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miércoles, 23 de junio de 2010

El Duque de Richelieu

La Casa Du Plessis de Richelieu remonta a Guillaume, Señor du Plessis hacia el año 1201, miembro de la nobleza de la provincia de Poitou e inscripto en la parroquia de Néons. En el siglo XV, un señor du Plessis desposa a una rica heredera, Perrine Clérambault, Señora de Richelieu, y cuyos hijos asociarán el nombre materno al apellido paterno "Du Plessis de Richelieu". Un siglo después, otro señor de Richelieu casa con la heredera de los señores De Chillou, siendo uno de sus 8 hijos el que se convertiría en el abuelo del Cardenal Armand-Jean I du Plessis de Richelieu, al desposarse con la hija del conde Mortemart, jefe de una de las familias galas de mayor prosapia.


El Ducado de Richelieu fue creado en 1629 para Armand-Jean I (1585-1642), quien acumularía sobre su cabeza títulos y prebendas: Marqués de Chillou, Obispo de Luçon en 1606, Diputado del Clero en los Estados Generales en 1614, Primer Limosnero de la Reina, Secretario de Estado, Cardenal en 1622, Jefe del Gran Consejo y Primer Ministro de Francia en 1624, 1er Duque de Richelieu y Par (1629), 1er Duque de Fronsac y Par (1634), Comendador de la Orden del Espíritu Santo (1633), Fundador y 1er Presidente de la Academia Francesa (1635).

El Cardenal Richelieu, Ministro de Estado de Luis XIII


El Cardenal Richelieu, como hombre de iglesia, no podía transmitir el ducado a ningún posible descendiente. Por eso lo legó a su sobrino-nieto, Armand Jean de Vignerot, nieto de su hermana mayor Françoise (1577 - 1615), quien se había casado con René de Vignerot, señor de Pontcourlay. Armand Jean de Vignerot añadió el apellido du Plessis al suyo, tomó el escudo de armas del cardenal (de plata tres chevrones de gules "sin mezclarse unos con otros") y recibió el título de Duque de Richelieu y Par de Francia en 1657.


Su hijo, Louis François Armand du Plessis de Vignerot (1696-1788), 3er Duque de Fronsac y Par en 1696, fue tercer Duque de Richelieu y Par (1715), Marqués de Pontcourlay, Conde de Cosnac, Príncipe de Mortagne, Barón de Albret, de Barbezieux, de Coze y de Saugeon, Mariscal de Francia, Caballero de las Ordenes del Rey, Primer Gentilhombre de la Cámara del Rey, Embajador Extraordinario de Francia, Gobernador y Teniente General de Languedoc.

El Cardenal y su séquito en barca por el Sena


A partir de un decreto de la República de Génova fechado en 1758, el Duque de Richelieu incluyó en su escudo las armas de Génova en escusón, al figurar en el Libro de Oro de Génova. El lema de los Richelieu es: Tout Par Amour ("Todo Por Amor").


Hubo dos restituciones del título, en 1822 y 1879. En efecto, Armand Emmanuel du Plessis, duque de Richelieu murió sin un heredero, pero obtuvo permiso para dejar el título al hijo de su medio-hermana Simplicie, hija de Antoine-Pierre de La Chapelle de Saint-Jean de Jumilhac, con la restitución a los descendientes del hermano menor de aquel si muriese sin un heredero varón, como así ocurrió, ya que el título pasó a su sobrino.
Armand Emmanuel Sophie Septemanie de Vignerot du Plessis, 5º duque de Richelieu, Ministro de Estado de Luis XVIII

El título se extinguió en 1952 con el 8º duque, hijo del 7º duque de Richelieu y de Alice Heine (1858-1925). La duquesa quedó viuda en 1880 y volvió a casarse con el príncipe Alberto I de Mónaco en 1889.

