, la Princesa Hitachi (Hanako). El Príncipe y la Princesa Hitachi no tienen hijos.

* Su Alteza Imperial el Príncipe Mikasa (Takahito), cuarto hijo del Emperador Taisho y de la Emperatriz Teimei (Sadako). Es el hermano aún vivo del Emperador Showa y tío del Emperador Akihito. Su consorte es S.A.I. la Princesa Mikasa (Yuriko), con quien tuvo dos hijas y tres hijos.

* Sus Altezas Imperiales el Príncipe Tomohito y el Príncipe Yoshihito de Mikasa, hijos del Príncipe y la Princesa Mikasa y primos del Emperador Akihito.

* Su Alteza Imperial la Princesa Takamado (Hisako), tercera hija del Príncipe y la Princesa Mikasa y viuda de S.A.I. el Príncipe Takamado (Norihito). La Princesa Takamado tiene tres hijas.


La familia imperial de Japón en 2009



Según lo establecido en la Ley de la Casa Imperial de 1947 las naishinno (princesas imperiales) y las nyoo (princesas) pierden sus títulos y su pertenencia a la Familia Imperial en el momento que contraen matrimonio, a menos que se casen con el Emperador o con otro miembro de la familia imperial. Tres de las cinco hijas del Emperador Showa (de las que sobreviven dos), las dos hijas del Príncipe Mikasa y, más recientemente, la unigénita del Emperador Akihito abandonaron la Familia Imperial al casarse, adoptando los apellidos de sus esposos.

La hija mayor del Emperador Showa se casó con el hijo mayor del Príncipe Higashikuni Naruhiko en 1943. La familia Higashikuni perdió sus estatus imperial junto a las once ramas laterales de la dinastía (Asaka, Fushimi, Higashi-Fushimi, Higashi-kuni, Kan'in, Kaya, Kitashirakawa, Kuni, Nashimoto, Takeda y Yamashina) de la Casa Imperial en octubre de 1947.

Sucesión

Históricamente, la sucesión al Trono del Crisantemo se ha producido según la línea sucesoria de varones de linaje imperial. El clan imperial incluía líneas colaterales, especialmente shinnoke (Casas de Príncipes). La mayoría de las ramas se redujeron en 1947.


Antes de la Restauración Meiji, Japón tenía ocho tenno o emperatrices reinantes, todas ellas hijas de la línea masculina del Imperio. Ninguna ascendía como esposa o viuda del Emperador. Ninguna de ellas se casaba o tenía hijos tras ascender al trono.




Una escena de la Dieta de Japón (1890)




El Artículo 2 de la Constitución del Japón establece que "el Trono Imperial ha de ser dinástico y sucesorio de acuerdo con la Ley de la Casa Imperial aprobada por la Dieta". La Ley de la Casa Imperial del 16 de febrero de 1947, aprobada en la sesión noventa y dos de la Dieta Imperial mantenía la exclusión de las mujeres que ya aparecía en la ley de 1889. El gobierno del Primer Ministro Yoshida Shigeru se apresuró e improvisó con la legislación para que la Ley de la Casa Imperial fuese conforme con la Constitución del Japón escrita por los estadounidenses que entró en vigor en mayo de 1947.

En un esfuerzo por controlar el tamaño de la Familia Imperial, la ley estipula que sólo los miembros varones legítimos en la línea de sucesión masculina pueden ser Emperadores; que las princesas imperiales y las princesas perdían su estatus imperial al casarse con alguien externo a la Familia y que ni el Emperador, ni los miembros de la Familia Imperial podían adoptar niños.

Hubo una potencial crisis de sucesión ya que no había nacido ningún varón en la Familia Imperial desde el nacimiento del Príncipe Akishino en 1965. Tras el nacimiento de la Princesa Aiko, surgió el debate público sobre la enmienda de la Ley de la Casa Imperial para permitir a las mujeres suceder el trono. En enero de 2005 el Primer Ministro Koizumi Junichiro nombró a un grupo de expertos compuesto de jueces, catedráticos y funcionarios para que estudiasen los posibles cambios en la Ley de la Casa Imperial y aconsejasen al respecto al gobierno. El 25 de octubre de 2005 la comisión recomendó reformar la ley par apermitir que las mujeres de la línea sucesoria masculina pudiesen acceder al trono. Existe un amplio apoyo popular para que se produzca dicho cambio. Sin embarog, con el anuncio de embarazo de la Princesa Kiko (esposa del Príncipe Akishino), esta iniciativa de reforma dio marcha atrás y el debate sucesorio pareció terminar cuando el 6 de septiembre de 2006, dicha Princesa dio a luz a un hijo varón, llamado Príncipe Hisahito, que actualmente es el tercero en la línea de sucesión al trono.




