lunes, 31 de enero de 2011

Poder Borgia

Los Borgia (originalmente Borja) fueron una familia valenciana establecida en Játiva, España y posteriormente en Gandía, procedente de Borja (Aragón), muy influyente durante el Renacimiento. Su nombre original fue Borja (['bɔɾ·dʒa]), siendo un apellido en catalán, pero su grafía fue italianizada, siendo más conocidos como Borgia.

Blasón de Alejandro VI, el Papa Borgia


Han pasado a la historia como una familia cruel y deseosa de poder. Los personajes principales son Alfonso de Borja, Papa con el nombre de Calixto III, Rodrigo Borgia, que también fue Papa con el nombre de Alejandro VI, César Borgia y Lucrecia Borgia, estos dos últimos hijos de Rodrigo.

La llegada al papado de Rodrigo Borgia llevó a la familia a participar en una serie de intrigas y disputas entre los distintos pequeños estados en que estaba dividida Italia en esa época. Los Sforza, los Orsini, los Farnesio, fueron en algún momento, bien aliados, bien enemigos de los Borgia. Se especula que la idea de Rodrigo podría haber sido fundar un imperio terrenal, ampliando los Estados Pontificios a gran parte de la actual Italia y pasando a su dinastía los derechos, tanto sobre los territorios como sobre la jefatura de la Iglesia Católica, aunque esta hipótesis no esté realmente fundamentada.

El Papa Alejandro VI (Rodrigo Cardenal Borgia)


Los Borgia han pasado a la historia gracias a su inteligencia para salir de situaciones que parecían perdidas. A la muerte de Alejandro VI, en 1503 (probablemente envenenado por el que luego sería su sucesor en el trono de Roma), su hijo César (en quien se inspiró el florentino Nicolás de Maquiavelo para escribir "El príncipe") tuvo que huir de Roma y murió en Viana, Navarra, combatiendo junto a su cuñado Juan III de Albret, rey de Navarra. Por su parte, Lucrecia Borgia, en Ferrara, continuó la labor de su padre como mecenas.

La actividad de mecenazgo de los Borgia fue muy importante y alcanzó a artistas tan famosos como Miguel Ángel, Tiziano o el Bosco, que fueron protegidos en algún momento de su vida artística por los Borgia. A esta protección debemos algunas de sus obras más conocidas.



Frescos de los Apartamentos Borgia en el Palacio Apostólico Vaticano, Sala dei Misteri


Lucrezia y su leyenda

La familia de Lucrecia representó como ninguna las impopulares políticas del maquiavelismo y la corrupción sexual comúnmente asociadas a los papados renacentistas. No se conoce ningún retrato auténtico de Lucrezia, hija de Rodrigo, aunque una serie de pinturas, como el fresco de Pinturicchio o los retratos de Bartolommeo Veneto, se cree que la usaron de modelo. A menudo estas imágenes no son más que una parte del mito de Lucrecia.

Demasiado poco se conoce de ella para tener la certeza sobre la veracidad de las historias que le atribuyen una participación activa en los crímenes de su padre y de su hermano. Éstos con seguridad le concertaron una serie de casamientos con hombres importantes o poderosos de la época, siempre con las ambiciones políticas de la familia en mente. Lucrecia se desposó con Giovanni Sforza (Señor de Pesaro), con Alfonso de Aragón (Duque de Bisceglie), y con Alfonso d'Este (Duque de Ferrara). Los rumores sobre Alfonso de Aragón hablaban de que era un hijo ilegítimo del Rey de Nápoles y de que César Borgia pudo haberlo asesinado cuando su valor político empezó a eclipsarse.


Firma de “Lucretia de Borgia” en una carta a su cuñada Isabella Gonzaga (marzo de 1519)


Después de que Rodrigo fuera elegido papa, se inicia la fase de la vida de Lucrecia Borgia que más pábulo ha dado a su leyenda negra posterior.

Justo antes de la boda con su siguiente marido, Alfonso de Aragón, a los 17 años de edad, mientras estaba recluida en un convento, habría dado a luz a un niño, Giovanni, al que los historiadores llamaron “el infante romano”. Alejandro VI, en 1501, emitió dos bulas: en la primera reconoció al niño como hijo de César y en la segunda, que se mantuvo secreta durante años, lo reconoció como hijo de él mismo. Las bulas no mencionan a Lucrecia, aunque, al poco tiempo, Perotto dijo que el hijo era de él con la relación que había mantenido con Lucrecia. Al poco tiempo, en 1502, César, en apoyo de esta paternidad, nombró Duque de Camerino al niño. Camerino era una de las conquistas de César, de aquí que heredara este ducado el hijo mayor del Duque de Romagna. Sin embargo, al poco de la muerte de Alejandro VI, Giovanni fue a vivir con Lucrecia en Ferrara, donde se le reconoció como hermanastro.

Hasta aquí los hechos, mientras que las interpretaciones son mucho más variadas. La leyenda del incesto o incestos tanto con su hermano como con su padre, en gran medida surge de esta época, y como se observa nada se puede asegurar.


Lucrecia como Santa Catalina de Alejandría en un fresco de Pinturicchio en la Sala dei Santi de los Apartamentos Borgia en el Vaticano


En 1519 y tras el parto de su quinto hijo muere de fiebre puerperal a los 39 años, habiendo sido la digna esposa del Duque de Ferrara. Sus contemporáneos vieron en ella a una mujer culta, inteligente y bella, amante del arte, aunque utilizada por sus ambiciosos padre y hermano, en un medio adverso mucho más crítico con las mujeres que con los hombres, deduciéndose de todo ello que la mayor parte de la leyenda negra es falsa. Como todos los Borgia conservó a lo largo de toda su vida el uso del valenciano con sus familiares. Alfonso de Borja, el primer Borgia y futuro papa Calixto III, tío abuelo de Lucrecia, había nacido en la Torreta de Canals, cerca de Játiva, en 1378, y su padre Rodrigo en la misma Játiva, la noche de fin de año de 1431-1432.


Continuidad del linaje


La Casa de Gandía

El ducado de Gandía fue el feudo de la Casa de Gandía, que a su vez era la familia española cabeza del linaje valenciano de los Borja, que se trasladó a Roma. Alfonso de Borja se convirtió en el papa Calixto III. Rodrigo de Borja, sobrino de Calixto III, fue nombrado cardenal y sirvió a los intereses diplomáticos de Fernando el Católico. Como premio a sus servicios, don Fernando otorgó a Pedro Luis, hijo del cardenal, el título de primer duque de Gandía (1483). Heredó el título su hermano Juan (1488), jefe del Ejército pontificio al convertirse su padre en el papa Alejandro VI. El cuarto duque, Francisco de Borja (1511-1572), ingresó en la Compañía de Jesús y fue canonizado en 1671 como San Francisco de Borja. En 1748 los títulos y patrimonio de los Borja pasaron a la Casa de Benavente, que a su vez se unió a la de Osuna en 1771 por matrimonio.

La Casa Borbón - Busset

En 1507 muere César Borgia en Navarra, dejando como única heredera a su única hija Luisa (1500-1553), Duquesa de Valentino, fruto de su matrimonio con la hermana del Rey de Navarra, Carlota de Albret. La Duquesa Valentino, Luisa, casa con Felipe de Borbón, nieto del Obispo de Lieja, Luis. El hijo de Luisa y Felipe, Claudio, se convertirá en el primer Conde de Borbón-Busset. Tras la muerte de Enrique III de Francia sin sucesión comienza una batalla por la sucesión, con varios candidatos al trono de Francia: Enrique III de Navarra, el Cardenal Carlos de Borbón, César de Borbón-Busset (1565–1630). Este último era el pariente más cercano al fallecido Rey Enrique III, pero al considerarse de ascendencia ilegítima, por descender del Obispo de Lieja y del Papa Alejandro VI Borgia, finalmente es Enrique III de Navarra quien accede al trono de Francia, bajo el nombre de Enrique IV de Francia.

En la actualidad los Borbón Busset están representados, entre otras líneas, por Carlos Hugo de Borbón Parma (1930-) cabeza de la Dinastía Carlista, Duque de Parma e hijo de Magdalena de Borbón-Busset, Condesa de Ligneres y Javier de Borbón-Parma (1889-1977), Rey de España para los carlistas.




domingo, 30 de enero de 2011

Los Farnese de Parma

Los Farnesio (en italiano: Farnese) fueron una influyente familia italiana de la aristocracia que ostentó el ducado de Parma entre 1545 y 1731. Sus importantes miembros incluyeron al Papa Pablo III, el cardenal Alessandro Farnese y los Duques de Parma y Piacenza.

