

El propietario original habría sido la emperatriz Josefina y la heredó su nieta Amelia de Leuchtenberg, emperatriz de Brasil. Su hermana Josefina de Leuchtenberg, reina de Suecia –consorte de Oscar I-, la fue a ver a Portugal cuando estaba enferma y Amelia, le regaló la tiara y otras joyas, ya que su única hija había fallecido. De esta manera pasó a formar parte de las joyas de la Corona sueca.
l rey Oscar II, usaba solo la tiara. En su época el collar tenía siete colgantes y no había pendientes. La princesa heredera Margarita, nacida Connaught, esposa del príncipe Gustavo Adolfo, llevó las esmeraldas de su suegra en la coronación de su primo el rey Jorge V del Reino Unido en 1911. El conjunto fue heredado después por el hijo menor de la reina, el príncipe Carlos, y usado por su esposa, la princesa Ingeborg, de soltera princesa de Dinamarca. 
El conjunto de tiara, collar y broche llegó a Noruega como regalo a la princesa heredera Marta (hija de Oscar II de Suecia y esposa de Olav V de Noruega) de parte de sus padres por el nacimiento del heredero del trono, el futuro rey Harald. En aquel momento la princesa Marta recibió las joyas, todas menos uno de los pendientes, y las dos grandes esmeraldas en forma de lágrima fueron reemplazadas por diamantes madreselva y convertidos en pendientes.
Otro hermoso conjunto de verdes lo conforman las esmeraldas reales de Grecia. El aderezo se compone de una tiara de diamantes de gran tamaño con cinco esmeraldas cabochon, un par de aretes de gota, un ramillete de corsage y cinco gotas pendientes desmontables. La Reina Ana María usa las gotas pendientes en una cadena de diamantes que heredó de su abuela, la reina Alejandrina de Dinamarca.Probablemente las esmeraldas llegaron a Grecia con la Gran Duquesa Olga Constantinova de Rusia, cuando se casó con el rey Jorge I, pues Rusia era una gran fuente de esmeraldas y los Romanov tenían muchas de las mejores gemas en su poder. La dote de la Gran Duquesa era un cargamento de joyas y piedras, entre las que llevó esmeraldas de distintas formas y tamaños.
Olga de Grecia aparece con sus esmeraldas en el kokoshnik, en el vestido y en el cuello. 
La primera portadora conocida de estas piedras fue la Reina Isabel, nacida princesa de Rumania como hija de la Reina María. En la primera foto la reina llevaba una sola esmeralda cabochon, confeccionada entre hojas de diamante, como bandeau. Más tarde fue rehecha como otra bandeau, esta vez con dos otros cabochons, todo puesto en posición vertical sobre una hilera de diamantes collet. La tiara fue rehecha de nuevo, esta vez confeccionada entre diamantes de motivos con forma de E en un marco kokoshnik. La letra “E”, por supuesto, era por "Elizabeth", lo que la convertía y h
acía coincidir el adorno de corsage en un diseño único.
La reina Federica, usando la tiara de collar, el broche y los pendientes

testamento y sus joyas fueron divididas entre sus cuatro hijos. Uno de ellos era la reina María, la consorte del rey Jorge V.
reina María también poseía una amplia gama de diamantes de diferentes tamaños, cortes y formas, de la que podía elegir para la preparación de un set de joyería con ocasión de su coronación el 22 de junio de 1911 y su proclamación como Emperatriz de India el 12 de diciembre de 1911. Los joyeros de la Corona emplearían sus habilidades y experiencia adquirida a lo largo de los años, para elaborar una de las suites más exquisitas de joyería que jamás se haya creado en la historia de la monarquía británica, el ya conocido Cambridge y Nueva Delhi Durbar Parure. 
La colección Aga Kahn

A la muerte del Aga Kahn III en 1957, su nieto Karim heredó el Imanato y sus hijos Aly y Sadruddin compartirían la fortuna en joyas, un inmenso tesoro en anillos, gemelos, broches, prendedores y bastones con enormes diamantes, rubíes y zafiros. Sadruddin Kahn casó con la exótica Nina Dyer, ex baronesa von Thyssen, que poseía joyas valuadas en medio millón de dólares, entre ellas un anillo de diamante de 22 quilates y un collar de perlas negras único en el mundo.

En la primavera de 1965, seis años después de su divorcio, Nina (que había pasado a llamarse princesa Shirin, “Dulce”, en persa) se suicidó en París y sus joyas se subastaron por casi 2 millones de dólares. La estrella de esta subasta fue la increíble “Torlonia”, una esmeralda piramidal de 415 quilates que perteneció al príncipe Augusto Torlonia, de la centenaria familia romana, emparentada con los Sforza, los Colonna y los Civitella Cesi e inclusive con lazos en la familia real española. La esmeralda había sido grabada y montada por Cartier a un brazalete de brillantes.


Originalmente se dijo que había pertenecido a la emperatriz Josefina, primera consorte de Napoleón Bonaparte. Pero en este período la joyería tenía una ornamentación inspirada en el estilo clásico de la Antigua Grecia y Roma y el delicado trabajo ornamental en platino, esmeraldas y diamantes estab
a diseñado con simétricos motivos florales. El uso del “lenguaje de las flores” en el diseño de la joyería fue muy popular durante el barroco, que comenzó a principios del siglo XVII y persistió en los períodos neoclásico y moderno. Sin embargo, en el neoclasicismo, los motivos florales y vegetales se combinaban con temas clásicos de la Antigüedad como vasos, urnas, corazones, estrellas, la luna creciente, palmetas, rosetas, arcos de cintas, todo diseñado en un alto nivel de simetría. Este detalle y el lenguaje floral son dos factores que podrían confirmar sus orígenes neoclásicos.
En la última década del siglo XIX, cuando el collar fue adquirido, Baviera era todavía un reino dirigido por la Casa de Wittelsbach (lo sería hasta su caída en 1918). La corte de Munich, centro de la monarquía de Baviera, rivalizaba con las cortes de París, Londres y Madrid en su extravagancia y despliegue de joyería en las ceremonias. Así que es muy posible que el Collar Godman perteneciera a uno de los monarcas Wittelsbach y fuera diseñado y confeccionado por joyeros establecidos en Munich.












White Lodge, Richmond Park


Su Alteza El Duque de Teck
El 2º Marqués de Cambridge