S.A.I. El Príncipe Heredero de Japón el día de su boda con Masako Owada (octubre de 1986)


La actual línea de sucesión es:

1-Su Alteza Imperial Príncipe Naruhito, primogénito del Emperador


2-Su Alteza Imperial Príncipe Akishino, segundo hijo del Emperador


3-Su Alteza Imperial Príncipe Hisahito, hijo de S.A.I. Príncipe Akishino


4-Su Alteza Imperial Príncipe Hitachi, hermano del Emperador


5-Su Alteza Imperial Príncipe Mikasa, tío del Emperador


6-Su Alteza Imperial Príncipe Tomohito de Mikasa, primogénito del Príncipe Mikasa


7-Su Alteza Imperial Príncipe Katsura, segundo hijo del Príncipe Mikasa


Los títulos

O (normalmente traducido como "príncipe") es un título que se da a los miembros varones de la Familia Imperial que no tienen el título de shinno. El equivalente femenino es nyoo. O también puede traducirse como "rey". El origen de este doble sentido se debe a una copia del sistema nobiliario chino. Al contrario que en China, o se utilizaba solamente para miembros de la Familia Imperial. Resulta interesante observar que "reina" es joo, utilizando los mismos caracteres que nyoo.


Históricamente, cualquier miembro varón de la Familia Imperial recibía el título de o por defecto, que junto a shinno y su equivalente femenino naishinno eran dos títulos concedidos por el Emperador. Tras la Restauración Meiji, las diferencias entre o y shinno mutaron. Un shinno o un naishinno era un miembro legítimo de la Familia Imperial descendiente de un Emperador hasta llegar al bisnieto. El término "familia imperial legítima" excluye a cualquiera que no esté unido a la misma por línea directa de varones así como los descendientes de quienes renunciasen a pertenecer o se les expulsase de la Familia Imperial. Shinno también a los representantes de los shinnoke. Un supuesto de la ley, que nunca se ha aplicado, estipulaba que si el representante de un shinnoke sucedía al Trono del Crisantemo, entonces sus hermanos adquirirían el título de shinno, al igual que sus descendientes. El Emperador podía específicamente conceder el título de shinno a cualquier o.



El Príncipe Masahito (Masahito-shinno, 1552-1586) también conocido como Príncipe Sanehito y póstumamente nombrado Yokwoin daijo-tenno, fue el hijo mayor del Emperador Ogimachi.



En 1947 se cambió la ley de modo que el título de shinno sólo se aplicaba a los nietos varones de un Emperador. También se redujo la Familia Imperial al eliminarse los títulos de oke y shinnoke. Al consorte de un o o de un shinno se le añade a esos títulos el sufijo -hi.

domingo, 27 de febrero de 2011

Semblanza de una emperatriz errante

La última Emperatriz de Austria y Reina de Hungría fue Zita de Borbón-Parma (Zita María delle Grazie Adelgonda Micaela Raffaela Gabriela Giuseppina Antonia Luisa Agnese). Era la 17ª hija (de un total de 24) de Roberto I, Duque de Parma. Su madre fue la segunda esposa de éste, la Infanta María Antonia de Portugal, hija del rey Miguel I. El inusual nombre Zita le fue dado por de un popular santo italiano que vivió en la Toscana en el siglo XIII.

Roberto trasladaba su numerosa familia entre Villa Pianore (una gran propiedad situada entre Pietrasanta y Viareggio) y su castillo en Schwarzau en Baja Austria. Fue sobre todo en estas dos residencias que Zita pasó sus años formativos. La familia pasaba la mayor parte del año en Austria, trasladándose a Pianore en el invierno y regresando en el verano. Para moverse entre ambos destinos, tomaban un tren especial de dieciséis coches para acomodar a la familia y sus pertenencias.