El encumbramiento de los Farnesio y su enlace con las más ilustres familias romanas tuvo lugar en tiempos de Ranuccio Farnese, el Viejo, protegido del papa Eugenio IV. Ranuccio casó a su hijo Gabrielle Francesco con Isabella Orsini, y a su hijo Pier Luigi, continuador de la estirpe, con Giovanella Caetani; de esa matrimonio nacieron el que sería Papa Pablo III y Julia Farnesio.

Entre los siglos XVI y XVII los Farnesio se distinguieron por su protección a las artes, a ellos se debe la construcción del Palazzo Farnese en Roma, la Villa Farnese en Caprarola, la Iglesia del Gesù en Roma y el Palazzo della Pilotta en Parma, actualmente Galería Nacional de Parma.


Orígenes

La familia podía trazar sus orígenes a alrededor del año 984 y tomó su nombre de una de las más antiguas de sus posesiones feudales, Castrum Farneti. Ha habido cierto debate sobre los orígenes del nombre Farnesti / Farnesio. Algunos sugieren que se deriva del nombre vernáculo de un roble que se encuentra en la región, el Farnia (Quercus robur), pero otros han sostenido que debe su origen a la Fara, un término de origen lombardo utiliza para denotar un determinado grupo social. En el siglo XII, se registran como feudatarios menores en las áreas de Toscana y Orvieto, varios miembros ocupaban cargos políticos en este último municipio. Un Pietro derrotó a los gibelinos toscanos en 1110 y, lo más probable es que lucharan contra los italo-normandos en 1134. Su hijo Prudenzio fue cónsul en Orvieto y derrotó a los gibelinos de Orvieto con el respaldo de Siena; otro Pietro defendió la ciudad contra el emperador Enrique VI. En 1254, un Ranuccio derrotó las tropas de Todi y luchó para el Papa Urbano IV en contra de Manfredo de Sicilia.Su hijo Nicolás se encontraba en el ejército güelfo en la Batalla de Benevento (1266).



Armas del Cardenal Farnese en el cielorraso de la villa familiar de Caprarola


Los Farnesio volvieron al sur de la Toscana, Lazio, en 1319, cuando adquirieron Farnesio, Ischia di Castro y los castillos de Sala y San Savino. En 1354, el Cardenal Albornoz, a cambio de ayudar a la familia en la guerra contra los barones papales, les dio el territorio de Valentano. En este período lucharon contra las fuerzas rivales del Papa, los Prefectos di Vico. En 1362, Pietro Farnesio fue comandante en jefe del ejército florentino contra Pisa en la guerra de Volterra. Seis años más tarde Nicolás Farnesio salvó al Papa Urbano V del ataque de Giovanni di Vico, primero en el castillo de Viterbo y luego en el de Montefiascone. La lealtad a la causa del Papa hizo que los Farnesio tuvieran la confirmación de sus posesiones en el norte del Lazio y una serie de privilegios que los elevó a la misma altura que los más poderosos barones romanos de la época, como los Savelli, Orsini, Monaldeschi y Sforza de Santa Fiora.
Giulia Farnese, hija de Pier Luigi y Giovanna Caetani, fue una de las amantes de Rodrigo Borgia, el futuro Papa Alejandro VI


La familia aumentó sustancialmente su poder en el curso del siglo XV, como sus territorios llegaron a la orilla sur del Lago de Bolsena y Montalto, en gran parte debido a Ranuccio el Viejo. Era el comandante en jefe de las fuerzas de la vecina Siena contra los Orsini de Pitigliano y, después de su victoria, recibió el título de Senador de Roma. Su hijo, Gabriel Francisco, también tuvo una carrera militar, una línea de trabajo que desapareció después de tres generaciones.

El hijo de Ranuccio, Pier Luigi, se casó con un miembro de la antigua familia señorial de los Caetani (la del Papa Bonifacio VIII), dando así la mayor importancia Farnesio en Roma. Su hija, Giulia, que era amante del Papa Alejandro VI, expandió aún más la fortuna romana de su familia por persuadir al Papa para otorgar a su hermano Alessandro, el título de cardenal; bajo el sucesor de Alejandro, Julio II, se convirtió en gobernador de la Marca Anconetana y, en 1534, fue elegido Papa, tomando el nombre de Pablo III. Las características notables de su reinado incluyeron el establecimiento del Concilio de Trento y un nivel sin precedentes de nepotismo, por ejemplo, dos meses después de convertirse en Papa en 1534, hizo cardenal diácono a su nieto de 14 años de edad, Alessandro. Pablo III murió en 1549 y su papel político en la Curia pasó a su nieto Alessandro, que siguió siendo un influyente cardenal y mecenas de las artes, hasta su muerte en 1589.


El Papa Paolo III con sus dos nietos: el Cardinale Nipote Alessandro Farnese y Ottavio Farnese, Duque de Parma


Duques de Castro, Parma y Piacenza

Pablo III utilizó su posición como pontífice para aumentar el poder y las posesiones de su familia. Dio a su hijo ilegítimo, Pier Luigi, el título de Confaloniero o Gonfalone de la Iglesia y la posesión de la ciudad de Castro con el título de Duque de Castro, otorgándole la posesión de tierras desde el Mar Tirreno al Lago de Bolsena, así como el área de Ronciglione y muchos otros feudos más pequeños.

En 1545, Pablo entregó, de la tierra que pertenecía a los Estados Pontificios, los territorios más al norte de Italia a su hijo, quien tomó el título adicional del duque de Parma. Dos años más tarde Pier Luigi fue asesinado por sus nuevos súbditos bajo el mandato español. A pesar de las intrigas de Carlos V, el Papa reaccionó rápidamente y estableció a Ottavio, hijo de Pier Luigi, en el trono ducal. A Ottavio (1547-1586) se le dio el título adicional de Duque de Piacenza y en un principio estableció su corte allí donde comenzó a trabajar en un gran palacio Farnese en las orillas del río Po. Sin embargo, durante la construcción, y probablemente en respuesta a las intrigas políticas de la nobleza piacentina, Ottavio Farnesio trasladó su corte a Parma, donde tenía el Palazzo della Pilotta construido en 1583.

Ottavio Farnese, Duque de Parma desde 1547


La corte de Farnesio en Parma y Piacenza bajo el duque Ranuccio II (1630 a 1694) fue una de las más espléndidas de Italia.

El Ducado de Parma y Piacenza siguió siendo gobernado por los Farnesio hasta el siglo XVII. Pero la ciudad de Castro fue retirada de las posesiones familiares cuando los Farnesio cayeron bajo la familia Barberini del Papa Urbano VIII, que desató las Guerras de Castro. En 1649, el conflicto terminó cuando el Papa Inocencio X arrasó la ciudad.

El pequeño ducado finalmente cayó bajo el dominio y la influencia de España; la familia perdió Parma y Piacenza en 1731 cuando el último duque, Antonio Farnesio (1679-1731), murió sin herederos directos y su heredera colateral, su hermana Isabel Farnesio, reina de España, aprobó un reclamo de sus hijos, Don Carlos (futuro rey Carlos III de España) y Filippo, pasando el título a la Casa de Borbón-Parma.
El rey Felipe V y la reina consorte Isabel Farnese


El Ducado de Parma

El Duque de Parma era también el Duque de Piacenza, excepto los primeros años del gobierno de Octavio Farnesio (1549-1556), y el tiempo de los Duques Napoleónicos de Parma y Piacenza, cuando los dos fueron establecidos como posiciones separadas sostenidas por dos individuos (Jean Jacques Régis de Cambacérès, Duc de Parma y Charles François Lebrun, Duc de Plaisance).

El Duque de Parma también por lo general sostenía el título de Duque de Guastalla a partir de 1735 (cuando Carlos VI, el Sacro Emperador Romano lo tomó de Mantua) hasta 1847 (cuando el territorio fue cedido a Módena); otra vez, excepto los duques napoleónicos, cuando la hermana de Napoleón, Paulina, era la Duquesa de Guastalla.

Duques de Parma Farnesio
  • Pedro Luis 1545-1547
  • Octavio 1547-1586
  • Alejandro 1586-1592
  • Ranuccio I, 1569-1622
  • Odoardo 1622-1646
  • Ranuccio II 1646-1694
  • Francisco 1694-1727
  • Antonio 1727-1731
Duques de Parma Borbón
  • Carlos I 1731-1735 (primer hijo del Rey Felipe V de España y de Isabel Farnesio)
La Villa Farnese en Caprarola



viernes, 28 de enero de 2011

Los Gonzaga de Mantua

Los Gonzaga fueron una familia noble italiana que gobernó la ciudad-estado y luego el ducado de Mantua desde 1328 hasta 1708.