Los Duques de Richelieu

  • Armand Jean du Plessis de Richelieu (1585-1642), Cardenal, Primer Ministro de Louis XIII.
  • Armand Jean de Vignerot du Plessis (1629-1715)
  • Louis François Armand de Vignerot du Plessis (1696-1788)
  • Louis Antoine Sophie de Vignerot du Plessis (1736-1791)
  • Armand Emmanuel de Vignerot du Plessis (1766-1822), Ministro de Asuntos Extranjeros de Louis XVIII.
  • Armand François Odet de La Chapelle de Saint-Jean de Jumilhac (1804-1879)
  • Marie Odet Richard Armand de La Chapelle de Saint-Jean de Jumilhac (1847-1880)
  • Marie Odet Jean Armand de La Chapelle de Saint-Jean de Jumilhac (1875-1952)

Excepcional recreación 3D del Château de Richelieu en Fronsac

sábado, 19 de septiembre de 2009

Los Príncipes de la Iglesia: Cardenales

La dignidad de Cardenal, eclesiástico de alto rango de la Iglesia Católica, es el más alto título honorífico que puede conceder el Papa. Quienes lo reciben se convierten en miembros del Colegio Cardenalicio y son "creados" en una ceremonia especial llamada "consistorio público".

La principal misión del Colegio de cardenales es elegir el Sumo Pontífice en caso de fallecimiento o renuncia del anterior. En circunstancias habituales el deber fundamental del Colegio es aconsejar al Papa. Muchos de los Cardenales gobiernan diócesis o arquidiócesis importantes, presiden los organismos de la Curia romana y de la administración de la Santa Sede.



Solemnidad: cardenales de púrpura en la Basílica de San Pedro


Dado que en sus orígenes los cardenales eran clérigos al servicio de la diócesis de Roma, es costumbre que a cada cardenal designado por el Papa se le asigne un obispado sufragáneo (llamado “suburbicario”, etimológicamente “inferior en la ciudad”), el título presbiterial o la diaconía de un templo de la arquidiócesis de Roma.

El término “cardenal” deriva del latín cardo o bisagra, lo cual sugiere el papel de fulcro (punto de apoyo, gozne) que juegan: ellos son las “bisagras” alrededor de las cuales gira todo el edificio de la iglesia, en torno a su pastor, el Papa, y con éste, en torno a Jesucristo.



Sesión del colegio cardenalicio con el Sumo Pontífice

Historia

Los cardenales no siempre han elegido al papa. Originalmente, eran los miembros de la Iglesia de Roma quienes lo hacían, pero este procedimiento cambió durante la Edad Media, hasta hacer que sólo los cardenales, un grupo especial de clérigos de la diócesis de Roma, tuvieran derecho a elegir al sucesor del apóstol Pedro. La constitución apostólica In nomine Domini, promulgada por el papa Nicolás II en 1059, limitó la potestad de elección a los cardenales romanos que fueran obispos. Fue en 1179 cuando el papa Alejandro III extendió a todos los cardenales este derecho.




El escenario cotidiano de los cardenales romanos: San Pedro, Plaza y Basílica, al alba

En tiempos más modernos, los monarcas ingleses, españoles y franceses tenían a cardenales como primeros ministros: Thomas Wolsey en Inglaterra, Alberoni en España, Richelieu y Mazarino en Francia. Igualmente las más importantes cortes europeas forzaban el nombramiento de determinados cardenales para que gestionaran en Roma sus respectivos intereses. Estos hombres eran cardenales no por sus funciones religiosas sino porque permitían que sus reyes les pagasen con los impuestos eclesiásticos. Roma aceptaba la pérdida de dichos impuestos para proteger el resto de su propiedad y rentas.



El Cardenal Jules Mazarin


El Colegio de cardenales tiene como máximas jerarquías el "Decano", el "Vice-decano" y el "Camarlengo", oficial mayor de la Santa Sede, al cual compete la organización de la sede vacante y del cónclave. Dispone además de un prelado secretario y de un tesorero, cargos estos no necesariamente ocupados por cardenales.

La condición de cardenal es un título honorífico (ajeno al Sacramento del Orden), como los son las de patriarca, monseñor, arcipreste, canónigo, decano, deán, archidiácono y otras. La púrpura cardenalicia es conferida por el romano pontífice en unas ceremonias llamadas "consistorios", con el propósito de participar de la elección del sucesor del Papa, para actuar colegialmente en caso de sede vacante y para actuar como asesores en distintas materias que sean importantes para el Papa en funciones. Es por ello que muchos cardenales presiden secretarías, comités, comisiones, dicasterios y otras oficinas en la Santa Sede, y además muchos de ellos rigen las diócesis más importantes del mundo.