Zita y sus hermanos fueron criados hablando italiano, francés, alemán, español, portugués e inglés. Ella recuerda: “Hemos crecido internacionalmente. Mi padre pensaba de sí mismo, ante todo, como un francés, y pasaba unas pocas semanas al año con los niños mayores en Chambord, su principal propiedad en el Loira. Una vez le pregunté cómo nos deberíamos describir. Él respondió: "Somos príncipes franceses que reinaron en Italia". De hecho, de los veinticuatro niños sólo tres, incluyéndome a mí, nacimos en realidad en Italia.


Villa Pianore, su lugar de nacimiento


Educada en Alta Baviera primero y en la isla de Wight después, recibió estricta instrucción religiosa. Tres de sus hermanas se convirtieron en monjas y, por un tiempo, ella consideró seguir el mismo camino. Pero en 1909 se reencontró con el Archiduque Carlos de Austria-Este, segundo en la línea sucesoria al trono de Austria y a quien la unían lejanos lazos de sangre.

El archiduque estaba bajo presión para casarse (Francisco Fernando, su tío y primero en la línea de sucesión, se había casado morganáticamente, por lo que sus hijos fueron excluidos del trono) y la joven tenía una adecuada genealogía real. Zita recordaría más tarde: "Estábamos por supuesto encantados de reunirnos de nuevo y nos convertimos en amigos cercanos. Por mi lado mis sentimientos se desarrollaron gradualmente en los siguientes dos años. Él parecía haberse adelantado en su mente mucho más rápidamente, sin embargo, y se hizo agudizó aún más cuando, en el otoño de 1910, se extendieron rumores acerca de que yo me había comprometido con un pariente lejano español, Don Jaime, Duque de Madrid. Al oír esto, el archiduque bajó apresuradamente desde la base de su regimiento en Brandeis y buscó a su abuela, la archiduquesa María Teresa, que era también mi tía y la confidente natural en estos asuntos. Le preguntó si el rumor era cierto y cuando ella le dijo que no lo era, respondió: "Bueno, lo mejor es darme prisa en cualquier caso o ella se comprometerá con otra persona”.


Zita, archiduquesa (1911)


Esposa del heredero al trono de Austria

El archiduque Carlos viajó a Villa Pianore y pidió la mano de Zita. El 13 de junio de 1911 su compromiso fue anunciado en la corte austriaca. Años más tarde Zita recordaría que después de que su compromiso había expresado a Carlos sus preocupaciones acerca del destino del Imperio Austríaco y los cambios de la monarquía. Se casaron en el castillo de Schwarzau el 21 de octubre de 1911, ante la presencia del viejo emperador Francisco José. La archiduquesa Zita pronto concibió un hijo y Otto nació el 20 de noviembre de 1912. Siete niños más seguirían en la próxima década.

La boda


En este momento, el archiduque Carlos estaba en sus veinte años y no esperaba convertirse en emperador durante algún tiempo, especialmente porque Francisco Fernando se mantenía en buen estado de salud. Esto cambió el 28 de junio 1914, cuando el heredero y su esposa Sophie fueron asesinados en Sarajevo por nacionalistas serbios de Bosnia. Carlos y Zita recibieron la noticia por telegrama ese día. Ella dijo de su marido: "A pesar de que era un hermoso día, vi su rostro tornarse blanco bajo el sol."

En la guerra que siguió, Carlos fue ascendido a General en el ejército austriaco, tomando el mando del 20º Cuerpo para una ofensiva en el Tirol. La guerra fue personalmente difícil para Zita, ya que varios de sus hermanos lucharon en bandos opuestos en el conflicto (El Príncipe Félix y el Príncipe René se habían unido al ejército austríaco, mientras que el Príncipe Sixto y el Príncipe Javier vivían en Francia antes de la guerra y se alistaron en el ejército belga). También su país natal, Italia, se unió a la guerra contra Austria en 1915 y así los rumores de la 'italiana' Zita comenzaron a correr. Incluso tan tarde como 1917, el embajador alemán en Viena, el conde Otto Wedel,escribiría a Berlín diciendo: "La Emperatriz es descendiente de una casa principesca italiana. La gente no confía del todo en la Italiana y su nidada de familiares".