Conocidos como Corradi por el apellido de Filippo Corradi el supuesto creador de la familia, de origen burgués y oriundo posiblemente de la ciudad de Gonzaga. Las primeras generaciones de la familia son de difícil reconstrucción. Se sabe de Abramino y su hermano Corrado Corradi enviados por la ciudad de Mantua para firmar una alianza con Padua o de Corbello Corradi que fue asesor del podestá de Mantua en el 1189.

A partir de Antonio Corradi (posiblemente nieto de Abramino) la genealogía se hace más segura. Antonio fue un ciudadano de gran influencia en Mantua por su riqueza y sus abundantes posesiones en Gonzaga, perteneció a los Anziani del Popolo (el consejo rector de la ciudad) a partir de 1259. En principio los Corradi (que pronto adoptaron el topónimo de Gonzaga) fueron partidarios de los Bonacolsi que gobernaron Mantua de 1272 a 1328, Guido Gonzaga hijo de Antonio participó en el consejo de la comuna que dio el título de Señor de Mantua a Rinaldo Bonacolsi en 1308. De parentesco incierto es Corrado Gonzaga, quien fue el encargado de firmar en el nombre de Mantua (y de Rinaldo) la unión de la ciudad a la liga gibelina, la cual se enfrentó al papa Juan XXII en defensa del Emperador.
Mantua: el complejo edilicio del Palazzo Ducale


En un principio Luigi Gonzaga, hijo de Guido Corradi, fue nombrado podestá de Módena en 1313, de Mantua en 1318 y de Parma en 1319. Mientras Rinaldo Bonacolsi luchaba contra el papa, Luigi incendió los ánimos del pueblo en contra de la tiranía de los Bonacolsi, se mostró como amigo del pueblo y valeroso sostenedor de la libertad. De igual forma Luigi obtuvo en secreto la ayuda de los enemigos de Bonacolsi, principalmente de la familia Scalageri de Verona. El golpe de estado se produjo la noche del 16 de agosto de 1328, cuando el pueblo salió a la calle gritando "Viva Gonzaga e Passerino mòra" (refiriéndose al sobrenombre de Rinaldo, "Passerino" o Pajarito). Tropas veronesas entraron en la ciudad al mando de los hijos de Luigi, Rinaldo tuvo que refugiarse en su palacio y según la tradición se golpeó la cabeza con el umbral de la puerta quedando agonizante y muriendo poco tiempo después.

Los Gonzaga tomaron así el poder de forma calculada aprovechando la impericia política y la ingenuidad de Rinaldo Bonacolsi así como la ambición de Cangrande de Verona, que creyó poder anexionar a sus dominios la ciudad de Mantua. Para ello se apoyaron en el pueblo que los consideró en un principio en defensores de los estatutos comunales y del buen gobierno. Fue investido como Capitán General de Mantua, aunque de hecho ejerció como Señor, y su política fue un difícil equilibrio entre las potencias locales, los Visconti de Milán, la Republica de Venecia, los Scalageri, el Papa y el Emperador. Tras unirse a la liga antiviscontea tuvo que someterse en 1358 a Bernabé Visconti, el cual reconoció definitivamente el feudo de los Gonzaga. Su hijo Guido Gonzaga le sucedió como Capitán General, así como su nieto Luis II Gonzaga, y su bisnieto Francisco I Gonzaga.
Armas de Gianfrancesco Gonzaga, al momento de su elevación al rango de marqués de parte de Segismundo, Sacro Emperador Romano (1433)


Marqueses de Mantua

En 1433 Gianfrancesco Gonzaga asumió el título de Marqués de Mantua, y en 1530 Federico II recibió el título de Duque de Mantua. En 1531, la familia adquirió el ducado de Monferrato por casamiento, y por este medio, los Gonzaga se emparentaron también con la dinastía Paleólogo, primera familia gobernante de Monferrato, y cuya rama principal produjo los últimos emperadores bizantinos.
Francesco II Gonzaga, 4º Marqués de Mantua

Una rama menor de los Gonzaga de Mantua fueron Duques de Nevers y Condes y Duques de Rethel, en Francia, cuando Louis de Gonzaga, joven hijo del Duque Federico II y Margarita Paleólogo, casó con Henriette de Cleves (1542-1601), hija de Francisco I de Cleves y entonces heredera de ambos ducados. Los Gonzaga-Nevers posteriormente volvieron a gobernar Mantua, cuando el hijo de Louis, Carlos, heredó Mantua y Monferrato, desatando la guerra de sucesión de Mantua.

Otra rama de la familia fueron primero condes soberanos y luego Duques de Guastalla, todos descendientes de Ferrante (1507-1557), joven hijo de Francisco II de Mantua y de Isabella d’Este. Este condottiero fue nombrado en 1527 comandante en jefe del ejército imperial en Italia. Defendió Nápoles del asedio de las tropas francesas y logró la rendición de la República de Florencia. Por esta hazaña el Papa Clemente VII, miembro de los Médici que habían sido expulsados de esa ciudad, lo nombró gobernador pontificio del Benevento. Sirvió a Carlos V como virrey de Sicilia (1535-1546), actuando como embajador del emperador ante la Corte británica en 1543. Luego se desempeñó como gobernador del Ducado de Milán (1546-1554). En 1534 se casó con Isabella di Capua, lo que le reportó los feudos de Molfetta y Giovinazzo. En 1539 compró el Condado de Guastalla, en la margen izquierda del río Po, a la duquesa Ludovica Torelli, lo que supuso una adquisición estratégica, pues Guastalla se encuentra cerca de Ferrara, que Carlos deseaba tomar a los Este.

Ferrante Gonzaga, Duque de Guastalla

El nieto de Ferrante, Ferrante II, Duque de Guastalla desde 1621, también tuvo su papel en la guerra sucesoria.

Ludovica María Gonzaga, hija del príncipe Carlos Gonzaga fue reina consorte de Polonia desde 1645 hasta su muerte en 1667. Dos hijas de la casa, ambas del mismo nombre (Eleonora), fueron emperatrices del Sacro Imperio Romano Germánico, por sus casamientos con Fernando II y Fernando III respectivamente.

De la última emperatriz Eleonora (1630-1686), hija de Charles Gonzaga, Duque de Nevers, descienden los actuales herederos de los Gonzaga, a través del matrimonio de su hija Eleonora María de Austria con Carlos V, Duque de Lorena.


Eleonora (1630-1686), Emperatriz consorte del Sacro Imperio Romano

Marqueses de Mantua
  • 1433-1444 Gian Francesco Gonzaga desde 1433 Señor de Mantua (1395-1444)
  • 1444-1478 Ludovico III Gonzaga (1412-1478)
  • 1478-1484 Federico I Gonzaga (1440-1484)
  • 1484-1519 Francesco II Gonzaga (1466-1519)
  • 1519-1530 Federico II Gonzaga desde 1530 duque de Mantua (1500-1540)
Duques de Mantua

El Duque de Mantua es además Marqués de Monferrato (1536-1574 y luego Duque de Monferrato (1574-1708).

  • 1530-1540 Federico Gonzaga
  • 1540-1550 Francesco III (1533-1550)
  • 1550-1587 Guglielmo (1538-1587)
  • 1587-1612 Vincenzo I (1562-1612)
  • 1612 Francesco IV (1586-1612)
  • 1612-1626 Ferdinando (1587-1626)
  • 1626-1627 Vincenzo II (1594-1627)
En 1627 la rama Gonzaga se extingue y el título ducal pasa a la rama francesa de los Gonzaga-Nevers, portadores de los ducados de Nevers y Rethel.

Charles de Gonzague (o Carlo di Gonzaga-Nevers)


  • 1627-1637 Carlo I di Gonzaga-Nevers (1580-1637)
  • 1637-1665 Carlo II di Gonzaga-Nevers (1629-1665)
  • 1665-1708 Carlo III di Gonzaga-Nevers (1652-1708)

En 1708 el ducado de Mantua se anexa al Ducado de Milán y el ducado de Monferrato al Ducado de Saboya.


miércoles, 26 de enero de 2011

La Casa d' Este


La Casa de Este es una dinastía principesca de origen franco que se dividió en dos ramas, la mayor es la conocida como Casa de Welf-Este o Casa de Welf; la menor es la Casa de Fulco-Este o más simplemente como la Casa de Este. Esta última originó una familia noble italiana, cuyos jefes fueron soberanos de Ferrara (1240–1597) y de Módena (1288–1796) e importantes mecenas de las artes durante el Renacimiento.

La rama más antigua de la Casa de Este, la Casa de Welf, produjo duques de Baviera (1070-1139, 1156-1180), duques de Sajonia (1138-1139, 1142-1180), un rey de Alemania (1198-1218) y los duques de Brunswick y Lüneburg (1208-1918) -que fueron más tarde tratados como "Electores de Hannover", un título del Sacro Imperio más prestigioso que Archiduque o duque, cuando dos ramas de la familia se recombinaron en 1705.