Príncipes de la Iglesia en una ceremonia vaticana


Tratamiento protocolario
  • Si el cardenal no es un obispo, se le conceden los privilegios ceremoniales de un obispo, en lo que hace al uso de la mitra, el anillo y el báculo.

  • Los cardenales colocan un galero rojo con quince borlas a cada lado, antiguo símbolo de su cargo, encima de su escudo de armas.


El Cardenal Flavio Chigi III
  • Desde 1630, los cardenales ostentan el tratamiento de Eminencia. La palabra "Cardenal" pasa a formar parte del nombre del prelado antes del apellido como, por ejemplo, Norberto Cardenal Rivera Carrera. De igual modo, los cardenales reciben el tratamiento de Su Eminencia (S.E.) si no son obispos y Su Eminencia Reverendísima (S.E.R.) cuando se trata de un cardenal que es obispo o arzobispo al mismo tiempo, aunque en ocasiones se utiliza también la fórmula "Eminentísimo y Reverendísimo Monseñor” (Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México) o simplemente “Eminencia”.

  • Algunos cardenales utilizan en su rúbrica en latín la fórmula S.R.E. Cardinalis, que significa significa "Sanctæ Romanæ Ecclesiæ Cardinalis", de modo que Norberto S.R.E. Cardinalis Rivera Carrera se debe interpretar como Norberto Cardenal de la Santa Iglesia de Roma Rivera Carrera.

Nombramiento

Para su nombramiento, según el Código de Derecho Canónico, se eligen varones destacados por su sabiduría (doctrina), costumbres (coherencia de vida), piedad (oración y relación experiencial con Dios), prudencia (buen actuar, discernimiento, decisiones acertadas).


Ordenamiento de cardenales en un templo norteamericano


A veces, el Papa se reserva en el corazón (in pectore), el nombramiento de algún Cardenal. Esto puede obedecer a motivos, por ejemplo, de que su divulgación pueda poner en peligro su vida o la Iglesia que está bajo su cuidado, principalmente en lugares donde ésta es perseguida. Este cardenal, comienza a tener sus deberes y derechos como tal, el día en que es divulgado su nombre, pero su precedencia y antigüedad se remontan al momento en que el Santo Padre creó Cardenales y se guardó su nombre en el corazón ("en el pecho").

Por su sola elección, quedan incorporados al clero de Roma, y por ello son colaboradores inmediatos del Romano Pontífice, ya sea en la Curia, como en las Congregaciones (para los Obispos, para el clero, para la vida consagrada, para los laicos, para las relaciones ecuménicas, etc.), ayudando así al Santo Padre en el gobierno de la Iglesia Universal. Si no tienen diócesis asignadas a su cargo, y trabajan en la Curia o en las Congregaciones romanas, deben residir en el Vaticano. Estando fuera de sus diócesis, no dependen de los Obispos diocesanos para su actuación, ni deben pedirle permisos a éstos.


El colegio cardenalicio en pleno durante el funeral de Juan Pablo II (abril de 2005)


Los Nuncios Apostólicos son cardenales delegados por el Sumo Pontífice como embajadores de la Santa Sede ante el país al que son enviados. Al ser un Estado independiente, el Vaticano queda libre de los poderes temporales, y recibe a los embajadores de las naciones que tienen relaciones diplomáticas con él, y a su vez envía embajadores a las mismas. Los Nuncios velan e informan al Santo Padre sobre la Iglesia en dicho país o nación.

Los cardenales electores, todos aquellos que el día en que inicia la Sede Vacante (sea por muerte o por renuncia del sumo pontífice), tengan menos de ochenta años de edad, asumen, por una parte, el gobierno de la Iglesia, y por la otra, la responsabilidad de elegir al nuevo papa en el cónclave.

jueves, 17 de septiembre de 2009

La Iglesia: la Corte Pontificia

La Corte Pontificia es el antiguo nombre del entorno papal en Ciudad del Vaticano, que fue severamente reducida en magnificencia en 1968, cuando el Papa Pablo VI promulgó una Nova Ordinatio cambiando hasta su nombre –hoy se llama Casa Pontificia- y en la que muchos oficios fueron abolidos o reformados.