A petición de Francisco José, Zita y sus hijos abandonaron su residencia en Hetzendorf y se mudaron a una serie de habitaciones en el Palacio de Schönbrunn. Aquí, Zita pasó muchas horas con el anciano emperador en ocasiones formales e informales, donde Francisco José le confió su temor por el futuro. El monarca murió de bronquitis y neumonía a los 86 años, el 21 de noviembre 1916. "Recuerdo la querida figura regordeta del Príncipe Lobkowitz dirigiéndose a mi marido", relataría Zita más tarde, "y, con lágrimas en los ojos, haciendo la señal de la cruz en la frente de Carlos. Mientras lo hacía me dijo: 'Que Dios bendiga a Su Majestad". Fue la primera vez que oí el título imperial usado en nosotros".


Armas de Austria-Hungría

Emperatriz y Reina

Carlos y Zita fueron coronados en Budapest el 30 de diciembre de 1916. Después de la coronación hubo un banquete, pero luego terminaron las festividades, puesto que el emperador y la emperatriz consideraban que era reprobable tener celebraciones prolongadas en tiempo de guerra. Al principio del reinado, Carlos no iba más lejos de Viena, por lo que tenía una línea telefónica instalada de Baden (donde se localizaban los cuarteles militares de Carlos) a la Hofburg. Llamaba varias veces por día a Zita cada vez que se separaban. La emperatriz tenía alguna influencia en su marido y discretamente asistía a las audiencias con el Primer Ministro o reuniones militares; ella tenía un interés especial en la política social. Sin embargo, los asuntos militares eran del dominio exclusivo de Carlos. Enérgica y tenaz, Zita acompañaba a su marido a las provincias y al frente, así como se ocupaba de las obras de caridad y las visitas a los hospitales para heridos de guerra.


Zita Imperatrix Austriae et Regina Hungariae et Bohemia


Dos años después, la guerra se acercaba al asediado emperador. Una Unión de Diputados checa había jurado ya un nuevo estado de Checoslovaquia independiente del Imperio Habsburgo, el 13 de abril de 1918, el prestigio del ejército alemán había dado un duro golpe en la Batalla de Amiens y, el 25 de septiembre de 1918, el rey Fernando de Bulgaria se separó de sus aliados en las potencias centrales y pidió la paz de forma independiente.Zita estaba con Carlos cuando recibió el telegrama del colapso de Bulgaria. Recordó que "hacía aún más urgente iniciar conversaciones de paz con las potencias occidentales, mientras que todavía había algo de qué hablar. El 16 de octubre, el emperador emitió un ‘Manifiesto del Pueblo’ proponiendo el imperio reestructurado en líneas federales con cada nacionalidad ganando su propio estado. En su lugar, cada nación se separó y el imperio efectivamente se disolvió”.


La última Reina consorte de Hungría


Dejando atrás a sus hijos en Gödöllő, Carlos y Zita viajaron al Palacio de Schönbrunn. En ese momento los ministros habían sido nombrados por el nuevo estado de "Austria Alemana" y el 11 de noviembre, junto con el portavoz del emperador, prepararon un manifiesto para que Carlos firmara. Zita, a primera vista, lo confundió con una abdicación e hizo su famosa declaración "Un soberano no puede nunca abdicar. Puede ser depuesto... Está bien. Es la fuerza. Pero abdicar ¡nunca, nunca, nunca! Antes caería aquí a tu lado. Entonces allí estaría Otto. E incluso si todos nosotros fuéramos asesinados, habría todavía otros Habsburgo". Carlos dio su permiso para que el documento fuera publicado y él, su familia y los restos de su Corte partieron para el pabellón de caza en Eckartsau, cerca de la frontera con Hungría y Eslovaquia. La República de Austria Alemana se pronunció al día siguiente.


Con la Emperatriz de Alemania, Augusta Viktoria, en Laxenburg, 1917

Exilio

Después de unos meses difíciles en Eckartsau, la familia imperial recibió la ayuda de una fuente inesperada. El Príncipe Sixto se había reunido con el rey Jorge V del Reino Unido y apeló a él para ayudar a los Habsburgo. Jorge se había comenzado a mover por el requerimiento (pocos meses después de que su primo Nicolás II de Rusia había sido ejecutado por los revolucionarios) y prometió “Haremos inmediatamente lo que sea necesario”. Varios oficiales del Ejército británico fueron enviados a ayudar a Carlos y, con alguna dificultad, lograron que el Emperador abandonara el país con dignidad y sin tener que abdicar. Carlos, Zita, sus hijos y su Casa partieron el 24 de marzo.