Después de la paz que puso fin a las guerras napoleónicas reformando Europa y marcando el comienzo de la Edad Moderna, el Electorado de Hannover (ducado de Brunswick y Lüneburg, llevado en unión personal por el rey de Inglaterra, Jorge III) fue disuelto por un tratado reconocido por todos los signatarios y sus tierras fueron ampliadas con el Estado promovido al Reino de Hannover. El nuevo reino existió entre 1815-1866, pero pasó de ser una unión personal de los gobernantes británicos varones en 1837 a un tío bajo la Ley Sálica de herencia (la reina Victoria, siendo mujer, no pudo heredar). La Casa de Este, por lo tanto, dio a Gran Bretaña y el Reino Unido los "reyes Hannoverianos" (1714-1901).

La rama más joven de la Casa de Este incluía los gobernantes de Ferrara (1240-1597) y los señores de Módena y Reggio (1288 a 1796).

Borso d’Este, 1r Duque de Ferrara en 1452


Orígenes

Los orígenes de la familia, probablemente de la nobleza franca, se remontan a la época de Carlomagno a principios del siglo IX, cuando se establecieron en Lombardía. El primer miembro conocido de la casa fue el Margrave Adalberto de Maguncia, conocido sólo como padre de Oberto I, conde palatino de Italia, quien murió alrededor de 975. El nieto de Oberto, Alberto Azzo II, Margrave de Milán (996-1097), construyó un castillo en Este, cerca de Padua y se nombró a sí mismo a partir de esta residencia. Tenía tres hijos de dos matrimonios, dos de los cuales se convirtieron en los antepasados de las dos ramas de la familia:
  • Güelfo IV, el mayor (m. 1101), era el hijo de Cunigundo (m. 1056), el último de los Welf mayores. Él heredó la propiedad de su tío materno, Güelfo, duque de Carintia, se convirtió en duque de Baviera en 1070 y es el antepasado de la rama mayor, la Casa de Welf.
  • Hugo, descendiente del segundo matrimonio de Azzo con Garsenda de Maine, heredó el condado de Maine, la dote de su madre, pero la vendió un año más tarde y murió sin herederos.
  • Fulco I (m. hacia 1128-1135), el tercer hijo, es el antepasado de la línea más joven, la italiana de Este.
Las dos ramas supervivientes, con el duque Enrique el León de Sajonia y Baviera del lado alemán, concluyeron un acuerdo en 1154 que asignó las posesiones italianas de la familia a la línea más joven, los Fulco-Este, que en el transcurso del tiempo adquirió Ferrara, Módena y Reggio. Este en sí mismo fue adquirido en 1275 por Padua y en 1405 (junto con Padua) por Venecia.


La rama de los Margraves de Este

Todas las generaciones posteriores de la rama italiana son descendientes de Fulco d'Este. Desde 1171 en adelante, sus descendientes fueron titulados Margraves de Este.


Escudo de armas de Francesco d’Este, hijo ilegítimo de Leonello d’Este, Marqués de Ferrara


Obizzo I (m. 1193), el primer margrave, luchó contra el emperador Federico I Barbarroja. Su sobrino Azzo d'Este VI (1170-1212) se convirtió en podestà de Mantua y Verona. En 1146, con el último de los Adelardi, Ferrara pasó como dote de su sobrina la Marchesella, a Azzo VI d'Este. Azzo VII Novello fue nombrado podestà de por vida en 1242.

En medio de las luchas entre güelfos y gibelinos en la Baja Edad Media, los Este se las arreglaron para obtener, además del dominio de Ferrara, el de Módena y el de Reggio en la Emilia. El señorío de Ferrara se hizo hereditario por Obizzo II (m. 1293) que fue proclamado Señor de Ferrara en 1264, Señor de Módena 1288 y Señor de Reggio en 1289. Al ser Ferrara un feudo papal, los miembros de la familia Este obtuvieron la posición de vicarios papales hereditarios en 1332.

Ferrara se convirtió en un importante centro de la cultura bajo Niccolò III d'Este (1384-1441), quien recibió varios papas con gran magnificencia, especialmente Eugenio IV, que celebró un Consejo aquí en 1438, más tarde conocido como el Concilio de Florencia. Bajo sus sucesores, la corte de Ferrara se convirtió en una de las más brillantes de Europa.



El Palacio Ducal de Módena, residencia de los Duques de Módena entre 1452 y 1859.


Los siguientes señores de Ferrara fueron Leonello (1407-1450) y Borso (1413-1471), que fue elevado a Duque de Módena y Reggio por el emperador Federico III en 1452 y, a cambio, recibió estos ducados como feudos imperialesEn 1471 recibió el Ducado de Ferrara como feudo papal por parte del Papa Pablo II, ocasión para la cual espléndidos frescos fueron ejecutados en el Palazzo Schifanoia.

Bajo Ercole (1431-1505), uno de los más importantes mecenas de las artes en Italia de finales del siglo XV y principios del siglo XVI, Ferrara se convirtió en un centro cultural, conocido sobre todo por la música; Josquin Des Prez trabajaba para el duque Ercole, el compositor Jacob Obrecht llegó a Ferrara dos veces, y Antoine Brumel sirvió como músico principal de 1505. La hija de Ercole, Beatriz (1475-1497), una de las más hermosas y cultivadas princesas del Renacimiento, se casó con Ludovico Sforza, Duque de Milán, mientras que su hija Isabel (1474-1539), líder de la moda renacentista y también mecenas cultural, casó con Francesco Gonzaga, marqués de Mantua.


Ercole I d’Este, Duque de Ferrara entre 1471 y 1505


El sucesor de Ercole I fue su hijo Alfonso (1476-1534), uno de los más poderosos y renombrados duques de Ferrara, título que asumió desde 1505. Alfonso fue un ambicioso príncipe renacentista, que forjó alianzas con Francia y España en contra del Papado. Estuvo casado con Lucrecia Borgia y creó en Ferrara una espléndida corte que atrajo a famosos escritores (Ariosto), poetas (Petrarca) y pintores (Bellini o Tiziano). Su hermana, Beatriz, casó con Ludovico Sforza, duque de Milán (1491). Entró primero en la Liga de Cambrai contra Venecia (1508), y permaneció como aliado de Luis XII de Francia incluso cuando el papa Julio II hubo firmado un acuerdo de paz con Venecia. El papa declaró perdidos los feudos de los Este e incluso excomulgó a Alfonso (1510). Módena y Reggio se perdieron. Pero no obstante, en 1526–1527, Alfonso participó en la expedición del emperador Carlos V contra el papa Clemente VII, el cual en 1530 reconoció a Alfonso como poseedor de los ducados en los que venía gobernado la familia Este.

El hijo de Alfonso y Lucrezia Borgia, Ercole d'Este II (1508-1559) se casó con Renée de Francia, hija de Luis XII. Su hijo Alfonso II, primero se casó con Lucrezia di Cosimo di Médici, hija de Cosimo I, Gran Duque de Toscana; después de enviudar, casó con Bárbara de Austria, hija del Sacro Emperador Fernando I y hermana de Maximiliano II, y por tercera vez, con Margherita Gonzaga, hija del Duque de Mantua. No tuvo hijos conocidos, legítimos o no. A pesar de que llevó la gloria de Ferrara a su punto más alto y fue patron de Torquato Tasso y Giovanni Battista Guarini, favoreciendo las artes y las ciencias, como los príncipes de su casa siempre habían hecho, la línea legítima terminó en 1597 con él. El emperador Rodolfo II reconoció como heredero a su primo Cesare d'Este (1533-1628), miembro de una rama menor nacida fuera del matrimonio, quien siguió gobernando en los ducados imperiales y llevó el nombre de la familia. Ferrara, en cambio, fue anexada por la fuerza de las armas en 1598 por el Papa Clemente VIII, por razones de ilegitimidad del heredero e incorporada a los Estados Pontificios.



Isabella d’Este, Marquesa de Mantua


Aunque el emperador Rodolfo II reconoció los derechos de César sobre Módena y Reggio, la pérdida de Ferrara hizo que los Este perdieran la relevancia política de que disfrutaban hasta entonces. Continuaron rigiendo el ducado de Módena y Reggio hasta 1796, cuando Napoleón lo incorporó a la República Cisalpina, tras la firma del tratado de Campo Formio.