Pío XI en procesión solemne bajo palio (1922)


La Corte Pontificia estaba dividida en dos cuerpos diferenciados: la Capilla Pontificia y la Familia Pontificia. La primera estaba adscrita a la persona del Papa a título espiritual (para asistirle en las funciones sagradas). La segunda, para atenderle en lo temporal.

  • La antigua Capilla Pontificia

Estaba conformada por los eclesiásticos que participaban en las ceremonias pontificias con sus respectivos hábitos litúrgicos, según la dignidad. Como en toda iglesia catedral o colegiata, se tenía en la Corte Papal el servicio divino diariamente. Los oficios ordinarios tenían lugar en la Capilla Sixtina, en tanto que los más solemnes se verificaban en la Basílica de San Pedro, que es la capilla del Papa y no hay que confundir con su catedral como Obispo de Roma, que es la Basílica de San Juan de Letrán.


Partida desde Piazza San Pietro del séquito del Duque de Choiseul, embajador de Francia ante la Santa Sede (1754)


Dentro de la Capilla Pontificia hay que distinguir por un lado, a los dignatarios, colegios y cargos que asistían a las ceremonias como séquito del Papa y, por otro, a los que tomaban parte en las mismas como ministros y sirvientes.

  • La antigua Familia Pontificia

Constaba de todas aquellas personas que ejercían algún cargo palatino al servicio de Su Santidad, las cuales podrían clasificarse en tres categorías: la de los Cardenales Palatinos y la Noble Antecámara Secreta, la del Estado Mayor de los cuerpos armados y la de los capellanes y dignatarios menores. Los clérigos formaban la Casa Eclesiástica del Papa; los miembros de los cuerpos armados, su Casa Militar, y los laicos, su Casa Civil.

Dignatarios nobles y prelados de la Casa Pontificia


Las Condecoraciones papales


Las condecoraciones papales son los títulos de nobleza, órdenes ecuestres y otras marcas de honor y distinciones conferidas por el Sumo Pontífice a hombres y mujeres de intachable carácter que han promovido de alguna forma los intereses de la sociedad, de la Iglesia Católica y de la Santa Sede.

Los rangos de títulos van desde príncipe a barón incluso, y son concedidos por el Papa en su calidad de soberano temporal. El título conferido más comúnmente es el de Conde prefijado al nombre familiar, el cual es simplemente personal o heredable al primogénito masculino y es conocido como Conde Romano. El Príncipe asistente al Solio es Conde Romano por derecho. Existe otro título llamado habitualmente Conde Palatino, pero la verdadera designación es Conde del Sagrado Palacio de Letrán, el cual es atribuido a muchas oficinas en la corte papal. Éste puede ser vitalicio o hereditario y ha sido otorgado por Papas y Sacros Emperadores Romanos desde la Edad Media, frecuentemente hasta el siglo XIV. El Sumo Pontífice continuó otorgando títulos puramente honorarios incluso después de 1870, cuando los rangos de la nobleza romana estaban de otro modo congelados.



El rey de los Belgas, Alberto I, y la reina Elizabeth, antes de una Audiencia Pontifical (1910)

Las órdenes ecuestres, ordenadas de acuerdo a su importancia y dignidad son:


  • Suprema Orden de Cristo
  • Cruz "pro Ecclesia et Pontifice"
  • Orden del Beato Pío IX
  • Orden de San Gregorio El Grande
  • Orden de San Silvestre
  • Orden de la Espuela Dorada
  • Orden del Santo Sepulcro
  • Medalla Benemerenti

Por el Tratado de Letrán de 1929, el gobierno italiano reconoció y confirmó el poder del Papa para otorgar títulos, los cuales eran considerados equivalentes a títulos italianos. Sin embargo, se confirieron discretamente desde Pío XII. El tenor irlandés John McCormack y la matriarca Rose Kennedy estuvieron entre los últimos en recibir tal honor. Con Pablo VI, quien realizó el formal mensaje navideño al patriciado declarando que la nobleza papal no formaría parte de la corte pontificia, la costumbre esencialmente despareció. Juan Pablo II concedió varios títulos a compatriotas al comienzo de su pontificado, pero sobriamente y sin ser publicados en las Actas de la Sede Apostólica.




El senador Joseph Kennedy y su esposa Rose llegan a San Pedro para la coronación de Pío XII. Son escoltados por un Gentilhombre de Su Santidad (1939).