La primera casa de la familia en el exilio fue el Castillo de Wartegg en Rorschach, Suiza, una propiedad de los Borbón-Parma. Sin embargo, las autoridades suizas, preocupadas por la implicación de Habsburgos viviendo cerca de la frontera con Austria, les obligaron a trasladarse a la parte occidental del país. Al mes siguiente, por lo tanto, se mudaron a Villa Prangins, cerca del lago de Ginebra, donde reanudan una vida familiar tranquila. Este abruptamente terminó en marzo de 1920, cuando, después de un período de inestabilidad en Hungría, Miklós Horthy fue elegido regente. Carlos seguía siendo técnicamente Rey (como Carlos IV), pero Horthy envió un emisario a Prangins aconsejándole no ir a Hungría hasta que la situación se hubiere calmado. Después del Tratado de Trianon la ambición de Horthy creció. Carlos intentó dos veces recuperar el control el poder en Hungría, una vez en marzo de 1921 y de nuevo en octubre de 1921. Ambos intentos fracasaron, a pesar del firme apoyo de Zita (ella insistió en viajar con él en el dramático viaje final a Budapest).

Carlos y Zita con sus hijos en Herstenstein, Suiza, 1921

Carlos y Zita residieron temporalmente en el Castillo de Tata, la casa del conde Móric Esterházy, hasta que fuera encontrado un adecuado exilio permanente. Malta fue planteada como una posibilidad, pero fue rechazada por Lord Curzon y el territorio francés fue descartado debido a la posibilidad de que los hermanos de Zita intrigaran en nombre de Carlos. Finalmente, fue elegida la isla portuguesa de Madeira.El 31 de octubre de 1921, la pareja imperial tomó por tren de Tihany a Baja, donde el navío británico HMS Glow-worm estaba esperando. Llegaron a Funchal el 19 de noviembre. Allí se encuentran únicamente con lo puesto y con muy poco dinero. Por otro lado, de la no muy importante suma que tienen depositada en un banco suizo, no pueden disponer de momento, porque su administrados también ha sido expulsado de allí y Carlos ni siquiera conoce el número de la cuenta. Tampoco saben nada de sus siete hijos. Los niños estaban siendo atendidos en el Castillo de Wartegg, en Suiza, por la abuela de Carlos, María Teresa, aunque Zita logró verlos en Zurich cuando su hijo Roberto se realizó una operación de apendicitis. Los niños se unieron a sus padres en Madeira en febrero de 1922.

La Quinta do Monte, residencia de los exiliados en Funchal


Un rico portugués puso a su disposición una villa que él solo habitaba durante el verano. Aunque el invierno no es riguroso en Madeira, la casa no estaba acondicionada para esa época. Pero la familia real se encontraba feliz (con todos los inconvenientes que debían soportar) porque estaba reunida.

Carlos estuvo mal de salud por algún tiempo. Caído un día con ataque de bronquitis, esto derivó rápidamente en neumonía, ayudado por la inadecuada atención médica disponible. Varios de los niños y el personal también cayeron enfermos y Zita (en aquel momento de ocho meses de embarazo) se convirtió en la enfermera de todos. Carlos se debilitó y murió el 1 de abril, sus últimas palabras hacia su esposa fueron: "Te amo tanto". Después de su funeral, dijo un testigo de Zita que "esta mujer realmente es digna de admiración. Ni por un segundo perdió la compostura... saludó a la gente en todos los lados y luego habló a los que habían ayudado con el funeral. Todos quedaron prendados de su encanto". Zita llevó luto en memoria de Carlos durante los 67 largos años de su viudez.


Zita y sus hijos en el momento de su partida de Madeira (19 de mayo de 1922)

Viudez

Después de la muerte de Carlos, la familia imperial austríaca pronto se mudó de nuevo. Alfonso XIII de España se había acercado a la Oficina del Exterior británica a través de su embajador en Londres y acordó permitir a Zita y sus siete (que pronto serán ocho) hijos su reubicación en España. Alfonso debidamente envió el buque de guerra Infanta Isabel a Funchal para que los llevara Cádiz. Fueron escoltados hasta el Palacio de El Pardo en Madrid, donde poco después de su llegada Zita dio a luz un hijo póstumo, la archiduquesa Isabel. Alfonso XIII ofreció a sus familiares Habsburgo exiliados el uso del Palacio Uribarren, en Lekeitio, en la Bahía de Vizcaya. Por los próximos seis años Zita se instaló allí, donde se dedicó a criar y educar a sus hijos. Vivían con estrecheces, sus ingresos provenían principalmente de la renta de propiedades en Austria, de un viñedo de Johannesburgo y donaciones de carácter voluntario. Otros miembros de los Habsburgo en el exilio, sin embargo, reclamaban mucho de este dinero y no había peticiones regulares para la ayuda de ex funcionarios imperiales.