Cuando el último duque, Ercole III, fue depuesto por los franceses y sus dos ducados se fusionaron en el Reino napoleónico de Italia, fue compensado en 1801 con el pequeño principado de Breisgau en el suroeste de Alemania, cuyos gobernantes anteriores, los Habsburgo, se lo cedieron en espera de su eventual retorno a los Habsburgo, ya que la hija de Ercole, María Beatriz Ricciarda d’ Este, se casó con un Habsburgo menor, el archiduque Fernando de Austria-Este. Ercole murió en 1803 y Breisgau pasó a su hija y su marido, que entonces (1806) se perdió durante la reorganización napoleónica de los territorios occidentales del difunto Sacro Imperio Romano elevándose y ampliándose como Gran Ducado de Baden.



Ercole III fue el último Duque de Módena y Reggio, de 1780 a 1796


Austria-Este

En 1814, cuando el dominio francés en Italia terminó (pero después de la muerte del duque Ercole), Módena fue devuelto a su hija María Beatriz y su hijo, el archiduque Francisco de Austria-Este. Así, la familia gobernó el ducado de Módena y Reggio de nuevo desde 1814 hasta 1859, utilizando los nombres Asburgo-Este (Habsburgo-Este) y Austria-Este. Los Austria-Este fueron brevemente expulsados en 1831 y 1848, pero retornaron pronto. Como consecuencia de la guerra franco-piamontesa contra Austria en 1859, el ducado perdió su independencia a la nueva Italia unida y Francisco V, Duque de Módena, fue depuesto. En diciembre de 1859, Módena se unió a Toscana y Parma para constituir las Provincias Unidas de Italia Central, que fueron anexionadas al reino de Cerdeña en marzo de 1860, como parte del proceso de unidad italiana.


María Teresa de Austria-Este, Reina consorte de Baviera


La familia de Austria-Este se extinguió en la línea masculina con la muerte de Francisco V en 1875. Su heredera de sangre era su sobrina, la archiduquesa María Teresa de Austria-Este (m. 1919); ella y su esposo, el príncipe Luis de Baviera, más tarde se convirtieron en Reyes de Baviera. El actual jefe de esta rama de la familia es Franz, duque de Baviera.


Señores de Ferrara, Módena y Reggio (Este)

  • Obizzo II d'Este 1264–1293
  • Azzo VIII 1293–1308
  • Aldobrandino II 1308–1326
  • Obizzo III 1317–1352
  • Niccolò I 1317–1335
  • Aldobrandino III 1335–1361
  • Niccolò II 1361–1388
  • Alberto 1388–1393
  • Niccolò III 1393–1441
  • Leonello 1441–1450

Duques de Ferrara, Módena y Reggio (Este)

  • Borso 1450-1471 (Duque de Módena y Reggio desde 1452, Duque de Ferrara desde 1471)
  • Ercole I 1471-1505
  • Alfonso I 1505-1534
  • Ercole II 1534-1559
  • Alfonso II 1559-1597

Duques de Módena y Reggio (Este)

  • Cesare 1597-1628 (perdió Ferrara en 1598)
  • Alfonso III 1628-1629 (m. 1644)
  • Francesco I 1629-1658
  • Alfonso IV 1658-1662
  • Francesco II 1662-1694
  • Rinaldo III 1694-1737
  • Francesco III 1737-1780
  • Ercole III 1780-1796 (m. 1803)

Duques de Módena y Reggio (Habsburgo-Este)

(desde 1815 también Duque de Mirandola y desde 1829 Duque de Massa y Príncipe de Carrara)
  • Francesco IV 1814-1846
  • Francesco V 1846-1859 (m. 1875)
Bandera del Ducado de Módena y Reggio


lunes, 24 de enero de 2011

El Ducado de Florencia

El Ducado de Florencia (Ducato di Firenze, en italiano) fue un Estado monárquico ubicado en la Toscana y que fue fundado en 1533, cuando el Papa Clemente VII (gobernante de los Estados Pontificios y Florencia) nombra a su hijo ilegítimo Alessandro de Medici "Duque de la República Florentina", convirtiendo así a la República de Florencia en una monarquía hereditaria. Efectivamente hubo solo dos duques: Alessandro y su pariente, Cosimo, éste fue elevado a Gran Duque de Toscana, causando que el título florentino se subordinara al título toscano, de mayor rango.

El escudo heráldico de los Médici, familia a la que perteneció el título


Florencia había estado bajo el control no oficial de los Médici desde 1434. Luego de la rendición de la República en el Sitio de Florencia (1529-1530), el emperador Carlos V publicó una proclamación estableciendo explícitamente que él y solo él determinaría el gobierno de Florencia. El 12 de agosto de 1530, el emperador creó el gobernante hereditario Médici (capo) de la República de Florencia.


Alejandro de Médici

El Papa Clemente VII deseaba que su pariente Alessandro de' Medici fuera el gobernante monárquico de Florencia y comenzó a requisar aquella dignidad cuidadosamente; quería dar la impresión de que los florentinos elegían democráticamente a Alessandro como su monarca. En abril de 1532 el Papa convenció a la Balía, la comisión gobernante de Florencia, que elaborara una nueva constitución y ésta fue oficializada el 27 de aquel mes. En el documento se creaba formalmente una monarquía hereditaria y se abolía la antigua signoria (gobierno electivo) y el oficio de gonfaloniere (gobernante titular de Florencia elegido por dos meses); en su lugar estaba el consigliere, un consejo de cuatro integrantes elegido por tres meses, liderado por el “Duque de la República Florentina”. El Senado, compuesto por cuarenta y ocho hombres, elegido por la comisión de la reforma constitucional, estaba investido con la prerrogativa de determinar las políticas financieras, de seguridad y asuntos extranjeros. Adicionalmente, el senado nombraba las comisiones de guerra y seguridad pública y los gobernadores de Pisa, Arezzio, Prato, Volterra y Cortona, así como los embajadores. El Concejo de los Doscientos era un tribunal de peticiones; su membresía era vitalicia.

En el momento de la creación del Ducado de Florencia, éste ocupó la misma área de su predecesora, la República de Florencia. El ducado fue creado porque el título “duque” reforzaría el poder de los Médici en la región.

Alessandro gobernó allí hasta que en 1537 fue asesinado por orden de Lorenzino, primo lejano suyo. Ya en 1535, una delegación con el intento de consultar a Carlos V para deponer a Alessandro, fue despachada por prominentes familias florentinas, incluyendo los Pazzi (quienes habían intentado matar a Lorenzo de Médici). Esta delegación fue liderada por el primo de Alessandro, Ippolito de Médici. Pero Carlos V rechazó las apelaciones, para consternación de las delegaciones. El emperador no tenía ninguna intención de deponer al duque (éste estaba casado con su hija, Margarita de Parma, y por lo tanto la seguridad de la princesa podía ser puesta en juego por el complot de Ippolito).



El emblema de Alessandro de Médici, basado en el rinoceronte de Durero, con la divisa en español antiguo “Non buelvo sin vencer

Cosimo I de Médici

Muerto Alessandro sin descendencia legítima, ninguna de las familias más importantes estaba en condiciones de pretender el puesto de los Médici; ninguna parecía oponerse a la fagocitación del imperio de Carlos V o, eventualmente, a la restauración de la República Florentina, cuando Cosimo de Médici, un perfecto desconocido, apareció en la ciudad, seguido de unos pocos siervos.


Cosme era hijo del comandante Giovanni delle Bande Nere y en el año 1537 tenía sólo 17 años. Venía de Mugello, donde había crecido después de la muerte de su padre y pretendió hacerse nombrar duque, no obstante de pertenecer a una rama secundaria de la familia. En efecto, vista su juventud y su apariencia modesta, muchos personajes influyentes de la Florencia de la época, esperaban encontrar a un joven débil, distraído, atraído solamente por la caza y las mujeres; una persona fácil de influenciar. Cosme, fue entonces, nombrado jefe de gobierno con una cláusula según la cual, el poder sería ejercido por el Consejo de los 48. Pero Cosme había heredado por entero el espíritu batallador y, a veces cruel, de su abuela Caterina Sforza.

Cosimo I

Apenas fue investido emitió un decreto en el que excluía a Lorenzino y a sus descendientes de cualquier derecho de sucesión, desautorizó al Consejo y asumió la autoridad absoluta. Restauró la dinastía de los Médici, que gobernó Florencia hasta el mandato del último Gran Duque, Juan Gastón de Médici (1671-1737). Las estructuras gubernamentales que promovió permanecieron vigentes incluso hasta su absorción por el Imperio Austrohúngaro y hasta que se proclamó el Reino de Italia.

Después de la victoria en Montemurlo, el 1 de agosto de 1537, Cosme fue reconocido como Duque por el Emperador Carlos V a cambio de su ayuda contra los franceses.