Las antiguas posiciones

Los siguientes puestos son laicos, tradicionalmente hereditarios, que también incluyen los Gentileshombres de Su Santidad (título que absorbió los Camareros Secretos de capa y espada participantes, los Camareros Secretos de capa y espada y los Camareros de Honor de capa y espada):


§ Mariscal de la Sacra Iglesia Romana y el Sacro Cónclave (Príncipe Chigi)
§ Gran Maestro del Sacro Hospicio (Príncipe Ruspoli), también en la Noble Antecámara Secreta.
§ Intendente General o Foriere Maggiore (Marqués Sacchetti, Marqués de Castel Romano)
§ Superintendente de los Establos o Cavallerizzo Maggiore (Marqués Serlupi Crescenzi)
§ Gran Maestro de los Correos Pontificios (Príncipe Massimo).



Las funciones práctico-ceremoniales de estos oficios fueron abolidos por Pablo VI en su motu propio Pontificalis Domus. Estos títulos son, actualmente, puramente honorarios (aunque todavía hereditarios) y permanecen entre las respectivas familias de la nobleza romana.



El Papa Pío VIII trasladado en la Sedia Gestatoria por los Chambelanes de capa y espada (1829)

Gran Maestro del Sacro Hospicio

El Gran Maestro del Sacro Ospizio es un oficio de la Casa Pontificia creado en 1808 por el Papa Pío VII, quien nombró como tal al príncipe Francesco Ruspoli, 3º Príncipe de Cerveteri, con carácter hereditario. Era el introductor de soberanos y jefes de Estado en visita al Papa (tradicionalmente vestía con calzas y medias de seda blancas, frac recamado y bicornio con plumas).

El Gran Maestro es uno de los Chambelanes Secretos y el único miembro laico de la Noble Antecámara Secreta, así como uno de los Chambelanes de Capa y Espada (quienes eran todos laicos, llevando por tradición puestos hereditarios).

Tres Chambelanes Secretos di cappa e spada partecipanti: Marqués Giulio Sacchetti, Foriere Maggiore de los Sacros Palacios Apostólicos, Príncipe Leone Massimo, Sovrintendente Generale de los Correos Papales, y Marqués Giacomo Serlupi Crescenzi, Cavallerizzo Maggiore de Su Santidad.


Intendente General Hereditario del Sacro Palacio Apostólico

Era uno de los oficios ceremoniales entre la Curia romana, antes de la reforma de la Casa Pontificia en 1968. Ha recaído en los príncipes Sacchetti y es actualmente portado por el Príncipe Giulio Sacchetti.

Mariscal de la Sacra Iglesia Romana y el Sacro Cónclave

Era un oficio hereditario de la Casa Pontificia antes de la reforma de la corte papal a cargo de Pablo VI. Han sido investidos los príncipes Chigi, Farnese, Campagnano, etc. Durante el sagrado cónclave, el Mariscal tenía la tarea ceremonial de sellar desde el exterior las puertas de la Capilla Sixtina.

Su Excelencia don Marcantonio Colonna, Príncipe Asistente al Trono Papal en 1920


Príncipe Asistente al Trono Papal

Este es un cargo muy antiguo y honorífico, conferido a algún Príncipe heredero católico para que acompañe al Papa en la Corte pontificia. Es un oficio hereditario que data de principios del siglo XVI y sobrevivió a la reforma de la Prefectura de la Casa Pontifical en 1968. Hoy es el único puesto hereditario todavía en uso en el Vaticano.

Existen dos puestos, ocupados por representantes de la nobleza romana designados desde los tiempos de Julio II y que se turnaban anualmente junto al Trono Papal durante los oficios. Actualmente están ocupados por el Príncipe Don Alessandro Torlonia, Príncipe Torlonia, Príncipe de Fucino, Príncipe de Canino y Musignano, y por el Príncipe Don Marcantonio Colonna, Príncipe y Duque de Paliano.

Los miembros de la familia Colonna han sido Príncipes Asistentes desde 1710. La familia Torlonia obtuvo este cargo en 1958 para suceder al Príncipe Orsini, cuya familia había dado al Vaticano Príncipes Asistentes desde 1735.


Misa solemne en San Pedro oficiada por Pablo VI