Zita y sus ocho hijos en la Bahía de Vizcaya


En 1929, varios de los niños se acercaban a la edad de asistir a la universidad y la familia trató de mudarse a algún lugar con un ambiente educativo más agradable que el de España. En septiembre de ese año, se trasladaron a la localidad belga de Steenokkerzeel, cerca de Bruselas, donde estaban más cerca de varios miembros de su familia. Zita continuó con su cabildeo político en nombre de los Habsburgo, incluso desarrollando vínculos con la Italia de Mussolini. Había una posibilidad de restauración de la dinastía bajo los cancilleres austríacos Engelbert Dollfuss y Kurt Schuschnigg, con el Príncipe Heredero Otto visitando Austria en numerosas ocasiones. Estas aperturas se terminaron abruptamente con la anexión de Austria a la Alemania nazi en 1938. Como exiliados, la familia Habsburgo tomó la iniciativa de resistencia a los nazis en Austria, pero esto se fue a pique debido a la oposición entre monárquicos y socialistas.

Con la invasión nazi de Bélgica el 10 de mayo de 1940, Zita y su familia se convirtieron en refugiados de guerra. Al estar a punto de morir a través de un golpe directo en el castillo por bombarderos alemanes, huyeron al castillo francés del Príncipe Javier, en Bostz. Con la toma del poder del gobierno colaboracionista de Philippe Pétain, los Habsburgo huyeron a la frontera española, alcanzándola el 18 de mayo. Se trasladaron a Portugal, donde el gobierno norteamericano les concedió visado de salida el 9 de julio. Después de un peligroso viaje llegaron a Nueva York el 27 de julio, donde tenían familiares en Long Island y Newark, Nueva Jersey. Zita y varios de sus hijos vivieron, como invitados a largo plazo en Tuxedo Park, Suffern, Nueva York.
La familia en Bélgica. De pie, detrás: Felix, Adelheid, Rudolf y Elisabeth. Sentados, al frente: Carl Ludwig, Otto, Charlotte, Emperatriz Zita y Robert

Los refugiados imperiales austríacos finalmente se establecieron en Quebec, que tenía la ventaja de ser de habla francesa (los niños más pequeños aún no hablaban con fluidez en inglés). A medida que fueron separados de todos los fondos europeos, las finanzas se estrecharon más de nunca. En un momento, Zita se vio obligada a hacer ensalada y platos de espinaca con hojas de diente de león. Sin embargo, todos sus hijos estaban activos en el esfuerzo bélico. Otto promovió el papel de la dinastía en la Europa de la posguerra y se reunía regularmente con Franklin Roosevelt, Roberto era el representante de los Habsburgo en Londres, Carlos Luis y Félix se unieron al Ejército de Estados Unidos, sirviendo con varios familiares de la línea Mauerer; Rodolfo entró a Austria de contrabando en los días finales de la guerra para ayudar a organizar la resistencia. En 1945 la emperatriz Zita celebró su cumpleaños el primer día de la paz, 9 de mayo. Fue a pasar los próximos dos años recorriendo Estados Unidos y Canadá para recaudar fondos de ayuda a las devastadas Austria y Hungría.

Post-guerra

Después de un período de descanso y recuperación, Zita pudo regresar regularmente a Europa para las bodas de sus hijos. Finalmente decidió regresar definitivamente al continente, en 1952, más precisamente a Luxemburgo, con el fin de cuidar a su anciana madre. Maria Antonia died at the age of 96 in 1959. María Antonia murió a la edad de 96 años, en 1959. El obispo de Chur propuso a Zita que se mudara a una residencia que él administraba (antiguamente un castillo de los Condes de Salis) en Zizers, Suiza. Como en el castillo había suficiente espacio para recibir visitas de su numerosa familia y se encontraba cerca de una capilla (una necesidad para la devotamente católica Zita), aceptó con facilidad.