Se casó en 1539, a la edad de veinte años con Leonor de Toledo (1522-1562). Cosme buscaba una esposa que pudiera ayudarle a reforzar su posición política y el Emperador Carlos V veía con buenos ojos una alianza con los Médici que le permitiera mantener tropas españolas dentro de los territorios toscanos. Inicialmente Cosme quiso casarse con Margarita, hija del emperador y viuda del duque Alessandro. Pero no obtuvo más que un rechazo sordo y la pretensión de que fuese dado a la viuda una buena parte del patrimonio de los Médici. La candidata perfecta fue entonces Leonor, hija del virrey de Nápoles, nieta del segundo duque de Alba, que provenía de uno de los linajes más importantes de España. Su padre, Don Pedro Álvarez de Toledo, marqués de Villafranca era uno de los hombres más poderosos e influyentes de la península itálica.

Leonor, duquesa de Florencia, con su 4º hijo, Giovanni


Gracias a su matrimonio, Cosme accedió a la gran riqueza de su mujer y garantizó la alianza con el Virrey de Nápoles. Con la dote recibida, Cosme inició una colección de antigüedades etruscas y egipcias. Cosme y Leonor tuvieron once hijos, asegurando en teoría la sucesión y la posibilidad de combinar matrimonios con otras importantes casas reinantes, aunque el único que les sobrevivió en forma duradera fue Fernando.

El ascenso del poder de Cosme, iniciado en 1537, se mantuvo en forma irresistible. Una de las prioridades de Cosme fue la de adquirir mayor independencia frente a las potencias europeas. Abandonó la tradicional alianza de Florencia con los franceses, para apoyar al Emperador, pero logró mayor independencia financiera con respecto al Imperio y el retiro de las guarniciones imperiales de Florencia y Pisa, así como mayor independencia política.

En 1555, Florencia y España ocuparon la República de Siena luego de un breve conflicto. Hasta 1557 se consideró protectorado imperial y en ese momento Felipe II otorgó el territorio a Cosme como un feudo hereditario en línea masculina. Siena había venido colapsando por bastante tiempo antes de su anexión.

Paseo histórico antes de Il Palio di Siena, carrera hípica de origen medieval que se desarrolla dos veces al año


Aunque ejerció el poder en forma despótica, la administración que configuró en Toscana fue un estado que resistió el paso del tiempo. Despojó de sus facultades a la mayor parte de las más importantes familias florentinas, e cuyos componentes desconfiaba y en cambio reclutó funcionarios de origen humilde. Dividió jurídica y administrativamente el territorio en "Estado antiguo" (Florencia y su territorio) y "Estado nuevo" (Siena), manteniendo las dos zonas separadas. Renovó la administración de justicia, promulgando un nuevo código penal y propiciando la eficiencia de los magistrados y la policía. Sus cárceles eran las más temidas de Italia.

En 1548, Cosme adquirió Elba a la República de Génova y allí estableció una nueva base para el desarrollo de la marina. Fundó la ciudad portuaria de Livorno y permitió a los habitantes de la ciudad que disfrutaran de la libertad religiosa. La familia ducal se mudó al Palazzo Pitti en 1560. Cosme encargó al arquitecto Vasari la construcción de los Uffizi, como oficinas para el banco Médici, continuando la tradición familiar de patrocinar las artes.


Fachada del Palazzo Pitti, en 1664, antes de construir las alas laterales. Eleonora de Toledo compró el palacio a los Pitti en 1549 para la familia Médici.


Gran Duque de Toscana

Cosimo no se resignó a ser un vasallo del Emperador y buscó mayor independencia política. Solicitó al Papa Paolo IV el título de rey o archiduque, pero fue en vano. Finalmente, en 1569, después de muchos favores a cambio, Pio V emitió una Bula que creó el Gran Ducado de Toscana, que en lo sucesivo sería coronado por el papa en Roma. El nuevo monarca recibiría el tratamiento de Alteza.

Por considerar que el derecho a establecer un Gran Ducado estaba reservado al Emperador, España y Austria se negaron a reconocerlo, mientras Francia e Inglaterra aguardaron para validarlo finalmente; con el paso del tiempo, todos los estados europeos acabaron por reconocerlo.

La corona ducal usada en los estados italianos

La muerte de su esposa y sus dos hijos en 1562 lo sumieron en la depresión. En 1564 abdicó a favor de su hijo Francisco I de Médici, retirándose a la Villa di Castello cerca de Florencia. Tuvo contradicciones de fondo con el comportamiento y la visión política de su hijo hasta su muerte en 1574. Pero el gobierno Médici sobre el Gran Ducado de Toscana seguiría hasta su extinción en 1737.

Descendientes de Cosimo I de Médici, en cuatro generaciones son: Francesco I de Médici, 2º Duque de Toscana (su hijo); María de Médici, reina de Francia (su nieta); Henriette Marie de Francia, reina consorte de Inglaterra (su bisnieta) y Charles II, rey de Inglaterra, Irlanda y Escocia (su tataranieto).


Lista de los señores y duques de Florencia

Desde 1197 a 1434 Florencia se vio dividida políticamente entre las familias que conformaban las facciones de los Güelfos y los Gibelinos.

Señorío de Florencia (1434–1531)
  • Cosme de Médici 1434–1464
  • Pedro I de Médici 1464–1469
  • Lorenzo I de Médici «El Magnífico» 1469–1492
  • Juliano de Médici 1469–1478
  • Pedro II de Médici 1492–1494

Restauración de la República (1494–1512)

  • Juan Cardenal de Médici 1512–1513
  • Lorenzo II de Médici 1513–1519
  • Clemente Cardenal de Médici 1519–1523
  • Hipólito de Médici 1523–1527
  • Alejandro de Médici, duque de Florencia 1523–1527
Restauración de la República (1527–1530)

  • Alejandro de Médici 1530–1531
Ducado de Florencia (1531–1569)


  • Alejandro de Médici 1531–1537
  • Cosme I de Médici 1537–1569
El ducado de Florencia fue anexado a Francia entre 1807 y 1814.


Vista de la ciudad de Florencia desde el Bellosguardo, con el Palazzo Pitti al fondo

viernes, 21 de enero de 2011

Il Magnifico

El 1 de enero de 1449 nació en Florencia Lorenzo di Piero de' Medici, conocido como Lorenzo Il Magnifico.


Nieto de Cosme "el Viejo", pater patriae, padre del futuro León X, tío de Clemente VII, amigo de Poliziano y de Pulci, filósofo contemporáneo de Pico de la Mirandola, protector de Botticelli y de Miguel Ángel, recibió a la hora de la muerte, la bendición de Jerónimo Savonarola. La maravillosa plenitud del Renacimiento florentino tuvo en Lorenzo su protagonista, o mejor aún, su epicentro temporal y simbólico. A pesar de que murió muy joven -sólo contaba cuarenta y tres años-, él, con su nombre, su obra, su influencia y su persona, llenó toda la historia italiana civil e intelectual del último tercio del siglo XV.


Lorenzo como adolescente, en un fresco de Benozzo Gozzoli en la Cappella dei Magi


Tenía diecisiete años cuando su padre, Pedro el Gotoso, le envió, primero a Venecia y luego a Milán, como embajador extraordinario, encontrándose a los veinte años, en 1469, junto con su hermano Julián, al frente del Estado.

Sixto IV, cuyos proyectos de expansión impidió, retiró a los Médici la gestión de los fondos de la Iglesia y permitió que se organizara la conjura de los Pazzi, banqueros florentinos que en 1478 intentaron asesinar a los Médicis en la catedral: Juliano fue muerto pero Lorenzo escapó. El papa desencadenó contra él una guerra sin piedad, que confió al rey de Nápoles, Fernando I.



Los blasones



Pero dos años más tarde Lorenzo parte solo y desarmado, casi a escondidas, para Nápoles, con peligro de ser apresado y muerto, logrando alcanzar la paz. Todos los historiadores coinciden en alabar en él al prudente conciliador de los asuntos italianos, que supo ser también el "fiel de la balanza política", que frenaba rivalidades peligrosas y ponía fin a guerras funestas.


Si hubiera vivido más tiempo, quizá hubiera logrado, igualmente, impedir la invasión de Carlos VIII, origen de todas aquellas dominaciones extranjeras que se enseñorearon de Italia hasta finales del siglo XIX. Sin embargo ha sido la historiografía y la novela del siglo XIX las que, de una manera siniestra, nos han presentado a Lorenzo como un tirano de su patria, un hipócrita, un sanguinario y un corruptor. Estos escritores han olvidado que las vicisitudes por las que la República florentina pasó entre finales del siglo XIV y principios del XV, habían demostrado que no era posible en aquella ciudad envidiosa, rebelde y turbulenta, el libre juego de la libertad republicana, toda vez que las camarillas o familias más poderosas se disputaban, por todos los medios, más ilícitos que lícitos, violentos que pacíficos, la hegemonía. Era, por tanto, inevitable que una de estas familias, la más rica e inteligente, conquistase el predominio sobre las demás, y esta suerte, no tan feliz como pudiera creerse, correspondió a los Médici, gracias a la excepcional sabiduría de Cosme el Viejo, abuelo de Lorenzo.



Lorenzo no asumió los poderes ni se dio aires de príncipe, como sucedía en otras señorías italianas de aquel tiempo. Procuró solamente que fueran llamados a ocupar los principales puestos de la República amigos de la familia; sin embargo, en los asuntos de Estado consultó tanto a los grandes como a los humildes, y para todos los demás se contentó con ser un ciudadano entre los ciudadanos, y continuó ocupándose de los asuntos de su Banco, base principal del poder de los Médici.


Fue un mal gestor, dejó que se perdiera la compañía Médici. Con la baja del oro, la desfavorable coyuntura económica impidió a los soberanos pagar sus deudas; de este modo sucumbieron las filiales de Londres, Brujas y Lyon (creada en 1466). Por otra parte Lorenzo empleó los fondos del capital familiar en sus gastos culturales o políticos y, confundiendo el tesoro de Florencia con el de los Médici, provocó la bancarrota del Monte dei dotti.



La Biblioteca Medicea Laurenziana (Florencia)


Coleccionista como su padre, fundó la Biblioteca Laurenziana. Fue un intelectual, alumno de los humanistas. En la Academia platónica estuvo a la altura de Ficino, Poliziano, Pico della Mirandola y Leon Battista Alberti. Sus gustos artísticos han podido ser discutidos, pero lo cierto es que Boticcelli fue su amigo, y que la escuela del jardín de San Marcos, antecedente de la Academia de 1561, y que fundó para formar a los artistas, contaba entre sus alumnos a Miguel Angel.

Se casó con una Orsini (Clarice), romana de la más antigua nobleza. Hizo nombrar a su hijo Juan (Giovanni) cardenal a los 14 años. De sus nueve hijos, dos se convirtieron en papas poderosos. Su segundo hijo, Giovanni, ascendió al papado como León X. Y su hijo adoptivo Giulio (hijo ilegítimo de su hermano Giuliano) sería el futuro Clemente VII.


Amante de Lorenzo fue Simonetta Vespucci, esposa de Marco Vespucci (con quien se había casado a los 15 años) y musa inspiradora de Botticelli


En los últimos años permitió que Savonarola la emprendiese con él desde el púlpito, mientras no le fuera posible alejarlo de Florencia, por su calidad de fraile forastero.


Dotado de gran inteligencia, reencarnó durante su gobierno el ideal del príncipe renacentista: poeta, filósofo, mecenas y diplomático, gozó de una popularidad real en Florencia y de gran prestigio en Europa, ya que por su recomendación, los artistas florentinos consintieron en poner su talento al servicio de los príncipes del continente.


Para la posteridad: estatua de Il Magnifico, en Florencia, en el frente de la Galleria degli Uffizi


jueves, 20 de enero de 2011

Los Médici de Florencia

Los Médici son una familia de comerciantes y banqueros de Florencia que llegaron a gobernar la Toscana y a ejercer una influencia considerable sobre la política italiana. Representantes de la burguesía ascendente en las ciudades del norte de Italia en la época de expansión del capitalismo mercantil y financiero, dejaron su impronta en el arte del Renacimiento ejerciendo abundantemente el mecenazgo. Aparecen ocupando el cargo de gonfaloniero o jefe de la ciudad desde el siglo XIV.

Esta influyente familia florentina produjo tres Papas (León X, Clemente VII y León XI), numerosos dirigentes de Florencia y miembros de la familia real de Francia e Inglaterra. De origen modesto (la raíz del apellido es incierta, reflejando posiblemente la profesión de "médico"), el poderío inicial de la familia surgió de la banca. El Banco Medici fue uno de los más prósperos y respetados en Europa. Con esta base, adquirieron poder político inicialmente en Florencia y luego en toda Italia y Europa.

Juan de Médici, primer banquero de la familia, comenzó la influencia familiar sobre el gobierno florentino, pero los Medici se convirtieron en cabeza oficiosa de la república en 1434, cuando su hijo mayor Cosme de Médici toma el título de "Gran Maestro" la rama principal de la familia -formada por los descendientes de Cósimo- rigieron los destinos de Florencia hasta el asesinato de Alessandro de Médici, primer duque de Florencia, en 1537.


La boda entre María de Médici y el rey de Francia


La familia se dividió en dos ramas a partir de Juan de Médici (1360-1429): mientras su hijo menor, Lorenzo (1395-1440), daba lugar a una rama secundaria, postergada hasta comienzos del siglo XVI, el poder en Florencia recaía en manos de la rama principal, que arranca de su hijo mayor, Cosimo el Viejo (1389-1464). Tras vencer al partido del patriciado tradicional, instauró desde 1434 un poder dictatorial en Florencia, si bien respetó la forma republicana de las instituciones y se mantuvo alejado personalmente de los cargos principales, encomendándolos a clientes suyos. Cosme duplicó la fortuna de la familia y la empleó para fomentar las artes y el pensamiento, haciendo de Florencia un gran foco de cultura renacentista: Brunelleschi, Donatello y Filippo Lippi, entre otros, se beneficiaron de su mecenazgo; con el mismo espíritu de recuperación de la cultura clásica, compró importantes manuscritos griegos, con los que formó la biblioteca familiar. Su hijo, Piero I el Gotoso (1414-69), se limitó a conservar el poder y a emparentar con la familia aristocrática de los Orsini mediante el matrimonio de su hijo, Lorenzo el Magnífico (1449-92).


Lorenzo (1449 - 1492), Cosimo (1389 - 1464) y Piero (1416 - 1469) representados alegóricamente en un fresco de Benozzo Gozzoli de la Cappella dei Magi del Palazzo Medici Riccardi, Florencia


Lorenzo “el Magnífico”

Lorenzo consiguió resistir los intentos de arrebatarle el poder por parte del patriciado, que se alió con el papa Sixto IV, aunque perdió a su hermano Julián (1453-78) durante la rebelión de los Pazzi (1478). Lorenzo fue un típico príncipe renacentista, protector de escritores, sabios y artistas, impulsor de las primeras imprentas italianas y organizador de fiestas. Su prodigalidad puso en peligro la fortuna de los Médicis y despertó las iras de Savonarola. Su hijo Piero II (1471-1503) fue expulsado del poder por una revuelta instigada por Savonarola en 1494. Su alianza con Carlos VIII de Francia no fue suficiente para recuperar la ciudad.


Tumba de Lorenzo de Médici en San Lorenzo, Florencia


León X

El hermano de Pedro, Giovanni (1475-1521), recuperó el poder en 1512 gracias a la ayuda del papa Julio II, de manera que Florencia quedó subordinada a Roma en los años siguientes. Ejerció el poder junto con su hermano menor, Giuliano (1478-1516). Juan, que era cardenal desde los 13 años, fue elegido papa en 1513, tomando el nombre de León X. Practicó asiduamente el nepotismo, situando a miembros de la familia Médicis en los órganos de poder de la Iglesia romana; incluso gravó a la Hacienda papal con los gastos de la Guerra de Urbino (1516-17), destinada a conquistar dicho ducado para su sobrino Lorenzo II.

El pontificado de León X (1513-21) apenas trajo novedades en materia religiosa, pues se comportó como un príncipe italiano más, dedicado a conservar y ampliar sus dominios por medio de la diplomacia y de la guerra, así como a ejercer el mecenazgo artístico. Encargó a Rafael Sanzio construir la basílica de San Pedro, cuyo coste le obligó a recabar fondos intensificando la venta de bulas de indulgencia, que encargo a la banca Fugger. La denuncia contra la inmoralidad de este tráfico mercantil sería el detonante que haría a Lutero romper con la Iglesia católica, dando origen a la reforma protestante (1517-21).


Clemente VII

En 1523, tras el breve pontificado de Adriano VI, accedió al Papado otro Médici, hijo bastardo de Julián: Giulio (1478-1534), que tomó el nombre de Clemente VII. Queriendo liberarse de la tutela de Carlos V, en 1526 impulsó contra éste la Liga Santa de Cognac (o Liga Clementina), formada por Francia, Inglaterra, Florencia, Venecia, Milán y el Papado. El emperador respondió tomando Roma y entregándola al saqueo de sus soldados (Sacco de Roma, 1527); el papa fue encarcelado durante siete meses en el Castillo de Sant’Angelo y sólo la peste desatada en la ciudad hizo que fuera evacuada por las tropas imperiales.