Zita con sus ocho hijos. De pie, detrás, izquierda a derecha: Carl Ludwig, Rudolf y Robert. En el medio: Adelheid, Elisabeth, Charlotte y Felix. En el frente la Emperatriz y el Archiduque Otto, 1962


Zita ocupó sus últimos años con su familia. A pesar de que las restricciones a los Habsburgo para entrar en Austria se habían levantado, esto sólo se aplicaba a los nacidos después del 10 de abril de 1919. Esto significó que Zita no pudo asistir al funeral de su hija Adelaida en 1972, lo que sería muy doloroso para ella. También se involucró en los esfuerzos para que su difunto marido, el "Emperador de la Paz", fuese canonizado. Para 1982, las restricciones se habían suavizado y Zita regresó a Austria después de haber estado ausente durante seis décadas. En los siguientes años, la emperatriz hizo varias visitas a su tierra natal, incluso apareció en la televisión austríaca. En una serie de entrevistas con el diario vienés Kronen Zeitung, Zita expresó su creencia de que la muerte del príncipe heredero Rodolfo de Austria y su amante la baronesa María Vetsera, en Mayerling, en 1889, no fue un doble suicidio, sino un asesinato por parte de agentes franceses o austríacos.


La Emperatriz con sus hijos, nueras y yernos, 1987


Después de un memorable cumpleaños número 90, donde estuvo rodeada por su ahora vasta familia, la fuerte salud de Zita comenzó a fallar. Desarrolló inoperables cataratas en ambos ojos. Su última gran reunión familiar tuvo lugar en Zizers en 1987, cuando sus hijos y nietos se unieron en la celebración de su 95º cumpleaños. Mientras visitaba a su hija, en el verano de 1988, desarrolló neumonía y pasó la mayor parte del otoño y el invierno en cama. Por último, llamó a Otto, a principios de marzo de 1989 y le dijo que se estaba muriendo. El archiduque y el resto de la familia viajaron a su lado y se turnaron junto a su lecho para acompañarla, hasta que falleció en la madrugada del 14 de marzo de 1989. Tenía 96 años de edad.


Zita nonagenaria


Su funeral se celebró en Viena el 1 de abril. El gobierno permitió que tuviera lugar en suelo austríaco mientras el costo fuera sufragado por los propios Habsburgo. El cuerpo de Zita fue llevado a la Cripta Imperial de Viena en el mismo carruaje fúnebre tras el cual ella había caminado durante el funeral del emperador Francisco José en 1916. Sesenta y siete años después de la muerte de su esposo, volvió a repetirse la extraña ceremonia fúnebre que tenía lugar en los Capuchinos de Viena con cada Habsburgo:
- ¿Quién quiere entrar?
- Zita, emperatriz de Austria, reina de Hungría, princesa de Borbón-Parma…
- No la conocemos.




Fue acompañada por más de 200 miembros de las familias Habsburgo y Borbón-Parma y asistieron al servicio unas 6.000 personas, entre líderes políticos, funcionarios estatales y representantes internacionales, entre ellos un legado del Papa Juan Pablo II. Siguiendo una antigua costumbre, la emperatriz había pedido que su corazón, que fue colocado en una urna, permaneciera en el monasterio de Muri, Suiza, donde el corazón del emperador había descansado durante décadas. De este modo, Zita se aseguró que, en la muerte, ella y su marido se mantendrían uno al lado del otro.


Títulos y tratamientos
  • 1892 - 1911: Su Alteza Real Princesa Zita de Borbón-Parma
  • 1911 - 1916: Su Alteza Imperial y Real Archiduquesa Zita de Austria
  • 1916 - 1918: Su Majestad Apostólica, Real e Imperial La Emperatriz de Austria, Reina Apostólica de Hungría
  • 1918 - 1989: * Su Majestad Apostólica, Imperial y Real Emperatriz Zita de Austria, Reina Apostólica de Hungría (utilizado fuera de Austria)
    * Zita, duquesa de Bar (inscrito en su pasaporte)
    * Zita Habsburgo-Lorena (utilizado en Austria)


Solo recuerdos: abanico y guantes que pertenecieron a la última Emperatriz consorte de Austria-Hungría