Clemente decidió entonces reconciliarse con Carlos V, a quien coronó emperador y rey de Italia en Bolonia en 1530; a cambio, Carlos le devolvió los territorios que le había arrebatado y conquistó Florencia, poniendo de nuevo en el poder a los Médici (que lo habían perdido) en la persona de Alejandro (quizá hijo natural del mismo papa). Por último, el pontificado de Clemente VII tuvo una importancia crucial para la Iglesia, pues, al negarse a reconocer el divorcio de Enrique VIII (decisión inevitable, dada la subordinación del Papado a la política de Carlos V) desencadenó el cisma de la Iglesia de Inglaterra.

De Italia al trono francés

En Florencia, mientras tanto, ocupó el poder Lorenzo II (1492-1519), hijo de Pedro II. Gobernó nominalmente dirigido por su tío, el papa León X (que en 1516 le hizo duque de Urbino). De su matrimonio con una aristócrata francesa nació Catalina (1519-89), que habría de ser reina de Francia tras su matrimonio con Enrique II. Ippolito (1511-35), hijo natural de Giuliano, fue hecho cardenal por su tío Clemente VII, que le empleó para dirigir la política florentina en su nombre. Probablemente murió envenenado por su pariente Alessandro (1510-37), hijo natural de Lorenzo II o quizá del cardenal Julio de Médici. Fue impuesto en el poder en 1530 por las armas de Carlos V, que en aquel momento controlaban Italia.


Alessandro Il Moro, 1r Duque de Florencia

El emperador hizo a Alejandro duque de Florencia (1532), con lo que los Médici quedaron convertidos en dinastía ducal de una monarquía hereditaria. Alejandro ejerció un poder tiránico que causó gran descontento en la ciudad. Sus habitantes enviaron a Hipólito de Médici a plantear sus quejas ante Carlos V, pero el enviado murió durante el viaje, seguramente envenenado por Alejandro. Éste moriría también -extinguiéndose la rama principal de los Médici- a manos de un miembro de la rama secundaria de la familia, Lorenzino o Lorenzaccio (1514-48), que era un escritor de la corte de Alejandro, a quien decidió asesinar imbuido de ideales republicanos.

Para su decepción, la muerte del tirano no dio paso a un régimen de libertades, sino a la sucesión en el ducado de otro Médici de esta rama, Cosimo I (1519-74), en 1537. Once años después, Cosimo haría asesinar, a su vez, a Lorenzino. Cosimo fue otro tirano como Alejandro, protegido como él por Carlos V. Bajo su principado alcanzó Florencia el apogeo de su poder en Italia, conquistando Lucca y Siena. En 1569 esta ampliación territorial fue sancionada por la coronación de Cosimo como gran duque de Toscana por el papa Pío V. Inició además una política de limpieza del Mediterráneo de piratas berberiscos, que continuarían sus sucesores.

María de Médici, reina consorte de Francia


Le sucedió su hijo Francesco Maria (1541-87), que continuó la línea de gobierno despótico y aliado de España. La hija de éste, María (1573-1642), llegaría a ser reina de Francia por su matrimonio con Enrique IV y regente durante la minoría de edad de Luis XIII. Francesco Maria murió probablemente envenenado por su hermano, el cardenal Ferdinando I (1549-1609), quien al suceder a su hermano en la Corona ducal (1587) abandonó el capelo cardenalicio y contrajo matrimonio.


Decadencia

Con Fernando I se inició la protección de los Médici a Galileo, que continuarían sus sucesores. Cambió la orientación política de Toscana, alineándola con la Francia de Enrique IV contra la España de Felipe II y Felipe III (de hecho, fue él quien casó en 1601 a su sobrina María con el rey francés). Sin embargo, cuando Francia hizo la paz con el duque de Saboya, Fernando volvió a aliarse con Felipe III para hacer frente a su enemigo italiano. Le sucedieron su hijo Cosme II (1590-1621), su nieto Fernando II (1610-70), su bisnieto Cosme III (1642-1723) y su tataranieto Juan Gastón (1671-1737), bajo los cuales tuvo lugar la decadencia de la dinastía. El último no tuvo descendientes varones, con lo que se extinguió el linaje de los Médici, dejando Toscana a merced de los intereses diplomáticos de las grandes potencias. Por el Tratado de Viena (1735) la Corona ducal de Toscana fue otorgada al duque de Lorena, esposo de María Teresa I, que más tarde reinaría en el Sacro Imperio Romano con el nombre de Francisco I.


Fernando II (1610-1670), Gran Duque de Toscana


El legado

Los Médici no provienen, como la mayor parte de los señores de Italia de aquel tiempo, ni de la nobleza feudal ni de una dinastía de caudillos o aventureros afortunados. Vienen del pueblo, y durante casi dos siglos edifican lenta y oscuramente su patrimonio con el comercio, y especialmente con el arte del cambio. No rehúyen los cargos públicos, pero tampoco los buscan, y solamente en 1378 uno de ellos, Salvestro, se pone a la cabeza del pueblo.

Pero el verdadero fundador de la potencia de los Médici fue Cosimo el Viejo, Pater Patriae, y desde que volvió del exilio véneto, en 1434, se puede decir que sus descendientes han señoreado Florencia y la Toscana -salvo breves interrupciones- durante tres siglos largos; es decir, la muerte de Gian Gastone en 1737. ¿Por qué caminos los oscuros cambistas del siglo XIII se convirtieron, en el transcurso de pocas generaciones, en dueños de la ciudad y del Estado, en promotores y símbolos del Renacimiento, en Pontífices y príncipes emparentados con los reyes? No hazañas de antepasados famosos; no investiduras imperiales al principio, y tampoco empresas guerreras. Durante mucho tiempo no fueron otra cosa que simples banqueros y, en apariencia, nada más que ciudadanos privados.


Armas de los Papas Médici: León X, Clemente VII, Pío IV y León XI


Se ha dicho que los Médici consiguieron llegar a ser poderosos y famosos gracias a su riqueza. No es verdad. Hubo en Florencia, antes de los Médici y junto a los Médici, familias más ricas que ellos, y, sin embargo, solamente los Médici consiguieron elevarse y mantenerse en el poder, a pesar de las infinitas envidias, intrigas, rencores, y alteraciones de aquella edad. El dinero es instrumento, y todo está en saberlo utilizar y manejar. Los rivales de los Médicis -exceptuando, acaso, los Strozzi- supieron ganar riquezas, pero no supieron gastarlas. La admirable fortuna de los Médicis no se debió a los florines, sino a su genio político. Se puede hablar de un verdadero y propio sistema político, que se puede fácilmente extraer de la práctica efectiva de las primeras generaciones, pero que se conservó, por lo menos en parte, hasta casi el final del gran ducado. Sistema simple y sabio que se puede reducir a tres palabras: liberalidad, sustancialidad, unidad.


La capilla Médici en San Lorenzo, Florencia


Los Pazzi, Albizi y Strazzi intentaron la empresa que sólo lograron llevar a cabo los Médici. Cuando éstos se convirtieron en señores y luego en duques, la libertad hacía tiempo que no existía en Florencia: llamaban con tal nombre a la hegemonía, y digamos también la tiranía, de un restringido número de familias que competían por acaparar bienes, cargos y privilegios. Y gracias a los Médici se salvó, al menos, la independencia: sin la voluntad de Clemente VII y la energía de Cósimo I, la Toscana se hubiera convertido, como Milán o Nápoles, en una provincia española. Todavía más risible es la acusación de que el Magnífico y sus sucesores corrompieron a los florentinos para así dominarlos mejor. Florencia era tan rica en vicios como en virtudes bastante antes de que los Médici tuvieran ninguna participación en el Estado; es decir, desde los primeros años del siglo XIV.


“La Adoración de los Magos”, de Sandro Botticelli, retrata a la familia y los amigos de los Médici:

1. Lorenzo el Magnífico
2. Poliziano
3. Pico della Mirandola
4. Gaspare Lami
5. Cosimo el Viejo
6. Piero el Gotoso
7. Giuliano de Médici
8. Giovanni de Médici
9. Filippo Strozzi
10. Joannis Argiropulos
11. Sandro Botticelli
12. Lorenzo Tornabuoni


De los Médici todo ha pasado: dominio, fasto, soberbia y victorias. Pero sólo una gloria ha permanecido ligada a su nombre y hace que no todos sus muertos estén verdaderamente muertos: la pasión de todos los Médici, incluso de los peores, por la filosofía y por la poesía, por todo arte y por toda ciencia, por todo lo que constituye la más alta actividad y la más segura honra de espíritu, el mayor y el más duradero orgullo del género humano.